martes, 16 de febrero de 2016

Volvemos por aquí

Perdón. Podría deciros que voy como loco con la niña y por eso tardo tanto en publicar, pero os mentiría. Lo cierto es que algo ha cambiado nuestra vida, aunque solo sea porque A. está de baja y porque A jr. requiere atenciones muy a menudo (¡es lo que tiene tener 1 mes y pico de vida!)... ahora mismo estoy escribiendo esta entrada tecleando con un dedo porque en mi brazo izquierdo tengo a la pequeña boca abajo y -por fin- dormida tras pasearla por la casa en esta posición y ponerle música de la buena (mi lista de Enya en Spotify).

También ha ayudado a esta sequía el que el ordenador del despacho no me deja escribir entradas. Sí, lo sé, es rarísimo, pero es como si Blogger hubiera decidido que desde ahí no voy a publicar más entradas. Aunque parezca una tontería, no lo es. Desde el despacho publicaba la mayoría de posts.

¿Y qué ha pasado durante este tiempo? Pues no sé, las noticias las sigo y compruebo que la situación política es peor si cabe, la económica dicen que va bien, pero sigo sin conocer a ninguno de los que lo dicen y para de verdad enterarme de lo que ha pasado, ahora me daré una vuelta por los blogs que sigo para ponerme al día (no sabéis lo que cansa escribir con un dedo y con el brazo que sujeta a la niña apoyado en el muslo). Una cosa que he descubierto es que durante este tiempo se me han ido tres seguidores. No los tengo controlados, pero conocía el número y lo cierto es que me ha sorprendido que se hayan ido tres de una tacada, aunque nada puedo reprocharles, porque seguir a un tío que es capaz de pasarse más de un mes sin publicar nada, tiene mucho mérito y eso no está al alcance de todos (de 88, sí)

Buf, ha llegado A. y se ha llevado a la niña. Ya puedo escribir con dos manos, mientras un hormigueo recorre mi brazo izquierdo (¡se me había dormido el brazo!)

La situación familiar ha cambiado algo. Además de ser uno más, los niños tienen un juguete. Todos quieren cogerla solo llegar a casa. Están todos entusiasmados con la niña y -algunos a su manera- nos ayudan con ella. El domingo, 7 de febrero, bautizamos a A jr y S. recibió la Primera Comunión (se me pasó por la cabeza que podríamos aprovechar y que P. se casara, pero me pareció un poco precipitado). Fue muy bonito y vino mucha gente. Al final éramos unos 120 (vamos, casi como una boda). Nuestra amiga Eva, una artistaza, nos hizo estos recordatorios. Ya tenéis el enlace y ya tardáis en encargarle cosas. Os aseguro que son geniales.

Volviendo a los cambios, no recordaba yo lo que llega a ocupar una niña tan pequeña. Empezando por su bañera (pensad que en casa reformamos un baño, eliminando la bañera para poner dos duchas, mientras que en el otro solo hay una ducha), el moisés, su cochecito (lo dejamos en la entrada del edificio), la maxi-cosi, el balancín ... No es una queja, ni mucho menos, porque todo esto nos lo han dejado o nos lo han regalado, así que en ese sentido estoy encantado. Y cuando vamos en coche, sus trastos ocupan todo el maletero de una furgoneta ... que si lo miras bien, suerte que tenemos una furgoneta para poder llevar esos apéndices del bebé.

¿Qué más cosas han pasado? Pues que el Sevilla va como una bala. Hemos llegado a la Final de la Copa del Rey y ... un dato: desde que nació A jr., el Sevilla ha ganado 9 partidos y ha empatado 3. No ha perdido ninguno. ¿Será talismán?

Espero no tardar mucho en volver por aquí.

viernes, 8 de enero de 2016

Nuestro regalo de Reyes

El día 5 de enero, víspera de Reyes, decidió nuestra hija A. venir a este mundo. Los acontecimientos se desarrollaron de la siguiente manera:

Eran las 02:50 h y estaba yo durmiendo -juraría que incluso soñando- cuando A. me despertó diciendo que había roto aguas y que me preparara que nos íbamos al hospital. Parece ser que lo único que salió de mi boca (y de mi mente) fue un "¿Lo dices en serio?". Me duché, me vestí y después de avisar a Ma.nos fuimos al hospital. Esta vez era el que tenemos al lado de casa, tan al lado que fuimos andando, pues debe estar a unos 200 m.

Al llegar allí, nos hicieron esperar un poco porque no tenían salas libres. ¡Vaya!, ya es puntería, casi no nacen niños y nos toca la noche en la que todos han decidido hacerlo. Esperamos un poco y nos hicieron pasar, no sin antes ponerme unas 'polainas' en los pies. Al parecer ya no hace falta ese ridículo gorro ni esa especie de bata, todos los gérmenes deben concentrarse en los zapatos.

Allí vieron que la pérdida era mínima (es lo que tiene ser primeriza ... en eso de romper aguas) y que debía quedarse allí esperando a que las contracciones fueran más seguidas y fuertes. Lo cierto es que todo iba muy lento, por lo que decidieron ponerle oxitocina a fin de animar el tema. Al cabo de unas cuantas horas (ya se había producido el cambio de guardia), la nueva comadrona decidió aumentar la dosis de oxitocina y aquello se aceleró hasta el punto de que las contracciones eran muy habituales y dolorosas. Es entonces cuando A. se decidió por la epidural, cosa que en un primer momento no quería por su nefasta experiencia en el nacimiento de S. Existe, al parecer, un 2% de probabilidades de que el pinchazo salga mal. Pues ... volvió a salir mal. Ya se sabe, hay quien se asocia al tres-per-cent y nosotros al 2%. Al introducir el catéter hubo pérdida de líquido raquídeo y eso puede conllevar mareos y fuertes dolores de cabeza en los días posteriores. Esta vez, entre que la pérdida no ha sido excesiva, así como que han tomado todo tipo de medidas, ha ido mejor. Eso sí, A. ha estado las primeras 48 horas totalmente estirada en la cama, después la incorporaron 30º, más adelante 45º y este mediodía ha podido levantarse. Seguramente mañana le darán el alta.

Cuando A. empezó a tener ganas de empujar, el parto duró 7' y a las 12:55 h esto es lo que oímos en la sala de partos:




Este fue el mensaje que utilicé para comunicar a nuestros conocidos que ya había nacido la pequeña A.


Como las modas siguen cambiando, nada más nacer, y tras anillarla como a una especie en extinción, se la pusieron a A. en su pecho (sistema 'pell a pell' le llaman). Después de un intensivo de piel a piel (ya temía yo que se hubiera convertido en una especie de calcomanía y no consiguieran despegarla ni con agua caliente) nos llevaron a la habitación. Seguíamos sin saber ni el peso ni la talla de la niña. Ya en la habitación se la llevaron para una primera revisión y es entonces cuando nos dijeron que había pesado 4,020 Kg y medía 50 cm (algo más alta que un profe que tuvo Q)

Desde la habitación oímos la Cabalgata de Reyes y por la noche, P., Mi. y yo preparamos los regalos de esa noche tan especial. Mientras tanto, Ma. se quedó a dormir con A. Por la mañana temprano vino Ma. a casa y repartimos los regalos entre los que allí estábamos haciendo fotos con el móvil y enviándoselas a A. Después nos fuimos todos al hospital para darles a las A's sus regalos. El personal sanitario alucinaba con la cantidad de niños (hermanos todos ellos de la recién nacida) que entraban en la habitación.

Ha venido mucha gente a ver a la niña y a su madre y le han traído muchas cosas. Quiero destacar -por original, práctico y éxito entre el resto de mis hijos- el regalo que trajo ingenierocomehuevosdehormiga(hembra). Pero ¿qué trajo? os preguntaréis. ¡Un jamón!, trajo un jamón de no sé cuántos kilos. Y lo mejor, la frase que nos dijo al dárnoslo: "La niña ya viene con el pan debajo del brazo, así que yo pongo el jamón" Buenísimo.

Este mediodía parece que ya le ha subido la leche a A. Y la prueba de lo que digo es esta foto tomada justo después de darle el pecho


Pues eso, estamos muy contentos con este nuevo miembro de la familia y con lo bien que ha ido todo. Un gran regalo de Reyes para todos.

viernes, 1 de enero de 2016

A se resiste

Aquí estamos, un año más. Y no, no ha habido ninguna novedad, seguimos esperando a que A. se decida a venir a este mundo (aunque viendo el panorama uno se explica su tardanza en abandonar ese espacio de tranquilidad). Ahora mismo, hace tres días que A. salió de cuentas, pero repasando los carnets de salud de los 3 últimos, hemos comprobado que Q. y JP se atrasaron 5 días cada uno de ellos y S. una semana. Así que ya sabemos.

Ayer fuimos a una de esas sesiones de correas en la que, tras rodear su barriga con unas correas, controlaban el ritmo cardíaco del bebé y las contracciones de la madre. Por un momento se me pasó por la cabeza la posibilidad de que nuestra hija fuera la primera catalana del año. Creo que alguna cadena de supermercados te regala un año de pañales y un lote de productos de bebé, una entidad bancaria abre una libreta a nombre de la niña con un depósito de 2.000 € y otras cosas más. Pero lo más importante, sin duda, es que, al parecer, el Presidente de la Generalitat ostenta (por supuesto de forma simbólica) el papel de padrino de la criatura. El padrino, en Cataluña, es una figura idéntica a la del resto de España, con el añadido de que en Pascua es el encargado de regalar la mona, aquel dulce típico de estas latitudes y que aquí os explicaba. Pues bien, se nos planteaban serios problemas en el caso de que fuera la primera catalana del año y el President fuera el padrino. De entrada, ¿quién sería el padrino?, ¿tendría un padrino en funciones? y, tal y como está el patio, ¿tendríamos que ir cada año a la cárcel a recoger la mona de la niña? Quita, quita, mejor que no haya decidido ser la primera del año.

La que ya no puede más es la madre. Cada día salimos a pasear porque le han dicho que eso es bueno para acelerar el parto. Sí, ya se ve que es buenísimo. Hemos andado tanto que creo que me adelantaré yo. Empiezo a notar ciertos dolores que ya no sé si son contracciones o agujetas. ¿Y los niños? Pues un poco hartos de estos paseos. Dicen que siempre hacemos lo mismo y que paseamos por los mismos sitios. Claro, solo faltaría irse de paseo por el centro de Barcelona, que se pusiera allí de parto y a correr como locos.

Ayer pasamos un fin de año atípico, en casa con los tres pequeños. En un principio lo íbamos a pasar en casa de unos amigos, pero al final se anuló el plan porque la anfitriona no se encontraba muy bien. Cenamos juntos, recordamos algunas de las cosas vividas el año 2015, vimos algo de tele y poco antes de las 12 tuvimos que despertar a los niños para que comieran las uvas. Con JP no lo conseguimos -a pesar de haberlo intentado reiteradamente- y esta mañana, enfadado, nos lo ha recordado.

En este blog no me he propuesto ningún propósito para el nuevo año. Me habría encantado poder prometerme escribir más a menudo, pero no sé si podré cumplirlo (aunque lo intentaré), así que mejor no crearme falsas expectativas.

Feliz entrada de año a todos y espero poder seguir viendoos por aquí.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Tapizando sillones y montando el árbol y el Belén

Hace unos meses decidimos que quizá era el momento de tapizar dos sillones del salón e hicimos lo que hace cualquier familia normal: buscar un tapicero.

Así estaba cuando decidimos que era
el momento de cambiar el tapizado
Nos recomendaron uno, fuimos a verlo, elegimos la tela y esperamos presupuesto. Cuando nos lo comunicó (algo más de 400 €), la urgencia por cambiar el tapizado pasó de DEFCON 2 a DEFCON 4 inmediatamente. Buscamos otros presupuestos y lo máximo que conseguimos es una oferta por tapizar ambos sillones por 350 €. Con el dilema de si merecía la pena, de si era mejor ir a Ikea y comprar dos sillones nuevos u otra solución fue pasando el tiempo. Ya no era tan urgente.

Sin embargo -una vez más queda demostrado que los hombres somos de una manera y las mujeres de otra- A. no había olvidado el tema y un día me comentó que había encontrado (y comprado) unas telas a muy buen precio.

- ¿Telas? ¿Para qué?

- Para tapizar los sillones

- ¿Y qué ahorro supone eso en el total del presupuesto?

- No, es que ... he decidido tapizarlos yo

- Pe ... pero si no has tapizado en tu vida

- Oye, que he visto un tutorial en internet

Ante un argumento de tal calibre, uno es incapaz de rebatirlo y ... ¡qué daño han hecho los tutoriales en las familias!

Había que aprovechar para lijarlos y barnizarlos. Pedí una lijadora a un buen amigo y empezamos la tarea. Comprobamos que había carcoma. Pero un poco, no. Tuve que rechazar varias ofertas de National Geographic solicitando grabar un documental sobre la carcoma urbana porque, al parecer, era un caso único. Después de introducir miles de veces esa cánula y derramar el spray asesino (de carcoma) en cada uno de esos agujeros, barnizamos los sillones. Acabadas las tres capas de barniz, ya estaban listos para ser tapizados. Como quiera que los muelles estaban en muy buen estado, "solo" se trataba de cambiar la tela. Empezó A y, la verdad, quedaba muy bien. Le tuve que ayudar un poco porque la fuerza que hay que hacer con la grapadora (especial para tapizar) es inhumana. Después de poner la tela en asiento, respaldo y brazos, quedaba poner un ribete alrededor de la tela. El resultado final fue éste:

Con el nuevo tapizado
Una vez acabado, nos dimos cuenta de lo mal que estaban y -por qué no reconocerlo- nos dio vergüenza haberlos tenido tan mal durante un tiempo. Son de esas cosas a las que uno está tan acostumbrado, que no se da cuenta de que da pena.

Ayer, último día festivo de este puente, aprovechamos para montar el árbol de Navidad y, cómo no, el Belén. Reconozco que este año no quería montar un Belén como en años anteriores y hacerlo mucho más sencillo, pero al final, los niños insistieron tanto que ...

Aquí tenéis los resultados




Los personajes que salen en el vídeo pueden parecerse a los reales, pero son actores


martes, 1 de diciembre de 2015

Buscando unos tejanos

Hace unos días, mis pantalones tejanos (vaqueros) dijeron basta. Eran ya muchos los años que llevaban conmigo, habíamos llegado a alcanzar una complicidad tal que formábamos un gran equipo. Los cuidé tanto e intenté que duraran más de lo habitual que llegué a hacer lo que nunca antes había hecho: los teñí. Sí, fue un fracaso porque no conseguí dar con el tinte adecuado y, si bien recuperaron vigor en el tono, su azul no era el que todos asociamos con ese tipo de prenda. Aun así, seguí fiel a ellos y me los ponía en cuanto tenía ocasión. Sin embargo, un día, así, de pronto, se hizo un agujero en la rodilla derecha y … decidí guardarlos para cuando tenga que pintar o hacer determinados arreglos.

La pérdida de mis tejanos hizo que me planteara la adquisición de otros de tan imprescindible prenda y, casualidad o no, la búsqueda de unos sustitutos cayó en el llamado Black Friday, que como sabéis, abarca algo más de un día de la semana. El viernes mismo estuvimos en un centro comercial. Había gente, mucha gente y me juego lo que queráis que, a pesar de que todos sabían que ese día era el famoso Black Friday, pocos serían capaces de distinguir cuál de las dos palabras corresponde al día de la semana. Busqué en diversas tiendas unos tejanos y resultó misión imposible. Ahí van unas cuantas pinceladas sobre lo que te puedes encontrar:

-      - Pantalones rotos. Oiga yo venía a comprarme unos porque precisamente se me han roto   los míos. Lo llego a saber antes y les vendo los míos a los dueños de la tienda.

-     - Pantalones pitillo. En mi época se llamaban así los que se ajustaban casi tanto como unas mallas. Ahora creo que lo llaman slim y aunque no distingas el pantalón de tu piel, se te entumezcan las piernas con un elevado riesgo de amputación y la cabeza esté a punto de estallar, no sabéis lo orgulloso que uno se siente vistiendo esos pantalones. Creo que si a Slim le añades, justo a continuación, la palabra fit, ya es lo más de lo más.

-    - Pantalones sin color determinado. Están tan gastados que eres incapaz, no ya de adivinar su color, sino de imaginarte cuál fue el original. Mi suegro tiene una expresión muy graciosa para referirse a ese color que no sabes describir. “color gos quan fuig”, que traducido al castellano vendría a ser “color perro que huye”. Sí, ya sé, es absurdo, pero muy gracioso.

-       -   Pantalones más que anchos. Pasamos de un extremo a otro: o los slim o los … anchos. No sé qué nombre tienen, que seguro que lo tienen.

En una de las tiendas, llegamos a preguntar si tenían jeans normales. La dependienta, que sorteaba clientes intentando colocar prendas en una estantería y que vestía una suerte de vaqueros –deduzco que con peto, pues por debajo del jersey le caía lo que parecía una de las dos cintas que se usan para atarlos- nos miró con cara de sorpresa y al ver nuestro estilo (y sobre todo edad) dijo “¿Regular?” Aunque creía que mi cabeza iba a toda velocidad intentando adivinar a qué se refería con eso de “regular”, si era el tono o intensidad de color, los rotos en la pernera, apretando hasta marcar solo las venas, otra pregunta me sacó de dudas

-         - ¿Rectos?

-          - Sí, eso

-          - Ahí están, y señaló unos rotos y color perro que huye

Visitamos otras tiendas y el resultado venía a ser el mismo: no había tejanos como los que yo buscaba. El desánimo empezaba a hacer mella en mí y por mi cabeza se pasaron dos ideas a cual más descabellada. La primera consistía en recuperar mis tejanos a los que les había asignado un uso (para pintar) y estar más a la moda que nadie. La otra era resignarme y centrarme en la búsqueda de un modelo determinado de vaqueros, aquellos que tienen los bolsillos como los de un pantalón de vestir, propios de la tercera edad. En esas estaba yo cuando descubrimos una tienda cuyo nombre invitaba a la esperanza. USA JEANS.

Como aquí no los tengan, habrá que hacer un replanteamiento vital que incluya los tejanos, pensé. Entramos y, sí, tenían de todo. El dependiente, muy moderno, mayor que yo (o muy maltratado por la vida), con la cabeza rapada, gafas de pasta y, lo más importante, tejanos fit, vino hacia nosotros para atendernos.

-       - ¿Tenéis tejanos rectos?

-       -  Sí, claro … 75 … ¡y ahora 59!

Creo que este tipo me está intentando decir que o me doy prisa o se los quitan de las manos porque si no, no sé qué quiere decirme con eso de que ya ha vendido 16 tejanos. Luego vi que mientras decía eso señalaba la etiqueta, en un gesto inequívoco de hacernos partícipes de que el Black Friday conllevaba esa “importantísima” rebaja. Sí, ya sé que estoy fuera de mercado, que todo me parece carísimo, pero es que gastarme 59 € … un momento … casi 10.000 Ptas (que acojona más), en unos tejanos me parecía muy fuerte. Al final me convenció A. Me dijo que si me duran lo que me han durado los anteriores están más que amortizados.


Pues eso, que tengo tejanos nuevos, rectos, azules … de los de toda la vida

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Wallapop

Este fin de semana nos hemos ido con D. y J. y Je y M. a una casa rural de la provincia de Girona, una población de la Cataluña profunda, ya sabéis, alejada de Barcelona, con pocos habitantes, con su niebla y sus estelades colgadas de los balcones. Donde viven los que con sus votos (gracias a nuestra ley electoral, los suyos valen mucho más que los de cualquier habitante de una gran urbe) han conseguido una sociedad totalmente dividida. Pues eso, que nos hemos ido a descansar ... ¿qué?, ¿que no lo he dicho? ... Ah, sí, nos hemos ido sin niños.

Pero la entrada no va de eso y el párrafo anterior no era más que una introducción, porque D (el irlandés) aprovechó su estancia para acercarse a una población lejana cercana (cercana a la frontera francesa) para recoger las piezas que le faltaban a una moto que se compró hace poco. Había quedado allí con un tipo con el que previamente había contactado a través de Wallapop. Ya, pero ¿qué es Wallapop?

Wallapop es una aplicación de compra y venta de todo tipo de artículos (la mayoría de segunda mano) que tiene la ventaja de contar con geolocalizador. Es decir, una vez te das de alta (es muy sencillo) te pide tu localización y cuando encuentra el producto que buscas, lo ordena de más cerca a más lejos. Es cierto, está muy bien, pero lo que nadie dice es que puede crear adicción.

La primera vez que oí hablar de esta aplicación fue a través de R., uno de los psicópatas con los que quedo para jugar a la PlayStation. El tío se compró unos sofás la mar de chulos. Buscó en esa aplicación, encontró a una pareja de su misma población que vendía dos sofás, se fue a verlos, comprobó que estaban en buen estado, los pagó y se los llevó para casa. Creo que lo ha usado en más ocasiones, no solo para comprar, sino también para vender.

Pero bueno, el que se ha vuelto forofo de esta aplicación es D. El tío ha comprado y vendido de todo. Con deciros que se ha comprado un monovolumen y ha vendido la furgoneta que tenía. Cuando tiene trastos por casa, esos que todo el mundo tira, pone un anuncio ahí y encuentra alguien que le ofrece algo por eso. No para de darle vueltas a la cabeza sobre su próxima compra o venta en Wallapop. Me reí mucho con una ocurrencia de A. cuando le preguntamos a D. dónde tenía las gafas que se había comprado el sábado en una farmacia de Girona y contestó que seguramente ya las había vendido en Wallapop.

La verdad es que si os dais un paseo por ahí podréis comprobar que se vende/compra todo lo imaginable ... y lo inimaginable. Hay apartados (Muebles, Electrónica, Moda y Accesorios, Coches y Motos, Deporte y Ocio, Casa y Hogar ...) que facilitan la búsqueda del producto.

He visto gente que vende una caja de un Samsung Galaxy S4 ... de verdad, no sé para qué o a quién le puede interesar una caja de cartón vacía que en su día sirvió para transportar un teléfono móvil, pero lo cierto es que se vende por 2 €. Otro vende cabezas de caballero dragón de Playmobil ... Como detecto caras de incredulidad, ahí va el documento gráfico: clica aquí

Y mientras en Wallapop puedes encontrar todo aquello que necesitas (o no), yo sigo dándole vueltas a ese plan B consistente en ganar espacio en casa ... humm, estoy pensando que quizá Wallapop pueda ayudarme ... ¿habrá algún anuncio de alguien intentando colocar un niño?

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Ropa de bebé y nuevo plan B

Bueno, pues ya está A. de baja. Es el primer embarazo en el que coge baja antes de dar a luz. Ya se sabe, a la séptima va la vencida. Hasta ahora, siempre había aguantado como una jabata hasta el último momento y así poder 'disfrutar' de esas 16 semanas de baja por maternidad. Esta vez, sin embargo, en el trabajo le han dicho que se cuide y que coja la baja. Todo un detalle, la verdad.

Aunque lo intentará, la baja no creo que sea una balsa de aceite. Hay que preparar cosas y, entre esas cosas, está la de conseguir espacio para la niña. El otro día nos fuimos a Ikea (¡dónde si no!) y compramos un armario que monté por la tarde y lo colocamos dentro de nuestro cuarto de baño, al lado de su mueble cambiador. No ha quedado del todo mal ... y más teniendo en cuenta que tendrá parte de su ropa en un cuarto de baño.

La lavadora ha aumentado su ya habitual ritmo frenético de funcionamiento con coladas extra de ropa de bebé. Es como lavar ropa de muñecas. Lo bueno es que, poco a poco, van desapareciendo esas bolsas de ropa que invadían nuestra habitación y cuarto de baño. Sin embargo, la felicidad es efímera, porque cuando conseguimos recuperar un pequeño espacio de nuestro hogar, enseguida vuelve a ser ocupado. Ayer, sin ir más lejos, vino A. con un cochecito que le han regalado. Sí, sí, es muy chulo y hay que agradecer este gesto, pero cuando vi lo que ocupaba ... De momento, lo ha llevado a casa de una hermana suya que tiene mucho espacio, pero sabemos que volverá. Como vendrá también una cuna,que habrá que montar y buscarle un espacio. Sí, ya sé, irá a los pies de la cama, así que ese banco que tenemos ahí tendrá que ir en otro sitio.

Mientras tanto yo no desfallezco en mi plan B, aquél que os contaba en la entrada anterior y que consistía en 'facilitar' que los hijos se vayan de casa. Este fin de semana próximo nos iremos con nuestros amigos D. y J. y Je. y M. a una casa rural. Es un plan que teníamos previsto desde hace mucho tiempo y que entre una cosa y otra no habíamos podido hacer. Pues bien, unos amigos nuestros se han ofrecido para quedarse con los dos pequeños, JP y S desde el sábado por la tarde hasta el domingo. Se me ha ocurrido que el domingo podríamos llamarles y decirles que nos va muy mal pasar a buscarlos, que si no les importa llevarlos al cole (sus hijos van al mismo cole que los nuestros) y ya, si eso, los recogemos allí. Como no creo que sepan que A. está de baja, el lunes por la tarde, poco antes de la recogida de los niños, podemos volver a llamarlos diciendo que nos resulta imposible recogerlos, que si no les importa los tengan esa semana con ellos y el fin de semana volvemos a hablar. Como son buena gente, no creo que pongan pegas. El fin de semana, como quien no quiere la cosa, no llamamos. Ellos, no se atreverán a llamar porque les dijimos que lo haríamos nosotros. Ya hemos ganado una semana más. Estoy seguro que así, a lo tonto a lo tonto, pueden pasar unos años y cuando por fin los vayamos a recoger, es muy posible que ya estén en la universidad, alguno de los mayores ya se haya ido de casa y volvamos a tener espacio para ello. Por si no os habíais dado cuenta, esta genialidad comporta además un considerable ahorro: imagino que ya que los tienen les darán de comer y los vestirán (¡qué menos!), mientras nosotros nos seguimos ocupando de los colegios. Creo que se lo voy a proponer a A.

Ah, y sigo pensando otros planes para el improbable caso de que éste falle.