miércoles, 9 de diciembre de 2015

Tapizando sillones y montando el árbol y el Belén

Hace unos meses decidimos que quizá era el momento de tapizar dos sillones del salón e hicimos lo que hace cualquier familia normal: buscar un tapicero.

Así estaba cuando decidimos que era
el momento de cambiar el tapizado
Nos recomendaron uno, fuimos a verlo, elegimos la tela y esperamos presupuesto. Cuando nos lo comunicó (algo más de 400 €), la urgencia por cambiar el tapizado pasó de DEFCON 2 a DEFCON 4 inmediatamente. Buscamos otros presupuestos y lo máximo que conseguimos es una oferta por tapizar ambos sillones por 350 €. Con el dilema de si merecía la pena, de si era mejor ir a Ikea y comprar dos sillones nuevos u otra solución fue pasando el tiempo. Ya no era tan urgente.

Sin embargo -una vez más queda demostrado que los hombres somos de una manera y las mujeres de otra- A. no había olvidado el tema y un día me comentó que había encontrado (y comprado) unas telas a muy buen precio.

- ¿Telas? ¿Para qué?

- Para tapizar los sillones

- ¿Y qué ahorro supone eso en el total del presupuesto?

- No, es que ... he decidido tapizarlos yo

- Pe ... pero si no has tapizado en tu vida

- Oye, que he visto un tutorial en internet

Ante un argumento de tal calibre, uno es incapaz de rebatirlo y ... ¡qué daño han hecho los tutoriales en las familias!

Había que aprovechar para lijarlos y barnizarlos. Pedí una lijadora a un buen amigo y empezamos la tarea. Comprobamos que había carcoma. Pero un poco, no. Tuve que rechazar varias ofertas de National Geographic solicitando grabar un documental sobre la carcoma urbana porque, al parecer, era un caso único. Después de introducir miles de veces esa cánula y derramar el spray asesino (de carcoma) en cada uno de esos agujeros, barnizamos los sillones. Acabadas las tres capas de barniz, ya estaban listos para ser tapizados. Como quiera que los muelles estaban en muy buen estado, "solo" se trataba de cambiar la tela. Empezó A y, la verdad, quedaba muy bien. Le tuve que ayudar un poco porque la fuerza que hay que hacer con la grapadora (especial para tapizar) es inhumana. Después de poner la tela en asiento, respaldo y brazos, quedaba poner un ribete alrededor de la tela. El resultado final fue éste:

Con el nuevo tapizado
Una vez acabado, nos dimos cuenta de lo mal que estaban y -por qué no reconocerlo- nos dio vergüenza haberlos tenido tan mal durante un tiempo. Son de esas cosas a las que uno está tan acostumbrado, que no se da cuenta de que da pena.

Ayer, último día festivo de este puente, aprovechamos para montar el árbol de Navidad y, cómo no, el Belén. Reconozco que este año no quería montar un Belén como en años anteriores y hacerlo mucho más sencillo, pero al final, los niños insistieron tanto que ...

Aquí tenéis los resultados

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Los personajes que salen en el vídeo pueden parecerse a los reales, pero son actores


martes, 1 de diciembre de 2015

Buscando unos tejanos

Hace unos días, mis pantalones tejanos (vaqueros) dijeron basta. Eran ya muchos los años que llevaban conmigo, habíamos llegado a alcanzar una complicidad tal que formábamos un gran equipo. Los cuidé tanto e intenté que duraran más de lo habitual que llegué a hacer lo que nunca antes había hecho: los teñí. Sí, fue un fracaso porque no conseguí dar con el tinte adecuado y, si bien recuperaron vigor en el tono, su azul no era el que todos asociamos con ese tipo de prenda. Aun así, seguí fiel a ellos y me los ponía en cuanto tenía ocasión. Sin embargo, un día, así, de pronto, se hizo un agujero en la rodilla derecha y … decidí guardarlos para cuando tenga que pintar o hacer determinados arreglos.

La pérdida de mis tejanos hizo que me planteara la adquisición de otros de tan imprescindible prenda y, casualidad o no, la búsqueda de unos sustitutos cayó en el llamado Black Friday, que como sabéis, abarca algo más de un día de la semana. El viernes mismo estuvimos en un centro comercial. Había gente, mucha gente y me juego lo que queráis que, a pesar de que todos sabían que ese día era el famoso Black Friday, pocos serían capaces de distinguir cuál de las dos palabras corresponde al día de la semana. Busqué en diversas tiendas unos tejanos y resultó misión imposible. Ahí van unas cuantas pinceladas sobre lo que te puedes encontrar:

-      - Pantalones rotos. Oiga yo venía a comprarme unos porque precisamente se me han roto   los míos. Lo llego a saber antes y les vendo los míos a los dueños de la tienda.

-     - Pantalones pitillo. En mi época se llamaban así los que se ajustaban casi tanto como unas mallas. Ahora creo que lo llaman slim y aunque no distingas el pantalón de tu piel, se te entumezcan las piernas con un elevado riesgo de amputación y la cabeza esté a punto de estallar, no sabéis lo orgulloso que uno se siente vistiendo esos pantalones. Creo que si a Slim le añades, justo a continuación, la palabra fit, ya es lo más de lo más.

-    - Pantalones sin color determinado. Están tan gastados que eres incapaz, no ya de adivinar su color, sino de imaginarte cuál fue el original. Mi suegro tiene una expresión muy graciosa para referirse a ese color que no sabes describir. “color gos quan fuig”, que traducido al castellano vendría a ser “color perro que huye”. Sí, ya sé, es absurdo, pero muy gracioso.

-       -   Pantalones más que anchos. Pasamos de un extremo a otro: o los slim o los … anchos. No sé qué nombre tienen, que seguro que lo tienen.

En una de las tiendas, llegamos a preguntar si tenían jeans normales. La dependienta, que sorteaba clientes intentando colocar prendas en una estantería y que vestía una suerte de vaqueros –deduzco que con peto, pues por debajo del jersey le caía lo que parecía una de las dos cintas que se usan para atarlos- nos miró con cara de sorpresa y al ver nuestro estilo (y sobre todo edad) dijo “¿Regular?” Aunque creía que mi cabeza iba a toda velocidad intentando adivinar a qué se refería con eso de “regular”, si era el tono o intensidad de color, los rotos en la pernera, apretando hasta marcar solo las venas, otra pregunta me sacó de dudas

-         - ¿Rectos?

-          - Sí, eso

-          - Ahí están, y señaló unos rotos y color perro que huye

Visitamos otras tiendas y el resultado venía a ser el mismo: no había tejanos como los que yo buscaba. El desánimo empezaba a hacer mella en mí y por mi cabeza se pasaron dos ideas a cual más descabellada. La primera consistía en recuperar mis tejanos a los que les había asignado un uso (para pintar) y estar más a la moda que nadie. La otra era resignarme y centrarme en la búsqueda de un modelo determinado de vaqueros, aquellos que tienen los bolsillos como los de un pantalón de vestir, propios de la tercera edad. En esas estaba yo cuando descubrimos una tienda cuyo nombre invitaba a la esperanza. USA JEANS.

Como aquí no los tengan, habrá que hacer un replanteamiento vital que incluya los tejanos, pensé. Entramos y, sí, tenían de todo. El dependiente, muy moderno, mayor que yo (o muy maltratado por la vida), con la cabeza rapada, gafas de pasta y, lo más importante, tejanos fit, vino hacia nosotros para atendernos.

-       - ¿Tenéis tejanos rectos?

-       -  Sí, claro … 75 … ¡y ahora 59!

Creo que este tipo me está intentando decir que o me doy prisa o se los quitan de las manos porque si no, no sé qué quiere decirme con eso de que ya ha vendido 16 tejanos. Luego vi que mientras decía eso señalaba la etiqueta, en un gesto inequívoco de hacernos partícipes de que el Black Friday conllevaba esa “importantísima” rebaja. Sí, ya sé que estoy fuera de mercado, que todo me parece carísimo, pero es que gastarme 59 € … un momento … casi 10.000 Ptas (que acojona más), en unos tejanos me parecía muy fuerte. Al final me convenció A. Me dijo que si me duran lo que me han durado los anteriores están más que amortizados.


Pues eso, que tengo tejanos nuevos, rectos, azules … de los de toda la vida

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Wallapop

Este fin de semana nos hemos ido con D. y J. y Je y M. a una casa rural de la provincia de Girona, una población de la Cataluña profunda, ya sabéis, alejada de Barcelona, con pocos habitantes, con su niebla y sus estelades colgadas de los balcones. Donde viven los que con sus votos (gracias a nuestra ley electoral, los suyos valen mucho más que los de cualquier habitante de una gran urbe) han conseguido una sociedad totalmente dividida. Pues eso, que nos hemos ido a descansar ... ¿qué?, ¿que no lo he dicho? ... Ah, sí, nos hemos ido sin niños.

Pero la entrada no va de eso y el párrafo anterior no era más que una introducción, porque D (el irlandés) aprovechó su estancia para acercarse a una población lejana cercana (cercana a la frontera francesa) para recoger las piezas que le faltaban a una moto que se compró hace poco. Había quedado allí con un tipo con el que previamente había contactado a través de Wallapop. Ya, pero ¿qué es Wallapop?

Wallapop es una aplicación de compra y venta de todo tipo de artículos (la mayoría de segunda mano) que tiene la ventaja de contar con geolocalizador. Es decir, una vez te das de alta (es muy sencillo) te pide tu localización y cuando encuentra el producto que buscas, lo ordena de más cerca a más lejos. Es cierto, está muy bien, pero lo que nadie dice es que puede crear adicción.

La primera vez que oí hablar de esta aplicación fue a través de R., uno de los psicópatas con los que quedo para jugar a la PlayStation. El tío se compró unos sofás la mar de chulos. Buscó en esa aplicación, encontró a una pareja de su misma población que vendía dos sofás, se fue a verlos, comprobó que estaban en buen estado, los pagó y se los llevó para casa. Creo que lo ha usado en más ocasiones, no solo para comprar, sino también para vender.

Pero bueno, el que se ha vuelto forofo de esta aplicación es D. El tío ha comprado y vendido de todo. Con deciros que se ha comprado un monovolumen y ha vendido la furgoneta que tenía. Cuando tiene trastos por casa, esos que todo el mundo tira, pone un anuncio ahí y encuentra alguien que le ofrece algo por eso. No para de darle vueltas a la cabeza sobre su próxima compra o venta en Wallapop. Me reí mucho con una ocurrencia de A. cuando le preguntamos a D. dónde tenía las gafas que se había comprado el sábado en una farmacia de Girona y contestó que seguramente ya las había vendido en Wallapop.

La verdad es que si os dais un paseo por ahí podréis comprobar que se vende/compra todo lo imaginable ... y lo inimaginable. Hay apartados (Muebles, Electrónica, Moda y Accesorios, Coches y Motos, Deporte y Ocio, Casa y Hogar ...) que facilitan la búsqueda del producto.

He visto gente que vende una caja de un Samsung Galaxy S4 ... de verdad, no sé para qué o a quién le puede interesar una caja de cartón vacía que en su día sirvió para transportar un teléfono móvil, pero lo cierto es que se vende por 2 €. Otro vende cabezas de caballero dragón de Playmobil ... Como detecto caras de incredulidad, ahí va el documento gráfico: clica aquí

Y mientras en Wallapop puedes encontrar todo aquello que necesitas (o no), yo sigo dándole vueltas a ese plan B consistente en ganar espacio en casa ... humm, estoy pensando que quizá Wallapop pueda ayudarme ... ¿habrá algún anuncio de alguien intentando colocar un niño?

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Ropa de bebé y nuevo plan B

Bueno, pues ya está A. de baja. Es el primer embarazo en el que coge baja antes de dar a luz. Ya se sabe, a la séptima va la vencida. Hasta ahora, siempre había aguantado como una jabata hasta el último momento y así poder 'disfrutar' de esas 16 semanas de baja por maternidad. Esta vez, sin embargo, en el trabajo le han dicho que se cuide y que coja la baja. Todo un detalle, la verdad.

Aunque lo intentará, la baja no creo que sea una balsa de aceite. Hay que preparar cosas y, entre esas cosas, está la de conseguir espacio para la niña. El otro día nos fuimos a Ikea (¡dónde si no!) y compramos un armario que monté por la tarde y lo colocamos dentro de nuestro cuarto de baño, al lado de su mueble cambiador. No ha quedado del todo mal ... y más teniendo en cuenta que tendrá parte de su ropa en un cuarto de baño.

La lavadora ha aumentado su ya habitual ritmo frenético de funcionamiento con coladas extra de ropa de bebé. Es como lavar ropa de muñecas. Lo bueno es que, poco a poco, van desapareciendo esas bolsas de ropa que invadían nuestra habitación y cuarto de baño. Sin embargo, la felicidad es efímera, porque cuando conseguimos recuperar un pequeño espacio de nuestro hogar, enseguida vuelve a ser ocupado. Ayer, sin ir más lejos, vino A. con un cochecito que le han regalado. Sí, sí, es muy chulo y hay que agradecer este gesto, pero cuando vi lo que ocupaba ... De momento, lo ha llevado a casa de una hermana suya que tiene mucho espacio, pero sabemos que volverá. Como vendrá también una cuna,que habrá que montar y buscarle un espacio. Sí, ya sé, irá a los pies de la cama, así que ese banco que tenemos ahí tendrá que ir en otro sitio.

Mientras tanto yo no desfallezco en mi plan B, aquél que os contaba en la entrada anterior y que consistía en 'facilitar' que los hijos se vayan de casa. Este fin de semana próximo nos iremos con nuestros amigos D. y J. y Je. y M. a una casa rural. Es un plan que teníamos previsto desde hace mucho tiempo y que entre una cosa y otra no habíamos podido hacer. Pues bien, unos amigos nuestros se han ofrecido para quedarse con los dos pequeños, JP y S desde el sábado por la tarde hasta el domingo. Se me ha ocurrido que el domingo podríamos llamarles y decirles que nos va muy mal pasar a buscarlos, que si no les importa llevarlos al cole (sus hijos van al mismo cole que los nuestros) y ya, si eso, los recogemos allí. Como no creo que sepan que A. está de baja, el lunes por la tarde, poco antes de la recogida de los niños, podemos volver a llamarlos diciendo que nos resulta imposible recogerlos, que si no les importa los tengan esa semana con ellos y el fin de semana volvemos a hablar. Como son buena gente, no creo que pongan pegas. El fin de semana, como quien no quiere la cosa, no llamamos. Ellos, no se atreverán a llamar porque les dijimos que lo haríamos nosotros. Ya hemos ganado una semana más. Estoy seguro que así, a lo tonto a lo tonto, pueden pasar unos años y cuando por fin los vayamos a recoger, es muy posible que ya estén en la universidad, alguno de los mayores ya se haya ido de casa y volvamos a tener espacio para ello. Por si no os habíais dado cuenta, esta genialidad comporta además un considerable ahorro: imagino que ya que los tienen les darán de comer y los vestirán (¡qué menos!), mientras nosotros nos seguimos ocupando de los colegios. Creo que se lo voy a proponer a A.

Ah, y sigo pensando otros planes para el improbable caso de que éste falle.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Cumpleaños de A. y Plan B

Ya que seguimos con los cumpleaños, hoy toca el de A. Creo que ya ha alcanzado esa edad en la que a las mujeres no les hace gracia que se sepa, pero si sois un poco espabilados, buscando por este blog, encontraréis alguna entrada que os facilitará adivinar su edad. Sí, ya sé, que la mayoría ni se molestará en buscarlo porque -para qué nos vamos a engañar- no es tan importante conocer su edad, pero lo pongo para aquellos que su curiosidad es de clase mundial.

Ayer por la tarde nos fuimos ella y yo en busca de sus regalos (hasta ahora siempre me había espabilado yo solito) porque si tenemos en cuenta su avanzado estado de gestación y que su deseo era ropa, la cosa era algo más que complicada, rozaba la proeza acertar, no solo con la talla, sino con el modelo. Al final, no resultó tan complicado porque la moda parece que se presenta algo más ancha y no paré de ver jerseys amplios, ponchos (o similares) y blusas muy largas. Perfecto. Volviendo a casa, paramos en una panadería-pastelería y compramos dos cajas de pastas variadas que servirían para el desayuno de hoy para que A. llevara unas cuantas a sus compañeras de trabajo. Al final compramos 3 kilos ... es lo que tiene ser tantos en casa.

Esta mañana nos hemos levantado (casi)todos a la misma hora y hemos "celebrado" su cumple. Le he entregado los regalos (su ropa y un perfume) y los niños la han cubierto de besos y sobre todo abrazos cuando han visto el desayuno que tenían hoy.

Nuestra hija Ma. se lo ha currado y se ha ido a una floristería, le ha comprado un ramo de flores, se ha cogido el tren y se ha presentado en el colegio donde trabaja A. y le ha regalado el ramo. Aquí tenéis un documento gráfico de la efeméride



Después, se han presentado en su despacho todos los niños y niñas de una clase de P-algo para felicitarla. Estaba emocionadísima.

Mientras tanto, va acercándose la fecha del nacimiento de la niña y ya no sé qué hay que hacer para buscarle un hueco. A. tiene muchas amigas que le están dejando cosas (pensad por un momento que lo que teníamos de bebé ya lo habíamos colocado), por lo que os podéis imaginar cómo está la casa de bolsas con ropa y otros accesorios de bebé. Como eso de cambiarse de casa y buscar una más grande va a ser que no, empecé a pensar en un plan B: Incentivar que los niños se vayan de casa. Hace poco pensé que había encontrado la solución para que S. se fuera de casa, pero fracasé. Este año S. hace la Primera Comunión y, entre otras cosas, el colegio organiza con las familias de los niños una especie de romería a un Santuario de la Virgen para hacer el ofrecimiento de los niños a la Virgen. Se me dibujó una sonrisa en la cara y para allá que nos fuimos. La ceremonia muy bonita y yo cada vez más nervioso porque se acercaba el momento culmen. Cuando por fin llegó, los padres acompañábamos a nuestros hijos al altar y cuando ya bajaba las escaleras unos toquecitos en la parte posterior del hombro hicieron que me detuviera y girara la cabeza. Un señor, me advertía de que "me había dejado el niño". "¿Cómo que dejado?, ¿no era esto un ofrecimiento de los niños?. Pues, hala, ahí lo ofrezco" No coló. Nos volvimos con el niño "ofrecido" pero esto no queda así, todavía me quedan dos meses para encontrar alguna solución a la falta de espacio.

lunes, 26 de octubre de 2015

La granja de conejos

Tenía pendiente desde hace un tiempo una entrada dedicada a la visita que hicimos este verano a una granja de conejos. No vayáis a pensar que es una actividad que teníamos previsto realizar por algún motivo en concreto, sino que salió así, de forma totalmente improvisada.

Como os decía en esta entrada, Matteo estuvo trabajando un tiempo en una granja de conejos, propiedad de MJ que, no os lo vais a creer, es seguidora de este blog. Al parecer, estaban un día hablando Matteo y MJ cuando ésta le comentó que seguía un blog de un tipo que tenía unos cuantos hijos, que explicaba cosas de su familia y ... Matteo empezó a atar cabos y le dijo que lo conocía. ¡El mundo es un pañuelo!

A los pequeños les hacía mucha gracia visitar esa granja en la que trabajaba Matteo y, tras comentarlo con MJ, fijamos un día. Al llegar a la granja, unas naves industriales alejadas de cualquier núcleo urbano, la buena de MJ nos tenía preparado un desayuno que hizo que los niños estuvieran encantados. Ahí charlamos un rato y comentamos la casualidad de que conociera este blog. Como se dice por estos lares, nos desvirtualizamos.

Entramos en la primera de las naves y comprobamos que estaba llena de jaulas con un conejo cada una de ellas. Eran las jaulas de las madres. Cada 'x' tiempo venían de una empresa para inseminarlas. No, no era una empresa de conejos macho, sino que un veterinario, jeringuilla en mano, se dedicaba a visitarlas una a una. Una trabajera, vamos.

Jaulas en una de las naves

Al cabo de un mes aproximadamente -y todas a la vez- se ponían a parir como conejas y si tenemos en cuenta que cada coneja pare entre 3 y 12 gazapos, podéis imaginaros la que se monta allí. Para los que seáis tan o más de piso que yo, os pongo una foto de conejos con 1 día de vida para que sepáis diferenciarlos de un osito de gominola.


Conejos reciuén nacidos

Después siguen creciendo y ya se juntan a varios de los conejos jóvenes en una jaula. Cuando tienen una edad determinada (no recuerdo cuál) ya están listos para ser vendidos. Imagino que no hace falta explicar el destino de estos animales. Os daré una pista: no suelen verse en las tiendas de mascotas, sino más bien en expositores de supermercados con un aspecto muy diferente a éste:

Conejos jóvenes

Lo que más me llamó la atención y por desgracia soy incapaz de recordar, eran los datos relativos a los kilos de pienso que cada mes se jalaban estos conejos, o el gasto de refrigeración de las naves, o el precio que le pagan a MJ por cada conejo. Lo que sí recuerdo es que me quedé con la sensación de que es un trabajo muy duro y poco recompensado ... sí, es verdad, como la gran mayoría. Los pequeños disfrutaron mucho con la visita y nosotros estamos muy agradecidos a MJ por el trato que nos dispensó y la atención que nos prestó a pesar del mucho trabajo que tenía. Muchas gracias por todo.

jueves, 15 de octubre de 2015

Otro que alcanza la mayoría de edad y el pequeño ya no lo es tanto


Ayer dieron de alta a mi madre, me he podido poner un poco al día en el despacho y he encontrado un hueco para esta entrada que, por otra parte, era obligada porque el calendario no perdona.


El día 3 de este mes, S. cumplió 8 años y -topicazo va- por mucho que vaya cumpliendo años, sigue siendo el pequeño. Como el "problema" tenía difícil solución, decidimos ser drásticos y ... ¡ahora espera una hermanita!, con lo cual se acabaron las tonterías de niño pequeño ;-) Seguramente se le acabarán de golpe y, dentro de unos años, será la hermanita la de las tonterías. Sí, es cierto, pero cuando llegue el momento -si todavía no estoy ingresado en un geriátrico- ya me ocuparé del problema.

Pues eso, S. cumplió sus 8 añazos y su madrina ya se encargó de regalarle algo del Barça ... Sí, siempre le regala cosas del Barça (hasta ahora compaginaba esa característica con que fuera útil, ya sabéis, la típica mochila del cole, el estuche, una toalla, etc ¡del Barça!) y en esta ocasión ha prescindido de uno de los elementos del regalo: la utilidad. Ahora, sin rubor alguno, le ha regalado una bandera del Barça (por orden de su madre ya luce colgada en la pared de su cuarto al lado de la del centenario del Sevilla) y una bufanda. No sé, debe existir un temor -más que fundado- de que un niño que vive rodeado de sevillistas está en permanente peligro acerca de la fidelidad a sus colores. ¡Y el niño es del Barça para que su madre no estuviera sola! Es verdad, eso dice mucho del gran corazón que tiene ... hacia su madre, no hacia ese equipo.

Bueno, dejando ya ese tema del jodío niño, creo que pasó un día muy agradable. En casa tenemos la costumbre de que ese día se coma lo que el homenajeado elija (suerte que no han probado nunca el caviar y el jamón, aunque les gusta mucho, no lo consideran un manjar propio de dioses) y S. quiso que hiciéramos una raclette. Pues nada, todos contentos (imaginaos por un momento que el niño tuviera una absoluta y desenfrenada pasión por las acelgas) y disfrutando del ágape que, ¡cómo no!, incluyó el típico pastel.

Y llegó el día 10 y P. se nos hizo mayor de edad (¡¿ya tengo dos hijos mayores de edad y en la Universidad?!) Todavía estamos intentando digerir eso de tener hijos mayores y estar esperando un bebé. Sí, ya sé, tanto A. como yo somos dos portentos de la naturaleza, pero seguimos pensando cómo se compaginan esos, por ejemplo, permisos para salir por la noche, con los cambios de pañales. Siendo optimista, será más fácil ver a qué hora ha llegado el noctámbulo porque es posible que nos pille dando de comer al retoño, ¿no?

P. eligió comer algo que a los que ya tenemos una edad, independientemente de que nos guste o no, su ingesta nos provoca una serie de consecuencias. Quiso huevos fritos con bacon y toneladas de patatas fritas con ketchup y salsa brava. Vamos, un frenesí de grasas saturadas y el colesterol campando a sus anchas en nuestro interior. Pero bueno, ¿él es feliz así? Pues eso, sus padres "encantados"

Durante la semana, su madre y M., su novia, le prepararon una fiesta sorpresa en casa de M, grande y con jardín. Creo que fueron unos 30 amigos. A. y yo estuvimos un rato ayudando a montarlo todo (¡qué menos podíamos hacer encima que ellos ponían la casa!). Después, de forma improvisada, salió una cena con los padres de la novia (no es el título de una película) y lo pasamos muy bien.

M., la novia, le preparó un vídeo con las imágenes que Ma y yo le enviamos, junto con otras actuales de amigos y familia. No lo cuelgo porque no tengo la autorización de los que participan (por no tener, no tengo ni la mía)

Para acabar, y a modo de moraleja, decir que sí, que nos hacemos mayores, pero desde hace un tiempo esta verdad universal la veo de otra forma desde que mi amigo D., el irlandés, me lo explicó. A medida que nuestros hijos se hacen mayores (y, a la vez, nosotros también) en sus rostros se refleja cada vez esa belleza que nosotros les entregamos. Es una forma gráfica de explicar ese amor que pasa de padres a hijos. En las madres, se ve de forma mucho más clara: Mientras las madres maduran, las hijas se van haciendo cada vez más y más guapas ... porque sus madres les van transmitiendo su belleza. ¡Ea!, pues ya está

lunes, 5 de octubre de 2015

Las Urgencias médicas

Sí, ya sé que tocaba una entrada sobre la visita que este verano hicimos a una granja de conejos, pero es que si no escribo sobre esto, exploto.

Mi madre vuelve a estar ingresada (bueno, está en un box de Urgencias) como viene siendo habitual en los últimos tiempos. Los hermanos que vivimos cerca nos vamos turnando como podemos para hacerle compañía y ocuparnos de nuestro padre (el Alzheimer va a un ritmo rapidísimo) mientras ella no está. Lo cierto es que esos ratos que paso en Urgencias me hacen ser un privilegiado espectador de lo que allí se vive y, lo siento, debo ser muy cortito, soy incapaz de entender. Ruego encarecidamente que si entre mis lectores/as hay algún médico, auxiliar sanitario o -da lo mismo la categoría- conocedor del mundo de las Urgencias, no se ofenda por lo que pueda leer, me lo haga saber y me saque de dudas.

Vaya por delante que suelo ser de los moderados en mi estancia (como acompañante) en Urgencias. Vamos, soy de la opinión de que si eres muy exigente, serás el blanco de todas las iras de los que allí trabajan y, sobre todo, no te harán ni caso (y por ende, al paciente). una vez puestos en antecedentes, explicaré mi visión sobre este mundo:

- Historial: No nos ha ocurrido una vez, ni dos, ni tres, sino varias que, a pesar de que tienen a la vista su historial, confunden medicación (dependiendo de la dolencia que tengas, un error en la medicación puede tener consecuencias fatales) e intentan darle una pastilla totalmente contraindicada con otra de las que toma (ya sabéis, el famoso Sintrom). Gracias a Dios, la mayoría de las veces estamos alguno allí (o mi madre se da cuenta) y les advertimos. Las preguntas son ¿se miran el historial?, ¿cuando hay cambios de guardia, no miran las anotaciones que han hecho los del anterior turno?

- Si no te quejas, pasan de ti. Si lo haces, pasan más. ¿Qué actitud es la correcta? Como ya os he adelantado, acostumbro a ser muy educado y (quizá excesivamente) prudente, lo que me lleva a dudar de que sea ésta la actitud adecuada, atendiendo a los resultados. Con un ejemplo se entenderá mejor. Ayer tarde mi madre pidió una cuña (como, entre otras cosas, está deshidratada y debe beber agua y tiene puesta una vía con suero, es normal que tenga ganas a menudo). Llegó un enfermero a y se la trajo. Cuando volvió a recogerla le dijo, con educación, pero con un evidente tono de fastidio, que debía aguantar más, que no le llamara para hacer tan poca cantidad. La siguiente vez que la pidió aguantó bastante más (o eso me dijo, que todo puede ser) y esta vez vino una enfermera. Se la puso y, al irse, nos dijo, cuando acabe, me avisáis. Y así lo hicimos. Como sonaba el timbre y no venía nadie, la vi saliendo de otro box mientras decía "¡¿Que no hay nadie más, que tengo que encargarme yo de tod ..?!" Y se calló al verme fuera del box. Entró donde estaba mi madre, apagó el timbre y dijo que ahora volvía. Pasó bastante rato y no venía. Mi madre se quejaba de que estaba muy incómoda y apretó el timbre mientras yo estaba fuera buscándola. Apareció como de la nada y gritándome me dijo "Ya os he dicho que ahora pasaba" y, de mala leche, entró y se la quitó.

Entiendo el estrés que pasan en su trabajo (tampoco es para tanto) y soy consciente de los recortes sufridos en la Sanidad (aunque abusen de este manido argumento, que sirve para justificar absolutamente todo), pero ...

- Poca información. El médico -que sé que tiene a varios pacientes a su cargo- pasa muy de vez en cuando a informar y, en general todos los profesionales que allí trabajan dan poca información. Cuando se te ocurre preguntar (de verdad, con exquisita educación), notas en su cara el fastidio que les provoca tener que informar. No sé, ayer mismo, se me ocurrió preguntar si le darían algo de cenar (no comía desde el día anterior) y tuvo que ir a buscar la pauta para poder contestarme.

- Creen (los profesionales que allí trabajan) que están solos. El volumen de voz empleado es alto ... y más teniendo en cuenta que se trata de un lugar en el que la gente no está muy fina. Con esos prolongadísimos silencios que se dan ahí, te acabas enterando de la vida y milagros de las enfermeras. Mención aparte merece esas entradas sorpresivas en el box a las tantas de la madrugada al grito de "Hola, guapa, venimos a pincharte" que si no has ingresado por un infarto, provoca que cambies de unidad porque ya te lo han inducido.

- Esas llamadas a la enfermera que no acude mientras escuchas risas que provienen  de una sala en la que en la puerta dice "Prohibido el paso". Soy consciente de que tienen derecho a algo de descanso y a cierta intimidad, pero de ahí a ignorar esos timbres a base de risotadas, no lo entiendo.

- Ese trato a las personas mayores que podría resumirse en:

a) Hablarles a gritos. Ser mayor no significa ser sordo. Este axioma les cuesta entenderlo.
b) Intentar corroborar todo lo que les dice el paciente con miradas y gestos cómplices al acompañante.
c) Uno que se da especialmente en Cataluña. Dirigirse en catalán al paciente y cuando éste contesta en castellano (y es mayor, insisto), tratarlo como si no tuviera estudios.

Espero no haber sido muy duro con este colectivo e, insisto, agradecería cualquier explicación al respecto

PS He olvidado mencionar otro punto importantísimo: Distinguir a un médico de entre todos los empleados que pululan por allí. ¿Tan difícil es poner una placa o coser en el bolsillo, su nombre o simplemente la palabra 'médico'? Todos van de blanco (¿tan difícil es que los médicos vayan de verde o al revés?) y ya no los distingues ni siquiera por ser el que más bolis lleva en el bolsillo.

martes, 15 de septiembre de 2015

Ayudas a las familias numerosas

El que piense que se trata de una guía explicativa de todas y cada una de las incontables ayudas de las que gozan en España las familias numerosas, se ha equivocado de sitio. En primer lugar porque con un párrafo ya bastaría para citarlas, pero, sobre todo, porque esta entrada no va de eso, sino que citaré alguna de las situaciones en las que nos encontramos a menudo.

Vaya por delante que tengo una mujer que a todas partes a donde va pregunta si hay descuento por familia numerosa. A mis hijos les avergüenza (cuando sean mayores y vean lo que cuesta todo, lo entenderán ... espero), pero a mí, no. A mí me hace gracia. Se ha convertido en un latiguillo, lo usa casi de manera inconsciente. Cualquier día de éstos lo pedirá cuando le regalen algo:

- Buenos días, señora, hoy, a los clientes habituales (debería ser Ikea o Mercadona), les ofrecemos gratis este producto. Solo por el hecho de ser clientes.

- Ah, ¡qué bien!, y ... ¿hacéis descuento por familia numerosa?

Las ayudas a las familias numerosas se limitan, básicamente, a las matrículas en los estudios universitarios de la Universidad Pública (las familias de categoría especial como la nuestra, solo paga las tasas), al transporte (sobre todo ferroviario) en el que nuestra familia tiene un descuento del 50% y en la rebaja del porcentaje a aplicar en algún tributo como el ITP en la adquisición de una vivienda que vaya a constituir la vivienda habitual (vamos, algo que haces cada día). Pero lo más divertido, sin duda, se da en los comercios. Ahí es donde A. formula con mayor perfección su pregunta descolocando -en la mayoría de las ocasiones- al dependiente o dependienta. Ejemplos (en algún caso, incluso, citaré sus nombres comerciales):

- Kiabi: Es un comercio de moda a bajo precio. Desconocida por nosotros hasta este embarazo, en el que una madre del colegio le comentó a A. que allí había ropa premamá a buen precio. Fuimos allí convencidos deque se trataba de una tienda de ropa premamá, cuando descubrimos que no, que es para todo el mundo (y también hay un apartado de premamá). A la hora de pagar, A. hizo la pregunta de rigor y la chica le dijo que sí, que había un descuento, pero que debía sacarse la tarjeta de Kiabi. Le pasó un formulario y empezó a rellenarlo. En un momento dado, la dependienta preguntó -como quien no quiere la cosa- cuántos hijos teníamos. Le dijimos que 6 y 1/2 y cambió la cara y nos dio otro formulario, mientras comentaba que el descuento era entonces del 10%. Nos lo aplicaremos desde esa misma compra. Si hay que decir las cosas buenas, se dicen.

- El pollo campero (o algo así): Es un sitio de comida rápida. Fuimos el mismo día (A. estaba en racha) con tres de nuestros hijos. Hicimos nuestro pedido y a la hora de pagar, A, hizo su pregunta. El dependiente puso cara de fastidio porque, según él, eso debíamos habérselo dicho antes de hacer el pedido. Volvió a introducir todos los datos. Ya sabéis, si sois familia numerosa y tenéis previsto comer allí, solo entrar en el establecimiento dad a conocer vuestra condición ... no sé, quizá lo más práctico sería llevar un letrero colgando que diga eso, "Familia numerosa".

- C&A: Fuimos ayer porque A. necesita algo de ropa (de embarazada) de cara al invierno. Al llegar a la caja, lo mismo de siempre:

A: ¿Hacéis descuento por familia numerosa?

D (Dependienta): Sí, los miércoles y los no sé qué ..., pero un momento que pregunto. Bernardaaaaaa, los descuentos a las familias numerosas son los ... Ah, ¿sí?, vale ... Pues son del 15 al 22 de cada mes.

¡Vaya!, porque eran las 21 h y estábamos agotados, pero a punto estuve de decirle que nos esperábamos 3 horas para que nos lo aplicara

En la mayoría de comercios el descuento es miserable y en muchos casos es necesario hacerse socio, cliente vip o como quieran llamarle, debiendo rellenar un cuestionario y realizando unas compras por un importe mínimo.

Sin embargo, la que me marcó de por vida, fue una que viví con mi madre. La acompañé a comprar una billetera (no recuerdo si era para mí o para mi padre). Era una de esas tiendas de toda la vida, que huele a piel, en la que el propietario era un hombre mayor poco amable y huraño. Recuerdo que era de aquellos que se iba guardando las gomas de pollo en el brazo a modo de pulsera y que, es cierto, no viene a cuento que lo diga. El caso es que se decidió mi madre por una billetera y mientras sacaba su monedero para pagar hizo la pregunta del millón:

- ¿Hace descuento por familia numerosa?

- ¿Descuento por familia numerosa? (lo había entendido perfectamente, pero así le daba más énfasis). ¡Sí, hombre, sólo (en aquella época 'solo' se acentuaba) faltaría! ... (y sin casi coger aire empezó un discurso) Deberíamos cobrarles más, con los pocos recursos que hay en el mundo y donde ellos se llevan más que los demás y ...

- No se preocupe, aquí tiene ... y le dejó la billetera encima del mostrador y se fue

jueves, 10 de septiembre de 2015

Matteo

Os prometí en mi anterior entrada que os explicaría la historia (hasta donde yo sé) de Matteo y ... aquí estoy.

Lo conocí hace un tiempo cuando mi cuñado, sacerdote de la diócesis de Tortosa  y con muchísimas ganas de volver a tierra de misión (ya estuvo en las selvas peruana y hondureña), vino a vernos a casa y nos lo presentó. Nos contó algo de su historia y después volvimos a verlo en Semana Santa. Allí se hizo amigo de nuestros hijos (JP siente una especial devoción por él) y con una paciencia infinita pasaba largos ratos jugando con ellos a fútbol, baloncesto o lo que se terciara. Este verano he podido conocer algo más de su vida durante una sobremesa en la que me contó muchas cosas.

Matteo tiene 36 años y es de Venecia. Su madre, si bien era católica, no destacaba por su práctica religiosa y su padre, comunista convencido y comprometido (participaba en "reuniones" clandestinas), le enseñaba ruso desde pequeño. Las malas compañías hicieron que Matteo se adentrara en el mundo de las drogas, llegando a ser, no solo un gran consumidor, sino un traficante. Con veintipocos años tenía -y movía- mucho dinero y tres casas, una de ellas cerca de la frontera con Francia, lo cual le facilitaba mucho sus continuos viajes propios de la "profesión" o una posible huida. Viajaba también a países exóticos (Pakistán, India ...) que, aunque le atraían mucho por su espiritualidad, eran obligados para "abrir mercado" En esa época se preocupaba también por su imagen, llegando a hacerse siete piercings en la cara. No sé si sus padres estaban al corriente de las actividades de su hijo, pero de lo que sí eran conscientes era del rumbo que había tomado su vida.

Un día, estando en ese inmueble de su propiedad próximo a la frontera francesa, mantuvo una discusión con un amigo de ese mundo. Al parecer, el amigo le "insinuó" que le podía dar esa casa a él y la reacción de Matteo fue de un enfado tal que, mientras gritaba como un energúmeno, empezó a golpear los cristales que encontraba a su paso. El piso estaba en la quinta planta y, tras romper éstos, bajó hasta la calle rompiendo todos los cristales de cada una de las plantas por las que pasaba. Evidentemente acabó hecho un ecce homo y tuvo que ser ingresado en un hospital para curarle sus múltiples heridas. Estando en el hospital -no sabe muy bien por qué-. decidió llamar a su madre y explicarle algo de su vida. Su madre le propuso volver a casa y así lo hizo él. Allí pasó un tiempo intentando dejar atrás lo que había sido su mundo en los últimos años. Un familiar de su madre le habló a ésta de la Comunità Cenacolo, concretamente de Medugorije, en Bosnia-Herzegovina. Y allí se fue Matteo. Estuvo un tiempo hasta que no aguantó más y se fugó, volviendo a recaer en en sus malos hábitos de su vida anterior. Regresó a casa y a la Comunità. La vida en estas casas se basan en el trabajo y en la oración, nada más (y nada menos) y viven de la Providencia. Lo que más me llamó la atención a mí fue la figura del custodio. Es una persona que ha pasado por lo mismo que el que llega por primera vez y que su misión es acompañar a éste a todas partes. Sí, sí, a todas partes. Sí, al baño también. Si lo piensas un poco, debe ser duro ... pero también para el custodio. Tras estar cerca de 9 años en diversos centros de la Comunità (en varios ya como responsable), Matteo decide dar un nuevo sentido a su vida y es cuando aparece mi cuñado, a quien le propusieron acogerlo. Mi cuñado encantado y Matteo también. Durante este tiempo ha estado trabajando (los últimos meses en una granja de conejos a la que también dedicaré una entrada porque fuimos a visitarla) y hace unos meses nos anunció (lo hizo público el pasado 15 de agosto) que en septiembre ingresaba en el Seminario. Mientras me contaba su historia en esa sobremesa, le hice varias preguntas. Una de ellas fue que me explicara cómo es posible que un tipo como él, metido en ese mundo, llegue a un centro de la Comunità donde solo se trabaja y se reza (y con una lapa pegada a ti todo el día), deje todo aquello e inicie una nueva vida. Su respuesta fue muy sencilla: es un milagro.

Este verano visitamos el centro que tienen en Tarragona y sales de ahí impresionado. No pudimos asistir a ningún testimonio de alguno de los allí residentes porque era un día en el que había mucho visitante, pero conocimos a varios jóvenes (de todas partes) y como decía, impacta.

Aunque lo he resumido mucho, espero que haya quedado claro que lo que ha pasado con Matteo (y, gracias a Dios, no es el único) es un auténtico milagro. Si tuviera que destacar algún rasgo de Matteo, sin duda sería su espíritu de servicio. Está permanentemente pendiente de los demás. No sé si es por su etapa de custodio, pero lo cierto es que es así.

Bueno, mañana, 11 de septiembre, es el cumpleaños de JP (ya actualizo el esquema) y estoy un poco nervioso con lo que nos tendrá preparado nuestro Molt Honorable Artur Mas. Cada año se supera y después de manifestaciones, vías y demás actos festivos, no tengo ni idea qué le tendrá preparado este año a JP. A saber

martes, 1 de septiembre de 2015

De vuelta de las vacaciones

Unos cuantos niños con la barca
 de nuestros amigos
La semana pasada volvimos a casa, tras pasar unos cuantos -¡qué digo "unos cuantos"!-, "muchos" días de vacaciones en la playa.

Como en años anteriores, nos fuimos al último pueblo costero al sur de Cataluña, a la casa de mi cuñado J. y descansamos mucho. Descansamos menos la semana que duró la Festa Major. ¿Es necesario que dure tanto tiempo? ¿No tenéis suficiente con unos cuantos días? Pues no, venga a soltar vaquillas en el puerto, venga los mozos a hacer el tonto y, sobre todo, venga esas orquestas con música hasta las 6 de la mañana y nosotros, pues eso, ahí, con las ventanas abiertas para no morir asfixiados y escuchando ese "chumba, chumba, chumba ..." de fondo y esas conversaciones a gritos a pie de tu ventana que hace que en más de una ocasión abras los ojos para comprobar que esa tertulia no tiene lugar en la mesilla que al lado de la cama.

Este año hemos ido menos a la playa que tenemos a cuatro pasos de casa, aquella que conté que es de piedras. El motivo no han sido las piedras, sino que el agua siempre estaba turbia y a los niños les gustaba más otra de arena. Así que, muy a menudo, cogíamos la furgoneta y nos íbamos a aquella playa en la que hay una industria cementera. La playa está muy bien: agua limpísima, arena, papeleras, campo de fútbol-playa (con porterías como Dios manda), volley-playa y duchas ... el único problema son las vistas. Si enfocas bien, las fotos son espectaculares, si te descuidas un poco y aparece esa mole es lo más parecido a Chernobyl (no he estado nunca, pero me lo imagino así). De hecho, mi amigo P., que veranea en un pueblo cercano al que estábamos nosotros, le llama así a esta playa y cada vez que acababa de bucear me tocaba la cara no fuera que tuviera tres ojos.

También hemos hecho excursiones al Delta del Ebro (ya es un clásico) y todo ello con amigos. Allí coincidimos con una familia del colegio que tienen ocho hijos (y varios de ellos de las edades de los nuestros), otra familia, también del colegio, con seis hijos, siendo dos de ellos de la edad (y la clase) de P. y Mi.

Pues eso, playa, excursiones, siestas, comidas ligeras y con abundante bebida, algún gin-tonic nocturno ... pero lo realmente importante de este año ha sido conocer a Matteo. Matteo -al que dedicaré la próxima o próximas entradas del blog- es un italiano que conoció mi cuñado y que tiene una historia poco común. Le pedí permiso y me autorizó para explicar (lo que yo sé) su historia que, de verdad, es fascinante

Camino del Delta, se ve así el río Ebro
Seguirá ...

domingo, 26 de julio de 2015

Ya lo sabemos

Al final se adelantó la ecografía programada y hemos podido averiguar el sexo de nuestro próximo retoño. Aunque no es necesario escribirlo, preferimos que todo vaya bien y tengamos una criatura sana, pero -semoh asín- teníamos también una preferencia y ambos deseábamos que fuera una niña.

Llegamos a la hora señalada y el ginecólogo intentaba desesperadamente averiguar el sexo. Venga a deslizar el aparatito por la barriga de A. intentando que el feto cambiara de posición y nos dejara ver esa entrepierna. Pero no había manera. Yo, por muy atento que estuviera, solo era capaz de distinguir la cabeza, la columna vertebral y las extremidades.

De repente, el ginecólogo exclamó: "Creo que ya lo sé, pero no estoy del todo seguro"

Intenté varias veces que se mojara, pero nada, no soltaba prenda.

Finalmente, se fue a buscar a una compañera para que confirmara sus sospechas. Llegó, miró el monitor y enseguida dijo "Está clarísimo ... (1 segundo de pausa que se me hizo una eternidad) ¡es una niña!"

Pues eso, que parece que es una niña y estamos todos encantados con la noticia. Ahora ya solo falta decidirnos por el nombre (se agradecen las propuestas recibidas en los comentarios a la anterior entrada), donde va ganando enteros la posibilidad de que se llame como su madre. Así que ya sabéis, probablemente se llame A. Bonito nombre.

Los/as más avezados/as ya conocías el resultado antes de leer la entrada. Bastaba con haberse fijado un poco en el margen superior izquierdo de la página, donde ya aparece. ;-)

miércoles, 15 de julio de 2015

Se nos van de casa ... aunque volverán

Tras unas semanas de ajetreo, nos encontramos ahora con que en casa solo estamos cinco. Tenemos a tres hijos desperdigados por el mundo: P. y Q. están en Irlanda y Mi. se ha ido a Boston y Nueva York.

Primero se fueron P. y Q. Se han ido al Summer Camp que organiza nuestra amiga J. en Dublín. Q. se ha ido a estudiar inglés y a P. se lo ha llevado J. de monitor. Cada uno está con una familia diferente, pero ambos están encantados. Lo sé porque así nos lo han hecho saber y porque A. ha estado este fin de semana pasado allí. Sí, sí, se fue el viernes con su amiga M. a ver a J. ("El trío lalala", como ellas mismas se autodenominan). Era una sorpresa para nuestros hijos y los dos se alegraron mucho de verla. A P. lo engañó J. diciendo que debía acompañarle al aeropuerto a recoger a dos italianas y a Q. lo saludó A. al día siguiente en el autocar que los lleva diariamente a las actividades del campamento al que están apuntados. La verdad es que el fresquito irlandés le ha venido muy bien a A., que con estos calores y su estado no lo ha pasado nada bien (a eso hay que sumarle sus mareos, náuseas, vómitos y cansancio ... lo normal que cualquier hombre aguanta sin necesidad de estar embarazado).

Me contaba A. que el "fresquito" era tal que ha llegado a pasar frío. ¡Claro, mujer!, si solo te llevas una "rebequita" (lo que leéis, solo se llevó una rebequita) Allí le tuvieron que dejar una sudadera para combatir el clima. "Me parece que eres un poco exagerado", pensará alguno. Solo con deciros que dormían con edredón y ponían la calefacción ... Vamos, igualito que aquí ;-)

Los irlandeses vuelven el día 24 y ayer, día 14 de julio llevé a Mi. al aeropuerto y recogía, un rato después, a A. y M. (dos de las integrantes de ese trío). Mi. se va a pasar 3 semanas a Boston y N. York porque mi hermano Primogénito le ha invitado a pasar con ellos las vacaciones. No sé, a mí me parece un afortunado (él también lo cree así porque llevaba unos días nervioso con el tema ... normal). Ahora ya sabemos que ha llegado bien, pero no sabéis lo preocupada que estaba A. con este viaje. Es cierto que viajaba solo, que debía ir a Dublín y allí enlazar con un vuelo a Boston, donde mi hermano le recogía en el aeropuerto, pero todo ha salido bien y esta madrugada, a través de un whatsapp, nos ha confirmado su llegada. Después de pasar unos días en esa ciudad, irán a Nueva York y desde allí volverá a España. Es más, cuando vuelva estaremos de vacaciones un pueblo costero muy al sur de Cataluña, así que el pobre tendrá que coger un tren hasta l'Aldea, un pueblo cercano al nuestro. El recorrido, así, a simple vista, parece el eje de cualquiera de los ejércitos que participan en una guerra: Nueva York-Dublín-Barcelona-L'Aldea.

Pues eso, que tanta gente fuera, nos sentimos casi solos y ... como siempre, cuando nos acostumbremos a la situación, volverá a llenarse la casa.

Y ahora llega el momento que casi todas estáis esperando. El momento de hablar del bebé. Esta semana que viene es muy probable que tengamos una ecografía y también es muy probable que sepamos, por fin, si es niño o niña. ¿Qué tontería, verdad? Pues no creáis, además de la ilusión (pero solo eso, ilusión) de que sea una niña, tengo ganas de saberlo para descartar gran cantidad de posibles nombres. Llevamos ya varias comidas familiares en que la discusión acerca de los nombres se hace interminable por la longitud de la lista de candidaturas. Todos empiezan igual, "si es niña .... y si es niño ..." Ahora, por fin, descartaremos el 50% de la lista.

jueves, 25 de junio de 2015

La primera ecografía y el nacimiento de otra estrella

Con este embarazo estamos reviviendo momentos que, al menos yo, tenía casi olvidados ... y no será porque no los habíamos vivido pocas veces, no. Hace unos días tuvimos que ir a hacer la primera ecografía (la primera oficial, porque el ginecólogo de A., que es amigo, ya le había hecho 2 anteriormente). Llegamos con una ligera antelación a la hora señalada y esperamos nuestro turno. Cuando por fin nos llamaron, entramos en una pequeña sala, acomodaron a A. en una camilla y al poco empezó la ecografía. El ecógrafo (el aparato, no el señor que la hacía) era bastante antiguo. Nosotros que esperábamos unos avances médicos que nos permitirían ver a nuestro/a hijo/a en 3D, nos tuvimos que conformar con unas fotos peores que las que tenemos de S.

Durante la prueba, el encargado de hacer la ecografía, en un intento de dar conversación y que no pareciera aquello un funeral por el prolongado silencio, preguntó:

- ¿Qué?, ¿es el primero? (creía que esta pregunta ya no se hacía, pero por lo que se ve estaba equivocado)

- No, es el séptimo

- Ah ...

Y ahí se acabó la conversación. No sé, imagino que ese pobre hombre debió pensar "¿y qué le explico yo a ésta?" o "más vale estar callado, no sea que meta la pata". Aunque yo crea que eso no es meter la pata ni un chasco, lo cierto es que ya no hubo más conversación fuera de lo estrictamente relativo a la ecografía.

De momento todo va bien y puedo confirmar que es uno/a, vamos, que no vienen gemelos, cosa que podría pasar dados los antecedentes familiares de A.

Cambiando de tema, os contaré que el otro día asistimos a la representación de la obra de teatro "Connect", interpretada por algunos alumnos de 4º de ESO del colegio y entre los que se encontraba Mi. Interpretaba a varios personajes y aparecía muy a menudo en escena. No creo que sea amor de padre, pero me sorprendió gratamente esta faceta de mi hijo. Se movía con mucha naturalidad en el escenario y dominaba perfectamente sus papeles. El tener dos hijos que, de momento, hayan mostrado su interés por el teatro y lo hayan hecho muy bien (¡qué voy a decir!, pensaréis), hace que me plantee la posibilidad de que sea algo genético ... que lo hayan heredado de A., quiero decir. Ya os conté en una ocasión que mi idilio con el teatro se limitó a una función de Navidad del colegio cuando iba a 4º de EGB (para los de la LOGSE, Educación General Básica, que abarcaba la actual Primaria y lo que hoy es 1º y 2º de ESO) y en la que interpretaba al ángel (no podía ser otro mi papel, decía mi madre ... "con lo guapísimo que tú eres") que anunciaba a los pastores la Buena Nueva. Pues eso, que dudo que mis genes tengan la más mínima influencia en la vena artística de mis hijos.

La obra de teatro en sí -escrita y dirigida por el profesor de Arte del colegio- nos mostraba la influencia de los diferentes dispositivos electrónicos con la multitud de posibilidades y conexiones que éstos tienen en los jóvenes y todo ello a través de diferentes gags o situaciones muy cotidianas (en el médico, de excursión, haciendo cola ante una tienda para adquirir el último modelo de teléfono móvil ...).

El hecho de que la representación se haga en el Auditorio de la ciudad en la que radica el colegio y no en una a sala de actos del propio centro educativo, hace -no nos vamos a engañar- que resalte más, pero eso no quita que Mi. hiciera un gran trabajo. Enhorabuena Mi.

miércoles, 17 de junio de 2015

La odisea para ir a Varsovia (3 y fin)

¿Mola o no este estadio y sus colores?
Entramos en el Estadio Nacional (me gustó mucho y los colores son los del Sevilla ... ¿o es la bandera polaca?) tras pasar dos controles y nos dirigimos a nuestros asientos. ¡Vaya!, muy cerca de los sevillistas, pero con los ucranianos. Al cabo de un rato llegó un seguidor del Dnipro con cara de pocos amigos y señalando su entrada y con gestos nos vino a decir que estábamos ocupando su asiento. Cierto, tenía razón, nos disculpamos (ni un solo músculo de su cara se inmutó) y nos fuimos a nuestra "nueva" ubicación. Bueno, más cerca del sector sevillista, aunque seguíamos en territorio "enemigo".

El partido ya sabéis todo cómo acabó. Empezó mal, pero acabó muy bien. En cuanto acabó, nos levantamos y nos mezclamos con los nuestros. Gritamos, cantamos (el Himno del Centenario cantado a capella, de verdad, impresiona), hicimos fotos, vídeos ... Cuando llevábamos ya un rato -la fiesta parecía no tener fin- les dije a P. y Mi. que ya era hora de ir saliendo, que debíamos llegar al coche y recorrer 148 km hasta el hotel. Abandonamos el estadio siguiendo a la afición del Sevilla y, claro, no deshicimos el camino anterior. "No pasa nada", decían mis hijos, "Ahora seguimos por aquí y después giramos a la derecha y llegamos al coche". Yo no estaba muy convencido, la verdad, pero les hice caso. Seguimos andando y no encontrábamos ninguna de las referencias que teníamos: ni río, ni puente, ni ná de ná. Seguía yo quejándome y diciéndoles que debíamos volver al Estadio y coger el camino correcto, cuando llegamos a un barrio dejado de la mano de Dios (no había nadie) y aparecieron -como de repente- cuatro tipos que rápidamente se dirigieron hacia nosotros y uno de ellos (el más alto y fuerte) le dijo a P. que le diera la bufanda del Sevilla que llevaba al cuello. Pensamos en un primer momento que eran seguidores del Dnipro que querían "intercambiar" las bufandas, aunque, eso sí, sin muy buenos modales. Enseguida vimos que no, que sus intenciones eran otras, pues uno de ellos, con un rápido movimiento le quitó la suya a Mi., mientras el que exigía a P. la bufanda le decía (en inglés) "Aquí, en Polonia, solo queremos equipos polacos" P. le dio la bufanda y el individuo le dijo "Ahora la camiseta" P. llevaba tres camisetas del Sevilla (una encima de otra) y vimos que al ir viéndolas le pediría todas. En ese momento, instintivamente, puse el brazo entre los dos en un intento de apartarlo, cuando un tercero me lo cogió y me lo apartó mientras hacía un gesto llevándose el dedo índice a sus labios. No os mentiré, me asusté y vi a mis hijos asustados, así que pensé lo peor. No tenía ni idea de si nos podían sacar una navaja o -por qué no- una pistola. Yo que sé. Pensaba también que me iban a pedir dinero (no teníamos ni un mísero zloty) o la tarjeta de crédito (nos habríamos quedado tirados. Todo esto pasaba muy rápido. El cuarto integrante del grupo, algo más apartado, iba mirando de lado comprobando que no venía nadie.

A lo lejos vi venir un coche y empecé a mover los brazos y gritar (en español) que viniera a ayudarnos. El coche ralentizó su marcha (supongo que no entendió nada) y los 4 machotes se fueron corriendo. Nos quedamos allí quietos y sin decir palabra. Esperamos un poco y decidimos volver al estadio (debíamos ir por el mismo sitio por el que habían huido). Una vez allí, recorrimos el camino hecho a la ida y llegamos al coche. Seguía allí y sin ningún daño (no sé, quizá ya estaba yo un poco paranoico). Nos montamos rápidamente en él y salimos dirección a Lodz. Se me encajó un notable dolor de cabeza que, para ser positivos, evitaba que me durmiera conduciendo. Mi., el copiloto, se sentó y a los pocos minutos cayó contra la puerta en un profundo sueño. P. ma daba conversación como podía. Paramos en un Mc Donalds porque a los muchachos les entró hambre y aproveché para despejarme.

Llegamos al desvío de Lodz y recorrimos los últimos km detrás de un camión por una carretera lo más parecido a una comarcal. Una vez allí no teníamos ni idea de dónde podía estar el hotel. P. y Mi. preguntaron en una gasolinera y el tipo que la atendía, tras consultar su móvil, les dijo que estábamos a tres calles. Perfecto, el dolor de cabeza era ya más fuerte y ya eran las 02:30 h aprox. Nos volvimos a perder (o ese tipo nos mintió), así que paramos en un Carrefour Exprés. Yo desde el coche veía cómo el empleado le "entregaba" a P. un plano y le daba explicaciones. Vino P. con el plano lleno de rayas de bolígrafo e indicando el lugar de destino. "Me ha cobrado 2 €" (joé, solo zloties, pero para esto te cobro en € y el cambio te lo doy en zl), dice P. "Vale, de coña, pero ¿y dónde estamos nosotros?" "Ah, ni idea", fue la respuesta de P. Mientras él preguntaba, Mi. y yo conseguimos (aún no sabemos cómo) introducir los datos de la calle en la que se encontraba el hotel. Digo que no sabemos cómo porque las grafías polacas no las aceptaba el ordenador de a bordo. Da lo mismo, seguimos las indicaciones a través de calles y avenidas en obras. "Gire a la derecha" ... y había una valla. "Siga recto" y un socavón te hacía desistir de obedecer a la máquina. Llegamos a una carretera normal y nos dice que sigamos por ahí ¡14 km! "¡Pero si estábamos a 3 calles según el de la gasolinera!"

Fue ése el momento más crítico. Me planteé (y así se lo dije a mis hijos) olvidarnos del hotel e intentar dormir un poco en el coche. Desistí de esa idea e hicimos caso a las indicaciones. Tras pasar por más obras y llegar a un polígono industrial ¡en obras!, encontramos el hotel. La señorita de recepción me preguntó si era Paterfamilias (creo que éramos los últimos en llegar). Nos entregó la llave y la tarjeta (las 2 cosas) para acceder a la habitación. Nos metíamos en el sobre a las 03:41 h, después de haberme tomado un sobre de ibuprofeno con ¡agua con gasl! (creyendo que era mineral). A la hora de acostarnos ya empezaba a amanecer (lo que hace estar tan al norte y tan al Este).

Nos despertamos a las 08:00 h porque alguien entró en la habitación. Me levanté rápidamente (los señores, como dormimos con pijama, estamos glamourosos en cualquier momento) y ví que un señor y una empleada del hotel me decían que se habían encontrado la llave puesta en la puerta ¡y por fuera!. Eso prueba el estado en el que llegamos unas horas antes. Vamos, que ni un borracho.

Desayunamos en el hotel, cogimos el coche y nos fuimos dirección Berlín. Aún nos quedaban más de 400 km. Todo transcurrió perfectamente y llegamos puntualmente para devolver el coche (antes lo limpiamos en un túnel de lavado y ante la reacción del empleado de la empresa de alquiler de coches comprobamos que eso no se estila mucho porque soltó un "Ohh, very nice", que, traducido al español, viene a ser "Pero qué primos sois"). Bueno, da lo mismo, dejando el pabellón español por todo lo alto. Cogimos el vuelo en una de esas compañías de cutre low cost y llegamos a Barcelona ... sanos y salvos y con cara de felicidad por la nueva victoria europea del Sevilla.