jueves, 8 de junio de 2017

Cuando no te duermen

Esta entrada va a ser una mezcla de desahogo y consulta. El nacimiento de A. jr. (quién lo iba a decir), supuso que volviéramos a ser unos padres "primerizos" (quién lo iba a decir) porque muchas de las cosas que suelen pasar con los bebés las teníamos (al menos yo) olvidadas (quién lo iba a decir).

Es cierto que la pequeña tiene un montón de hermanos que nos ayudan mucho en su cuidado, vamos, que hay muchas manos y casi siempre encuentras una cuando vas un pelín desquiciado o exhausto. Aprovecho para decir que, sin duda, los que más ayudan con A. jr. son Q. y Ma. Sin embargo, existen situaciones en las que no puedes ni debes contar con la colaboración de los otros hijos. Y una de ellas es ... dormir por la noche. O dicho de otra manera que quizá se entienda mejor: cuando el bebé no duerme por las noches. Y ahora, una afirmación tan rotunda como cierta: desde que nació, la niña no ha dormido una sola noche entera. Lo que leéis, ¡ni una!. Alguno pensará que exagero, que es una forma de hablar escribir, pero no, de verdad, ni una sola noche entera. Como mínimo se despierta una vez. Y no creáis que se despierta diciendo "Mamá (o papá), tengo un poco de hambre, ¿podéis darme un biberón?", cosa que tampoco esperaba.

Conviene aclarar también que yo entiendo que cuando esté enferma, pase mala noche y llore, pero a lo que no llego es a lo que pasa, que llore cada noche (aunque solo sea una vez). El resultado es que, al acostarnos, ya dejamos preparado un biberón en la mesilla de noche para cuando se despierte enchufárselo y seguir durmiendo.

A., la pobre (es la que normalmente se despierta) siempre la excusa con un "Pobrecilla, deben ser los cólicos" o "le estarán saliendo los dientes" o "debe tener frío" o "debe tener calor" o ... Eso es amor de madre. Ya sé, todos, por nuestros hijos, estamos dispuestos (yo el primero) a ir de rodillas hasta el Everest, a tragarnos una bombilla, a apagar una vela con los ojos, a ver una película romántica o incluso a ver un Osasuna-Granada, pero a despertarnos, no. Para eso hay que ser un súper-hombre o una madre.

Entendéis ahora que os contara que me siento como un padre primerizo en situaciones como éstas (reconozco que ninguno de mis hijos ha sido un modelo de niño durmiendo, pero la juventud hacía todo más llevadero) y más cuando oigo a mi suegra diciéndome que eso nos pasa porque la maleducamos, que debemos ser más estrictos ... y quizá tenga razón, ya no sé.

Por lo demás, la niña está preciosa y muy graciosa (sé que es una opinión subjetiva, pero este blog todavía es mío, escribo lo que quiero) y sus hermanos y padres estamos encantados con ella. Y sigue creciendo en sabiduría y bondad.

Nota:- La foto de esta entrada la he encontrado en internet tras poner "niña guapa con mariposas de una app de teléfono móvil alrededor de la cabeza" en el buscador. Y lo cierto es que solo me ha salido una foto

sábado, 3 de junio de 2017

Lo que hay que aguantar

Como decíamos ayer ...

Pues eso, precisamente ayer, comía con mi amigo N. y le comenté que me estoy volviendo más insoportable ... que cada vez soporto menos situaciones. Y le ponía algún ejemplo: A mediodía, después de una provechosa mañana de trabajo en el despacho, me fui a Barcelona con los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC). Saqué mi billete con descuento por Familia Numerosa de categoría especial y subí al primer tren que vino. Me bajé en la estación de Sarrià y al llegar al torno de salida, ya noté algo raro. Estaba lleno de interventores (lo que toda la vida hemos llamado revisores y que ahora -imagino que por el aumento de incivismo en los convoyes- brillan por su ausencia), cosa que no es normal y que a uno (que es más sabio por viejo que por otra cosa) le hizo sospechar. Introduje el billete y -como me temía- no se abrió, sonó una alarma y aparecía un mensaje que decía algo así como "Diríjase a un punto-no-sé-qué de la estación". Me acerqué a uno de esos interventores señalándole el billete y me dijo "¿Me enseña su carnet de pensionista?" Reconozco que se me pasó por la cabeza darle un guantazo a la vez que le decía "Tú sí que vas a tener carnet de pensionista, pero por incapacidad laboral", pero eso, solo se me pasó por la cabeza. Le dije que no, que yo lo que tenía era el carnet de Familia Numerosa ... y me pidió que se lo exhibiera. Después de mirarlo, me abrió el torno y me permitió salir de la estación. Cualquiera podría pensar que no hay nada malo en esto ... y seguramente tendrá razón, pero lo que me molesta es que por el mero hecho de ser familia numerosa, sacar un billete con descuento (que nos corresponde) y, sobre todo, por el hecho de que quizá haya gente que haga eso sin tener ese derecho, haga que pasemos a ser sospechosos y tengamos que destruir la presunción de culpabilidad.

Pues bien, si eso es poco, por la tarde-noche, para volver a casa, usé el servicio que nos proporciona el servicio de Cercanías (Rodalies en Cataluña, que hasta para eso somos diferentes) de Renfe. A la hora de sacar el billete con el descuento de familia numerosa, no se contempla la posibilidad de hacerlo a través de las máquinas expendedoras, sino que hay que pasar por taquilla. Me puse en la cola (pocas veces he visto mayor descoordinación en las colas) dispuesto a sacar mi billete. Tras 15' de cola (y dos trenes perdidos), me tocó mi turno. Saqué el billete y aproveché para preguntarle al empleado si tenían previsto algún día dar la opción de sacar el billete a través de la máquina. Me dijo que no, que no pueden controlar si quien lo saca tiene o no derecho a esa reducción en la tarifa. ¿Resultado? Otra vez lo mismo, los miembros de las familias numerosas discriminados porque otros pueden aprovecharse de una bonificación a la que no tienen derecho.

Y volviendo en el tren, se me ocurrió mirar Twitter y vi como una seguidora-a la que sigo (@MaruViguera) se quejaba de que había visto una casa de alquiler para pasar las vacaciones y, tras llamar para interesarse y decir que eran familia numerosa, sospechosamente dejó de estar en alquiler.

Alguno podría pensar que me quejo por tonterías, que hay cosas más importantes en la vida como para molestarse por esto y, claro, tiene razón. Pero eso no quita que, aunque sea de vez en cuando, nos quejemos un poco por el (mal)trato que en España recibimos las Familias Numerosas. Y no entro en esas lindezas que más de una vez te sueltan por ese mismo motivo. Solo citaré uno:

Estaba yo en el Ayuntamiento de mi ciudad solicitando información por el repentino (sin aviso previo) de la subida del recibo del IBI en un 65%. Me atendió una joven muy amable que empezó a buscar la causa de ese aumento. Cuando lo localizó, me dijo que era porque el Ayuntamiento había decidido eliminar una bonificación del 70% (en nuestro caso llegaba hasta ese porcentaje por el número de miembros que convivíamos en casa) para las familias numerosas, pasando a ser del 5% (que se iría incrementando si demostrabas unos ingresos tan bajos que -de verdad, no exagero- te hacían traspasar el llamado "umbral de la pobreza"). En definitiva -y me da igual que me llaméis xenófobo-, esas ayudas se las llevarían los inmigrantes magrebíes (en mi ciudad, son los acaparadores de la mayoría de las ayudas que existen). Cuando le dije a la chica que me atendía que no me parecía justo, me soltó un "no haber tenido tantos hijos" (no daba crédito, la verdad). Me controlé y solo le contesté algo como "Bueno, me parece que Vd. no es nadie para decirme qué debo hacer y que, el día de mañana, seguramente mis hijos pagarán su pensión". Evidentemente, hice una queja a un superior y me pidieron disculpas. Eso sí, la bonificación de la que gozábamos no ha vuelto, a pesar de las reuniones que a través de una Asociación de Familias Numerosas a la que pertenecemos, tuvimos con el Ayuntamiento.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Port Aventura en invierno (o casi)

Shambalha
Ayer volvimos a Port Aventura toda la familia y M., la novia de P. Fuimos en dos coches, nuestra furgoneta y M. conduciendo su propio coche.

En 2008 ya pasamos un día en este parque temático por estas fechas (las otras veces, siempre ha sido en verano) y para todos aquellos que odien pasarse horas haciendo colas, es muy recomendable. Eso sí, olvidaos de las atracciones de agua porque, lo que se dice agradables, no resultan en esta época del año. Sin embargo, los responsables de parque serán cualquier cosa, pero tontos no. ¿Por qué? Pues porque la atracción "Grand Canyon" (de agua) sigue abierta a pesar de ser diciembre. Es cierto que mucho no se moja uno, pero sí lo suficiente para pasar un poco de frío ... si te da la gana. ¿Cómo que si te da la gana? Pues porque estos tíos -que permiten que por 0,50 € los más mala gente puedan disparar chorros de agua contra los que están "disfrutando" de la atracción- ponen a tu disposición un chubasquero, previo pago de 7,95 € y, si por lo que sea no te has comprado esa prenda, una sala-secadora por el módico precio de 2 € que intenta arreglar el desaguisado.

Llegamos -los 10- hacia las 11:15 h y P. se fue a Atención al Cliente a recoger las 9 entradas (A jr no contabiliza) que le regalaban como contraprestación a una queja que realizó tiempo atrás. Si hubiéramos pagado las entradas a su precio normal, nos habríamos gastado más de 300 €. La primera atracción era superar a esos empleados del Parque que están en los tornos de la entrada revisando las mochilas para que no se entre comida y que el quiera comer gaste (a un precio muy por encima del normal) su dinero en establecimientos del interior. Detectamos a un empleado poco celoso en esa tarea y hacia allí nos dirigimos todos. Prueba superada. Foto de familia ante un enorme árbol de Navidad y disgregación del grupo: los mayores por un lado y los viejos (los padres) con los pequeños por otro.

La primera anécdota del día no tardó en llegar. La protagonizó A. Había una actuación musical prevista para el público infantil. A nuestro lado aparecieron los jóvenes protagonistas de la actuación. Ellas, vestidas con purpurina  a gogó, tules, sedas y brillos, saludaban moviendo las manos efusivamente. Todas sus miradas se dirigían hacia mí. No lo entendía, pues yo no hice ni un solo gesto susceptible de ser contestado. Me giro y me encuentro a A. saludando y sonriendo como una niña (emocionada). Estoy convencido que es quien mejor lo pasó ayer.

S. se atrevió a subir conmigo al Dragon Khan, atracción que me dejó con el estómago revuelto el resto del día y que se me quitaran todas las ganas de subirme al Shambhala, que por lo visto es la bomba.

Comimos todos juntos con-el-picnic-que-nos-trajimos-de-casa (lo pongo así para que si algún responsable del parque temático me lee, se muera de rabia) y seguimos nuestro recorrido. A jr montó conmigo en una noria que llegó a alcanzar la terrorífica velocidad de 1,5 km/hora. Eso sí, debía subir conmigo (no podía ir con Q.) y calzada, lo que obligó a que todos nos esperaran a que se dejara poner unas botas-muy-monas que A. le había comprado.

Cuando ya visitamos todas las partes del Parque volvimos a juntarnos todos y los más mayores se subieron por última vez a esas mega-atracciones. "No sufras, papá, nos iremos antes de las 19:00 h (que es cuando cierran el Parque) y no coincidiremos con toda la aglomeración" A las 19:03 h salíamos por la puerta.

Es cierto que en verano se disfruta de todas las atracciones, que las de agua son muy refrescantes, pero la gran cantidad de gente que llega a concentrarse allí, hace que tengas muchas dudas acerca de qué época es mejor para visitar el Parque. La decoración navideña (un pelín kitsch) también lo hace muy atractivo.

Pegas:

- Excesivo consumismo (acrecentado esta época del año).
- No permitir hacer picnic traído de fuera en el Parque. Tengo serias dudas acerca de su legitimidad.
- Precios muy elevados (siempre he dicho que nosotros estamos fuera de mercado, pero aún así, me parece excesivo cobrar 3,95 € por un gofre con Nutella)
- Permitir usar lo cañones de agua a esos cretinos que disfrutan mojando a los que intentan disfrutar con la atracción del "Grand Canyon". He llegado a sospechar, sin temor a equivocarme, que persiguen que la gente compre el chubasquero o se seque en esa sala-secadora.
-Que cuando se acerca la hora de cierre del Parque, cierren algunos puntos, obligando a  todos a dar una vuelta enorme.

Ventajas:

- Ver a A. disfrutar como una niña.

miércoles, 5 de octubre de 2016

1004

Sí, sé que hace ya un tiempo (mucho) dediqué una entrada al ... ¿cómo llamarlo? ... hummm ... ¿Servicio de Atención al Cliente? de Orange. Fue un suplicio. Cambiamos de compañía y con eso -iluso de mí- pensé que habíamos solucionado el problema. Decidimos pasar todo a Movistar y cuando todo va bien -por evidente que parezca la afirmación- todo va bien. Peeeeerooooo, ¿y si tienes un problema?

Esta mañana, revisando las últimas facturas, me encuentro con uno de los problemas que siempre aparecen (al menos a mí me pasa), cada factura es un misterio porque no sabes lo que te van a cobrar. Da lo mismo que tengas contratados unos servicios por los que -en principio- te cobrarán siempre lo mismo. Ya sé que existe una variable que es el consumo: si llamas más, gastas más y por tanto la factura será más elevada. Pues, aún contando con esa variable, el misterio persiste.

En esta ocasión me he encontrado con que en una factura anterior se incluía un importe de 10,5993 € (deben ser los únicos que no usan decimales, sino que después de la coma ponen cuatro dígitos) bajo un concepto que dice así "Conceptos no incluidos en servicio Movistar (ver Anexo adjunto)" Por mucho que he buscado y rebuscado, no he sido capaz de encontrar ese Anexo adjunto. Ha sido entonces cuando -maldigo la hora que tomé esa decisión- he decidido llamar al 1004 (ya sabéis, oficialmente, el Servicio de Atención al Cliente). Es como una carrera de obstáculos, con el agravante de que al otro lado no hay un humano, sino una máquina ( a veces, es preferible). Cuando ya he tecleado varias veces el número 1, el número de teléfono para el que hago la consulta y he dicho con voz alta y clara "consulta sobre mi factura", ha empezado el calvario. Una voz que me ha indicado que me pasaban con un comercial (falsa esperanza que te dan), para añadir que "el tiempo estimado de espera es superior a 3 minutos" (no es una mentira en toda regla porque aunque tardaran 365 días en atenderte, es cierto, es superior a 3 minutos). He aguantado 6 minutos oyendo una música que, al rato, os lo aseguro, acabas odiando con mensajes intercalados de ánimo ("Gracias por permanecer a la espera. En breves momentos, esperamos atenderle"), para acabar colgando sin ser atendido. Al rato, lo he vuelto a intentar. Esta vez he estado algo más de 12 minutos con idéntico resultado y peor estado de ánimo, provocado -estoy seguro- por esa música.

Navegando por la web de Movistar he descubierto la posibilidad de hacer una reclamación. Selecciono el tema (factura) y me dirigen a un formulario al que hay que dedicar algo de tiempo, pues, entre otras cosas, te piden el número de factura sobre la que quieres reclamar. Cuando acabo de rellenarlo, explicando detalladamente el tema y aprovechando para criticar el servicio del 1004, clico el botón "Finalizar" y la pantalla se vuelve blanca con un único mensaje escrito que dice "Error". No cabe la posibilidad de volver atrás, ni de recuperar lo que ya había escrito.

Algo más molesto, decido intentar nuevamente una llamada al 1004. Pero esta vez, mientras tengo el teléfono en la oreja, aprovecho para trabajar un poco (me ha dado tiempo a redactar una demanda, interponer cuatro recursos ante el Tribunal Constitucional, leerme un artículo doctrinal acerca de la inimputablidad y un diario digital), así que los 12 minutos de espera no han sido infructuosos.

No sé muy bien por qué, acudo nuevamente a la página web para redactar esa reclamación anteriormente eliminada. Completo todos los pasos y, antes de darle a "Finalizar", opto por copiar el texto del motivo de la queja. Aprieto en "Finalizar" y ... Eiiinnnnnnn, error. No sé cómo será el llanto y rechinar de dientes, pero debe parecerse mucho al estado en el que he entrado. He cogido el teléfono y, compulsivamente, he marcado el 1004, lo he marcado tantas veces, que una voz me ha dicho que el número 100410041004100410041004100410041004100410041004100410041004100410041004no existe.

En un alarde de imaginación, he marcado el 1004, pero en lugar de decir que quería información acerca de mi factura, he esperado a ser atendido por un comercial. Tampoco. Cuando esa maldita voz ha empezado a decirme que "el tiempo de espera es superior a tres min.." he colgado. Nuevo intento de llamada, esta vez diciendo que quiero contratar un nuevo servicio ... ni por esas.

Otro día será

martes, 6 de septiembre de 2016

¿Hay alguien ahí?

Sí, lo sé, hace mucho que no escribo, pero no creáis que es por pereza (que también), sino porque ya no sé qué más puedo contar. Como no quiero que esto se convierta en un diario de lo que hacemos y dejamos de hacer, no se trata de escribir siempre sobre mi familia, tampoco es un blog de actualidad como para tratar cada día temas candentes, ni un blog de ... por cierto, ¿de qué es este blog? Pues, la verdad, ni yo mismo lo sé.

El encabezamiento de la entrada de hoy es para defenderme de lectores que, con toda la legitimidad del mundo, me echan en cara que no escribo a menudo. Por ejemplo, este verano, al llegar a nuestro destino de vacaciones, me encontré a MªJ quien, inmediatamente después de saludarme, me dijo que a qué esperaba para escribir. Fue algo así como "Hombrequétalestás¿yahasllegado?avercuándoescribesenelblog". Por cierto, Mª J es aquélla que tenía una granja (dos había tenido) de conejos y que ahora (no para, es incapaz de estarse quieta un momento) ha montado una carnicería, pero no una cualquiera, sino que, además de hacer pollos y conejos a l'ast, tiene un servicio de bar, donde puedes degustar tapas y -¿por qué no?- comer y cenar tan ricamente. Como es una mujer inquieta donde las haya, ahora cambia de local para ampliar la oferta. Solo con recordar cómo iba arriba y abajo este verano, me canso.

Hemos estado casi un mes en Les Cases d'Alcanar, en casa de mi cuñado (el hermano sacerdote de A.) que ... ¡se vuelve a las misiones! Sí, se va a Honduras, a la región de la Mosquitia, en plena selva. Hay quien le cuesta entender esta decisión, pero os puedo asegurar que pocas veces he visto a alguien tan contento y tan ilusionado con un proyecto. Además, no nos engañemos, la decisión no es solo suya ... quien tenga oídos que oiga. Eso no quita que le echemos de menos (el día 15 de este mes sale su avión con ese nuevo destino) y que nos preocupe. Se va a una zona en la que no hay nada, que para visitar a las diferentes comunidades que componen aquella región, deba ir en lancha, a pie o sobre algún animal. Que coma siempre lo mismo y pierda no sé cuántos kilos, que duerma rodeado de sus queridos animales ... Pero, insisto, ¡está tan feliz! Bueno, no estaría de más que alguno se acuerde -aunque sea de vez en cuando- de él y pida por su labor ... ah, y si alguno quiere colaborar económicamente (con ese o parte de ese rinconcito que tenemos), me envía un mensaje y le pongo en contacto con él.

La pequeña sigue creciendo (demasiado) y hoy ha empezado el cole. Aunque ya asistió a clase los meses de mayo y junio, parece ser que no ha superado el curso y vuelve a matricularse en Llar 0 (por eso decía A. que prefería que naciese a finales de diciembre y así nos ahorrábamos una matrícula). Si es que ... es más lista esta A.

Deciros también que he tomado nota (mental) de alguno temas clave del verano, como son los diferentes tipos de especímenes que acuden a las playas o las fiestas mayores de los pueblos. 

(Continuará ...)

martes, 10 de mayo de 2016

Nombres

El sábado pasado, junto con los cuatro pequeños, fuimos A. y yo a la Primera Comunión de la hija de unos amigos. Allí, durante la celebración posterior a la ceremonia, mi amigo R. me dio una idea para una entrada del blog. No, no creáis que dijo cualquier cosa y eso me dio una idea. No, sino que directamente me dijo "¿Has visto la evolución de los nombres en España? Podrías escribir una entrada sobre eso".

Lo cierto es que estar tarde me he conectado a la página web del INE (Instituto Nacional de Estadística ... "u organismo que lo sustituya", lo siento, no lo he podido evitar, es una deformación profesional) y he visto algunos datos que me han llamado la atención. Existe la posibilidad de realizar multitud de consultas de datos, pero yo, que soy un poco primario, he ido al grano y he buscado mi nombre y de algunos amigotes. ¿Resultado? Pues que Paterfamilias, Naranjito, Modestino y tomae hay tan pocos, que no aparecen datos. Hay 37 Matt en toda España, siendo la media de edad de 11,1 años (sí, ya sé, es nombre de hombre, pero si lo buscaba como nombre de mujer no aparecía y tenía miedo de darle un disgusto a la que todos conocemos). Seguimos con los nombres de amiguetes. En España hay 423.452 mujeres que se llaman Carmen y la media de edad de este nombre es de 60 años.

(...)

Antes de seguir, quisiera hacer una advertencia: Si alguno/a, ya sea porque no se fía de los datos que transcribo o por el motivo que sea, se conectara a la página web del INE y comprueba que, por ejemplo, en lugar de 423.452 personas que llevan el nombre de Carmen hay 423.451, no es un error, sino que simplemente se ha actualizado esta página web. Seguimos.

¿Y Sara? ¿Cuántas Saras hay en España? Pues son 158.423, siendo la media de edad de las mujeres que llevan este nombre de 22,6 años. Y en cuanto a provincias (también vienen estos -y muchos otros- datos), sabed que si cogemos un a al azar ... no sé ... hummm .... Jaén, por ejemplo, hay allí 1.437 Saras.

¿Y si cogemos nombres propios -o más propios- de un lugar qué pasa? Pues, pasar, pasar, no pasa nada, aparecen datos, como siempre. He probado con Montserrat y la mayor concentración de Montserrats se da en Lleida, donde hay 5.177, que representan un 23,955 del total. En cambio, Macarenas solo hay 11 en Lleida y 3.372 en Sevilla.

Pero vamos a lo que a todos nos interesa y buscamos nombres más ... más ... ¿raros?, ¿inusuales?. Venga, va. ¿Qué pasa si ponemos Kevin? Pues que vemos que no es tan raro porque en España hay 14.817 y la media de edad de éstos es de 14,9 años. Ya sabéis, si vais por la calle y os cruzáis con un adolescente, llamadle Kevin y tenéis un número elevado de posibilidades de acertar con su nombre. Por cierto, en el ránking de Kevins por metro cuadrado gana Santa Cruz de Tenerife, que cuenta con 1.005 individuos con este nombre, lo que representa el 2,025 del total. ¿Probamos con Jonathan? ¡Sorpresa!, también gana Santa Cruz de Tenerife con 1.550 tipos a los que así llaman (3,124 ), seguida de Asturias, que cuenta con 998 (1,965 ). Por cierto, dato curioso con los Jonathas (o al menos así me lo ha parecido a mí), la edad media de los que así se llaman es de 23 años. Vamos que llevamos ya unos cuantos años desde que empezó la ¿moda?

Uno de los veranos que pasamos en un pueblo de la comarca del Priorat, estando en la piscina, me sobresalté al oír a una madre llamando a su hijo. Gritaba algo así como Izaaaaan. Al poco, la vi hablando con A. y averigüé que el niño se llamaba Izan (no Ethan, aunque éste fuera el origen), por lo que no he podido resistirme y lo he buscado. Hay 17.904 niños que se llaman como aquél de la piscina y la media de edad de éstos es de 5,3 años. Si tenemos en cuenta de que aquel encuentro en la piscina fue en 2008, compruebo que aquella madre era una pionera y a tenor de la cantidad de Izans, una visionaria.

Como tampoco quisiera resultar pesado (no quisiera dice, cuando llevamos un rato leyendo este tostón), acabaré con algunos nombres (masculinos) que se están perdiendo y que, desde aquí, hago un llamamiento a aquellas madres en estado de buena esperanza a que los pongan a sus retoños y evitar que se pierdan definitivamente. Veréis que son nombres "de toda la vida":

- Onofre: Pobricos, solo quedan 1.496 en toda España y su edad media es de 54,5 años.

- Marciano: También son 1.496 los que quedan (empiezo a sospechar que el encargado del mantenimiento de la página web del INE ha hecho un copy/paste con los Onofre). Miedo tengo yo a una actualización de la web porque la media de edad es de 66,4 años.

- Eustaquio: Este nombre tan sonoro -probad y decid Eus ta quio- aparece en el DNI de 2.358 españoles.

- Policarpo (no confundir con Policarpio): Solo nos quedan 869 y su media de edad está en 64,6 años

Bueno, pues eso, madres del mundo, no seáis egoístas y poned estos nombres a vuestros hijos. Alguien os lo agradecerá.

jueves, 21 de abril de 2016

Los años siguen pasando

Pues nada, que hoy es mi cumpleaños y son ya ... hummm ... ¡48 añacos! ¿48?, Sí, 48, lo que se dice rozando la cincuentena. Así, que todos aquellos que os hayáis acordado de felicitar a la Reina Isabel II de Inglaterra o a Iggy Pop (estos dos ya me han felicitado vía whatsapp), podéis felicitarme también. Ah, el día 19, Q. cumplió 14 años. Ése, al que llamábamos 'gominola' ya está hecho todo un adolescente y tan alto como yo (ya solo me quedan 3 4 a los que supero en altura)

Bueno, si repaso un poco echando la vista atrás, veo que tampoco he perdido tanto el tiempo. Algo bueno habré hecho y, lo más importante, todavía estoy aquí para contarlo.

Hace unos días me hicieron una colonoscopia, una de esas pruebas médicas tan divertidas y que si no fuera por la sedación, se vivirían de otra manera (mucho más desagradable, seguro). Gracias a Dios todo ha salido bien. Este tipo de pruebas, no solo delatan que tengo una edad, sino que hacen que ya no tengas casi ningún reparo en muchas otras cosas.

El pasado fin de semana estuve -una vez más- de campamentos con uno de mis hijos. S. fue el afortunado y juntos compartimos su tercer campamento (decimonoveno para mí) pasando unos días junto a otros padres y casi todos los niños de su curso. El curso que viene haremos los últimos, tanto para él como para mí y, la verdad, creo que los echaré de menos. Tantos años yendo con ellos, al final dejan huella. Vamos, me estoy planteando ir aunque sea sin tener un hijo allí ... lo que pasa es que no quedaría muy  bien. Además, seguro que algún padre, al verme, podría pensar aquello de que se ha colado el abuelo de uno de los niños (la edad no perdona).

La pequeña A. sigue creciendo a un buen ritmo. Ahora mismo es como una bola y cada vez cuesta más agarrarle esos mofletes sin que se resbalen los dedos pulgar y corazón en el intento. Y su peso ... ay su peso, ya no es el mismo de hace unas semanas, que la cogías y podías quedarte con ella en brazos un buen rato. Ahora hay que ir cambiando de postura a menudo para evitar tumefacciones (y posteriores amputaciones) de brazos.

El Sevilla, mientras tanto, se ha empeñado en recordarme -una y otra vez- que no todo es siempre tan bonito, que es capaz de dilapidar puntos ante equipos teóricamente inferiores y, si puede ser, de la forma más cruel, como por ejemplo encajando goles en el tiempo de descuento. Sí, es cierto que estamos en la Final de Copa y que todavía podemos clasificarnos para una nueva Final europea, pero habrá que sufrir como nunca. Aunque, claro, si no se sufriera no se disfrutaría tanto y ... ¡no seríamos el Sevilla!