lunes, 26 de octubre de 2015

La granja de conejos

Tenía pendiente desde hace un tiempo una entrada dedicada a la visita que hicimos este verano a una granja de conejos. No vayáis a pensar que es una actividad que teníamos previsto realizar por algún motivo en concreto, sino que salió así, de forma totalmente improvisada.

Como os decía en esta entrada, Matteo estuvo trabajando un tiempo en una granja de conejos, propiedad de MJ que, no os lo vais a creer, es seguidora de este blog. Al parecer, estaban un día hablando Matteo y MJ cuando ésta le comentó que seguía un blog de un tipo que tenía unos cuantos hijos, que explicaba cosas de su familia y ... Matteo empezó a atar cabos y le dijo que lo conocía. ¡El mundo es un pañuelo!

A los pequeños les hacía mucha gracia visitar esa granja en la que trabajaba Matteo y, tras comentarlo con MJ, fijamos un día. Al llegar a la granja, unas naves industriales alejadas de cualquier núcleo urbano, la buena de MJ nos tenía preparado un desayuno que hizo que los niños estuvieran encantados. Ahí charlamos un rato y comentamos la casualidad de que conociera este blog. Como se dice por estos lares, nos desvirtualizamos.

Entramos en la primera de las naves y comprobamos que estaba llena de jaulas con un conejo cada una de ellas. Eran las jaulas de las madres. Cada 'x' tiempo venían de una empresa para inseminarlas. No, no era una empresa de conejos macho, sino que un veterinario, jeringuilla en mano, se dedicaba a visitarlas una a una. Una trabajera, vamos.

Jaulas en una de las naves

Al cabo de un mes aproximadamente -y todas a la vez- se ponían a parir como conejas y si tenemos en cuenta que cada coneja pare entre 3 y 12 gazapos, podéis imaginaros la que se monta allí. Para los que seáis tan o más de piso que yo, os pongo una foto de conejos con 1 día de vida para que sepáis diferenciarlos de un osito de gominola.


Conejos reciuén nacidos

Después siguen creciendo y ya se juntan a varios de los conejos jóvenes en una jaula. Cuando tienen una edad determinada (no recuerdo cuál) ya están listos para ser vendidos. Imagino que no hace falta explicar el destino de estos animales. Os daré una pista: no suelen verse en las tiendas de mascotas, sino más bien en expositores de supermercados con un aspecto muy diferente a éste:

Conejos jóvenes

Lo que más me llamó la atención y por desgracia soy incapaz de recordar, eran los datos relativos a los kilos de pienso que cada mes se jalaban estos conejos, o el gasto de refrigeración de las naves, o el precio que le pagan a MJ por cada conejo. Lo que sí recuerdo es que me quedé con la sensación de que es un trabajo muy duro y poco recompensado ... sí, es verdad, como la gran mayoría. Los pequeños disfrutaron mucho con la visita y nosotros estamos muy agradecidos a MJ por el trato que nos dispensó y la atención que nos prestó a pesar del mucho trabajo que tenía. Muchas gracias por todo.

8 comentarios:

  1. ¡Madre mía, a mis hijos les da algo! Ya sin visitarla piensan que eso de comer conejo es algo similar a comer perro o caballo (vamos, casi peor que el canibalismo), no quiero ni pensar si encima ven el "recorrido"...

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    1. Pues no sé ... a lo mejor no les gusta ... o sí

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  2. Qué bueno es salir un poco del piso y ver cosas como estas, que ni las imaginas, la verdad.
    Hace muchos años dejé de comer conejo por uno en concreto, que tenia nombre. y casi apellidos. Pero claro, si nos ponemos así, pues nos quedaríamos con la verdura y las frutas, así que.......

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    1. Exacto ... e incluso podríamos poner nombre a las lechugas y zanahorias y no comer ni eso. Lo mejor es no poner nombres, sino luego viene la OMS y te dice que eso es muy malo ;-)

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  3. Fíjate que cuando estudiaba, los veranos trabajaba en una granja de pollos. Desde entonces no como estos bichos. Bueno solo a la plancha, al ajillo, frito, empanao, con arroz y poco más. Conejo no cómo, no sé, será porque tenemos un gato y .... ofú.
    Mira, lo que si me gusta mucho es ver a los cochinos por las dehesas comiendo bellotas. Y ni los molestos para que no se estresen, que después el jamón sale un poquito salado.
    Si puedes, lleva a tus churumbeles al campo a ver conejos en libertad.Se sorprenderán.
    Un abrazo.

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    1. jajajajaja. Suerte que no los comes. A mí también me gusta verlos ahí

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  4. Nunca fui a ninguna, quizás debiera...
    te tengo linkeado en mi blog
    saludos!

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    1. Bueno, tampoco es imprescindible. Yo no había ido a ninguna hasta ahora y creo que soy más o menos normal ... creo, insisto.

      Ya he visto que me tienes linkeado ... gracias!!!

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