lunes, 24 de noviembre de 2014

En el adiós de un compañero

El jueves pasado me llamó un compañero de promoción del colegio. Cuando vi su nombre en el móvil me sorprendió, pero tampoco mucho, pues al ser Procurador de los Tribunales, y haberle encargado algún asunto, pensé que se trataría de un tema profesional.

- ¿Ya sabes por qué te llamo, no?

- Pues no, la verdad es que no

- Ha muerto Q. (y el apellido)

- (...) ¿Qué? ¿Qué me dices?

- Sí, ayer noche

- Pero ¿qué ha pasado?. ¿Un accidente?, ¿estaba enfermo?

- No, me han dicho que estaba atravesando una fuerte depresión y ... a buen entendedor, pocas palabras faltan.

(...)

Me quedé helado y me despedí de mi compañero que colgó entre sollozos.

El sábado por la mañana acudí a uno de los tanatorios de Barcelona para despedirme de él, asistiendo a una Misa que se celebró por su alma. 

El oratorio estaba abarrotado y entre los asistentes muchos de sus compañeros de promoción, que acudimos a pesar de que ya hace 28 años que acabamos el colegio. La ceremonia fue preciosa. Allí estaba su familia: su mujer, sus tres hijos, su madre, sus hermanos y muchos de los muchos amigos que tenía. El sacerdote dirigió unas palabras muy bonitas a los que nos reunimos allí y recordó una anécdota de Q. que resumía un poco su forma de ser. Relató cómo en una ocasión se saltó todas las medidas de seguridad que rodeaban al entonces Papa (San Juan Pablo II) y subió al "papamóvil" y se abrazó a él. Una foto de ese momento daba fe de aquello. Recuerdo cómo aquella foto estuvo unos días colgada en uno de los tablones del pasillo de  nuestro pabellón y cómo nos contaba una y otra vez esa gesta. Ahora -estoy seguro- San Juan Pablo II le habrá vuelto a abrazar para presentarlo ante Dios.

Sus dos hijas mayores dirigieron unas palabras a los que allí nos reunimos recordando algún aspecto de la figura de su padre. Después, su viuda, cogió al micrófono y muy entera nos contó algunas cosas de Q. Nos dijo que siempre le decía que él se moriría antes que ella y que cuando lo hiciera, había dejado todo dispuesto en una carpeta verde que estaba en no sé qué mueble. Cada año le decía que ya había actualizado la famosa carpeta. Cuando él murió, N., su mujer, ni se acordó de la carpeta, pero al cabo de dos días, uno de sus cuñados le dijo que debía abrirla. Así lo hizo y encontró una carta que nos leyó. Alguna de sus frases eran:

"N. eres, junto con nuestros hijos, lo mejor que me ha pasado en mi vida", "A mis amigos, os pido que recéis por mí, que recéis mucho por mí", "Pido perdón a todos a los que, sin intención alguna, he podido molestar" ...

No éramos amigos íntimos. Él iba a otra clase (y eso, en mi colegio, marcaba mucho), pero en BUP ya coincidimos mucho más. Antes, al acabar 6º de EGB, coincidimos en unas colonias de un mes para aprender inglés. Lo pasamos genial. Los dos estudiamos Letras (él también era abogado) y en COU era uno de los siete alumnos que cursamos Latín, por lo que tuvimos mucho más trato.

Llevo unos días que no me lo quito de la cabeza y recuerdo muchos de los momentos que vivimos juntos y de las veces que, tras acabar el colegio, nos vimos. Era un tipo excepcional, con un carisma especial que hacía que todo el mundo le quisiera. No recuerdo -y no son palabras huecas- que cayera mal a nadie, ni que nadie le cayera mal.

DEP Q.

20 comentarios:

  1. Qué pena Pater, lo siento mucho.
    Un abrazo

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  2. Vaya Pater, cuantisimo lo siento. Mis oraciones por Q.

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    1. Muchas gracias (él también te lo agradecerá)

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  3. Un besazo inmenso Pater. Mis oraciones serán también para él.

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    1. Muchas gracias. Y como él así lo pidió, muchas gracias de su parte

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  4. Lo siento mucho Páter.
    Salvando por supuesto las distancias, me has recordado la reciente muerte de Robin Williams. Había por ahí algún artículo contando que, precisamente la gente con esa fachada tan alegre, chistoso, amigable etc., es la que más tristeza guarda en su interior, y esa es su manera de no mostrarla. A veces aguantamos demasiado, y al final...
    Pobre mujer, y pobres hijos.

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    1. Muchas gracias. Puede que sea así. Él, desde luego, era un tipo alegre y muy extrovertido.

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  5. Un abrazo enorme, Pater. Lo siento mucho. Qué pena...

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  6. ..sí .con Q de "Qualitas" -Calidad Humana-

    Sé lo que es perder un amigo así. Un abrazo Pater.

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  7. De lejos, pero te acompaño en tu dolor, `perder a un amigo es terrible, aunque no sea el más íntimo.
    Mis condolencias para su familia ¡qué tristeza!
    Q.Beta

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  8. Tengo un nudo después de leerte...como no vas a dejar de pensarle tú!
    Te mando un abrazo apretao

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  9. Qué lástima Pater. No hace falta que sea un amigo íntimo para sentirlo; hay personas que ocupan un lugar en nuestras vidas del que sólo somos conscientes cuando nos faltan.
    QEPD.

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