viernes, 12 de abril de 2013

Entradas costumbristas: la siesta

El lector precipitado (que existe), cuando haya leído el título, sacará una (precipitada) conclusión: Ya está, ahora entiendo por qué este tío publica tan pocas entradas. Es muy simple, se ha aficionado -y de qué manera- a la siesta. Pues no, efectivamente es una conclusión precipitada. Los motivos son otros.

El lector inteligente (la gran mayoría de los seguidores de este blog y que es lo que explica que sean tan pocos) esperará a leer toda la entrada para sacar sus conclusiones y eso es lo que habría que hacer siempre.

Nota (¡¿aquí, a mitad de texto?!).- Noto (huy, ¡qué bueno!, "Nota.- Noto ...") que desde hace un tiempo entro en bucles de los que cuesta salir, abriendo paréntesis, guiones y cualesquiera otras ofertas gramaticales, inventadas o no, intentando explicar la frase inmediatamente anterior escrita y que lo único que hace es liar al lector. ¿Que he perdido frescura? Si la hubiera tenido antes, quizá, pero ... ¿Veis?, lo que os decía hace un momento.

Aunque no lo parezca, hoy pensaba escribir sobre la siesta, esa costumbre tan nuestra y que el españolito/a medio/a tarda en asimilar y hacer propia. Ahora, una vez la tiene asimilada, la practica con una soltura, con un savoir faire, con un estilo ...

Recuerdo cuando era niño que era incapaz de imaginar siquiera mayor castigo que "obligarte" a dormir la siesta. Todavía recuerdo con espanto aquellas tardes de veranos en las que mi madre nos "obligaba" a dormir la siesta porque ella quería descansar un poco. Porque después lo he vivido en mis propias carnes, sé lo difícil que resulta adiestrar a 6 ó 7 niños para que duerman la siesta porque tú quieres hacerlo. Aquello -como podéis imaginar- acababa como el rosario de la aurora: mi madre enfadada y nosotros castigados.

Durante la (primera) juventud, al menos en mi caso, no recuerdo una afición especial por la siesta, en todo caso había unas cabezaditas a deshora tras haber trasnochado. No fue hasta que empezamos a tener niños cuando me di cuenta que necesitaba la siesta. La explicación es muy sencilla, no es otra cosa que un mecanismo de defensa del propio cuerpo ante las agresiones (en forma de falta de sueño) de las que viene siendo objeto. ¡Y eso que yo por la noche no oía a los niños! Era la pobre A. la que solís levantarse por la noche y cuando ya no podía más, una "dulce" patada (no me tiraba de la cama de milagro) me advertía que me tocaba a mí ver qué demonios le pasaba al niño en cuestión.

Ahora que mi cuerpo serrano no sufre esas agresiones (que dormimos del tirón, vamos), ha hecho de la siesta un derecho adquirido. Los días laborables, bien podríamos llamarla "cabezadita" como sabiamente suele denominarse en algunos lugares por no sobrepasar los 20', pero el fin de semana ... El fin de semana es otra cosa. Mirad si es otra cosa, que en casa ha pasado a tener un nombre propio. Y este nombre ha sido puesto con la mayor naturalidad del mundo por el método de la repetición. Ya sabéis, a base de oír una y otra vez una expresión, uno la hace propia y la utiliza con la mayor naturalidad del mundo. Con un ejemplo se entenderá mejor:

Hay que situarse en un sábado o domingo que no tengamos un plan especial. Estamos todos acabando de comer y alguno de los pequeños dice "¿Qué película veremos mientras tú duermes una siesta del terror?" Sí, así es, una siesta del terror. Quedaos con el concepto. Aunque, pensándolo bien, las siestas del terror eran las que de niños nos obligaba a dormir mi madre.

Nota (2): Buscando una imagen para ilustrar este post, descubro con asombro que en Madrid se celebró (al menos en el 2010) un campeonato nacional de siesta. Os puedo asegurar que, a pesar de que en casa la califiquemos como "del terror", no pasaría de la 1ª ronda. Vamos, que la llamamos así no sé muy bien por qué, pero no por su duración.

lunes, 8 de abril de 2013

Oyendo la radio

El otro día, mientras a media mañana me dirigía a Barcelona en coche, escuchaba la radio. La emisora era RAC 1, que para quien no lo sepa, es del Grupo Godó, la editora de La Vanguardia, entre otras.

En un momento dado, el periodista que dirige el espacio estrella de la mañana, contactó con el organizador del Festival de Música de Cap Roig, en Calella de Palafrugell, que al parecer contará este año con un cartel de lujo (cosa con la que tampoco se puede estar del todo de acuerdo porque actuará Melendi) con la participación de Elton John, Mark Knopfler, Diana Krall y otros. Después empezó a repasar la lista de los artistas españoles que participarán y dijo (sic) "Amb la participació de diferents estrelles estatals com ara ..." "Con la participación de diferentes estrellas estatales, como son ..." ¡Alto! ¿Qué son "estrellas estatales"? Sí, ya sé que la mayoría de medios de comunicación catalanes siguen un libro de estilo que lo debió escribir algún alumno aventajado de la época de Pujol (solo hay que darse un paseo por TV3 para ver cómo nunca se dice la palabra "España" en los noticiarios).

Yo, que soy un "facha" para la mayoría de los que aquí viven y que no pienso como ellos, me sorprendí de oír eso ("estrellas estatales"), pero como tampoco quisiera precipitarme en mis conclusiones, decidí buscar en ... ¡el Diccionario de la RAE! ¿Y qué dice?:

estado.
(Del lat. status).
1. m. Situación en que se encuentra alguien o algo, y en especial cada uno de sus sucesivos modos de ser o estar.
2. m. Cada uno de los estamentos en que se dividía el cuerpo social; como el eclesiástico, el de nobles, el de plebeyos, etc.
3. m. Clase o condición a la cual está sujeta la vida de cada uno.
4. m. estado civil.
5. m. Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano.
6. m. En el régimen federal, porción de territorio cuyos habitantes se rigen por leyes propias, aunque estén sometidos en ciertos asuntos a las decisiones de un gobierno común.
7. m. Resumen por partidas generales que resulta de las relaciones hechas al por menor, y que ordinariamente se figura en una hoja de papel. Estado de las rentas del vecindario, del ejército
9. m. Medida longitudinal tomada de la estatura regular del hombre, que se usaba para apreciar alturas o profundidades, y solía calcularse en siete pies.
10. m. Medida de superficie que tenía 49 pies cuadrados.
11. m. Manutención que acostumbraba dar el rey en ciertos lugares y ocasiones a su comitiva.
12. m. Sitio en que se la servía.
13. m. Esgr. Disposición y figura en que queda el cuerpo después de haber herido, reparado o desviado la espada del contrario.
14. m. Fís. Cada uno de los grados o modos de agregación de las moléculas de un cuerpo. Estado sólido, líquido, gaseoso
15. m. desus. Casa de comidas algo menos plebeya que el bodegón.
16. m. ant. Séquito, corte, acompañamiento.



Es más largo, pero con esto creo que será suficiente. Quedémonos -si os parece bien- con la 5ª acepción. Por tanto, las estrellas estatales serían los órganos (no musicales) que más destacan en el gobierno de un estado soberano y ... no sé, sigo sin saber quién actuaría en ese Festival, la verdad.

Wikipedia dice que un Estado es un concepto político que se refiere a una forma de organización social, económica, política soberana y coercitiva, formada por un conjunto de instituciones no voluntarias, que tiene el poder de regular la vida nacional en un territorio determinado. Usualmente, suele adherirse a la definición del Estado, el reconocimiento por parte de la comunidad internacional.

Vamos, que sigo preguntándome quién actuaría y me imagino (aunque me cuesta) al Presidente del Congreso, al del Senado, al de Tribunal Supremo ... al Rey (bueno, a éste me cuesta menos imaginármelo, pero por otras circunstancias), a ...

Recuperado del susto, seguí oyendo las noticias y destacaron el retraso de la Generalitat en el pago a las farmacias. Al parecer les deben el mes de febrero y marzo. ¡¿Cómo?! Una vez más se me queda cara de tonto. A nosotros, los abogados que estamos en el turno de Oficio, nos acaban de pagar el 70% del mes de diciembre ... ¡y no pasa nada!

No sé, llamadme tiquismiquis, pero ...

viernes, 5 de abril de 2013

Cuando nos roba la administración


Tenía pensada otra entrada para hoy, pero la actualidad manda. No, no voy a escribir sobre la imputación de la Infanta, sino sobre algo que me ha ocurrido hace un rato y me ha puesto de muy mal rollo.


Esta mañana le he pedido el coche a mi suegro para ir a un Juzgado de lo Mercantil a aceptar otro cargo de administrador concursal y, justo después, llevar a Q. a una prueba de audiometría. Al salir nos hemos ido él y yo a un Mc Donald's (¡¿cuánto tiempo hacía que no iba?!) y allí observaba al personal que se nutría alimentaba llenaba el estómago en ese establecimiento por si daba para una entrada sin pensar que poco después tendría tema para una.

Tenía previsto devolver el coche a mis suegros, que Q. se quedara allí y yo irme al despacho, que está muy cerca, cuando Q. me pide que le deje en casa, que tiene que acabar un trabajo. Entonces -blando y comodón que es uno- he optado por aparcar y pasarme yo también por casa para descansar un poco. Aparcar en la calle cerca de casa es misión casi imposible, por lo que he empezado a dar vueltas porque tampoco era plan dejarlo en cualquier sitio. Al final he encontrado un sitio (¡solo quedaba uno!), nada cerca, pero bueno.

Decido irme al despacho, me despido de Q. (le repito que aproveche el tiempo y acabe el trabajo) y me dirijo hacia el coche. Cuando estoy casi a mitad de camino empieza a llover, pero como estoy más cerca del coche que de casa, decido seguir.

"Hummm, ¿no había aparcado yo aquí?" ... ¡El coche no está! Automáticamente miro al suelo y no veo ninguna pegatina con forma triangular.

"¡Jo!, me le han robado el coche a mi suegro"

Me acerco más y veo la pegatina de un verde que acojona en la que está apuntada -con un trazo de alguien que a duras penas superó la EGB- la matrícula del coche de mi suegro y, a continuación, un teléfono de información. ¿De información?, ¿de qué pretenden informarme? Sin ser un lince, me lo puedo imaginar fácilmente. Al mismo tiempo descubro una placa (juraría que la acababan de poner, pero el cemento que la sujetaba ya estaba seco, lo que me hacía dudar) de zona de carga y descarga

Como el depósito municipal está lejos y la lluvia ya empieza a tocar los calar, decido volver a casa a por un paraguas y llamar a ese número de teléfono.

- Un tono, dos tonos, tres tonos ... once tonos

- XXXvía, ¿dígame? (las 3 "X" del principio las pongo para preservar la identidad de la población en la que resido)

- He ido a recoger el coche y me he encontrado con un adhesivo de esos tan simpáticos que Vdes. ponen en el suelo cuando se llevan un coche. (Sí, ya sé, no es la mejor manera de empezar una conversación, pero no me salía el clásico "Buenas tardes, ¿serían tan amables de indicarme si, por error, se han llevado el vehículo que yo previamente había estacionado en la calle ...?")

- ¿Matrícula? (Si era el mismo que apuntó la matrícula en la pegatina, tampoco se caracterizaba por su simpatía o era un ser con una pasmosa facilidad en absorber y hacer propio el estado de ánimo de los otros)

- "B", de Barcelona, (4 números más), "O", de Oh, la grúa se ha llevado mi coche y "J" de Joder, la grúa se ha llevado mi coche.

- Sí, es un (marca y modelo del vehículo), lo tenemos aquí

- No sé por qué, ya me lo imaginaba ...

- Puede pasar a recogerlo por la calle tal (lejísimos) y pagar el (¿cómo le ha llamado?, ¿arrastre?), que son 164,20 €

Silencio ... largo silencio

- ¿Oiga?, ¿oiga? ... ¿está ahí?

- ¿Es una broma no?

- No, es la tasa que figura en la ordenanza aprobada por el último pleno municipal ...

- Creo que no me ha entendido, no quiero comprar el depósito municipal, simplemente quiero recoger el coche.

Silencio

- Si quiere, puede pagar con tarjeta.

Entonces he pensado que no iba tan desencaminado. Efectivamente, me han robado, no el coche, pero me han robado.

He cogido el paraguas y he ido a recogerlo.

miércoles, 3 de abril de 2013

Buen olfato


Bueno, ya estamos de vuelta y, gracias a Dios, todos bien. 


Hemos pasado unos días de descanso y recogimiento. Lo del descanso queda claro con esta foto y lo de recogimiento os lo tendréis que creer. Los hijos que estaban fuera regresaron todos, cansados, pero contentos.

Empezamos un nuevo mes y ya de lleno en la primavera, con el adelanto de la hora ya más o menos asumido, con más luz durante el día y con una temperatura que ayuda a ver todo de otra manera: ahora la situación es igual de complicada, pero por lo menos en color.

Esta mañana he ido al Juzgado para una diligencia judicial y eso me ha dado pie a la entrada (que no al preámbulo, que es lo escrito hasta ahora) de hoy, que va sobre otra de esas cosas que me cuesta soportar. Estoy convencido que soy un tipo raro, maniático o llamadme como queráis, pero me cuesta mucho soportar el mal aliento (iba a poner halitosis, pero me imaginaba a más de uno consultando el diccionario). Imagino que habrá muchas causas que lo provocan, pero también existen remedios que o lo solucionan o lo mitigan considerablemente, así que no soy muy indulgente con este tema. Sin entrar en detalles (el tema no da más de sí y además entraríamos ya un terreno poco apto para gente educada), pero podemos diferenciar entre dos tipos de halitosis:

- La provocada por la ingestión de ajo (normalmente durante la cena del día anterior) haciendo que éste haya llegado ya al estómago y produzca todos sus efectos sobre las glándulas pituitarias del incauto pobre interlocutor del come-ajos. Se da mucho -por no decir únicamente- en personas de avanzada edad que, o bien son grandes amantes de esta hortaliza o siguen a rajatabla ese ¿consejo? médico que dice que van bien para la circulación. Yo he llegado a pensar que hay gente que come ajos con algo, ajos con tortilla, ajos con algo de pan, ajos con ... ¡o solos!

- El resto. Ya sea provocada por problemas estomacales, por una bacteria, por ... Los matices son variadísimos y ... mejor lo dejamos aquí.

Claro, la gente como yo, a los que Dios nos ha dotado con una gran nariz -en todos los sentidos- (Huy, ¡qué gracia!, en todos los sentidos cuando hablo de uno de ellos ... ¿lo pilláis?. Me estoy liando, ¿no?), sufrimos esto de manera dramática y, hasta ahora, en silencio.

¿Y qué tiene que ver esto con tu presencia en el Juzgado?, se dirá alguno ... ¿qué?, ¿que nadie se lo pregunta?. Bueno, da lo mismo, pero me había quedado muy bien ... o no.

Pues nada, que yo había quedado con mi cliente directamente en el Juzgado. Cuando he llegado allí estaba él y su novia (que era la que declaraba en calidad de testigo). Nos hemos saludado y, enseguida, ha llegado una chica que se ha dirigido al mostrador. En ese momento  un olor, ligero en cuanto a intensidad, pero insoportable en lo que respecta a graduación, ha llegado a mi nariz. Como la chica venía de la calle y el olor era a ... he pensado que había pisado un excremento canino. Después, muy discretamente, me he apartado del ángulo de visión de mi cliente y su acompañante y con gran disimulo y rápido movimiento me he mirado las suelas de los zapatos, comprobando con gran alivio que yo no había pisado nada.

Vuelvo hacia donde estaban mi cliente y su novia y sigo con la conversación. Hago una pregunta a este individuo y en su respuesta compruebo que aquí nadie ha pisado nada, sino que él se la comido. Horroroso.

Perdonad el tono de la entrada, pero alguno tenía que decirlo.

martes, 26 de marzo de 2013

Nos vamos unos días

Llevamos unos días desubicados. Es como si no viviera casa. Cuando voy por el pasillo solo oigo unas discusiones a lo lejos, no hay bullicio, ni muchos golpes (bueno, sí, las obras en el piso de abajo siguen), ni carreras, ni ... No es que lo eche de menos ... o sí, pero -como decía- hace que me sienta raro. ¿Y esto por qué? Pues porque los 3 mayores están fuera: Ma. se ha ido a Roma, P. a Fátima y Mi a Granada y eso, nos hemos quedado solo con 3.

Esta situación también hace que proyectemos una imagen que no se corresponde con la realidad. El  domingo de Ramos, sin ir más lejos, Q. y JP hicieron de monaguillos con lo que estábamos en Misa solo con S. Parecíamos una parejita (ya madurita) con su hijo único y -no exagero- recibíamos muchas más miradas dulces y sonrisas que cuando vamos con todos, donde las miradas son más de sorpresa (las menos) y de disgusto (o al menos ésa es la cara que se les queda).

Ya me he podido organizar (intercambiando turnos de SOJ con otros compañeros y adelantando algunas cosas) para irnos esta tarde a casa de un cuñado. Nos iremos con mis suegros al último pueblo al sur de Catalunya (el siguiente pueblo ya pertenece a la provincia de Castellón), donde ya pasamos este verano y al que alguna entrada ya dediqué.

Así que esta tarde, toca cargar el coche y coger la carretera y autopista. Veremos lo atento que está S. a todo porque ... Os cuento: Hace unos días volvía A. del cole con el coche lleno de niños (como siempre, vamos). S. observó desde su ventanilla cómo A. pasaba al lado de una grieta que había en la carretera y exclamó: "Uy, ¡qué suerte que no nos hemos caído en la tentación"

Al llegar a casa, A. me contó muy divertida esta anécdota protagonizada por S. y me dijo que ella, cuando era pequeña más pequeña también tenía esa idea. Lo cierto es que esa misma anécdota recuperó en mí un pensamiento o recuerdo muy oculto, pero que apuntaba a la misma dirección: la tentación era un gran precipicio del que había que huir.

¿No os pasaba a vosotros/as cada vez que rezábais el Padrenuestro?


jueves, 21 de marzo de 2013

Empiezan las aventuras en el SOJ

Hace poco os contaba que había empezado a trabajar en el Servicio de Orientación Jurídica (SOJ) en la sede que mi Colegio de Abogados tiene en una población próxima a la mía. Sabía que eso me daría para alguna entrada, pero, la verdad, no creí que las historias que allí se viven fueran como ésta. Lo mejor será escribir la entrada con la "conversación" mantenida entre la solicitante del servicio y yo. Ella será "S" (señora) y yo "Yo" (cada día más listo, Pater). Intentaré, de verdad, ser fiel a lo realmente ocurrido. Ahí va:

Salgo yo a la puerta (ya os dije que es lo más parecido a un Centro de Asistencia Primaria) y con un tono de voz elevado, pero sin gritar, leo un nombre que figuraba en la lista. Se levanta una señora y se acerca hacia mí. Entra en el despacho y le digo que, por favor, tome asiento.

Y: Déjeme, por favor su DNI.

Me lo entrega y mientras empiezo a introducir datos, le digo

Y: Usted dirá

S: Mire, hace años, fui al Policlínico de (población) porque yo tenía unos bebés y quería que me visitara el médico ...

Y: Perdone, eso ¿cuándo fue?

S: En 1993. Entonces, el médico me dijo que estaba loca. Así, como suena, me dijo que me tirara por un puente. (Frunzo el ceño mientras ella sigue con su relato). Entonces, al salir de ahí me fui al Juzgado a denunciarlo. Pasados unos 3 ó 4 días, se presentó la policía en mi casa y me llevó ante el Juez (...) Allí expliqué lo que había pasado y entonces me metieron en un coche y ... y les pregunté que a dónde me llevaban. A Martorell, me dijeron. Pero, pero si yo no he cometido nada ...

Y: ¿A Martorell?

S: Sí, al Psiquiátrico.

Creo que consigo disimular mi cara de sorpresa y le animo a que siga con el relato.

S: Allí pasé unos 4 meses ... y se ve que mis hermanas ya sabían algo y que alguien iba informando de todo, porque si no, no se explica. (Aquí empecé a no entender nada, pero preferí no preguntar y seguir rellenando la ficha). Fueron pasando los años y ...

Y: Perdone, me decía que estaba embarazada y ¿cómo fue ...?

S: Todavía estoy embarazada. (Yo, ojiplático)

A pesar de la edad que aparentaba y que pude confirmar mirando de reojo su DNI entre mis manos (70 años), en un intento desesperado (por lo absurdo de la pregunta) de que la señora rectificara lo que acababa de decir, añadí 

Y: ¿Vuelve a estar embarazada?

S: ¡No!, sigo embarazada. Tengo unos bebés, seres vivos aquí dentro ... porque ...

¡Dios mío!, ¿por qué me pasan estas cosas a mí?, pensaba mientras intentaba buscar una salida airosa a la situación

Y: ¿Está Vd. casada? Otro intento, angustioso éste, de poder localizar a su marido para que viniera a buscarla.

S: No, siempre he sido soltera, lo que pasa es que conviví con un chileno ... ¿le explico las relaciones que teníamos?, eran pocas, eso sí ...

Y: ¡No!, no creo que sea necesario.

S: Bueno, sigo. Este chileno tenía 10 años menos que yo y era muy bueno, pero un día se lo encontraron muerto en el sillón. Y eso que no bebía, iba a los bares, pero no bebía ... como yo, que tampoco bebo ..., bueno bebo de vez en cuando y en las fiestas a veces me he pasado, ¡pero no soy alcohólica!, eso no ...

Y: Ya ... y, Vd, exactamente, ¿qué quiere?

S: Pues yo quiero que un juez obligue a un médico, a un ginecólogo de la Seguridad Social, a que me visite ...

Y: Veo que trae unos sobres, ¿son del médico?

S:

Y: ¿Me los deja ver?

(...)

Y: Oiga, son informes ginecológicos, con ecografías y todo y ... y son recientes y ... y ... aquí no dice que esté Vd. embarazada, entonces ...

S: ¡Están mal! Yo quiero que un juez obligue a los médicos a hacerme bien las pruebas.

Y: Señora, eso va a ser complicado. Un juez no va a hacer eso. Si los médicos se hubieran negado a atenderla, entnces, quizá, habría más posibilidades de acudir a un juez, pero hacerlo porque Vd. dice que le hacen mal las pruebas ... No tenemos competencias para eso, no le darán un abogado de oficio para que inste ningún procedimiento en ese sentido. Ahora bien, Vd. puede ir al médico de su confianza y explicarle todo y que le haga las pruebas necesarias ...

S: Sí, claro, pagando

Y: Ya ... también puede acudir Vd. a los servicios sociales y ...

S: Me deja Vd. perpleja con la respuesta que me da. ¿Quiere decir que yo no tengo derechos?

Y: Sí, claro que los tiene, como cualquiera ... y de hecho ya los está ejerciendo y, además, puede ir a los servicios sociales de su Ayuntamiento ¿de acuerdo?

S: Mire, yo no pertenezco a ningún partido político, ni a ninguna asociación, respeto todas las religiones aunque mayormente (me encanta cuando intercalan esta palabra en su discurso) soy católica. Ahora vivo con una señora que es Testigo de Jehová ... y yo creo que Dios me está llamando y a lo mejor me muero ... y lo acepto, aunque conmigo mueran estos seres vivos que llevo dentro -mientras se pasa la mano por la barriga- ... y los malos ratos que paso yo por las noches, con esa angustia ...

Tras varios intentos de finalizar la conversación incluyendo dos amagos de levantarme de la silla, al final la señora se levantó y me dijo "Bueno, gracias" y se fue.

He intentado resumir un poco la conversación para no alargar más la entrada y para evitar reiteraciones de su discurso.

Pensando un poco sobre el tema, me da pena, muca pena, como a cualquiera, supongo. Pero me he quedado más tranquilo pensando que no está muy sola (sus hermanas, según me ha dicho, viven en la casa de enfrente a la suya) y que, cuando no se medica, hace estas escapadas y así se desahoga ... pues bueno, todo sea eso.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Efeméride: 100.000 visitas

Dicen que hoy empieza la primavera, concretamente lo ha hecho a las 12:02 horas. Ya ves tú qué cosas, toda la vida convencido de que la primavera empezaba el 21 de marzo y resulta que no, que empieza un día antes. Ya no sé si llevo toda la vida equivocado o es como cuando estudiaba geografía en el colegio, donde no solo es que estaba la URSS y ahora hay no sé cuántos países, sino que recuerdo perfectamente cómo los continentes eran 5 (Europa, Asia, América, África y Oceanía) y ahora se incluye la Antártida, hay quien divide América en dos (del Norte y del Sur) ... no sé, a este paso habrá más continentes que Comunidades Autónomas en España.

(Estoy fatal, he empezado esta entrada con una finalidad (de verdad lo digo) y como se me ha estropeado el ordenador, ya no recuerdo de qué iba, solo que el párrafo anterior era un preámbulo. Seguiré pensando)

Sé que no quería escribir sobre el día del padre (ya lo hice el año pasado aquí y tampoco ha variado tanto) y los regalos que me hicieron JP y S ... me parece oír un murmullo, justo después de escribir estas palabras ... bueno, va, os cuelgo unas fotos con los regalos. Ahí va el regalo de S.:

Sí, lo habéis adivinado, ¡es un juego de 3 en raya!

Y aquí el de JP:

Está claro que JP no había preparado nada en el cole,
 pero él  no quiso ser menos que su hermano e improvisó un regalo

¡Me acabo de acordar sobre lo que pensaba escribir! Los más perspicaces habréis podido observar -para eso puse un contador de visitas en la página principal del blog- que he alcanzado las 100.000 visitas (no me lo creo, pero bueno) y eso significa que, además de que me ha obligado a modificar los márgenes de la plantilla porque no cabían todos los dígitos, este blog lo visita alguien más que algunos familiares y amigos. Compruebo que a lista de países desde donde se conectan a este blog ha crecido al incorporarse Polonia, Ucrania, Venezuela , Andorra, Indonesia ...

Todavía recuerdo cómo las primeras veces que intentaba entrar en mi blog, al escribir las primeras letras en el buscador, Google me "ayudaba" completando la frase de lo que imaginaba quería yo escribir. De esta forma, cuando ponía "miralo(...)", enseguida aparecía "miraloquetengo" o "miraloquehahecholaguarradetuhija", página a la que -ni por curiosidad- se me ocurrió acceder. Ahora, cuando quiero ir a mi blog, me encuentro con:

Escribo "mira" y me aparecen "mira quien salta", "mirablau", "miranda kerr" y "miranda". Cuando pongo "miralo", las opciones "de ayuda" son "miraloquetengo", "mira lost" y "miraloquehahechotuhijo" (¡bien!, ya salgo). En una vuelta de tuerca más, escribo "miraloque" y vuelve a salir "miraloquetengo" y "miraloquehahechotuhijo" (ya nos hemos quitado de en medio a "mira lost") y, finalmente, si escribo "miraloqueha" aparece ...¡"miraloquehahechotuhijo"! Claro, que esto tampoco sirve de mucho porque, según tengo entendido, el ordenador desde el que te conectas guarda esas búsquedas para hacerse una idea de tu perfil y "ayudarte" más y mejor en yu búsqueda, ¿no?

Bueno, basta ya de rollos, solo deciros que os estoy muy agradecido por haberme hecho llegar a esta cifra de 100.000 visitas y ... ¡a seguir!