viernes, 12 de abril de 2013

Entradas costumbristas: la siesta

El lector precipitado (que existe), cuando haya leído el título, sacará una (precipitada) conclusión: Ya está, ahora entiendo por qué este tío publica tan pocas entradas. Es muy simple, se ha aficionado -y de qué manera- a la siesta. Pues no, efectivamente es una conclusión precipitada. Los motivos son otros.

El lector inteligente (la gran mayoría de los seguidores de este blog y que es lo que explica que sean tan pocos) esperará a leer toda la entrada para sacar sus conclusiones y eso es lo que habría que hacer siempre.

Nota (¡¿aquí, a mitad de texto?!).- Noto (huy, ¡qué bueno!, "Nota.- Noto ...") que desde hace un tiempo entro en bucles de los que cuesta salir, abriendo paréntesis, guiones y cualesquiera otras ofertas gramaticales, inventadas o no, intentando explicar la frase inmediatamente anterior escrita y que lo único que hace es liar al lector. ¿Que he perdido frescura? Si la hubiera tenido antes, quizá, pero ... ¿Veis?, lo que os decía hace un momento.

Aunque no lo parezca, hoy pensaba escribir sobre la siesta, esa costumbre tan nuestra y que el españolito/a medio/a tarda en asimilar y hacer propia. Ahora, una vez la tiene asimilada, la practica con una soltura, con un savoir faire, con un estilo ...

Recuerdo cuando era niño que era incapaz de imaginar siquiera mayor castigo que "obligarte" a dormir la siesta. Todavía recuerdo con espanto aquellas tardes de veranos en las que mi madre nos "obligaba" a dormir la siesta porque ella quería descansar un poco. Porque después lo he vivido en mis propias carnes, sé lo difícil que resulta adiestrar a 6 ó 7 niños para que duerman la siesta porque tú quieres hacerlo. Aquello -como podéis imaginar- acababa como el rosario de la aurora: mi madre enfadada y nosotros castigados.

Durante la (primera) juventud, al menos en mi caso, no recuerdo una afición especial por la siesta, en todo caso había unas cabezaditas a deshora tras haber trasnochado. No fue hasta que empezamos a tener niños cuando me di cuenta que necesitaba la siesta. La explicación es muy sencilla, no es otra cosa que un mecanismo de defensa del propio cuerpo ante las agresiones (en forma de falta de sueño) de las que viene siendo objeto. ¡Y eso que yo por la noche no oía a los niños! Era la pobre A. la que solís levantarse por la noche y cuando ya no podía más, una "dulce" patada (no me tiraba de la cama de milagro) me advertía que me tocaba a mí ver qué demonios le pasaba al niño en cuestión.

Ahora que mi cuerpo serrano no sufre esas agresiones (que dormimos del tirón, vamos), ha hecho de la siesta un derecho adquirido. Los días laborables, bien podríamos llamarla "cabezadita" como sabiamente suele denominarse en algunos lugares por no sobrepasar los 20', pero el fin de semana ... El fin de semana es otra cosa. Mirad si es otra cosa, que en casa ha pasado a tener un nombre propio. Y este nombre ha sido puesto con la mayor naturalidad del mundo por el método de la repetición. Ya sabéis, a base de oír una y otra vez una expresión, uno la hace propia y la utiliza con la mayor naturalidad del mundo. Con un ejemplo se entenderá mejor:

Hay que situarse en un sábado o domingo que no tengamos un plan especial. Estamos todos acabando de comer y alguno de los pequeños dice "¿Qué película veremos mientras tú duermes una siesta del terror?" Sí, así es, una siesta del terror. Quedaos con el concepto. Aunque, pensándolo bien, las siestas del terror eran las que de niños nos obligaba a dormir mi madre.

Nota (2): Buscando una imagen para ilustrar este post, descubro con asombro que en Madrid se celebró (al menos en el 2010) un campeonato nacional de siesta. Os puedo asegurar que, a pesar de que en casa la califiquemos como "del terror", no pasaría de la 1ª ronda. Vamos, que la llamamos así no sé muy bien por qué, pero no por su duración.

25 comentarios:

  1. Pero qué gracia tienes al escribir, imagino que escribes como hablas, una delicia.

    En el fondo, nada nuevo bajo el sol. En el colegio (francés para más señas) las pequeñas dormíamos siesta en "las camitas". En verano mi madre tambien nos obligaba a la siesta. Lo odié (buen nombre del terror)....hasta que tuve hijos. Hace unos años que despues de comer me quedo "traspuesta" con la peli de turno.

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    1. jajajajaja Ya me gustaría, Pilar.

      Mi madre nos decía "ya os acordaréis cuando seáis mayores, ya" ¡Qué razón tenía!

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  2. De joven era incapaz de dormir la siesta y ahora me quedo traspuesta en cualquier sitio. Me temo que mi cuerpo la necesita. Cosas de la edad. Un beso.

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    1. Eso pasa. Está mal repartido. Aunque podría ser peor: imagínate que hibernáramos, ¡vaya siestón!

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  3. Ay, Pater... me encanta esta sección!

    Yo también odiaba las siestas de pequeña... y ahora tampoco me gustan. Odio la sensación de estar perdiendo el tiempo.

    Que no me gusten, no significa que a veces no las practique. Ha habido incluso veces que he empalmado la siesta con la noche... eso sí que es una siesta del terror!!! Jajajajaja!

    Bs.

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    1. ¡Pero del terror, terror! Eso no es ni siesta de pijama y orinal ... Dios mío, empalmar.

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  4. Yo de muy pequeña las odiaba. .. pero desde la adolescencia vamos, adoro las siestas. Soy muy dormilona y tengo la capacidad de quedarme dormida en cuanto me lo propongo. Pero ahora no puedo, mis hijas son como yo de pequeña y las odian
    En la carrera, en los maratones de estudio en la biblioteca cada dos horas dormíamos diez minutos, por riguroso turno. Al que le tocaba después de ti le tocaba también despertarre. Y oye, nos sentaban estupendamente!

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    1. De verdad que todo pasa y cuando crezcan volverás a tener tus momentos de siesta. Mucho ánimo.

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  5. ¡Deliciosa entrada, Pater!
    Yo, al criarme en otras latitudes nunca dormí siesta, ni mis padrs tampoco. No se estila por aquellas tierras. También es cierto que el ritmo de vida es diferente.
    Conclusión, mis hijos durmieron siesta mientras eran bebes y niños muy pequeños, en cuanto dijeron que no querían dormir siesta, desapareció de nuestras vidas.
    Mi marido la ha hecho suya los fines de semana desde hace unos años, pero eso es la edad... :D
    Besazo

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    1. Está claro que es una costumbre "typical spanish"

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  6. ¿Ves Dolega, como quedan mejor los blogueros que dicen que tienen pocos lectores? Nos hacen sentirnos inteligentes!!

    Perdón por la digresión, Pater, y porque me ponga a hablar con Dolega, pero es que parece que os habéis puesto de acuerdo. Lo que yo quería decirte eran tres cosas:
    1.- gracias por llamarme inteligente, a la par que exclusiva. es un honor.
    2.- La siesta es buenísima para la salud
    3.- No hay 3, pero siempre hay 3, así este punto es de propina (yo también compro siempre ofertas, aunque sean gramaticales).

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    1. En este caso es totalmente cierto. Esto vendría a ser como la 2 de TVE en el mundo de los blogs ;-) Eso sí, quitando cualquier programa de Punset

      jajajajajaja, muy bueno el punto 3

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  7. Jajaja, me ha encantado la oferta de Carmen J. ;)
    Pues yo también soy muy dormilona, así que, a excepción de esa terrible edad de los 4 a los 7 años, cuando a alguien se le ocurría intentar obligarte a dormir, siempre la he adorado. Es cierto como dice Madre, que a veces me invade la sensación de estar perdiendo el tiempo, pero es que llega cierto momento del día, en el que me invade un estado de "ausencia" imposible de ignorar. Así que, o me pongo a tope, sin dar la más mínima opción a que llegue este momento, o ya sé lo que viene...

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    1. ¿Perder el tiempo? Pero ¿cuánto duran vuestras siestas? ;-)

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  8. Yo soy de siesta, siesta. Pero solo cuando me dejan.Y las mejores siestas la que se pega uno escuchando la retrasmisión del Tour de Francia. Totalmente recomendable.
    Un saludo.

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    1. jajajajaja. Es cierto, ésas eran buenísimas

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  9. En mi casa los pequeños dicen que ellos ya son lo suficientemente mayores para no dormir siesta y mi padre dice que se va un rato ``a pensar´´.

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    1. jajajajajaja "a pensar", dice. Será listo ... ;-)

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  10. Me declaro fan incondicional de la siesta.
    Antes??? me parecía una pérdida de tiempo y de gente mayor....
    Soy mayor.
    No pierdo el tiempo, recupero fuerzas que me han quitado los años.
    AH! tumbada, en la cama, nada de dormitar las noticias ni dormir el libro.
    Siesta de ley!
    Besos Pater, feliz semana

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    1. Pues yo soy más de sofá. Si duermo en la cama, me levanto embotado

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