viernes, 16 de noviembre de 2012

Una conferencia diferente

El pasado sábado asistimos a una conferencia que daba un converso al catolicismo desde el islam. Parece que estos casos no solo no abundan, sino que son de una singularidad tal que merecen eso, una conferencia.

El personaje es un hombre que residía en Bagdad, miembro de una familia muy importante del lugar. Su familia, descendientes directamente del profeta Mahoma, goza de gran prestigio en ese país. Él, al ser el mayor de 10 hermanos (creo recordar), tenía ya toda su vida solucionada. Sin embargo, realizando el servicio militar coincidió en su habitación con un cristiano. Él pidió que le cambiaran de habitación pero una suerte de coincidencias hizo que eso no fuera posible hasta el día siguiente. Así conoció a Massour, quien, a la postre, sería fundamental para su conversión. Con deciros que, cambiando de opinión, pidió seguir en esa habitación con la idea de convertir a Massour al islam.

Tras leer la Biblia y sobre todo consultar mucho con el Ayatolah, se dio cuenta de que el islam no podía ser la verdadera religión. Nos contó que para entender el Corán es preciso leerse 500 libros. No solo los musulmanes que lo leen no lo entienden, sino que muchos de los ayatolah tampoco. Nos habló del trato que el islam dispensa a la mujer (de entrada dice que solo tiene medio cerebro) y otras cosas que le chirriaban. Lo más llamativo, sin embargo, es que todo infiel (el que no es musulmán) no merece vivir.

Lógicamente, como consecuencia de su conversión pasó por diversas calamidades: fue secuestrado por su propia familia (la deshonra era muy grave) y transportado en el maletero de un coche durante 200 Km para llevarlo ante un ayatolah, recibió un disparo de uno de sus hermanos (gracias a Dios, nunca mejor dicho, le dio en el pie) y desde el hospital en el que se refugió, y con la colaboración de uno de los médicos, logró huir a Jordania. En la actualidad reside junto con su mujer y creo recordar 2 hijos en Francia.

A mi me llamó la atención, además de las vicisitudes por las que ha pasado por abrazar la religión católica, el revulsivo que ha significado para muchos de los asistentes su conferencia. Ha tenido que venir alguien de fuera (ya me entendéis) para remover nuestras conciencias y hacernos ver lo comodones que somos, lo apoltronados que estamos (nos decía que "hay tanto que hacer") y advertirnos que (sic) Europa está en peligro.

No sé si lo conseguiré, pero grabé un fragmento (nada, 50") de la conferencia para que os hagáis una idea de cómo suena ese idioma. Si alguno no lo habla o no lo entiende, que no se preocupe que también he grabado la traducción ;-)

A ver si tengo suerte

https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=4061dcf026&view=att&th=13b0825a3e3c8e10&attid=0.1&disp=safe&zw


PS Creo que lo he conseguido (eso sí, se oye a través del iTunes)


miércoles, 14 de noviembre de 2012

14-N en casa

No, no es que hayamos decidido quedarnos en casa, sino que intentaré explicar la jornada de hoy en nuestra casa.

Por si alguno no lo sabía hoy hay huelga general. En casa "trabajamos" (¿existe la huelga de padre?), aunque a veces nos iría muy bien una huelga, al menos de brazos caídos.

A. se ha ido al cole y se ha llevado a P., Q. y S. Han ido sin uniforme, siguiendo las instrucciones recibidas desde el colegio para evitar incidentes. P. ha decidido "libremente" ir al cole, porque los que se quedaban en casa tenían preparadas unas cuantas tareas del hogar para desempeñar de la mejor forma posible. Q. y S. todavía no tienen capacidad para decidir. Ma, Mi. y JP se han quedado. Los dos primeros prefieren trabajar en casa que ir al cole a ver películas (no está previsto impartir clase) o pasarse medio día en el patio. Ma. ya ha hecho los cuartos de baño y Mi ha empezado con la escalera, ya la ha barrido, pero aún falta fregarla (la escalera es la de la Comunidad de Propietarios, que aunque sólo seamos tres vecinos, somos Comunidad y como actualmente somos los únicos ocupantes del inmueble, o lo hacemos nosotros o no lo hace nadie).

¿Y JP? JP se ha quedado en casa porque está enfermo. Esta mañana le he acompañado al médico. Al salir de la consulta, con una amigdalitis diagnosticada y su correspondiente tratamiento en forma de receta bajo el brazo, nos dirigíamos a una farmacia cuando hemos pasado delante del hospital y hemos visto a ... ¡una decena! de manifestantes con banderas muy rojas y estrellas negras dibujadas en ellas. Al contemplar esa escena, JP me ha dicho que eso "lo había visto en la tele". He aprovechado para explicarle que hoy había menos gente por la calle porque había huelga. Se ha quedado callado unos instantes y me ha dicho: "Yo, cuando tenía 6 años, hací güel-va" y añade: "¡Me encantó!"

Estaba yo pensando si sabría de qué estaba hablando cuando me dice "Cuando hací esa güel-va (lo dice así, haciendo una pequeña pausa entre la primera y la segunda sílaba) vi muchas películas y comimos dulces" Y remata su explicación con un "¡Mola!, me encanta hacer güel-va"

Pues así estamos en casa, un poco divididos con esto de la huelga. Los hay que prefieren "trabajar" para no trabajar en casa, los hay que prefieren trabajar en casa, para no "trabajar" (o no hacer nada) en el cole y el sindicalista, el que añora tiempos pretéritos (cuando tenía 6 años) disfrutando mientras hacía güel-va, en casa enfermo. Si es que ...

PS Por cierto, ésta es mi entrada número 500 y ... ¿qué mejor que celebrarlo con una huelga güel-va general?

lunes, 12 de noviembre de 2012

No quiero escribir

Hace tiempo, mucho tiempo, que no escribo nada sobre el Sevilla FC. Es cierto que mi equipo no me da motivos para hacerlo, pero si no lo hice cuando ganaba, tampoco lo haré ahora que la cosa se está complicando y de qué manera. Sé que influyen muchas cosas en un resultado (el arbitraje, la suerte ...), pero uno muy importante es la actitud y la del Sevilla FC no es buena precisamente. Bueno, he dicho que no escribiré sobre ello, así que no lo haré.

Podría escribir sobre el tan de moda tema de los desahucios, pero tampoco me apetece. No es que sea una autoridad en la materia, pero por circunstancias que ahora no vienen al caso vivo muy de cerca dramas con nombres y apellidos por este tema. Desde hace dos meses, vengo colaborando en una Oficina de Intermediación Hipotecaria que nació fruto de un convenio suscrito entre el Ayuntamiento de mi ciudad y nuestro Colegio de Abogados (Oficina que, por cierto, no durará mucho porque el Ayuntamiento, tras apuntarse el tanto, no la ha dotado de los medios económicos suficientes y su vida tiene fecha de caducidad) y allí, tramitando expedientes, soy testigo directo y privilegiado de estos dramas tan actuales. No puede generalizarse y hay que ver caso por caso, pero puedo afirmar que ni unos son tan malos, ni otros tan buenos. Aunque suene a tópico, hay de todo. También es cierto que como consecuencia de los desgraciadísimos acontecimientos de la semana pasada, la situación puede dar un vuelco y expedientes a punto de cerrarse (o ya cerrados) pueden reabrirse y modificarse las condiciones de la negociación entre las partes. Pero como decía, tampoco tengo ganas de escribir sobre ello.

La situación política (a la que apenas dedico entradas) tampoco presenta mejor panorama, al menos aquí. Ya ha empezado una nueva campaña electoral, la enésima que vivo y la que lo hago con menos ganas que la anterior y seguramente con más que la próxima. Estoy tan harto de esta gente. Y a la vez, tan preocupado por el futuro de esta parte de España. Sin ir más lejos, hoy me ha llegado un correo de la Secretaría de mi (¿debería sentirlo como mío?) Colegio de Abogados comunicándome que se ha adherido a la Resolución de 27 de septiembre del Parlament de Catalunya sobre la necesidad de que el pueblo catalán pueda decidir libre y democráticamente su futuro colectivo como única vía para garantizar el progreso social, el desarrollo económico ... ¡y sin que nadie les haya dado permiso!, sin que se haya sometido a votación entre los colegiados ... ¿esto es decidir libre y democráticamente?

Otro tema que había pensado para tratar en mi blog era el virus (no puede ser otra cosa) tan raro que me ha entrado. Resulta que solo ataca a una entrada, a ésta. Era una entrada dedicada al blog que acababa de descubrir  y que no era otro que el blog de Dolega. ¿Quién me iba a decir a mí que conociéndolo como lo conocí acabaría tan enganchado? Un blog cuya propietaria (creía yo que Dolega sería el apócope de Dolores Lemos García o algo así) y resultó ser un distrito de Panamá donde nuestra amiga pasó gran parte de su vida, bañándose entre tiburones y lanzando aparatos de aire acondicionado desde no sé qué altura, para luego llegar a España a romper mangas de camisa a quien saliera a pasear con ella. Pues bien, de vez en cuando me llegan mensajes como éste:

Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Intentando dejar un comentario": 

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Publicado por Anónimo para Mira lo que ha hecho tu hijo a las 10 de noviembre de 2012 18:25

Eso sí, ha conseguido que sea una de las entradas más visitadas de mi blog.

Pero bueno, tampoco tengo ganas de escribir sobre ello.

¿Por qué estoy tan desanimado? ¿Qué me pasa?



viernes, 9 de noviembre de 2012

Los gustos musicales de S

El otro día estaba yo con S. y creo recordar que empecé a escuchar música en el tablet (¿o la tablet?) que me regaló Primogénito hace ya unos meses. A partir de ahí se precipitó todo y S. me confesó sus gustos musicales.

S: ¿Tienes "Sense tu"?

Yo: ¿Cuál?

S: ¡Sense tuuu!

Yo: No

S: Es mi canción favorita

Yo: Espera que la busco ... humm, ¡mira creo que la he encontrado! y ...


Acaba la canción.

S: Y ... ¿sabes cuál es mi segunda cansión favorita? (mis hijos, cuando son pequeños, suelen "sesear" por su costumbre de hablar catalán que, como sabéis, no contiene el sonido "Z")

Yo: ¿Cuál?

S: ¡¡¡Osito gominola!!!

Yo: ¿Cómo?

S: ¡¡¡¡¡¡¡¡Ositoooooo gominola!!!!!!!!!

Yo: A ver si encuentro algo así. 

Pongo "osito gominola" y aparece esto


Lo sé, es preocupante. Lo primero que uno piensa es si ha valido la pena tantos años de esfuerzo llevándolo a un colegio de pago para que el niño, de un plumazo, se cargue todo. Estaba ya a punto de llamar a un conocido para que me aconsejase un médico psiquiatra especializado en casos-infantiles-perdidos, cuando opté por jugármela y preguntarle si tenía "tercera cansión favorita"

S:

Yo: ¿Y cuál es?

S: La del móvil de JB (JB es el chico francés que este verano estuvo con nosotros por el intercambio lingüístico que hicimos para P.)

Yo: ?

Sabía que JB tenía móvil por su afición a mirarlo constantemente, pero conocerme las canciones que allí tenía almacenadas ...

S: Sííííí, la del móvil de JB

Yo: Ya, ya, pero es que no sé cuál es

S: Pues cántala

Supongo que es por aquello de que "Papá lo sabe todo, todo, todo", si no, no me lo explico.

Yo: Cántala tú, que yo no sé cuál es

Puso cara de extrañeza (vamos, cara de mi papá no lo sabe todo, todo, todo, es más, mi padre es idiota) y, no solo no cantó, ni tarareó, sino que se fue.

Al día siguiente le contaba a A. y a Ma. el episodio vivido con S. y Ma. me dijo "Ahh, ya sé, es Payphone"

Yo: Ni idea

La busqué y llamé a S. Le puse esto, su cara se iluminó y me dijo "Síííí ¡¡es ésta!!"



No sé, ayudadme. ¿Debo preocuparme o todavía hay posibilidades de salvación?.

Intentaré seguir este ejercicio con el resto de hijos y os expondré los resultados. Miedito me da, aunque, la verdad, me da para unas cuantas entradas.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Radiografía

Desde hace un tiempo me duele la espalda, la zona lumbar para ser más exacto y como había como calambres hacia las piernas, pensé que podría ser algo más que un ligero (sí, ligero) sobrepeso. Por eso decidí ir al médico (cuando voy al médico aprovecho para contarle todos mis males), quien dijo que sería bueno hacer una radiografía de toda mi espalda y después comentarla.

El día señalado acudí a hacerme la radiografía. Cuando me llamaron me hicieron pasar a una pequeña sala que hacía las veces de vestuario, pues había un banco en el que sentarse, una repisa, un colgador (vamos, lo más parecido a un cambiador de cualquier establecimiento textil) y un insoportable olor a sudor. La persona que me había precedido imagino que junto a su ropa debió dejar allí el olor.

"Quítese toda la ropa, menos los calzoncillos y póngase esa bata", me dijo la enfermera mientras señalaba un trozo de tela plagado que había encima del banco. "Cuando esté, pase a esta sala" La bata, como me temía, no era tal, sino que se trataba de un trozo de tela que en su día debió ser un "verde hospital" y tras multitud de lavados era ya casi un blanco roto dejando entrever lo que en su día fue con dos cintas que unirían -por la espalda- los dos extremos de la tela. Para entendernos, era la típica bata que te hace enseñar el culo a todo el mundo. ¿Por qué le llamarán bata a eso? Como siempre, vayamos a la fuente y veamos qué dice al respecto el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:


bata1.
(Del fr. ouate).

1. f. Prenda de vestir holgada, con mangas y abierta por delante, que se usa al levantarse y para estar por casa.
2. f. Traje holgado y cómodo que usan las mujeres para las tareas caseras.
3. f. Prenda de uso exterior a manera de blusa larga, de tela lavable, generalmente blanca, que se ponen sobre el vestido los que trabajan en laboratorios, clínicas, oficinas, peluquerías, etc.
4. f. Traje que usaban las mujeres para ir a visitas o funciones, y que solía tener cola.
5. f. Cuba. Vestido de niña.
~ de cola.
1. f. Vestido femenino con volantes y cola, usado en Andalucía.
~ de maternidad.
1. f. Cuba y Ven. Blusa muy holgada que usan las mujeres embarazadas.
media ~.
1. f. batín.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

bata2.

1. adj. Filip. niño (‖ que está en la niñez).
2. m. Filip. Criado joven



Si dejamos de lado la segunda de las acepciones (la que tiene su origen en el tagalo), imagino que debe ser la primera de las definiciones la que se corresponde se debería corresponder con el trozo de tela que os he mencionado, aunque pensándolo mejor, ya está bien como está, no sea que a alguien -en el  Ministerio de Sanidad- se le ocurra consultar el diccionario y establecer que a partir de ahora todas las "batas" de hospital deberán estar abiertas por delante.

El resto de la prueba (una simple radiografía) transcurrió sin más detalles a destacar, salvo que el tipo que la hacía me comentó -mientras estaba ya pegado a una placa- a mis espaldas que me ponía un protector contra el plomo (?), mientras me abría esa bata que tan bien había yo cerrado y me pegaba algo (seguro que era un gomet como los de los álbumes de mis hijos pequeños) en los calzoncillos, la única prenda (mía) que llevaba.

Ayer era el día señalado para acudir a la consulta de mi médico y comentar la radiografía. Me dijo que tengo escoliosis (columna torcida), aunque no era preocupante, pues, tras calcular los grados (o eso me dijo), no superaba los 6, siendo 15º la cifra peligrosa. He consultado en wikipedia y no sabéis la tranquilidad que me ha dado saber que en EE.UU. hay 7 millones de personas con escoliosis.

Siguió mirando la radiografía y me dijo observar que tengo una pierna más larga que otra. Y lo peor de todo es que lo dijo así, como si nada, como el que te dice buenos días al coincidir en el ascensor.

¿Cómo que tengo una pierna más larga que otra? Que tengo ya 44 años y nunca nadie me lo había dicho. Ni siquiera yo lo había llegado a sospechar. No sé, cuando iba al cole y en la clase de deporte les daba por obligarnos a hacer aquellas tonterías de tocarnos los pies con las manos sin doblar las rodillas (ya se ve que no se me daba muy bien), no noté que llegaba mejor a un pie que a otro. Tampoco noté nunca que jugando al fútbol tenía más facilidad con una pierna para cortar un pase del contrario. Pues eso, resulta que tengo la pierna izquierda más larga que la derecha. El médico, ante mi sorpresa, me dijo que era una diferencia insignificante.

Bueno, pues nada, que haga natación, Pilates (¡si hombre!) o unos ejercicios concretos que me enseñó para la sobrecarga lumbar.

PS Ah, la radiografía que he colgado la he encontrado en internet.


martes, 6 de noviembre de 2012

No tengo palabra

Definitivamente no tenemos palabra. Llevo un tiempo diciendo que a partir de ahora no pensaba ir a todas las reuniones del colegio (cuando digo todas, hay que leer toooooodas), que eran demasiadas y que la vida no nos daba para más. Recuerdo incluso haberlo comentado en este blog (perdonadme, pero no tengo ganas de ponerme a buscar la entrada, marcarla, ir al botoncito de "Enlace", clicar, pegar y escribir el texto que quiero que aparezca) por lo que un hipotético comportamiento contrario a lo manifestado me haría quedar como un hombre sin palabra.

El sábado por la noche vino a cenar a casa nuestro amigo M., que además de amigo -casualidades de la vida- es el profesor y tutor de JP, por lo que "aprovechamos" esa cena para hacer la tutoría de JP. En un momento de la conversación salió el tema de la reunión prevista para el día 5 de noviembre (sí, sí, ayer) y al verme reacio a asistir, con la boca pequeña, eso sí, dijo que nosotros mismos, que entendería que no asistiéramos. No nos dijo expresamente que no lo hiciéramos, pero podía entenderse como un "permiso tácito" a ello.

Empezaba yo a tener fama de incumplidor de principios, pues hasta ahora creo que he asistido a todas las reuniones del colegio del primer trimestre (puede ser que a la S. no, pues no recuerdo haber estado en su aula), cuando se presenta la ocasión ideal que reafirmarme en mi idea y demostrar al mundo que si digo una cosa, la cumplo. La cita era ayer, a las 20:30 horas. A. y yo teníamos que ir a Barcelona a hacer unas gestiones para Primogénito, lo cual suavizaba mucho la no asistencia a la reunión. Vamos, para entendernos, teníamos una excusa y no sería necesario, llegado el caso, dar ninguna explicación.

Estaba yo en casa cuando llegó JP del cole. Me da un beso y me dice "Hoy hay reunión en el cole". ¡Dios mío, ¿por qué todo es tan difícil?! Me armo de valor y le digo "Pues me parece que mamá y yo no podremos ir" Se hace el silencio. Como pasa el tiempo sin que diga nada y una vocecita (la conciencia supongo) empieza a martillearme en mi interior, con una gran sonrisa en mi cara le suelto "No pasa nada si no vamos, ¿verdad?" ... Me mira (soy incapaz de adivinar qué pasaba por su cabeza) y me dice "Me destrosarías el corasón"

A las 20:30 h, corriendo desde Barcelona, llegamos a la reunión del cole y vimos el dibujo que nos había preparado con todo su cariño. Entendí eso de "destrosarle el corasón", aunque lo que quedó destrozada fue mi coherencia. Desde ya soy un hombre sin palabra.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Flexibilidad o rigidez

Ayer le propuse a Q. preparar entre los dos la comida: una "fideuà". Evidentemente puso cara de asco y me preguntó que por qué ese plato precisamente. "Porque sé que no te gusta y, la verdad, me sorprende. Estoy convencido de que si lo preparas tú, te gustará", fue mi respuesta. La arriesgada apuesta funcionó y a la hora de comer no dejó ni un fideo en su plato, llegando incluso a repetir.

La foto de esta entrada es el resultado de lo que Q. y yo preparamos y lo que hay en el cuenco es el "allioli" preparado por A. 

La receta que seguimos es la que figura en uno de los libros de la Thermomix y yo intenté seguir a rajatabla los diferentes pasos que en el mismo se mencionaban. Y aquí está el quid de esta entrada, la clave, el tema central de la misma. Mientras yo intentaba seguir al pie de la letra lo que allí ponía, A. me decía que había que ser algo más flexible. Por ejemplo, si allí dice "chipirones", no pasa nada por poner otra cosa, como podría ser una sepia, que es lo que hicimos.

Supongo que ahí radica la excelencia o la genialidad, en saber improvisar y no seguir estrictamente las reglas que se marcan (al menos en la cocina). Reconozco que yo soy más de seguir a pies juntillas las recetas, mientras que A., no y de ahí que sus platos sean bastantes mejores que los míos (además de que por un plato que yo cocine, ella haga 100).

Pues bien, parece que mis genes se han cebado con S., el pequeño de la familia. Os cuento:

Hace unos meses, le compramos en Primark un pack de 7 calzoncillos cuya gracia era que cada uno era de un color y en ellos ponía el día de la semana. Así, había unos en los que ponía "lunes", otros "martes", "miércoles" ... y así hasta el "domingo". Además nos pareció una buena idea para que aprendiera los días de la semana de una forma práctica y que fuera él mismo el que se ocupara de buscarse la ropa interior a la hora de vestirse. Nada más lejos de la realidad. La a priori gran idea, se convirtió en un suplicio. Cada mañana se repetía la misma historia:

S: ¿Qué día es hoy?

C (Cualquiera, el que estuviera más cerca): Jueves

S: ¿De qué color son los calzoncillos del jueves? o ¿Qué pone aquí?, mientras sujetaba unos calzoncillos con la mano

Claro, en alguna ocasión (gracias a Dios, pocas veces) ha habido algún retraso en alguna lavadora (la de la ropa blanca, por ejemplo, que contiene los calzoncillos del viernes) y eso ha provocado un drama a la hora de vestirse porque el niño -que es menos flexible que su padre siguiendo una receta de cocina- es incapaz de ponerse otros calzoncillos que no sean los del viernes. "Venga, guapo, ponte éstos normales, que no pone ningún día". "No. Hoy tocan los blancos, porque es viernes"

Esta rigidez en sus planteamientos hizo que el miércoles fuera testigo de la siguiente conversación durante el desayuno.

Mi (u otro hijo, no lo recuerdo): Hoy es el último día de cole antes del puente.

Q. (u otro): Es como si fuera viernes.

Varios: ¡Eso!, como si fuera viernes

S: ¿Hoy es viernes?

A. (a grito pelado): Noooo, por favor, no le digáis que es viernes, que nos montará el numerito con los calzoncillos.