No soy una persona extrovertida, no seré yo quien rompa el hielo en una situación con silencios tensos. Eso puede tener sus inconvenientes (para mí no, está claro), pero también goza de una serie de ventajas y la principal es que con ese carácter pocas veces puedes ser tachado de pesado.
Existe gente extrovertida (¡qué majete es este tío!, dirán algunos), pero algunos de ellos -pocos, gracias a Dios- lo son tanto que se pasan de frenada y resultan pesados. Reconozco que siempre me han parecido simpáticos -¡y valientes!- aquéllos que son capaces de soltar una frase adecuada y graciosa ante desconocidos. Aunque una cosa es eso, "soltar una frase" y otra muy distinta la incontinencia verbal. Como siempre, con un ejemplo (real) se entenderá mejor.
Ayer fui al Colegio de Abogados de mi ciudad a presentar unos justificantes de mi última guardia y encontré allí, sobre el mostrador, diversos ejemplares del diario Expansión, que, según tengo entendido, son gratuitos para los colegiados. Como tenía que coger el tren para ir a la Ciudad Judicial en Barcelona y los trayectos ocuparían buena parte de la mañana, cogí uno de esos ejemplares y me lo guardé en la cartera. Al llegar al tren, lo saqué y empecé a ojearlo (y hojearlo). Mi "compañero" de asiento (persona no elegida sino que el azar quiso que compartiéramos trayecto) no paraba de mirar, sin ningún disimulo, el diario, cosa que -¿por qué no decirlo?- me incomoda sobremanera. Al parecer eso le parecía poco porque a cada titular resoplaba y mascullaba palabras totalmente ininteligibles para mí. Ante estas reacciones empecé a temerme lo peor y, efectivamente, sucedió aquello que se presagiaba ... el hombre empezó a comentar en voz alta cada una de las noticias, acabando muchas de sus intervenciones con una pregunta dirigida a mí.
Hay que imaginarse la escena: Yo estoy allí, trajeado y con esa elegancia natural que me caracteriza acentuada con un traje gris marengo, camisa de rayas azules (o azul de rayas blancas, que ya no sé) y una corbata azul marino con una espectacular caída sobre mi esbelto torso hasta finalizar en mi plano abdomen, leyendo la prensa económica con cara de experto en la materia. Todo muy interesante. De repente, el hombre-resoplador (HR), dice en voz alta:
-HR: La Bolsa ha empezado con subidas
Opto por no contestar, no sea que la cosa se anime (por su parte) y con un leve giro de cabeza hacia su posición y sin mirarle a los ojos, sonrío.
Está claro que me encontraba ante un "extrovertido" sin límite alguno a su osadía, por lo que, lejos de captar la indirecta, se anima a seguir la conversación el monólogo iniciado:
- HR: Bueno, a primera hora había subidas, parece que Japón subía ...
- Yo: Ah
- HR: Bueno, Japón ... Asia subía
Leve, levísima, sonrisa por mi parte y ya sin giro de cabeza hacia su posición
- HR: Los Bancos están teniendo beneficios
Muy astuto el HR, pues eso mismo decía el titular que en ese momento aparecía en la página que leía intentaba leer.
- HR: Como decía la Bolsa subía y ...
- Yo: Ya
Esto es todo lo que dije en todo su monólogo interpretando él -supongo- que aquello era ya un diálogo y siguiendo con su misión, porque eso no podía ser otra cosa que una misión ... o apuesta, porque si no no se entiende.
- HR: Claro, lo que pasa es que aquí no dirá nada porque la prensa ...
- Yo: Sí, es lo que tiene la prensa escrita, que no es, no puede, ser tan actual.
- HR: ¡Claro!
Decididamente me encontraba ante un fuera de serie
- HR: Pues sí, el IBEX estaba subiendo ... (soy incapaz de transcribir más porque, de verdad, desconecté de tal manera, que no sé qué más me se contó)
Ya sé, más de uno/a pensará que soy un borde. Quizá, pero bueno.
Ah, el HR puede ser catalogado como extrovertido (en la peor de sus acepciones) porque, al cabo de un rato, entró uno de esos músicos que nos alegran los viajes armado con un acordeón y tocando piezas ... hummm ... populares y, descartado el diálogo conmigo, le soltó a la chica del asiento de enfrente (que iba acompañada del que parecía su novio) "¿Quieres bailar?". La chica, entre sorprendida y avergonzada, esbozó una sonrisa y le contesto con un "No" y el hombre acabó con una (supuesta) gracia "Como él -señalando al noviete- no te saca a bailar ..."
No tengo nada en contra (ni a favor) de ese hombre y espero sepáis distinguir la ironía de ... pues no sé de qué. Para que veáis que no le guardo rencor, el hombre bajó en la misma estación que yo y cuando se encontraba en la escalera mecánica, le adelanté (no suelo quedarme quieto ahí) y en ese momento me giré hacia él y le dije "Adiós". No oí respuesta por su parte.


