miércoles, 27 de julio de 2011

Vacaciones

Estoy de vacaciones. Después de ir viendo cómo los demás blogs que sigo iban colgando su cartelito de "Cerrado por vacaciones" ha llegado el momento de poner el mío. No sé si podré escribir con la asiduidad con la que lo hacía, seguramente no, pero intentaré seguir con esta costumbre siempre y cuando la autoridad lo permita. Digo lo de la autoridad porque dentro de unos días nos iremos -como sabéis- a Lastanosa y antes allí existía una red Wi-Fi que te permitía estar siempre conectado. Desde hace un tiempo la alcaldesa de Sariñena (municipio del que depende Lastanosa) decidió suprimirla y al estar situado de lleno en Los Monegros la cobertura es más bien escasa.

Pues eso, que seguiré escribiendo como buenamente pueda y si queda alguien que no esté de vacaciones y pueda leerme, bienvenido sea.

Llevo unas horas de vacaciones y ya casi no me acuerdo de mi trabajo. Está bien desconectar, pero me da miedo hacerlo demasiado, corres el riesgo de que al volver ya ni te acuerdes de quién eres o empiecen a llamar algunos clientes y ni siquiera seas capaz de recordar cuál era el asunto que llevabas entre manos. Bueno, uno de los riesgos de las vacaciones, aunque como suele decirse, todo sea eso.


lunes, 25 de julio de 2011

Cuando me casé (y fin)

Nos habíamos quedado en que al salir de la iglesia nos habían tirado arroz y pétalos de rosa y nos hicimos fotos con todos los invitados. Después, la sesión de fotos en el Claustro del Monasterio (muy bonito) y en un parque de la que a partir de ese día iba a ser mi nueva ciudad.

En esa sesión de fotos descubrí que el que más manda en una boda es el fotógrafo. El tío elegía todos los lugares en los que hacer fotos (cosa que aceptaba porque para eso es el profesional), pero también le daba por ordenarnos ciertas cosas que a mí no me hacían mucha gracia. Por ejemplo, en un momento dado, se dirige a mi y me dice "coge a la novia". Debí poner cara de "no-sé-de-qué-me-habla-este-tío" porque enseguida añadió "Cógela en brazos". Evidentemente me negué.

Colgaría alguna de las fotos que nos hicimos, pero no lo hago porque creeríais que las he buscado en internet poniendo "fotos de modelos guapos guapos vestidos de novios" y paso de tener que desmentirlo e insistir que somos nosotros.

El convite era en un Hotel cuyo propietario era el grupo empresarial para el que entonces A. prestaba sus servicios. Nos hicieron un buen precio y fue fácil decidirse. Al llegar, los invitados llevaban ya un rato dando cuenta del aperitivo y nos recibió el maître con unas copas de ¿ponche? y el borde azucarado, así como un resumen del aperitivo servido.

Al poco, una vez dentro los invitados, entramos ya en el salón y nos dirigimos a la mesa presidencial donde nos esperaban nuestros respectivos padres. Es uno de esos momentos que recuerdas como ejemplo de lo que es pasar vergüenza. Y no por nada en concreto, sino por la situación en sí.

Lo que está claro es que ese día es el día de la novia. A partir del momento en que sales de la iglesia pasas a ser un cero a la izquierda y todo gira alrededor de la novia. Eres literalmente fagocitado por la figura de la hasta hace unos minutos novia y desde ya esposa. Si entre mis lectores existe alguno en edad casadera, que recuerde esto y se evitará disgustos y, de entre los casados, todos podrán convenir conmigo en que así es. Y no pasa nada, es lo normal.

Cuando estábamos por el segundo plato, mi estómago empezó a lanzarme inequívocos mensajes de que debía levantarme e ir al servicio. Como no podía ser de otra manera, yo intentaba hacerme el loco a semejantes señales, pero mi estómago insistía, así que no me quedó más remedio que acudir al excusado. Llevaba allí un buen rato, en la soledad e intimidad del lugar, pensando en todo lo que estaba ocurriendo cuando caí en la cuenta que quizá se notaría mi ausencia, pues, a pesar de no ser la novia, sí era el complemento de ésta y sobre todo porque no debía quedar mucho tiempo para que trajeran el pastel nupcial. En estas me hallaba yo cuando oí unos pasos entrando en el lavabo de caballeros. Se detienen los pasos y una voz familiar dice ¿Paterfamilias?" (todavía no era padre, pero ya desde pequeñito me llamaban así). Era mi padre que, preocupado por la tardanza, quería saber qué pasaba. Le dije que no se preocupara que salía enseguida. "Pero, ¿estás bien?", insistió. "Sí, sí, ya salgo".

Cuando volví a entrar en el salón noté alguna mirada así en plan clave secreta entre el maître y los camareros, como una señal que daba paso a la entrada del pastel. Lo cortamos con un cuchillo (aquél que se haya frustrado al leer lo del cuchillo porque cree que es más bonito hacerlo con un sable o una espada, se ha equivocado de blog y puede dejar de leer, no sólo no me enfadaré, sino que creo que es lo más prudente) y nos hicimos las fotos de rigor.

Tomamos el café, los invitados que así lo desearon se tomaron una copa, repartimos puros (¡qué tiempos!) y detalles para ellas (una vela aromática de sándalo). A. regaló su ramo de novia y los dos regalamos la figurita de los novios del pastel. Después vino la parte más siniestra de la boda: el baile. No había bailado en mi vida (ni he vuelto a hacerlo después), así que podéis imaginar la patética imagen que ofrecí a los invitados. No sólo soy torpe bailando, sino que tampoco me gusta. Ni siquiera me gusta ver a otros bailando. No sé, quizá es un problema mío, pero es así. Bailé con mi mujer y después me senté a hablar con los invitados.

Después de la fiesta, nos quedamos a dormir en una suite del Hotel, gentileza del establecimiento. A los pocos días nos fuimos a Praga y allí hubo una segunda parte de esa inoportuna indisposición, pero eso ya lo conté aquí

Fue un día genial y el inicio de una vida en común maravillosa. ¡Y ya han pasado 16 años...!

viernes, 22 de julio de 2011

Cuando me casé (I)

Dentro de pocos días -concretamente el día 31 de julio- A. y yo cumpliremos 16 años de matrimonio y he preferido adelantar la entrada que tenía previsto publicar ese día porque no sé si será posible hacerlo.

De pequeño siempre había pensado que el día de tu boda es un día muy especial y, sí lo es, pero como muchas otras cosas, te das cuenta que lo tenías idealizado. Vivía yo en casa de mis padres y me levanté como cualquier otro día. No había un desayuno especial preparado, de hecho, no había desayuno preparado. Como no era plan vestirse de chaqué (la boda no era hasta las 6 de la tarde), me puse unos tejanos (vaqueros) y un polo. Si no recuerdo mal, tenía hora por la mañana en la peluquería (A. se empeñó en que ese día debía ir muy bien peinado), así que cogí el coche y me fui para allá. Al volver a casa, mi padre me dijo que había llegado un telegrama (¡qué tiempos!) y que como yo no estaba, no habían podido entregarlo, pidiéndome entonces que fuera a Correos a recogerlo. Iba yo por la calle pensando que era ese día tan especial, el día de mi boda, cuando me encontré con una persona conocida (no recuerdo bien si era la madre de algún conocido o qué) que me preguntó, por pura cortesía qué tal estaba. Cuando le dije que me casaba esa misma tarde soltó una exclamación. Esa tontería me hizo ver que era mi día y yo me dirigía a ... ¡a Correos a buscar un telegrama! Lo que os decía, se me vino abajo el mito del día de tu boda.

A la hora de comer, mi madre para no liarse cocinando propuso que saliéramos a comer fuera. Bueno, pensé yo, por lo atípico de la situación esto empieza ya a parecerse a ese día tan especial. Y fuimos a ... ¡a comer un bocadillo a un bar! Otra vez por los suelos. El del bar, que nos conocía, al vernos entrar a toda la familia nos preguntó que qué pasaba y, claro, les faltó tiempo para contestarle que me casaba esa misma tarde. Felicitaciones y miradas de los clientes del bar mientras yo aguantaba estoicamente esa situación.

Se fue acercando la hora del enlace y me tocó vestirme con el chaqué que 29 años antes había usado mi padre para casarse. Necesitó algún arreglillo, pero poca cosa.

Como vivíamos al lado de la iglesia en la que nos casamos fuimos andando. Otro mito desarmado: ni siquiera llegué en un coche al templo.

Llegué antes que la novia (como mandan los cánones) y a esperar tocan, pero A., gracias a Dios, no tardó en aparecer. La ceremonia, preciosa (o al menos a mí me lo pareció) y el calor que hacía dentro de la iglesia insoportable, lo que hizo que constantemente me pasara un pañuelo por la frente para recoger el sudor (y yo que creía que la Biblia decía "Trabajarás con el sudor de tu frente", pero no "Te casarás con el sudor de tu frente"). Se trataba de un monasterio muy peculiar por haberse iniciado con estilo románico y finalizado con el gótico, lo que da una idea de lo que tardó en construirse.

Como sabéis los que nos casamos fuimos nosotros, pero el sacerdote que ofició la Misa y que ejercía de testigo cualificado era un hermano de A., que se metió a todo el mundo en el bolsillo con una preciosa homilía.

Al salir, lo típico arroz y pétalos de rosa y fotos con los invitados.

Como esto se está alargando mucho, lo dejamos aquí y seguiremos mañana (o pasado, o ...)

miércoles, 20 de julio de 2011

Otra tienda: Nespresso

Ya que estamos de tiendas hoy hablaré de una muy especial: Nespresso.

Nosotros en casa tenemos una máquina de café Nespresso de la época del Paleolítico. Tiene más de 13 años, por lo que podría decirse que somos casi unos pioneros en el consumo de este tipo de café. Por lo menos entre nuestras amistades. Recuerdo las caras y comentarios de nuestros invitados cuando, al acabar de cenar, les ofrecíamos un café. Una situación que se repetía a menudo era cuando preguntábamos cómo querían el café, si normal o descafeinado. Entonces te decían, no te molestes, el que tuvieras previsto hacer o ¿cuántas cafeteras piensas hacer?

Hay que reconocer que esa máquina entró en casa gracias a un regalo que le hizo su entonces jefe a A. en la época en la que trabaja para una importante empresa del sector, entre otros, de las máquinas recreativas.

Ya me estoy yendo del tema. A lo que iba. En un principio comprábamos las famosas cápsulas de la única manera que podía hacerse: hacías tu pedido y lo recibías por mensajería.

Desde hace un tiempo abrieron una tienda Nespresso en la ciudad en la que vivimos. A veces me ha tocado ir a comprar café y te encuentras con el siguiente panorama:

- La cola sale a la calle. Lo primero que te preguntas es si existirá algún producto o variedad de café en promoción. En cuanto te pones a la cola, despejas rápidamente esa duda.

- Llega tu turno y te atiende una señorita o un jovencito de uniforme y con una sonrisa en la boca.

"¿Qué desea?"

Te abstienes de contestar con otra pregunta (¿café?) y pasas directamente a transmitirle tu pedido. Yo, que intento ser ágil, le digo el café que quiero por colores "3 del verde", "2 del ..." Enseguida interrumpe preguntando "¿Capriccio?", exagerando  la pronunciación italiana del producto hasta rayar el ridículo. "Sí ..., sí ... Capriccio"

- Cuando finalizas tu pedido, señorita que te atiende te dice (esto lo he vivido):

"Veo que al señor le gusta el café tradicional y suave, así como los aromas fuertes. De acuerdo con sus gustos, estoy convencida de que sabrá apreciar las nuevas variedades orientales, con un intenso sabor sin renunciar a la tradición".

Me quedé tan embobado que a punto estuve de retarla a que repitiera la frase, pero sólo le contesté con un lacónico "No es para mí, es un encargo que me han hecho".

- Una vez has pagado la compra (nunca antes), te ofrecen degustar un café en una sala anexa. Normalmente declino la invitación y las pocas veces que he aceptado he comprobado que esa sala está repleta de gente contentísima de haber sido "invitada" (no creo que sean conscientes de que con su compra han pagado sobradamente ese servicio) por la casa Nespresso. Entre los "invitados" abundan tipos que coinciden en su vestimenta: ellas con mallas y con chándal ellos.

Hay que reconocerle un mérito a Nespresso: consiguen que una gran cantidad de clientes se sientan selectos y merecedores de un trato exquisito. Y ellos tan felices.

martes, 19 de julio de 2011

De tiendas

La entrada de hoy será atípica, pues su redacción será casi telegráfica por la importancia de que queden claras las ideas que intentaré transmitir. ¿Y por qué es importante que quede claro?. Pues no lo sé, la verdad, pero ya he captado la atención de más de uno.

Cosas que me molestan cuando voy a comprar:

- Que me atiendan enseguida cuando quiero comprar ropa. Me da lo mismo que sea un dependiente o una dependienta. Imaginemos que necesito unos pantalones. Antes de decidirme por unos quiero mirar qué oferta tiene, qué modelos, qué colores (mentira, si son de vestir, ya sé de antemano qué color busco, pero bueno) y, sobre todo, qué precios. Imagínate que entras por la puerta y aparece él o ella preguntándote (con una sonrisa, eso sí) que qué quieres. Me dan ganas de irme.

- Que no me hagan ni caso cuando ya llevo un buen rato esperando a ser atendido. Aquí ya no me dan ganas de irme, directamente me voy.

- Dependiente/a que cree conocer tus gustos y te propone que te pruebes unos shorts cuando lo que buscas son unos pantalones para ir a trabajar. El ejemplo es exagerado, pero me refiero a aquél dependiente con gran celo de su trabajo o muy motivado por una -sustanciosa o no- comisión por ventas y que intenta colocarte cualquier producto.

- Señora ya mayor -suele ser la propietaria de la tienda, normalmente de comestibles- que, al entrar, se dirige a mí con un "Què voldrà aquest jove?" ("¿Qué querrá este joven?"). Normalmente vomita esta frase cuando hay más gente en la tienda (ya sabéis, la típica amiga ociosa que está de cháchara con ella). No me molesta que me llame "joven", ans al contrari, sino que intente que conteste con su mismo volumen de voz, cosa que -aclaro- nunca hago.

- Comercio (normalmente con precios muy asequibles) en los que se forman colas a la hora de pagar. Suele haber una o dos cajas abiertas y varias empleadas de charla mientras simulan descargar género, doblar prendas, recoger perchas o lo que sea. Mientras tanto, existen otras tantas cajas cerradas.


- Entras en una tienda y preguntas si tienen un producto concreto y te contestan con una sonrisa, cara de compasión y ladeando la cabeza de un lado a otro como diciendo "no, tontito, aquí no vendemos eso, ¿no ves que esto es una tienda de deportes y no vendemos botas de fútbol?" Me pasó en una tienda de electrodomésticos cuando entré preguntando si tenían cables HDMI. Creo que la mujer no entendió la pregunta.

- Tienda a la que no va ni Blas y al entrar, el propietario/a o empleado/a está hablando por teléfono. Te ve y no sólo no cuelga, sino que ni siquiera hace el amago, sigue con su intrascendente conversación como si nada. Existe otra variante aún peor, por el engaño que conlleva y que consiste en esos gestos (levantamientos de cejas, mostrarte la palma de la mano u otros) que te llevan a pensar que está a punto de colgar y atenderte. 

- Entrar en comercios en los que sólo existe una única posibilidad de servicio y te pregunten qué quieres. Ejemplo (real y vivido en primera persona): Entrar en una peluquería unisex y que te pregunten qué quieres. Me dan ganas de contestar "una caja de aspirinas", pero sólo me atrevo a mirarla con cara de sorpresa y contestar con una pregunta, "¿cortarme el pelo?" Sé que me empieza a escasear el pelo, pero todavía no me hago la raya con boli.

- Reservado para Ferreterías. Te da por hacer bricolaje y necesitas un tornillo, arandela o cualquier otra cosa que encaje perfectamente. Intentar explicarle al dependiente lo que buscas. Él suele hacerte preguntas que eres incapaz de entender y, poco a poco, va bajando el nivel técnico de éstas, hasta que acaba con un "A ver, ¿qué estás haciendo en casa?" Son tantas las preguntas que te acuerdas del chiste del tío aquel que apareció en una tienda con un water a cuestas y le soltó a la dependienta "el water es éste, el culo se lo enseñé ayer y el papel higiénico que quiero ¡es aquél!".

Reconozco que esta última es consecuencia de un trauma que arrastro desde pequeño. Mi padre hacía algún arreglo en casa (no es que sea un manitas) y cuando le faltaba una pieza nos enviaba a la Ferretería a comprarla, sin muestra alguna y sin saber para qué la quería. Lógicamente, al llegar a casa ésa no era la pieza que necesitaba y te caía la bronca. Primogénito puede dar fe de que así era. 

Hay más, pero no quiero ponerme pesado (y sobre todo que penséis que soy un ser asocial, que podría ser), así que lo dejo aquí con una pregunta en el aire: ¿Cómo puede gustarle a una mujer (por lo menos a la mía) ir de compras?

lunes, 18 de julio de 2011

La pesca

Os decía ayer que una de mis aficiones es la pesca. Es verdad que hace tiempo que no la practico y en esto, como en la mayoría de las cosas, soy un simple aficionado.

Primera aclaración: Me gusta pescar en el río (o pantano, embalse o presa). En agua dulce para entendernos.

(Explicación de la primera aclaración: No es una manía, ni un snobismo, se trata simplemente de que no tengo embarcación para pescar en el mar, ni ganas de irme al puerto o a la playa a tirar la caña)

Segunda aclaración: Pesco por afición. Me explico, lo que pesco lo devuelvo al agua.

(Explicación de la segunda aclaración: lo devuelvo al agua porque en mi vida he pescado una trucha o algo digno de ser cocinado, sino que la mayoría de las veces son carpas, mújeles, black bass o perca negra o perca americana, anguilas, peces-gato, etc)

Todo empezó hace ya muchos años cuando mi amigo J., gran aficionado por tradición familiar, me llevó a un pequeño pantano cerca de donde vivíamos. Cogimos las bicicletas y nos plantamos allí a lo que él llamaba "tirar la caña". Al rato sentí un tirón en el hilo y vi cómo se hundía la boya de golpe. Recogí el pececillo (no era nada del otro mundo, pero sorprende la fuerza que tienen) y J. exclamó "¡Una perca sol!". Pues vale.

Más adelante -cada uno con su respectivo noviazgo- quedábamos de vez en cuando para pescar. Nos acompañaban A. y E. (entonces novias, ahora esposas) y solíamos ir a lugares ya más lejanos. El plan era levantarse muy temprano (5 ó 6 de la madrugada) para llegar a una buena hora porque, aunque no os lo creáis, también hay horas buenas y menos buenas para la pesca. Otras veces nos acompañaban X. y Ch.

Como seguimos manteniendo el contacto, tanto con J. y E., como con X. y Ch., todavía recordamos la ocasión en la que casi "morimos" deshidratados. Nos fuimos a un lugar próximo a Manlleu y pasamos casi todo el día a pleno sol. Cuando acabamos (las mujeres insistían mucho y con razón), fuimos a beber algo. Pedimos una cerveza cada uno y nos la bebimos de un trago. Enseguida nos dimos cuenta de que seguíamos teniendo mucha sed y compramos varias botellas grandes de agua mineral que nos bebíamos a toda velocidad. Al final, después de mucho beber, teníamos el estómago lleno de líquido, pero seguíamos teniendo sed.

A. aprovechaba mis cumpleaños y santos para regalarme diferentes artes de pesca hasta conseguir un equipo bastante apañadito.

Después empezaron a venir los niños (no a pescar, sino a este mundo) y la afición quedó más que arrinconada. Cuando empezaron a hacerse mayorcitos, durante el verano me acompañaba alguno de mis hijos, pero, la verdad, ninguno tiene esa afición. Ahora mismo no tengo ni el equipo de pesca.

No sé cómo explicar lo que se siente cuando un pez pica. Aunque parezca un friki, cada especie tiene su forma de picar. Mientras la anguila se zampa el anzuelo (luego no hay manera de sacárselo y acabas cortando el hilo), la carpa juega contigo dando golpecitos al anzuelo o poniéndoselo en la boca pero sin tragárselo, provocando que la boya se hunda ligeramente y que el pescador impaciente dé el tirón y ... no coja nada.

Existen multitud de técnicas y señuelos para las diferentes especies. Yo acostumbro a pescar con lombriz (a veces maiz dulce) y en contadas ocasiones he usado mosca o cucharilla (son de mentira), que se usan para los depredadores como la trucha o el black bass.

Para no alargarme, dejo para otro día alguna de las anécdotas vividas con la pesca.



domingo, 17 de julio de 2011

Mal humor

No funcionan los altavoces del ordenador y no puedo oír música ni algunos vídeos.

Conecto el móvil al ordenador y me dice no sé qué, pero no puedo sincronizarlo ni grabar unas cuantas canciones que Ma. me había bajado.

Sé que debería ver el lado positivo, pero no lo hago. Sé que el hecho de que el ordenador se encienda ya es en sí un verdadero milagro. Está en un rincón del salón y lo usamos todos, sobre todo mis hijos. Todo el día en el facebook y en cualquiera otra de las páginas que visitan y usándolo hasta los pequeños. El otro día pude observar a JP poniendo en Google "Mici Maus" y el buscador -que es muy listo- puso aquello de "Quizás quiso decir "Mickey Mouse", él, sin ni siquiera leerlo, clicó allí y enseguida aparecieron las películas que él quería ver. 

A veces veo a JP y S juntos viendo vídeos de dibujos animados, a Q. y Mi jugando a un juego de romanos, a P. y a Ma. en su facebook y entonces pienso que es normal que, de vez en cuando, se estropee algo.

Como ya comenté en una entrada anterior, me gusta todo lo relacionado con la informática, pero no entiendo mucho. Y eso me desespera. Estoy convencido de que si entendiera algo más lo disfrutaría mucho más, pero ... Es lo más parecido a lo que me pasa con la pesca. Creo que no lo había explicado todavía, pero la pesca es (era) una de mis aficiones preferidas. Cuando voy (iba) a pescar disfruto mucho, si pican, disfruto aún más y si consigo coger alguno es la monda. Pues eso.

Ahora estoy de mal humor (sé que estáis todos sorprendidísimos, pero, aunque no lo creáis, soy humano).

Ya se me pasará.

viernes, 15 de julio de 2011

A mi sobrino (político)

Hoy me voy a poner tonto (o sentimental) y voy a dedicar la entrada a una persona a la que aprecio.

Tengo un sobrino (político) por el que siento cierta debilidad. Es hijo de una hermana de A. (de ahí lo de político). Lo conocí cuando tenía 5 años y ahora ya va por los 26. Por una vez haré una excepción y su nombre no será una simple letra. Se llama Ferran. Los más avezados habrán podido observar que en la imagen que acompaña la entrada aparece no sólo su nombre, sino también su apellido. Lo sé, pero como corresponde a su blog, qué menos que hacerle un poco de publicidad.


Es el mayor de 6 hermanos y desde hace un tiempo se independizó pasando a residir en otra ciudad. Ya casi no nos vemos, pero de vez en cuando chateamos y nos reímos mucho. Me pone al día de las últimas frikadas y de las expresiones más en boga.

Me parece que no tenemos nada en común: ni la edad, ni las afinidades políticas, ni los gustos ... ni siquiera compartimos equipo de fútbol (él, sorprendentemente, es del Barça). Sin embargo, tiene algo que hace que le aprecie mucho. Será su carácter, su forma de ser, su ...

Cuando era pequeño siempre me decía que su segundo equipo era el Sevilla, cosa que me hacía mucha gracia y -por qué no- mucha ilusión. 

Es un tipo divertido y alegre. Imita a la perfección a cualquier personaje que se le proponga por difícil que éste sea y su vocabulario es simplemente genial.

Ha visto cumplido uno de sus sueños entrando a trabajar como redactor en un diario deportivo. En una ocasión, junto con algún otro periodista novel, acompañó en la retransmisión de un partido del Barça a un conocido y consagrado locutor. Éste llevaba el peso de la retransmisión y, de vez en cuando, cedía la palabra a uno de los jóvenes para que siguiera. Después -a micrófono cerrado- les decía en qué habían fallado o en qué debían mejorar. Le envié un sms a su móvil y le pedí que cuando Dani Alves (entonces reciente fichaje del Barça procedente del Sevilla) tuviera la pelota recordara su pasado sevillista. Al poco, entró él en antena y pude oír "Té la pilota Dani Alves, l'ex del Sevilla li passa a ..." Sé que es una chorrada, pero me emocioné.

Desde hace ya un tiene un blog de temática deportiva (sí, sí, el de la foto), aunque antes era general y en ése blog tuvo otro de los detalles que me llegó al alma. Me dedicó una entrada por mi 40 cumpleaños. Muchas gracias.

Sería injusto si dijera que es un friki, pero como todos, tiene sus frikadas. Una de las más llamativas es su devoción por la saga de películas de Torrente, llegando incluso a organizar un cine-fórum en mi casa para ver una de estas películas. Se la sabía de memoria. Viendo la película tuve la sensación de que los personajes que por allí pululaban le imitaban. ¡Lo hacían igual que él!

Es un gran tipo


jueves, 14 de julio de 2011

Niños en casa

He llegado a la conclusión de que en mi casa siempre habrá niños.

Ayer, sin ir más lejos, se repitió una vez más situación anteriormente vivida, una especie de dejà vu cíclico. No me cogió por sorpresa, pues ya había sido previamente informado de los planes, pero eso no cambia ni un ápice lo acontecido.

Al llegar del trabajo, me encontré a nuestro hijo Q. jugando a la Play con P., uno de mis ahijados, hijo mi hermana L. Mientras tanto, J., hijo de Primogénito y también ahijado mío, se ocupaba de JP haciéndole algo de caso. Como a J. lo veo muy poco (vive en Colombia), le propuse que cuando Q. y P. acabaran su partido, jugáramos uno él y yo, lo que aceptó encantado. Le dejé escoger equipo y, sin dudarlo, cogió el Barça. Yo, lógicamente, cogí el Sevilla. Como gané holgadamente (lo necesitaba), filmé en el vídeo del teléfono móvil la repetición de los goles y se los envié a Primogénito a través del Whatsapp. La respuesta de Primogénito fue "Me recuerdas al chiste de Mafalda en el que Manolito le ganó al hermano de Mafalda al 3 en raya ..." La verdad es que me hizo mucha gracia su respuesta y, efectivamente, así me sentí yo.

Después de cenar rápidamente me fui a jugar a padel y al volver me encontré a A. frita en el sofá, J. durmiendo en el otro sofá, Q. durmiendo en el suelo, mientras el DVD que habían puesto seguía encendido a pesar de haber acabado ya la película. P. JP y S. durmiendo cada uno en su cama.

A lo que iba, ayer no estaban en casa los tres mayores. Ma. hacía de canguro con los hijos de Primogénito y P. lo mismo en casa de unos amigos. Mientras tanto, Mi. estaba de campamentos (vuelve hoy). Pero eso no importa, cuando falta alguno, siempre hay un recambio. Y nosotros, encantados.


Ah, os dejo los goles que, aunque virtualmente, le metió el Sevilla al Barça ;-)

video

miércoles, 13 de julio de 2011

Cuando fuimos a Port Aventura en diciembre


Era el año 2008, diciembre de 2008 y la FANOC (Famílies Nombroses de Catalunya), de la que somos socios, participó en un Congreso de Familias Numerosas Europeas celebrado en Barcelona y, como colofón, la jornada del domingo era en Port Aventura. Así, por un precio muy ajustado, podía asistir toda la familia a este parque temático. Pudimos "colocar" a JP y S. y nos dispusimos a pasar un día inolvidable con los cuatro mayores.

Hacía frío, eso sí, pero lo mejor de todo fue poder subir en casi todas las atracciones (las de agua, por razones obvias como es la climatología propia de la época, estaban cerradas) sin hacer cola. La primera atracción fue -¡cómo no!- el Dragon Khan. Después de descargar adrenalina a espuertas, los niños quisieron repetir y, como os decía, al no haber colas, en un plis plas, ahí estaban otra vez subiendo y bajando como locos.

Como hacía años que no íbamos, descubrimos (A. también) una nueva atracción: Furius Baco.


Como decía aquél, esta atracción puede resumirse en dos palabras: IM-PRESIONANTE. Una vez has ocupado tu puesto y baja la barra de seguridad, no hay vuelta atrás. Avanzas a una velocidad muy reducida unos cuantos metros hasta deternerte ante una pantalla en la que se emiten unas imágenes dirigidas al pobre (incauto) que ha decidido (o "le han obligado") a subir. De repente, la plataforma en la que estás sentado sale disparada a una velocidad increíble (parece ser que pasas de 0 a 130 Km/h en unos 3 segundos). A partir de ahí hasta el final, todo son giros imposibles.

Los niños (Ma. y P., porque a Mi., después de hacer la pequeña cola que allí había, no le permitieron el acceso) subieron a otra cuyo nombre no recuerdo pero que también es conocida como "caída libre". Os podéis imaginar de qué va, ¿no?. La plataforma sube unos 100 metros y, al llegar al punto más alto, los diseñadores decidieron dar rienda suelta a su lado más oscuro y macabro. La plataforma se inclina levemente hacia delante con el fin de que seas consciente de dónde estás y cómo se ve todo desde allí arriba. Es entonces cuando el dispositivo que mantiene todo eso a esa altura se suelta y caes (en caída libre, ¿se pilla?) unos 90 metros para finalmente, detenerse en una suave maniobra, pero el mal ya está hecho. El estómago (si todavía lo conservas) se encuentra a la altura de las amígdalas. No sé, los niños dijeron que les gustó mucho.

Otra que no está mal es la conocidísima "Estampida". Como la gran mayoría, se trata de recorrer un circuito a elevadísima velocidad. Al finalizar el recorrido (nunca antes) expliqué a los niños que, hace años, una persona murió en esta atracción al salir despedido de su asiento a esa velocidad. Al parecer, el difunto era una persona obesa que no fue debidamente sujetada (fallaron los empleados encargados de revisar los elementos de seguridad). Desde que asistí a la lección magistral de mi padre en la festividad de San Alberto Magno, cuando veo a un obeso, me viene a la cabeza otro término para calificarlo: sería un "agujero negro" porque pocas cosas me quedaron claras en tan magnífica exhortación y una de ellas es que éstos podrían definirse (sic) como que tragan y tragan y nunca vomitan.

Evidentemente, Q. no pudo subir en muchas atracciones debido a su altura, aunque tampoco le habría hecho mucha gracia, a tenor de su reacción en "El tren de la Mina", calificada como "moderada" y que motivó su acojone para el resto del día. No obstante, está todo pensado y existen muchas otras propias de esas edades.

Nuestra estancia en Port Aventura comportó también algún que otro aprendizaje muy enriquecedor. Me explico: como consecuencia de ser hijo de un científico y a pesar de que pocos deben ser los genes que en el reparto me llegaron, podríamos considerarnos como una familia con ciertas inquietudes intelectuales. Vamos, que no somos los Simpson's. Pues bien, allí descubrimos que para combatir el frío no hay nada mejor que un gorro. Parece increíble, pero es así. Si te pones un gorro, vas mucho más calentito que con guantes y bufanda (que nadie lo pruebe plantándose en Port Aventura a mediados de enero, en pelotas y con un gorro porque, desafiando a la Física, le puedo asegurar que pasará frío). Haciendo uso de la terminología física no sé cómo podría definirse este fenómeno, pero si hubiera que combatir una nevada, sería como decir que para mantener la temperatura óptima del cuerpo ante tal meteoro (no del todo infrecuente en invierno) no hay nada mejor que taponar el extremo superior.

Para acabar, deciros que merece la pena ir en esa época del año para disfrutar con la decoración navideña, aunque un poco kitsch, no está mal. Cuando empieza a anochecer, todo se ilumina con miles de pequeñas bombillas por todos lados. Como decía, por los niños, merece la pena.


martes, 12 de julio de 2011

La normalidad de lo inusual

Reconozco que he sido muy escrupuloso en el título para evitar herir susceptibilidades, porque lo lógico habría sido titularlo "La normalidad de la anormalidad", pero, claro, ya se sabe lo que pasa después.

Hace tiempo vi en la televisión autonómica catalana un programa que trataba sobre los días y meses anteriores y posteriores a un hecho concreto en determinadas personas. El programa que vi era sobre madres adolescentes y, como decía, hacía un seguimiento de una de ellas, mientras otras explicaban su experiencia.

Un tiempo después, volví a toparme con este mismo programa y esta vez trataba de personas que se han cambiado de sexo.

Hace poco, en TVE vi un programa (no recuerdo su nombre) que, más o menos con el mismo formato, es decir, siguiendo el día a día de los protagonistas, trataba sobre gemelos. Los había de varias edades y -¡cómo no!- había una pareja de gemelos que eran homosexuales.

La última fue la semana pasada y también en TVE. Existe un programa llamado "En familia" y trataba sobre cómo pasaban sus vacaciones diferentes familias. La primera de estas "familias" era una pareja de homosexuales que "tenían" dos hijos a través de lo que ellos insistentemente llamaban "vientres subrogados" (un vientre de alquiler, vamos). Después ya aparecieron una familia con dos niñas, una pareja de recién casados y un matrimonio de jubilados.

Lo sorprendente y denominador común de todos estos programas era el esfuerzo que hacían en tratar como "normal" lo que no lo es. Así, por ejemplo, este último programa empezó con el reportaje de los homosexuales sin que en ningún momento se hiciera la más mínima mención a su condición. Cuando llevaban ya un rato de reportaje y el espectador empezaba a ver algo poco habitual, la reportera les preguntó "¿Y vosotros creéis que vuestros hijos tienen más posibilidades de ser homosexuales por la familia en la que se han criado?". Uno de los progenitores (no sé si el A o el B) respondió (con cierta tensión en su rostro y en sus palabras) "que eso habría que habérselo preguntado a mis padres. Ya los has visto, ellos son heterosexuales y yo, en cambio, soy homosexual", para después, como un eslogan aprendido de carrerilla, añadir "Lo que hay que hacer es luchar contra la maldad en el mundo, contra esos padres que les dicen a sus hijos que lo nuestro no es normal"

En el programa sobre los gemelos debieron realizar una ardua tarea en la búsqueda de una pareja en que ambos fueran homosexuales. Se repitió la situación anterior y la reportera les preguntó si había influido en el otro que uno de ellos fuera homosexual.

Es verdad que no veo mucho la televisión y que quizá he tenido mala suerte para ir a parar a estos programas, pero echo de menos cierta normalidad. Sé que las familias no son noticia (a este paso lo seremos), pero intentar vendernos la idea de que ciertas uniones o situaciones son normales me sigue pareciendo un ejercicio, cuando menos, arriesgado.

En cuanto a los programas de TV3 tampoco me sorprendió del todo. Ya nos tienen acostumbrados a este tipo de televisión.

No sé si esta entrada escandalizará a alguno, pero no recuerdo haber escrito ningún insulto, ni menospreciar a colectivo alguno. Simplemente me he limitado a escribir mi visión sobre unos (de los pocos) programas de televisión que pude ver.

(No os podéis imaginar la rabia que me da tener que escribir un párrafo como el anterior)

lunes, 11 de julio de 2011

Ideas para repoblar los Monegros

El viernes por la noche llegamos a Lastanosa, adonde nos desplazamos para ver la casa en la que pasaremos unos días del mes de agosto. Allí nos esperaban Je. y M. (la BTV, para el que todavía no lo sepa, la de Badalona de Toda la Vida) y con ellos pasamos unas horas muy agradables.

Estábamos el sábado por la noche charlando totalmente integrados en el pueblo (con las sillas en la puerta de casa disfrutando de la brisa) mientras los niños (sólo fuimos con 3) buscaban "animales", ya sabéis, salamanquesas y cualquier otro animalillo nocturno.

Le pregunté a Je. cuántos habitantes tenía el pueblo y me contestó que tiene censados (ciudadanos con derecho a voto) 40 habitantes. Así, como quien no quiere la cosa, empezamos a hablar de qué cosas podrían hacerse para evitar la inevitable despoblación de estas zonas. Je., sin inmutarse, propuso las siguientes:

- Instalar los equipos de Google en Lastanosa. Nos contó que este buscador tiene su centro de datos en Finlandia y que lo único que se precisa es espacio y un buen clima. Espacio no dudo que lo haya, pero cuando dijo "buen clima" no sabía exactamente a qué se refería y por eso le pregunté. Me dijo que el invierno en Lastanosa es frío, así que ya estaba solucionado. Sí, claro pero el verano, ¿qué? Sin ir más lejos la semana pasada estaban a 39º. Quizá se trate de compartir sede con Finlandia.

- Crear un centro de operaciones de Al Qaeda. La seguridad necesaria para este tipo de operaciones estaría más que asegurada. Como muy bien apuntó M. el problema (y gordo) lo tendrían con la discreción. Como de todos es sabido, un pueblo -y cuanto más pequeño peor- no destaca por la discreción de sus habitantes. Allí se sabe todo de todos. Enseguida descartamos esta opción.

- Crear algún centro recreativo en la presa de reciente creación. Es tan reciente que ahora se encuentra en fase de pruebas.

Bueno, cualquier idea será bienvenida.

PS Para todo aquél al que le gusten las efemérides (¡qué presuntuoso soy!) ésta de hoy es la entrada número 200 de mi blog. 

viernes, 8 de julio de 2011

Los auténticos héroes

Días atrás, un buen amigo me enviaba un correo electrónico para decirme que su sobrino volvía a estar ingresado y pedirme unas oraciones por él. El hijo de su hermano no tiene más de 2 años y ya nació con problemas de salud. En su corta vida ha estado ingresado en innumerables ocasiones, con lo que ello comporta para una familia con más hijos. Su hermano y su cuñada son unos auténticos héroes. Duermen poco y pasan temporadas en el hospital acompañando a su hijo Á. y, como decía, cuidando del resto de la familia.

A veces vemos por televisión historias de personas que son ensalzadas por cierta heroicidad. Sin restar mérito alguno a su acción (la que sea), los verdaderos héroes son los anónimos, los desconocidos, los que nadie sabe nada de ellos o de "lo suyo" y continúan su vida con absoluta normalidad. Los padres de Á. son un buen ejemplo de esos héroes.

Pocas veces nos habremos topado con alguno de ellos, pero cuando lo hacemos, nos dejan una profunda huella. A mí me impresiona esa naturalidad que los hace todavía más grandes ante mis ojos.

Hace muchos años, en el colegio, conocí a un tipo (Tomae lo conocía bien) impresionante. Tras acabar sus estudios de Derecho, empezó a trabajar en un bufete de abogados de Barcelona, pero él sentía que eso no era lo suyo. Mientras tanto, en la antigua Yugoslavia se libraba una cruel guerra y las imágenes que a diario se repetían en cualquier noticiario, le llevaron a tomar una determinación. Consiguió una acreditación de una revista especializada en motos, se subió a la suya y se plantó en Sarajevo, en pleno conflicto de los Balcanes, porque quería ser reportero de guerra. Su historia da para un libro (de hecho hay alguno publicado). Jugándose la vida y, sobre todo, ayudando a los demás, consiguió hacerse un hueco en esa difícil profesión. Es más, consiguió captar la atención de algún directivo de agencias de noticias y, al tiempo, fue fichado por una reconocida firma. Recibió prestigiosos premios internacionales por su trabajo, viajó por el mundo para cubrir diferentes conflictos bélicos y en uno de ellos, en el año 2000, encontró la muerte. He resumido mucho su vida y a simple vista parece la (mini) biografía de un héroe. Y así es. Sin embargo, yo quería destacar su sencillez, lo que, para mí, lo hacía especialmente heroico.

A los pocos años de haber estado en ese bufete de abogados, yo entré a trabajar allí y, muy de vez en cuando, él venía de visita. En una de estas ocasiones (él ya había cubierto varios conflictos), varios abogados del despacho comimos con él. Todos estábamos embobados mientras nos contaba sus peripecias. Tras contar una aventura vivida en África, uno de los comensales le dijo "lo tuyo tiene mucho mérito", a lo que él, rápidamente y sin dejarle continuar, le contestó "¿Mérito?, ¿qué mérito tiene lo mío? ... Lo que tiene mérito es lo vuestro: levantarse cada día temprano para ir a trabajar y para mantener a la familia, tener unos cuantos hijos (creo que en aquella época sólo tenía 3 ó 4), dormir poco ..."

El auténtico héroe, además de sencillo, no tiene la sensación de estar haciendo nada fuera de lo normal. Era grande, muy grande.

jueves, 7 de julio de 2011

Ambiente pre-vacacional

No sé si las vacaciones están más repartidas que antes, pero hasta en la blogosfera se nota un descenso de la actividad. Alguno de los blogs que visito ya ha colgado el cartel de "Estamos de vacaciones", otros se limitan a escribir a un ritmo menor, espaciando mucho más las entradas. Quizá tengan razón aquellos que dicen que se navega mucho más por la red en horario laboral que fuera de éste y ahora, época en la que mucha gente tiene más tiempo libre, lo ocupan en otras cosas como salir o disfrutar del aire libre, cosa muy buena por cierto.

He experimentado también un brusco descenso de las visitas y los comentarios (aprovecho para agradecer a mis inmerecidos e incondicionales lectores su constante apoyo) en el blog, lo que me hace temer un agosto terrorífico (ahora me viene a la cabeza esa escena tan típica de los westerns en la que la cámara apunta al horizonte seco y polvoriento, mientras una suave brisa arrastra esa "pelotilla" de paja o no se sabe qué y cruza la pantalla).

Ahora que veo esos blogs amigos colgando el letrero de vacaciones me estoy empezando a plantear seriamente hacerlo yo también. En un principio no tenía previsto hacerlo, la verdad, pero ahora ya no sé qué haré. Mi única inquietud era si aquel pueblo de los Monegros me permitirá hacer alguna entrada. La última (y primera) vez que estuvimos allí tenía Wi-Fi gratuito, pero me consta que la alcaldesa de Sariñena (es quien manda también en Lastanosa) decidió suprimirlo.

Este ambiente pre-vacacional que me rodea no lo veo en mi día a día. Los niños ya están de vacaciones (los míos en el Casal, Campus, Curs d'Estiu o como le queráis llamar), algunos amigos o conocidos hacen horario intensivo (¡qué suerte tienen algunos!), intentamos fijar la última quedada de la temporada para jugar a la Play y no hay fechas disponibles ... Sin embargo, como os decía, yo no tengo esa sensación de que las vacaciones están a la vuelta de la esquina.

Bueno, no pasa nada, será una sorpresa.


miércoles, 6 de julio de 2011

Empezamos con un ... ¡Betis-Sevilla!

Hoy se ha realizado el sorteo del calendario de la próxima temporada de fútbol en Primera División, la desde hace poco llamada "Liga BBVA".

El azar ha querido que la primera jornada de Liga depare un (antes) interesante Betis-Sevilla. El Betis es un equipo recién ascendido y en una situación económica complicada inmerso en un procedimiento concursal. Sin embargo, ésta es una de las mejores noticias que podía recibir: en su retorno a la 1ª División empezar jugando contra su eterno rival.

En este partido el Sevilla tiene mucho más que perder que no que ganar. Al ser el primer partido de la temporada llegan los dos equipos (y todos los demás) con muy poco rodaje, lo que lo hace mucho más abierto y de incierto resultado. Aunque pueda parecer prepotente, este partido a mitad de temporada no tiene color, bueno sólo el blanco sevillista. Por otro lado, el Betis y su afición se ha encontrado con una oportunidad inmejorable de demostrar (y demostrarse) que aún pueden dar guerra, después de unos años en 2ª División y no sé cuántos años seguidos quedando muy por detrás del Sevilla. Además, para más inri, esos funestos años han coincidido con los mejores años del Sevilla en su más que centenaria historia con la consecución de diversos títulos a nivel nacional e internacional, lo que hace todavía más insoportable su situación.

Hace años oí decir al presidente del Sevilla que si el equipo quería ser un grande (estoy convencido que lo es) debía dejarse de ciertas rencillas locales. Es cierto que la rivalidad entre estos dos equipos es  antagónica, pero fuera de Sevilla (o de Andalucía) no le interesa a casi nadie. Fue empezar a "pasar" de los béticos y -llamadlo casualidad- empezar a ganar títulos. Hay que tener en cuenta que un bético es un personaje que aunque su equipo baje a Segunda, si se ha ganado al Sevilla, ya vale la pena. También hay sevillistas así, pero menos y desde hace un tiempo, casi no quedan.

Podríamos decir que es el Betis el gran beneficiado con este capricho del calendario, pues tendrá todavía mucho tiempo para recuperarse del golpe recibido ya en la primera jornada ;-)

En cuanto al resto de partidos, habrá que esperar hasta el fin de semana del 22-23 de octubre para ver el Barça-Sevilla (me estoy planteando muy seriamente la posibilidad de no ir después de los resultados cosechados en los últimos años) y antes del parón navideño (17 ó 18 de diciembre) para recibir al R. Madrid. Al igual que el año pasado, el Sevilla acaba la temporada jugando contra el Espanyol en Cornellà-El Prat.

Ya queda menos para que volvamos a tener fútbol.


martes, 5 de julio de 2011

Campeonato Mixto de Padel

Hace unos días, J, animó a mi mujer para que nos apuntáramos a un torneo de padel que se disputa en un Club del que nos hemos hecho socios hace poco. El Club es muy sencillo, pero la oferta era irresistible: no había que pagar entrada y por 31 € al mes podíamos ser socios toda la familia. Aunque sólo sea usando la piscina un día, me parece que está más que amortizado.

Bueno, os decía que J. le comentó eso a A. y, sin pensárnoslo mucho, nos apuntamos.

Ayer era el día señalado para nuestro debut y, después de dejar (P. encantado) a los niños solos, nos fuimos para allá. Llegamos con 10 minutos de antelación a la hora señalada y esperamos a los contrincantes. El alma mater del Club (encargado del bar y de no sé cuántas cosas más), al vernos allí, nos preguntó contra quién nos tocaba jugar. Cuando le dijimos los nombres (no los conocíamos de nada, pero había una lista del torneo y sus participantes) los llamó por teléfono, pero ni uno ni otro (se trataba de un matrimonio) lo tenía conectado. Finalmente consiguieron contactar con la mujer y vino corriendo. Pasaba más de media hora de la hora prevista y además su marido no vino porque tenía una reunión. El del bar jugó con ella de pareja. No sé, yo creía que cuando los contrincantes no se presentaban a una hora concreta y respetando el plazo extra de cortesía, resultábamos ganadores por WO (he tenido que buscar lo que significan estas siglas, pues, a pesar de haberlas oído y empleado toda mi vida, desconocía su significado), es decir Walk Over.

Empezamos el partido y ganamos el primer juego. No me lo podía creer. Rápidamente las cosas volvieron a la normalidad y se pusieron 4-1. Un parcial de 3-0 permitió que les igualáramos en el marcador y les entrara cierto temor. Finalmente ganaron el primer set por 6-4. El segundo set fue más igualado y, tras empatar a 6 juegos (remontando un 5-2 en contra), se disputó el temido tie break, que nos adjudicamos por 7-4. Siguiendo las reglas del torneo, era necesario disputar un tercer y definitivo set. Allí ya no hubo color y perdimos por 6-2.

Es la segunda vez en mi vida que juego un partido mixto y, como la primera vez, sigo con las mismas dudas. ¿Yo puedo cargar el juego sobre ella?, ¿puedo golpear fuerte la pelota cuando la dirija a ella?, ¿puedo sacar fuerte cuando ella esté "al resto"?, etc. Cuando sacaba sobre ella lo hacía muy suave y lo mismo cuando golpeaba la pelota hacia su posición. El que hacía pareja con ella, más o menos, hacía lo mismo, pero si la situación era complicada, no dudaba en cargar el juego sobre A. No sé, a mí me quedó (y me queda) esa duda.

Pese a caer eliminados (ni siquiera antes de empezar teníamos la más mínima esperanza de superar la primera ronda) estamos muy contentos. Era la primera vez que jugábamos A. y yo e hicimos un papel muy digno.

Después nos enteramos que el formato del torneo hace que, a pesar de haber perdido el primer partido, juegas, como mínimo, uno más. Bueno, a ver si mejoramos hasta entonces (cosa harto difícil).

No sé si impugnar el resultado por "alineación" indebida o presentar un certificado médico alegando falta de sueño, pero creo que finalmente no haremos nada de eso. 

Por cierto, hemos conseguido superar el fin de semana de Fiesta Mayor y los conciertos que se organizaron al lado de casa. Gracias Sunsi por preocuparte y estar dispuesta a llamar a la policía.

Ah, se me olvidaba, no busquéis nada raro en la foto, es la primera que he encontrado por internet.

viernes, 1 de julio de 2011

Fiesta Mayor

Hoy empieza la Fiesta Mayor de nuestra población y la gente de bien (y con posibilidades) huye despavorida. Nosotros nos quedamos e intentaremos aguantar estoicamente.

Vivimos cerca de un parque que atraviesa la ciudad de punta a punta (en plan cursi podría decirse que es el pulmón de la ciudad o nuestro particular Central Park) y allí están previstas actuaciones durante cada una de las noches que dure la Fiesta. Muy cerca de casa se montarán -si no lo están ya a estas horas- unos escenarios para que diferentes "grupos de música" alternativos o ... no sé cómo llamarlos ... ¿diferentes tal vez? actúen para unos cuantos seguidores con aspecto más propio de un indignado que de cualquier otra cosa.

El ruido es ensordecedor y rogamos a Dios que no haga mucho calor y poder así bajar las persianas por la noche sin riesgo de morir asfixiados. He mirado el programa de actuaciones previstas al lado de casa y es de lo más atractivo. El espacio reservado es el denominado de "Músicas electrónicas", inquietante término, la verdad. Esta noche actuarán DORÏA sin comentarios), COVENANT (los conocen en su casa a la hora de comer), THE EYES (¿será un grupo de oftalmólogos aficionados al ruido) y para acabar, a las 3 h, SAETA NEGRA (¿Semana Santa sevillana? Lo dudo).

Mañana sábado los grupos que perpetrarán música son AL FONDO A LA DERECHA (ahí siempre estaban los servicios de cualquier bar, ¿no?), THE CIMBRELINES (ignoro, y lo prefiero, su significado, si es que lo tiene), SIGELPA (posiblemente corresponda a unas siglas o las primeras letras del o la líder del grupo, algo así como SIlvia GELabert PArra) y KOP (¿RoboKOP?). Como veis, el nivel es difícil de igualar y la calidad de los grupos invitados está de sobras contrastada.

Por si alguien ha logrado pegar ojo, y tras dos noches seguidas de insomnio, los organizadores, dando rienda suelta al lado más oscuro de su cerebro (si es que tienen) han propuesto (¡y se lo han aprobado!) la actuación de los trabucaires a las 8 de la mañana. Para el que no lo sepa, los trabucaires (trabucadores en castellano) son un grupo folklórico propio de esta región en la que sus integrantes armados con ... efectivamente, con trabucos, se dedican a realizar disparos al aire para despertar a la población y recordarle (como si dos noches en blanco hubieran hecho que se le olvidara) que está de Fiesta Mayor. Entrañable.

El mismo domingo, ya por la noche, los encargados de conseguir que aumente el consumo de analgésicos serán ODD GOD (?), ENFERMERÍA DE DIFUNTOS (muy ingenioso el nombre), JODER K BIEN (qué bien para vosotros, des....) y SN (¿Sin Naturalidad?)

Otros años habíamos conseguido huir de la ciudad, pero éste no será posible. Entre otras cosas porque mañana vamos al aeropuerto a recoger a Primogénito que llega con su familia desde Colombia para pasar este mes con nosotros.

Si pasan muchos días y no escribo ninguna entrada, no aviséis a la policía. Al revés, enviadme un buen abogado para que me saque de la cárcel. Ya sabéis los estragos que en la persona humana puede causar un insomnio prolongado y me haya dado por hacer una visita al escenario instalado al lado de casa justo cuando actúa alguno de estos grupos.