domingo, 25 de marzo de 2012

Cargando muebles

Ayer, poco antes de las 18 horas, llegamos Q. y yo a casa procedentes del campamento que os anuncié (mañana ya os contaré cómo fue). A. ya me había avisado que teníamos que ir a una población cercana a recoger una mesa de comedor y un bufet que una compañera de trabajo le regalaba porque había comprado unos muebles nuevos. Nos venía muy bien porque teníamos previsto cambiarla (ya habíamos ido a ver algunas) porque la carcoma había decidido que nuestra mesa sería su alimento.

Avisé a mi amigo J., aquel que cuando se aburre corre 100 Km, para que viniera con una de las furgonetas de su trabajo y me ayudara en el traslado. Al poco de llegar, apareció él con su hijo mayor (uno de mis ahijados) que también venía a ayudarnos, junto con nuestro hijo P.

Después de una carretera llena de curvas y tras dos llamadas telefónicas, localizamos la casa de esta compañera de trabajo de A. La mesa parecía más grande que en las fotos que le había enviado a A. Quisimos levantarla y ... ¡Dios mío, aquello pesaba un quintal! La sacamos fuera y nos dispusimos a trasladar el bufet. Aquello ya era del todo imposible por el tamaño del mueble. Lo desmontamos y lo cargamos en la furgoneta. Lo mismo hicimos con la mesa tras mucho esfuerzo y atar la puerta lateral de la furgoneta a la sujeción del cinturón de seguridad porque con la mesa dentro no conseguíamos cerrarla.

Volvimos por la carretera de curvas y llegamos a casa con los muebles enteros. Descargamos parte del mobiliario y A. se fue a casa de sus padres a recoger a JP y S. que se habían quedado a dormir allí porque Ma. invitó a 11 amigas suyas a casa a ver una película y a dormir en sacos de dormir en el comedor. Este plan lo montó Ma. con el consentimiento de A. aprovechando que yo estaba de campamento, porque, la verdad, no me habría hecho mucha gracia levantarme en mi propia casa y encontrarme a no sé cuántas adolescentes merodeando por allí.

Después A. se fue a una cena en casa de uno de sus hermanos a la que debíamos asistir los dos, pero que con el panorama que teníamos con esos muebles de comedor, hizo que yo no pudiera acompañarla. Me quedé con J., su hijo A. y P. desmontando la mesa, subiendo a casa, volviéndola a montar y lo mismo con el bufet.

Acabamos a eso de la 1 de la madrugada tomándonos un gin-tonic, momento en el que llegó A. y se encontró con la sorpresa de que habíamos montado los muebles. En un intento de que la alegría de A. fuera plena, se nos ocurrió colgar el espejo que teníamos a mayor altura, de acuerdo con las nuevas medidas del bufet. El resultado no podía ser peor, a partir de ahora solo podremos invitar a cenar a gente de altura, gente como Pau Gasol y si no os lo creéis, aquí podéis comprobarlo:



Ahora toca cambiar las sillas y seguro que A. tiene previsto alguna cosa más.

Nuestro más sincero agradecimiento a J. que estuvo ayudándonos mucho (también su hijo A. y P.) hasta muy tarde y eso que esta noche se adelantaba el reloj una hora y que hoy ... ¡corría la maratón de Barcelona!

13 comentarios:

  1. ¡Quiero las fotos de Pau cenanado en vuestra casa!
    En serio, qué suerte, ¿no? Que os hayan regalado la mesa. Recuerdo algún post sobre el tema, y lo ilusionado que estabas con ello ;)
    Y seguiremos esperando post sobre el segundo campamento.
    P.D.: no sé si te acuerdas, pero me debes un post.

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    1. ¿Ya lo había comentado?

      Paciencia, ya llegará el post ... ¡y con foto!

      ¿Un post?, ¿te debo un post? Uf, no lo recuerdo. ¿Y sobre qué?

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    2. Sobre tus hijos adolescentes, sus "posesiones" tecnológicas, y sobre todo, tu opinión al respecto. Y Mi. Entra en el lote, sobre a lo que tiene acceso, ¿vale? Porfaaaaaaaaa

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  2. Oye pues el mueble es chulísimo y además gratis, que bien....

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    1. Es cierto, es muy chulo y, como dices, gratis (igual que la mesa)

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  3. Bueno, bueno, bueno... me parece increíble que llegando a esas horas del campamento, te fueras a cargar muebles!
    De verdad, A, no sé el resto de comentaristas habituales del blog, pero yo NECESITO traerme a tu marido de campamento a mi casa...

    Os ha quedado genial el montaje de la mesa y del mueble. Yo también soy de las que recoge muebles y electrodomésticos antiguos... jajajajaja!

    Otra duda... tienes más de un ahijado?

    Lo de la acampada en tu salón de 11 amigas adolescente no quiero ni pensarlo... ufff... 11? Nada más?

    Nos tienes que contar cómo fue el campamento con el padre gañán... nos tienes en ascuas!

    Y por último... que vivan los gin-tonics!

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    1. A mí también me lo parece. Me estáis ruborizando y, sobre todo, sobrevalorando.

      Sí, tengo 5 ahijados. Ya ves, no se puede caer bien ;-)

      Lo de la acampada de las 11 adolescentes no podré contarlo porque (gracias a Dios) no lo viví. Pero sí, parece que finalmente fueron "solo" 11.

      Ya os contaré y ... ¡vivan los gin-tonics!

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  4. Desde luego, A no tendrá queja contigo. Y tu amigo es un ángel. Te ha quedado muy bien la habitación. Un beso.

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    1. Tú lo has dicho, mi amigo es un ángel. Él es el que debe llevarse todo el mérito porque yo, al fin y al cabo, estaba "obligado", aunque solo fuera porque era para nosotros, pero él ...

      Gracias, pero eso del espejo ... como que no.

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  5. ¡Que no, que el mérito es de mi amigo!

    ¿Jardinería? Humm, solo he hecho un poco en la casa que mis padres tienen en la provincia de Girona.

    Os contaré que J. acabó la martón después de haber dormido unas pocas horas, haber entrenado el día antes montando muebles y superando una crisis en el Km. 22 que le llevó a arrancarse el dorsal y dirigirse a la parada de Metro más cercana. Bajando las escaleras de la boca de Metro pensó (sic) "Eres un rajao!" y se reincorporó a la carrera hasta el final. ¡Qué bestia!

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  6. Páterfamilias el incansable.

    Oye, estamos ansiosos por conocer tu cruce con Pátermonstruos y su hijo Monstruoso. ¿Hubo violencia física? ¿Sólo psicológica?

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  7. Desde aquí, mi más sincera admiración por J.
    Menudo bestia!

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  8. Los comentarios de tus seguidoras que quieren llevarte a su casa (yo me apuntaría, pero estás un pelín lejos)me han recordado de un programa de tv estadounidense que se llama "wife swap" (aquí lo han traducido "cambiemos esposas")y que es tan gracioso como surrealista, se eligen 2 familias opuestas entre sí y la madre de cada una se muda por una semana a la casa de la otra y convive (castamente) con el marido y los hijos ajenos. Los primeros días tiene que seguir las reglas que la esposa a la que sustituye le dejó y los últimos días ella puede aplicar sus propias normas.Igual podrían hacer algo así, jajaja!
    Los muebles quedaron muy bien. Yo también quiero que nos cuentes los detalles del campamento, Saludos!!

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