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martes, 15 de septiembre de 2015

Ayudas a las familias numerosas

El que piense que se trata de una guía explicativa de todas y cada una de las incontables ayudas de las que gozan en España las familias numerosas, se ha equivocado de sitio. En primer lugar porque con un párrafo ya bastaría para citarlas, pero, sobre todo, porque esta entrada no va de eso, sino que citaré alguna de las situaciones en las que nos encontramos a menudo.

Vaya por delante que tengo una mujer que a todas partes a donde va pregunta si hay descuento por familia numerosa. A mis hijos les avergüenza (cuando sean mayores y vean lo que cuesta todo, lo entenderán ... espero), pero a mí, no. A mí me hace gracia. Se ha convertido en un latiguillo, lo usa casi de manera inconsciente. Cualquier día de éstos lo pedirá cuando le regalen algo:

- Buenos días, señora, hoy, a los clientes habituales (debería ser Ikea o Mercadona), les ofrecemos gratis este producto. Solo por el hecho de ser clientes.

- Ah, ¡qué bien!, y ... ¿hacéis descuento por familia numerosa?

Las ayudas a las familias numerosas se limitan, básicamente, a las matrículas en los estudios universitarios de la Universidad Pública (las familias de categoría especial como la nuestra, solo paga las tasas), al transporte (sobre todo ferroviario) en el que nuestra familia tiene un descuento del 50% y en la rebaja del porcentaje a aplicar en algún tributo como el ITP en la adquisición de una vivienda que vaya a constituir la vivienda habitual (vamos, algo que haces cada día). Pero lo más divertido, sin duda, se da en los comercios. Ahí es donde A. formula con mayor perfección su pregunta descolocando -en la mayoría de las ocasiones- al dependiente o dependienta. Ejemplos (en algún caso, incluso, citaré sus nombres comerciales):

- Kiabi: Es un comercio de moda a bajo precio. Desconocida por nosotros hasta este embarazo, en el que una madre del colegio le comentó a A. que allí había ropa premamá a buen precio. Fuimos allí convencidos deque se trataba de una tienda de ropa premamá, cuando descubrimos que no, que es para todo el mundo (y también hay un apartado de premamá). A la hora de pagar, A. hizo la pregunta de rigor y la chica le dijo que sí, que había un descuento, pero que debía sacarse la tarjeta de Kiabi. Le pasó un formulario y empezó a rellenarlo. En un momento dado, la dependienta preguntó -como quien no quiere la cosa- cuántos hijos teníamos. Le dijimos que 6 y 1/2 y cambió la cara y nos dio otro formulario, mientras comentaba que el descuento era entonces del 10%. Nos lo aplicaremos desde esa misma compra. Si hay que decir las cosas buenas, se dicen.

- El pollo campero (o algo así): Es un sitio de comida rápida. Fuimos el mismo día (A. estaba en racha) con tres de nuestros hijos. Hicimos nuestro pedido y a la hora de pagar, A, hizo su pregunta. El dependiente puso cara de fastidio porque, según él, eso debíamos habérselo dicho antes de hacer el pedido. Volvió a introducir todos los datos. Ya sabéis, si sois familia numerosa y tenéis previsto comer allí, solo entrar en el establecimiento dad a conocer vuestra condición ... no sé, quizá lo más práctico sería llevar un letrero colgando que diga eso, "Familia numerosa".

- C&A: Fuimos ayer porque A. necesita algo de ropa (de embarazada) de cara al invierno. Al llegar a la caja, lo mismo de siempre:

A: ¿Hacéis descuento por familia numerosa?

D (Dependienta): Sí, los miércoles y los no sé qué ..., pero un momento que pregunto. Bernardaaaaaa, los descuentos a las familias numerosas son los ... Ah, ¿sí?, vale ... Pues son del 15 al 22 de cada mes.

¡Vaya!, porque eran las 21 h y estábamos agotados, pero a punto estuve de decirle que nos esperábamos 3 horas para que nos lo aplicara

En la mayoría de comercios el descuento es miserable y en muchos casos es necesario hacerse socio, cliente vip o como quieran llamarle, debiendo rellenar un cuestionario y realizando unas compras por un importe mínimo.

Sin embargo, la que me marcó de por vida, fue una que viví con mi madre. La acompañé a comprar una billetera (no recuerdo si era para mí o para mi padre). Era una de esas tiendas de toda la vida, que huele a piel, en la que el propietario era un hombre mayor poco amable y huraño. Recuerdo que era de aquellos que se iba guardando las gomas de pollo en el brazo a modo de pulsera y que, es cierto, no viene a cuento que lo diga. El caso es que se decidió mi madre por una billetera y mientras sacaba su monedero para pagar hizo la pregunta del millón:

- ¿Hace descuento por familia numerosa?

- ¿Descuento por familia numerosa? (lo había entendido perfectamente, pero así le daba más énfasis). ¡Sí, hombre, sólo (en aquella época 'solo' se acentuaba) faltaría! ... (y sin casi coger aire empezó un discurso) Deberíamos cobrarles más, con los pocos recursos que hay en el mundo y donde ellos se llevan más que los demás y ...

- No se preocupe, aquí tiene ... y le dejó la billetera encima del mostrador y se fue

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Camino de Santiago (3 y fin)

El segundo día de Camino también fue duro aunque hicimos menos km que el día anterior (esta vez fueron 17,3), pero ni por esas dejamos de cumplir con nuestra costumbre de acabar la jornada con una cerveza. Si es que cuando nos ponemos ... Es cuestión de perseverancia.

El último día es diferente a los anteriores, pues hay que abandonar ya nuestro punto de descanso (el Club de Pamplona) habiéndolo dejado limpio y recogido, salir con las furgonetas cargadas de niños y también de equipajes y no acabar muy tarde para salir a una hora decente hacia casa. En definitiva, lo de menos ese día es caminar. Si se puede, se hace, si no, no.

Cuesta mucho arrancar a unos adolescentes
 (y más si tienen una guitarra entre los brazos)
                                            
Nos fuimos a Los Arcos, todavía en Navarra con la idea de llegar hasta donde pudiéramos, ni siquiera teníamos la intención de alcanzar el siguiente pueblo, Torres del Río. Como las furgonetas estaban cargadas con los equipajes, no era plan tentar a la suerte (o a los amigos de lo ajeno) y alguien debía sacrificarse y, en lugar de caminar, ir con las furgonetas a recoger a los caminantes. Como os podéis imaginar yo fui uno de los sacrificados, pero todo sea por el bien de mis compañeros.

En Los Arcos visitamos la iglesia parroquial de Santa María, con un retablo espectacular, un claustro muy bonito aunque no muy cuidado y una parte dedicada a museo llena de reliquias y libros antiguos.

Iglesia Parroquial de Santa María

Retablo
Recogimos a los demás cuando llevaban 3,6 km entre campos de trigo ya trillados (era lo más parecido a un paisaje desértico) y buscamos un sitio en el que comer. Al final lo hicimos al lado del río Ebro, entre Lodosa y Sartaguda, población esta última (y sin que nadie se ofenda) no muy vistosa



Tras comernos unos bocadillos, alitas de pollo que J., la mujer de D. muy acertadamente le dijo que se llevara y sandía y melón, iniciamos el viaje de regreso que se alargaría hasta las 21:30 h, con alguna parada técnica (esos padres que corren tanto que se pierden) y merienda en Lleida.

Ha sido, debo reconocerlo, una gran experiencia. Tanto, que me estoy planteando repetirlo el año próximo e intentar animar a otros padres a que se apunten (ingenierocomehuevosdehormigahembra, piénsatelo). Mentiría si dijera que me ha servido para encontrarme a mí mismo (no creo que lo consiga nunca) ni cosas por el estilo. Eso sí, en nuestro caso se trata de una peregrinación (yo creía que es lo que todo el mundo hacía cuando hace el Camino, pero se ve que no) lo que ayuda a que todos estemos más pendientes de los demás.

En el viaje de vuelta, mientras conducía, escuchaba las "conversaciones" que los chavales mantenían. En una de éstas oí la siguiente en la que Q. era coprotagonista:

- Q. (y otros chicos): J., ¿tienes una hermana?

- J: Sí, es mayor, tiene veintitantos años

(J. es mayor que Q. y que los otros 2 que le preguntaban)

- Q.: ¿Y cómo se llama?

- J: Lorena

- Q: ¿Lorena?, tiene nombre de concurso de la tele

(Yo asombrado por la conclusión de Q.)

- J: ¿De concurso de la tele?

- Q.: Sí. A ver Lorena, trae la caja de las sorpresas ... ¡450 euros!

Hice esfuerzos por aguantar la risa y, de verdad, es solo un ejemplo de las cosas que llegan a decir. Muy divertido.

Cuando llegué a casa, volví a sacrificarme y aunque no me apetecía nada me tomé un

Gin tonic en la terraza a la luz de la luna

lunes, 15 de septiembre de 2014

Camino de Santiago (2)

Nos habíamos quedado en el final de la primera etapa diciendo que la jornada acabó tomándome una cerveza acompañada de un pincho con D. Es decir, a pesar del cansancio por la caminata (22,7 Km), tuvimos el coraje de quedarnos a tomar una cerveza y acostarnos bastante tarde sabiendo que al día siguiente teníamos que madrugar. Debe ser esa fuerza que te da el camino.

Tras levantarnos (tenía la sensación de que hacía un rato que me había acostado) y una buena ducha, nos dirigimos a la furgoneta y tras introducir la llave de contacto en el lugar indicado para ello y realizar medio giro en el sentido de las agujas del reloj, comprobé que no arrancaba. No me había pasado esto nunca. Me empecé a poner nervioso al pensar que había unos cuantos niños y monitores esperándonos para ser transportados al punto de partida de la segunda etapa. Lo solucionamos empujando la furgoneta y arrancando en 2ª. Después, la batería fue cargándose sin problema. La causa fue una nevera portátil de coche (con enchufe, tanto doméstico como para el coche) que A. compró hace un tiempo y no sabíamos si funcionaba. La probamos en el enchufe del maletero y nada (luego descubrimos que lo que no funciona es el enchufe) y, como quien no quiere la cosa, lo probé en otro enchufe que estaba a la altura de la segunda fila de asientos. Ahí empezó a funcionar la nevera ... pero demasiado. Yo creía que solo funcionaría con el coche en marcha (como el típico cargador de móvil) y no, funcionaba siempre, por lo que pasó toda la noche "chupando" batería y pasó lo que pasó.

Va, vamos a lo importante. Como el día anterior finalizamos en Lorca, allí empezamos la etapa. Pasamos por Villatuerta, cuyo patrón es San Veremundo (¿quién no tiene un amigo Vere?) y llegamos hasta Estella. Allí, los más pequeños, como si de un concurso se tratara y no hubiera mañana, se dirigieron a todos los establecimientos que pudieron en busca de un sello para su libreta. A pesar de la hora y el sol que caía, seguimos hasta el Monasterio de Iratxe donde, tras beber vino de la famosa Fuente del Vino, paramos a comer. Al acabar, y en otro alarde de generosidad, cuatro voluntarios dejamos de caminar junto a nuestros compañeros y nos dirigimos a Lorca a recoger las 4 furgonetas. Desde allí nos dirigimos a Ázqueta donde, poco antes de llegar, recogimos a los afortunados caminantes. Como aún quedaba día y algunos tenían ganas de refrescarse, alguien decidió ir a bañarse al río. La mayoría de chavales, algunos monitores y 2 padres, se bañaron. Los que aún tenemos dignidad y respeto por la higiene personal (ese olor a carpa que se impregna en la piel) nos mantuvimos al margen, al margen del río y de esa insensatez. Tras el descanso, cargamos el ganado a los chavales en las furgonetas y volvimos a Pamplona donde todos pasamos por las duchas.

Villatuerta

Estella

Estella


Solo me mojé los pies en el río

Cenamos spaghetti (no era plan repetir macarrones) y lomo a la plancha y después todos (incluidos los padres) jugamos al Lobo. Un juego de "estrategia" muy complicado de explicar en el que básicamente los lobos (hay no sé cuántos personajes: lobos, lobo blanco, hombre lobo, bruja, vidente, cazador, gordo de la mochila ...) van matando a los demás participantes. Los padres, unos pringaos que no habíamos jugado nunca a eso (lo más parecido a eso era el típico juego del asesino), éramos el blanco (sinónimo de diana, no adjetivo de lobo) de todos ellos. En la primera ronda se produjo un hecho gravísimo: un parricidio y un fratricidio de una tacada. Q. no tuvo mejor idea que matarnos a Mi. y a mí, lo que produjo un considerable escándalo entre los asistentes. Mi venganza no se hizo esperar, y en la segunda ronda (yo era cazador y como tal tiene la facultad de matar a alguien cuando lo matan a él), cuando me mataron dije:

"Yo ahora debo matar a alguien. Mataría a Q., que me mató en la ronda anterior, pero yo no soy como él, yo nunca mataría a un hijo, así que ... ¡mato a Mi!". A Mi. no le sentó nada bien que su padre le matara y a mí me dejó mal sabor de boca comprobar que no era lobo, como yo creía.

Continuará ...

lunes, 8 de septiembre de 2014

Camino de Santiago (1)

El jueves pasado empecé unas etapas del Camino de Santiago junto con varios chavales del club al que van mis hijos, unos cuantos monitores y tres (incautos) padres más. Me apunté al plan casi sin darme cuenta. En el Club empezaron esta idea el año pasado y lo que tiene pinta de acabar en una tradición seguía este año en el punto en el que se quedaron hace un año.

Salimos desde el Club a las 17 h con destino a Pamplona. Como me pasa a menudo, se me hace algo largo el viaje porque pienso que todo está más cerca. La idea inicial era que las 4 furgonetas (conducidas por los 4 padres) fuéramos en fila india, pero D., mi amigo irlandés, no debió entender mucho ese plan y puso la directa. ¿Consecuencia? Pues que se pasó de largo de la salida que pretendíamos tomar para dejar la autovía y coger la autopista. Otra de las causas de que el viaje se haga largo es cuando lo haces con adolescentes. Yo pensaba que al no ser hermanos, las discusiones serían mucho menores. Error. Son capaces de estar todo el viaje discutiendo sobre la cosa más tonta. Se dicen de todo: "flipao", "empanao", "no tienes ni idea", etc. Llegamos a Pamplona sobre las 22:15 h. Era un Club juvenil como el nuestro y que muy amablemente nos habían dejado. Cenamos lo que cada uno se había llevado y nos dirigimos a las "habitaciones" que previamente habíamos repartido. Fui todo un afortunado. Me tocó compartir con D. una sala de estar con sofás, con lo que tenía asegurado un lecho blando y pude prescindir de la esterilla que llevaba. Me metí en el saco y me di cuenta de que me faltaba algo que hiciera de almohada. Tras varios intentos, la funda del saco, debidamente rellenada con la ropa sucia y los pantalones tejanos, más mi mano por debajo, hizo que eso se pareciera algo.

Al levantarnos, me dirigí a una de las 2 duchas que había (2 duchas para 29 personas) y conseguí ducharme de los primeros porque los chicos establecieron que cualquier adulto tenía preferencia sobre ellos, cosa que se agradecía. Al acabar la ducha, viví mi primera experiencia del Camino (sin haberlo empezado). A. me recomendó llevarme una de las toallas que había comprado este verano en Decathlon (marca nabaiji). Al ser fina y enrollable, hacía muy fácil llevarla, sin ocupar mucho espacio en la maleta. Pues eso, había acabado yo de ducharme, cuando cojo la toalla para secarme y ... primer dilema: ¿Con qué me seco, con lo que parece una tela o con la etiqueta? Pocas veces he visto tanta etiqueta (y tan grande) en una prenda. Opté por hacerlo con el material azul y al acabar se produjo el milagro, la toalla estaba empapada ... ¡y yo también! Se me ocurrió comprobar la composición de ese material (no me atrevo a llamarlo ropa) y vi que en un 88% era polyester y un 12% de poliamida. Os dejo una foto de la toalla por si queréis comprobarlo (o evitar comprarla) 



Tras desayunar nos dirigimos al Alto del Perdón, a poca distancia de Pamplona y punto en el que finalizaron el año pasado. Allí encontré estas señalizaciones que me hicieron gracia

Ciudad del Cabo 8.800 km

Allí empezaron la caminata hasta Uterga, mientras los padres llevábamos las furgonetas allí para dejarlas aparcadas en un lugar más seguro. Cuando llegó el grupo a Uterga nos sumamos los padres al grupo y un monitor se quedó con mi furgoneta para hacer las veces de "coche-escoba"


Calle de Uterga
Iglesia parroquial de Uterga




















Caminamos hasta Puente la Reina y seguimos hasta Mañeru, donde comimos unos bocadillos que prepararon un monitor y uno de los chicos. Después de comer, seguimos un poco más para llegar a Cirauqui, donde dos de los padres y dos monitores nos subimos a mi furgoneta y nos fuimos a Uterga a recoger las otras tres y volver a recoger al grupo en Lorca (Lorka, para que nadie crea que nos fuimos a Murcia), lugar en el que finalizamos la primera etapa. Desde allí nos fuimos al embalse de Alloz para que los que quisieran refrescarse se bañaran.


Comiendo en Mañeru

En Cirauqui

Embalse de Alloz
Al acabar, todos a las furgonetas y a Pamplona. Ducha rápida (recordad, 29 para 2 duchas), Misa y a cenar. Varios chicos y un monitor nos prepararon unos macarrones y una hamburguesa buenísimas.

No sé si los chavales estaban lo suficientemente cansados para dormirse antes que la noche anterior porque, junto con D, nos fuimos a dormir a un piso de estudiante que allí tenía (y esos días no ocupaba) el hermano del cura que nos acompañaba. Salimos a tomar una cerveza y nos acostamos. Volvía a dormir en una cama ¡y con almohada! Nos acostamos tarde y cansados. Al día siguiente nos aguardaba la segunda etapa.

(Continuará ... de verdad, y antes que la/s secuela/s de la Canción del Verano (1)

Las fotos están tomadas con el móvil, por lo que no esperéis una calidad aceptable. 

jueves, 28 de agosto de 2014

Cuando das la nota ... aunque no quieras

Ya estoy de vuelta tras este prolongado bostezo estival, imprescindible y reparador.

Quien espere una entrada titulada "La canción del verano (II)" por el mero hecho de que la anterior se titulaba "La canción del verano (I)" anda muy errado (lo siento Filius Prodigus) ... Ah, pues eres un tío que falta a su palabra o no eres de fiar o ... No, tranquilidad, se publicará, pero no ahora. Por cierto, aprovecho para avisar a lectores/as despistados/as que esas entradas sobre la canción del verano deben leerse en el ordenador, no en dispositivos móviles porque la gracia (si es que la tiene) de las mismas son los vídeos, no el texto y éstos -por lo que he podido comprobar- solo pueden verse en el ordenador y no en el móvil.

Este verano ha sido como la mayoría de los anteriores, ni mejor, ni peor. Hemos disfrutado toda la familia de algo más de dos semanas en la playa, concretamente en Les Cases d'Alcanar, provincia de Tarragona (por los pelos porque la siguiente población pertenece ya a la provincia de Castellón). Hemos hecho excursiones al Delta del Ebro (un clásico), hemos pescado intentado pescar en el mar y en el río, con un resultado poco satisfactorio (tres capturas, siendo dos de ellas de reducidas dimensiones, tanto que, al verlo, me venía a la cabeza aquello de "Pezqueñines, no") y la gran diferencia respecto a años anteriores, hemos quedado con amigos, gente que conocíamos algo por ser también padres del mismo colegio y que no sabíamos que veraneaban allí cerca. También hemos hecho algún plan con P. y E., amigos desde hace ya tiempo y que tienen casa en un pueblo cercano. Como podéis comprobar, unos planes de lo más normalito ... con alguna excepción (ahora viene el sentido del título de la entrada)

Uno intenta siempre, no ya pasar desapercibido, sino por lo menos no llamar mucho la atención (cosa casi imposible cuando eres familia numerosa que, no sé por qué, atraes las miradas de todo el mundo). Sin embargo, a veces, se dan situaciones como éstas:

- Llegada a la playa

Un día decidimos, junto con P. y E. ir a otra playa, que en lugar de ser de piedras (ya os conté en otra ocasión que la playa de Les Cases d'Alcanar tiene esa característica, que la orilla no es de arena, sino de cantos rodados), era de arena. Como no estaba tan cerca, nos subimos todos a la furgoneta y para allá que nos fuimos. Si bien la orilla era de arena, también había piedras en la parte más alejada del agua, justo por donde debíamos pasar con la furgoneta para aparcar. Nuestra entrada fue espectacular. El hecho de llegar una furgoneta cargada de niños y encallarla en las piedras, fue todo un acontecimiento. En el momento en el que el motor empezó a hacer ese ruido tan característico atrajimos todas las miradas. Hice bajar a todo el mundo para evitar que se hundiera más y, claro, al bajar, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete personas, ya no había nadie en la playa que no hubiera advertido nuestra presencia. Hay que reconocer sin embargo que varios bañistas vinieron en nuestro auxilio y nos ayudaron a salir de ese embrollo. Les estamos muy agradecidos. De verdad.

- En el restaurante (estómagos delicados, absténganse de leerlo)

Una noche acordamos irnos a cenar con P. y E. y con JM y S. Solo los matrimonios y nada de niños. El lugar elegido era un restaurante propiedad de un primo de P. Para alguien acostumbrado a estar rodeado de niños, un plan como éste es todo un acontecimiento. Además de la buena compañía, hay que añadir que el primo de P. trató de quedar bien con nosotros (cosa que consiguió sobradamente) esmerándose con los platos. Todo era fantástico, demasiado bonito. Tras el postre pedimos los cafés y, como suelo hacer por estas fechas, pedí un café con hielo. Además, otro extra nos esperaba: un purito. En ese punto empecé a notar ciertas molestias intestinales y, sobre todo, un malestar general. Me levanté y advertí (luego me dijeron que nadie se enteró) que me excusaba un momento. Fui al servicio y allí empecé a encontrarme peor, sudando como un pollo y muy mareado. Para evitar alarmar a mis compañeros de mesa, decidí volver al comedor de la forma más discreta que pude. Pero no pude. Para empezar, tropecé con un escalón mientras bajaba al salón en el que estábamos (conseguí mantener el equilibrio), la camisa estaba empapada y mi cara (eso me dijeron después) era verde. Me senté en mi silla y enseguida me preguntaron cómo estaba. "No muy bien", dije. A partir de ahí recuerdo un masaje en las sienes, alguien abanicándome y oír frases tipo "Está muy mal", "Hay que llevarlo al CAP", "Yo llamaría a una ambulancia". Y entonces ... la vomitona, tres para ser más exactos. A partir de entonces, la recuperación fue inmediata. Noté como la vida volvía a mi rostro (recuperé el color) y dejé de sudar, pero, al ser ya consciente de la situación, la vergüenza se apoderó de mí. ¡Vaya numerito! Me ayudaron a salir a una terraza exterior y allí me acabé de recuperar. La mujer del primo de P. (la cocinera) estaba asustada pensando que algo podía estar en mal estado (los demás se ocuparon de tranquilizarla) y el gin tonic que había pedido y me habían servido no me lo pude tomar. Suerte que estábamos solos en ese comedor.

Me dijeron que pudo ser un corte de digestión por lo que, señores y señoras, si es así, puedo prometer y prometo que no es una leyenda urbana, que el corte de digestión existe.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Running

Entro en el blog y se me cae la cara de vergüenza: hace casi 2 semanas que no escribo. Bueno, aunque suene a tío importante, es la verdad, ando un poco liado. Durante este tiempo han pasado cosas, claro está, pero ninguna es especialmente destacable... 

Como todo el mundo sabe, la eliminatoria de 1/8 de Final de la Europa League deparó un cruce entre los dos equipos de Sevilla, el que lleva el nombre de la ciudad y el otro, el que su nombre es el de una calle. Sobre el papel no había color, mientras el Sevilla sigue luchando por los puestos europeos en la Liga, el otro sigue ahí abajo, muy abajo, ocupando, destacado, la última posición de la tabla clasificatoria.

Aunque haya quien no se lo crea, mis más allegados pueden dar fe que no me gustaba un pelo esa eliminatoria. Cuando lo comentaba, tenía que soportar comentarios como "¡Qué exagerado eres!". Claro, eran comentarios de personas que lo único que hacían era mirar la clasificación en la Liga sin ser conocedores de lo que realmente significa uno de esos partidos. Para entendernos, podría darse la circunstancia de que el segundo equipo de la ciudad estando en Segunda B (si sigue así, pronto lo veremos) ganara al Sevilla. Es lo que tienen estos partidos. Y eso es lo que ocurrió el jueves pasado. Jugaban esos dos equipos en el campo del Sevilla y saltó la sorpresa, ganó el otro por 0 a 2. Mañana se juega el partido de vuelta, y aunque la empresa es difícil, tengo más esperanzas de pasar la eliminatoria (es casi imposible) que ante el primero de los partidos. Bueno, ya veremos qué pasa.

Siguiendo con los deportes, A. y yo decidimos hace un tiempo que íbamos a practicar deporte, correr para ser más exactos. Esa decisión la adoptamos hace unos 3 meses y ... ¡sólo he salido una vez! (ella lo ha hecho algo más). Me da una pereza ...

Para obligarme a salir a correr y siguiendo los consejos de algún amigo que lo hace, lo primero que tengo que hacer es comprarme unas zapatillas de deporte adecuadas para ello. Tengo las típicas para jugar a tenis y, según coinciden todos, eso es lo peor para correr.

"Bueno, no será tan complicado", pensaba yo. Debemos partir de la idea de que no quiero dejarme un sueldo en esa compra ni tampoco que sea algo muy cutre. Y empezamos la búsqueda en internet:

- "Miraré en Decathlon, que deben tener de todo" Hombre, de todo de todo ... no. Tienen su marca y poco más.

- "Iré a Google y pondré 'zapatillas de running', verás qué fácil" ¡¡¿Fácil?!! ¿Alguien sabía que existe el "pronador" y el "supinador" dependiendo de cómo pise cada uno. ¿Pero esto qué es?

¿Y los precios? Pero si hay algunas que con lo que valen me da para varias compras en Mercadona

Cuando parece que por fin encuentras un modelo que se adapta (a tu bolsillo porque eso de pronador y supinador todavía no tengo claro qué soy), resulta que no tienen tu número.

¿Hay algo que desconozca? ¿Alguien sabe si puedo comprarme unas zapatillas decentes sin necesidad de hipotecarme?

Estoy convencido que si me las compro, me obligaré a salir a correr. Y estaos todos tranquilos que no creo que acabe como Forrest Gump

martes, 24 de septiembre de 2013

Miedo

A medida que uno va cumpliendo años y piensa que ya ha visto todo en esta vida, se dan situaciones en las que aún cabe la sorpresa.

(Bueno, creo que con un preámbulo como éste he conseguido captar la atención del lector/a ... o no)

La sorpresa, en esta ocasión, vendría en forma de miedo. Vaya por delante que no suelo considerarme un tipo miedica, pero, una cosa es lo que yo piense y otra la realidad.

Os pondré en antecedentes tomando como ejemplo el cine. Como todos sabéis, existen diferentes géneros dentro del cine (comedia, thriller, western, bélica, ciencia-ficción, histórica, biográfica ... terror) y, en algunos casos, subgéneros (ya sabéis, géneros dentro de un género). Si hablamos de películas "de terror" hay quien las clasifica en "terror psicológico", "terror ..." ¡Tonterías! Las de "terror" se dividen en 2 tipos: "de sustos" y "de miedo" Después, cada uno, clasificará cada película dentro de uno de estos subgrupos en función de sus sensaciones. Las "de sustos", para mí, son aquéllas en las que te pasas la mayor parte de la película con sobresaltos, música estridente en momentos clave tras unos largos minutos de intriga, escenas impactantes, sangre, etc. En cambio, las "de miedo", no. Ésas no necesitan de ese tipo de escenas, quizá tengan razón aquellos que dicen que es más psicológico, no sé, pero lo cierto es que ese miedo dura varios días. Yo me había pasado toda la vida diciendo que "de miedo" solo había visto una película: "El exorcista", mientras que "de sustos" un montón (las últimas podían ser "Mamá", "La mujer de negro", "La maldición de Rookford", "Frágiles", etc)

Creo que ya os he situado un poco en el tema, ¿no? Pues bien, el otro día se nos ocurrió ver "El exorcismo de Emily Rose". Me habían comentado que era "de miedo", no como "El exorcista" (reconozco que ese comentario ya me asustó, porque que un tío sea capaz de decir que "El exorcista" no es de miedo, solo puede significar que ese tío no conoce el miedo o que no la entendió), por lo que aumentó mi curiosidad por verla.

El sábado por la noche, A. y yo enviamos a todos a dormir y nos quedamos solos, con una tenue iluminación en el comedor, preparados para "disfrutar" de la película. A las primeras de cambio aparece un texto que, en inglés, nos dice que la película en cuestión está basada en hechos reales, con lo que capta inmediatamente la atención de A. (no os podéis imaginar lo que le gustan a A. las películas basadas en hechos reales, aunque luego sea un bodrio). Mi primera sorpresa fue cuando en un momento determinado, también al principio, uno de los personajes se dirige al padre de la protagonista llamándole Sr. Rose. ¡Vaya!, yo estaba convencido que la protagonista tenía un nombre compuesto y resulta que no, que Rose es el apellido. Tranquil@s que no os contaré la película, solo una de las escenas que tuvo mayores consecuencias para mí.

Con ese título os podéis imaginar de qué va la película, ¿no? La posesión empieza una noche a las 03:00 h y esa hora aparece en diversas ocasiones durante la película. Uno de los protagonistas, un sacerdote, explica -no sé si es cierto o no- que esa hora es el mediodía del infierno y que, además, intenta ser una burla del demonio hacia la Santísima Trinidad. Repito, no sé si es así o no, pero eso es lo que dijo.

Bueno, pues nada, que yo llevo varios días girando mi reloj-despertador de la mesilla de noche de manera que desde la cama no pueda ver la hora. ¿Os imagináis despertándoos por la noche, mirar el reloj y que sean las 03:00 h? Esa misma noche, la del sábado al domingo, Ma. salió con un grupo de amigos/as y ¿sabéis a qué hora llegó? ¡a las 02:58 h! (me lo dijo A. al día siguiente porque  yo ni me atreví a mirar el reloj)

¿Y ese sonido típico de un exorcismo (al menos, de película)? Esas voces interiores como de mucha gente (claro, son Legión), que son idénticas al sonido de un asmático en plena crisis. Con deciros que el domingo, cuando planchaba, la plancha parecía poseída. ¡Qué manera de sacar el vapor! O la noche del domingo al lunes, cuando fui a acostarme apesadumbrado por la nueva derrota del Sevilla, al apagar la última de las luces, me vino a la cabeza la maldita película y con las prisas de meterme ya en la cama, me di un golpe con el banco que hay a los pies de la cama que casi habría sido preferible ver al demonio sentado en mi lado esperando a que yo llegara.

Pero no os preocupéis, ya casi está superado. Anoche solo giré el reloj-despertador de la mesilla y nada más.

miércoles, 31 de julio de 2013

Ya no tengo edad

Estos días he hecho más deporte de lo habitual y ... eso se paga. Además del cansancio y las agujetas por la falta de costumbre, ha ocurrido algo que normalmente -en mi caso al menos- no pasaba de un mero riesgo: una lesión. Gracias a Dios no ha sido nada del otro mundo, pero me ha servido como aviso para ocasiones futuras.

El viernes por la mañana jugué un rato a tenis (hacía mucho tiempo que no lo hacía por culpa del padel) y por la tarde-noche mi hermano N. me invitó a jugar a fútbol con unos amigos con los que suele quedar semanalmente. El plan era atractivo, pues además de jugarse en césped artificial (a los que pasamos de los 40 años, acostumbrados a la tierra de siempre, eso nos parece un lujo), tras el mismo nos tomaríamos unas cervezas. Sí, ya sé, a veces es mejor pasar directamente a las cervezas, pero con algo de cansancio y mucho calor, sientan mejor.

Conviene aclarar antes de cualquier explicación que yo no juego bien a fútbol, pero me gusta hacerlo. Quizá sea un poco raro, pero así es.

Empezamos el partido, el típico partido de amiguetes, también llamado "de costellada", en el que no se entra fuerte y se es muy permisivo con ciertas infracciones, ya sabéis, aquellas manos "involuntarias", no existen fueras de juego, etc. Todo iba bien hasta que en un balón dividido (no estaba partido el balón, sino que dos jugadores, uno de cada equipo, lo disputábamos) hizo que cuando fui a chutarlo, el contrario decidiera poner la suela de su bota. Lo que se conoce como un plantillazo. No está nada mal el dolor que se siente. Tras cojear un poco, decidí ponerme de portero para no forzar más. Cuando pasó un rato (y me metieron 2 goles) volví a jugar. Era evidente que no tenía nada roto, gracias a Dios, porque solo con pensar en los inconvenientes que ello provocaría en mi vida familiar y laboral, ya me entran sudores fríos.

Tras el partido, un rápido bañito en la piscina, las cervezas y un bocadillo me retiré a descansar. El aspecto de mi pie derecho era este:


Nada del otro mundo: una herida por el impacto y una parte dolorida.

Al día siguiente se me ocurrió jugar a padel por la tarde. La verdad es que no noté muchas molestias en el pie. Sin embargo, en la piscina -después del padel- vi que mi pie derecho, en comparación con el izquierdo, estaba algo hinchado y amoratado. Ahí va el documento gráfico que lo atestigua:


Pues eso, que ya no tengo edad para ciertas cosas.

Ah, y o peor de todo es que el que me causó la lesión, me dijo que había sido culpa mía, "que me había chutado mi pie". Sorprendente.

martes, 9 de julio de 2013

Adicción a los blogs

He de confesaros que llevo una doble vida. Sí, como lo oís. Y no creáis que es fácil compaginar la una con la otra, ¡qué va!. Ya no sé ni quién soy y esto es un permanente vivir sin vivir en mí.

Todo empezó en septiembre de 2010 y fue de la forma más natural que uno pueda imaginarse: sin pensarlo. Al principio era un auténtico frenesí y con el paso del tiempo fue asentándose. Compaginaba mi doble vida con absoluta naturalidad, dominando la situación a la perfección. Sabía perfectamente cuándo era Paterfamilias y cuándo no, hasta que -tal y como les ocurre a aquellas viejas glorias de la interpretación- empecé a mezclar mis dos vidas. ¿Que cómo me di cuenta de que la situación empezaba a ser insostenible? Pues me costó, no fue fácil, no. Hasta que no se dieron ciertas situaciones no fui consciente de que la doble vida que llevaba estaba haciéndome mucho daño y ponía en peligro mi vida ... y la de los míos (esta frase debe leerse lentamente, con voz melodramática y, muy importante, haciendo esa pausa)

Ésta fue la situación que viví no hace mucho y que me hizo sospechar de que algo no iba bien:

Yo: Buenas tardes

Empleado: Buenas tardes. ¿Qué desea?


Empleado: ¿Perdón?

Yo: No, nada, querría apuntarme a clases de yoga

Empleado: Muy bien. ¿Su nombre?

Yo: SaraM

Empleado: Oiga, ese nombre no existe

Yo: Ah, perdone, Paterfamilias

Empleado: Ya ... y ... ¿apellido?

Yo (interiormente): ¡Ahí va!, que no tengo apellido. ¿Cómo salgo de ésta? ... humm ... ¡Ah, ya! Dolega

Empleado: ¿Profesión?

Yo: ingenierocomehuevosdehormiga(hembra)

Empleado: ¿Me ve usted cara de idiota?

Yo: No, como la de la princesa del guisante

Empleado: Domicilio

Yo: En Madrid

Empleado: ¿Podría ser un poco más explícito?


Empleado: ¿Número?


Empleado: ¿Afiliación política?

Yo: Oiga, perdone, ¿y a usted qué le importa?

Empleado: ¿Afiliación política?


Empleado: Aficiones

Yo: Sí, juego a la Play y ...

Empleado (con cara de pocos amigos): Aficiones serias

Yo: Leo esto y esto

Empleado: Perdone si le parezco un poco borde, pero ¿cree usted que puede estar a la altura de gente como Covadonga o MadreYMas o Matt?

Yo: No, la verdad es que me pone usted el listón muy alto. Simplemente quería empezar una nueva vida

Empleado: Anda, váyase antes de que avise a la policía (nunca pasa, pero en las películas lo dicen)

¿Es grave lo que me está pasando?

miércoles, 5 de junio de 2013

Entradas costumbristas: el resfriado

Tras el éxito arrollador de mi anterior entrada, que mereció los comentarios de Drew y Sara M. (lo siento, hasta que no te abras un blog, creo que no podré enlazarte), además de uno que ya me he encargado de eliminar porque era ni más ni menos que del mismísimo Jack el Destripador (no sé, es el primer nombre de psicópata inglés que me ha venido a la cabeza), he pillado la indirecta e intentaré volver a entradas como las de antes.

Hoy volvemos con las entradas costumbristas que, aunque un poco forzada en este caso, tratan sobre temas más habituales y cotidianos. El tema a tratar no es otro que el resfriado (o la alergia, que ya no sé) y cuyos síntomas son:

- Goteo (cuando no chorreo) nasal constante.

- Irritación del tabique nasal en su parte interior (esto suele darse por el uso sin descanso del pañuelo)

- Estornudos habituales (en mi caso, estruendosos, en confianza o disimulados, en público. No, no hay término medio)

- Llorar como una magdalena (para que lo entienda "Jack, el Destripador", Cry as a muffin)

- Tos (de perro)

- Voz de ultratumba

- Dolor de cabeza (algunas veces, las más)

Yo era un tipo normal, con sus dos resfriados anuales hasta que a la tierna edad de 14 años (más o menos) decidí prescindir de una prenda como la camiseta interior. Demostrado estaba que cada vez que llegaba el buen tiempo y dejaba de usarla, con esas bajadas bruscas de temperatura propias de la estación, cogía un resfriado.Al cabo de un tiempo, ya con 23 ó 24 años, volví a tener un resfriado primaveral anualmente. Sin embargo, una vez oí hablar de las alergias primaverales, descubriendo que las hay de todo tipo y pelaje (polvo, ácaros, olivo, polen ...) Convencido de que lo mío era una alergia, se me ocurrió ir al médico para que me sacara de dudas. Cuando llegué con mi cara como la de aquel al que le han dado una paliza, llorando y moqueando, me dijo que no podía hacerme las pruebas, que éstas deben hacerse cuando uno no tiene alergia porque distorsionaría los resultados. Hablando de resultados, ¿sabéis cuál ha sido el resultado? Pues que todavía no he ido a hacerme esas pruebas. Cuando estoy bien ni me acuerdo y cuando estoy fatal no debo ir.

En mi caso, esa alergia suele durar 3 días, no más. Día y medio por fosa nasal y ojo. Me explico, el primer día y medio goteo y lloro por la fosa nasal izquierda y el ojo izquierdo, después se pasa al derecho y dura ese mismo periodo. No tiene más, pero es de las cosas más incómodas que recuerdo. Además, no se sabe por qué, suele coincidir con algo no habitual (una vista, una sesión de lo que sea, una reunión importante) y que hace que sea todavía más incómodo.

Como soy un tipo simpático y generoso a la vez, aprovecharé esta entrada para daros una serie de consejos (nada extraordinario para algunos, novedosos para otros) para enfrentaros a estas situaciones:

- Usar pañuelos de celulosa: Es mucho más cómodo e higiénico (eso de guardarte en el bolsillo un trozo de tela empapado en miasmas se me hace difícil de tolerar) y evitarás malos entendidos. Me explico, hay quien dice que con los pañuelos pasa como con los abanicos, que existe un lenguaje soterrado. Imaginaos por un momento que en pleno resfriado (o alergia) sacas el pañuelo para sonarte la nariz y, al tener una mano ocupada, lo haces con la otra y, sin darte cuenta, estás enviando un mensaje a otra persona, la cual, lógicamente, interpreta aquello que tú -ni por asomo- pretendías decir. un lío, vamos. Con los de celulosa eso no pasa.

- No sonarse la nariz de manera que todo el mundo sepa que lo hemos hecho: De verdad, aunque alguno no se lo crea, es posible hacerlo con muy poco ruido y con un resultado igual o mejor que haciéndolo escandalosamente. Por supuesto, si estáis en el teatro, la ópera, una conferencia, etc, aprovechad, dentro de lo posible, esas pequeñas pausas que siempre se dan.

- Por supuesto, no mirar el pañuelo después de cada uso: ¿Qué esperáis encontrar?

- Evitar, en la medida de lo posible, sitios cerrados:  Si corre el aire, si el ambiente está ventilado, estaréis (y estarán)  mucho mejor.

- No sorber: Ya me entendéis. Ésta, es una de las cosas que peor llevo. Aquellos que inconscientemente (es ya un tic) sorben constantemente, me cuesta tolerarlos.

Bueno, creo que por ya está bien. Os he contado una cosa que me pasa de vez en cuando y además os he dado unos briconsejos. ¿Qué más queréis?

viernes, 26 de octubre de 2012

Vuelve Spotify

Llevo días sin escribir ninguna entrada. ¿El motivo? Que no me apetece. Es más, llevaba media entrada escrita y -nunca lo hago- me ha dado por repasarla y me ha parecido tan mala que la he borrado (como si las publicadas fueran buenas).

Mientras paseaba por mi blogroll, felicitaba a MadreYMas por su cumpleaños y dejaba comentarios en algunos blogs, he recordado que no sé quién me dijo que Spotify seguía vigente en sui versión gratuita. Me lo dijo alguien hace poco tiempo cuando, hablando de tonterías, le comenté que ya no podía oír música en Spotify porque me obligaban a darme de alta en la versión "Premium", la de pago, y que era una lástima y que ... 

Total, que he probado entrar otra vez (he tenido que hacer un esfuerzo titánico por recordar mi contraseña) y ... ¡voilà!, he recuperado mis listas de Spotify. En realidad corresponden a un segundo perfil que me abrí en su día cuando se me anuló el primero.

Pues eso, que aquí estoy disfrutando del momento escuchando mi lista de Bandas Sonoras Originales.

lunes, 1 de octubre de 2012

Operación bikini y efeméride

Esta mañana, antes de desayunar, me he pesado. Según me ha dicho A. es el momento en que hay que hacerlo y, a partir de ahora, caso de seguir con esta costumbre, habrá que hacerlo cada semana a la misma hora. Pues eso, que si un lunes ya es de por sí un poco complicado, desde ahora puede ser aún peor ... o no.

Lo primero que hice tras pesarme fue preguntarle a A. si la báscula que hay en el cuarto de baño (¡qué tontería!, no me pesaré en la de la cocina o en la Thermomix) funciona bien. "Sí" fue su escueta respuesta y mayúsculo mi susto. Resulta que peso ... ¡82,5 kilos!. Cada vez más cerca de Ronaldo (el agnóstico, no Cristiano) y con miedo a empezar a ser señalado por la calle.

Una vez repuesto del susto, he hecho lo que imagino no debe hacerse en la vida: he ido a internet y he buscado mi peso ideal. En el buscador he puesto algo así como "peso y altura". Tras descartar "Peso y altura de Angelina Jolie", "Peso y altura de Lady Gaga", "Peso y altura de Beyoncé", "Peso y altura de Sara Carbonero", "Peso y altura de Shakira" y antes de que apareciera "Peso y altura de Cristóbal Montoro" he entrado en alguna de esas páginas que (parecía) me iban a solucionar mi duda. Introduzco mi peso (82 Kg, porque no acepta decimales) y mi altura (1,78, si es que no he menguado, que todo puede ser). Al poco me aparece un mensaje que me dice "Querida, tienes un sobrepeso que raya la obesidad. Consulta a tu médico" ¿Cómo que "querida"?.Compruebo que he entrada en una página "de mujeres" y varío los patrones de la búsqueda introduciendo "Peso y altura hombres". Sí, ya lo sé un crack y dando argumentos a algún bloguero para preparar una entrada sobre "búsquedas", pero ... Lo peor de todo es que el resultado ha sido casi idéntico al anterior si exceptuamos el iniciar la frase con un "Querida", vamos que tengo sobrepeso. Como soy de aquellos que prefiere profundizar en el tema y no quedarme con la primera de las respuestas, opto por una segunda opinión y cambio a una página web que habla de "masa corporal" "¡Cómo mola eso de "masa corporal" y qué científico suena!. El resultado ... no lo entiendo, me insiste en que me sobra peso, pero aparece en porcentajes y bastantes decimales. Demasiado para el cuerpo (¡vaya!, ni a propósito habría encontrado una expresión más acertada).

Encuentro otra página web en la que aparecen unas tablas (no hace falta introducir dato alguno) y el resultado vuelve a coincidir: existe sobrepeso. Aquí, al menos, encuentro un atisbo de optimismo porque se descarta una obesidad severa y una obesidad mórbida. Algo es algo. Lo que no he llegado a entender es que si aparece la altura y el peso ¿cómo es capaz de diferenciar entre pequeño, mediano y grande? Si uno mide 1,78 no es pequeño, mediano o grande, será solo una de estas categorías, ¿no?

Al final he conseguido adivinar que me sobran entre 6 y 8 kilos (10 como máximo), así que habrá que ponerse manos a la obra. Vaya palo.

No sé por qué me he alargado con esta introducción porque de lo que quería escribir es de una efeméride que ha pasado desapercibida para la mayoría (incluso para mí) y que no es otra que el sábado este humilde blog cumplió 2 años. Aaaaay, parece que fue ayer y ... ¿no te estoy diciendo que hace ya dos años?, ¿a qué viene esa tontería de que "parece que fue ayer ...? Pues eso.

Lástima que tal acontecimiento quedara relegado a un segundo plano por la actuación (perdón, la actuación fue la de Cesc) del árbitro del Sevilla-Barcelona. Mateu Lahoz nos robó 3 puntos importantísimos porque le dio la real gana. Si alguien ha visto las imágenes (no hacía falta ver todo el partido), cuando el Sevilla ganaba 2-1, el árbitro decidió expulsar a Medel con roja directa por un supuesto cabezazo a Cesc que solo él debió ver. Cesc, mal actor y peor persona (recordemos que ha sido el único jugador capaz de sacar de sus casillas al tranquilo Kanouté llamándole "moro de mierda") aprovechó para llevarse las manos a la  cara y tirarse al suelo. En el minuto 88, aún con 2-1 en el marcador, Thiago se lleva un balón con la mano (en esta ocasión lo ve todo el mundo, menos Mateu Lahoz) en una jugada que acaba en gol. Y para acabar, cumplido el minuto 90, el árbitro decide alargar el partido 5 minutos, lo que aprovecha el Barça para meter el tercero.

Sé que no debería molestarme por estas cosas, hay que asumir que todo está montado para que los dos "grandes" se disputen, no solo el dinero que en concepto de derechos televisivos roban al resto de equipos, sino los títulos en juego, pero ....