Mostrando entradas con la etiqueta Colegios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Colegios. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de junio de 2015

La primera ecografía y el nacimiento de otra estrella

Con este embarazo estamos reviviendo momentos que, al menos yo, tenía casi olvidados ... y no será porque no los habíamos vivido pocas veces, no. Hace unos días tuvimos que ir a hacer la primera ecografía (la primera oficial, porque el ginecólogo de A., que es amigo, ya le había hecho 2 anteriormente). Llegamos con una ligera antelación a la hora señalada y esperamos nuestro turno. Cuando por fin nos llamaron, entramos en una pequeña sala, acomodaron a A. en una camilla y al poco empezó la ecografía. El ecógrafo (el aparato, no el señor que la hacía) era bastante antiguo. Nosotros que esperábamos unos avances médicos que nos permitirían ver a nuestro/a hijo/a en 3D, nos tuvimos que conformar con unas fotos peores que las que tenemos de S.

Durante la prueba, el encargado de hacer la ecografía, en un intento de dar conversación y que no pareciera aquello un funeral por el prolongado silencio, preguntó:

- ¿Qué?, ¿es el primero? (creía que esta pregunta ya no se hacía, pero por lo que se ve estaba equivocado)

- No, es el séptimo

- Ah ...

Y ahí se acabó la conversación. No sé, imagino que ese pobre hombre debió pensar "¿y qué le explico yo a ésta?" o "más vale estar callado, no sea que meta la pata". Aunque yo crea que eso no es meter la pata ni un chasco, lo cierto es que ya no hubo más conversación fuera de lo estrictamente relativo a la ecografía.

De momento todo va bien y puedo confirmar que es uno/a, vamos, que no vienen gemelos, cosa que podría pasar dados los antecedentes familiares de A.

Cambiando de tema, os contaré que el otro día asistimos a la representación de la obra de teatro "Connect", interpretada por algunos alumnos de 4º de ESO del colegio y entre los que se encontraba Mi. Interpretaba a varios personajes y aparecía muy a menudo en escena. No creo que sea amor de padre, pero me sorprendió gratamente esta faceta de mi hijo. Se movía con mucha naturalidad en el escenario y dominaba perfectamente sus papeles. El tener dos hijos que, de momento, hayan mostrado su interés por el teatro y lo hayan hecho muy bien (¡qué voy a decir!, pensaréis), hace que me plantee la posibilidad de que sea algo genético ... que lo hayan heredado de A., quiero decir. Ya os conté en una ocasión que mi idilio con el teatro se limitó a una función de Navidad del colegio cuando iba a 4º de EGB (para los de la LOGSE, Educación General Básica, que abarcaba la actual Primaria y lo que hoy es 1º y 2º de ESO) y en la que interpretaba al ángel (no podía ser otro mi papel, decía mi madre ... "con lo guapísimo que tú eres") que anunciaba a los pastores la Buena Nueva. Pues eso, que dudo que mis genes tengan la más mínima influencia en la vena artística de mis hijos.

La obra de teatro en sí -escrita y dirigida por el profesor de Arte del colegio- nos mostraba la influencia de los diferentes dispositivos electrónicos con la multitud de posibilidades y conexiones que éstos tienen en los jóvenes y todo ello a través de diferentes gags o situaciones muy cotidianas (en el médico, de excursión, haciendo cola ante una tienda para adquirir el último modelo de teléfono móvil ...).

El hecho de que la representación se haga en el Auditorio de la ciudad en la que radica el colegio y no en una a sala de actos del propio centro educativo, hace -no nos vamos a engañar- que resalte más, pero eso no quita que Mi. hiciera un gran trabajo. Enhorabuena Mi.

jueves, 26 de junio de 2014

Los malditos deberes de verano

Tranquilos, ya he pedido hora en el médico. Esto de escribir dos entradas seguidas no me pasaba desde ... humm .... hace dos años, creo.

Ayer os amenacé con dedicar una entrada a los deberes de verano y, aunque pensaba escribirla, no pensé que lo haría tan pronto. La culpa (siempre hay que buscar un culpable) es de Sunsi, que ayer me hizo un comentario "picándome" y aquí estoy yo para aceptar -gustosamente- el reto.

Vaya por delante que uno no había oído la expresión "deberes de verano" en su -larga o corta- vida. En mi época existía un curso escolar (como ahora, ¿no?) en el que se impartían una serie de materias, cada una de ella con sus lecciones. Existían también unos exámenes (evaluaciones y más adelante trimestrales y cuatrimestrales). Los exámenes no solo servían para molestarnos, sino que básicamente su función era evaluar (de ahí lo de evaluaciones) el conocimiento que sobre la materia impartida tenía el alumno. De esta forma, al acabar el curso y dependiendo de la nota obtenida en la asignatura, podías aprobarla o suspenderla. Si se suspendía (se dejaba en suspenso), se volvía a examinar en septiembre, es decir, pasadas las vacaciones pasado el verano. ¿Se va pillando? En resumen, los alumnos que no habían superado el examen a final de curso (normalmente en junio), tenían trabajo durante las vacaciones. Es muy sencillo, si no habían trabajado durante el curso, debían hacerlo en verano.

Era algo muy sencillo, todo el mundo lo entendía ... ¡incluso los que habían suspendido! Un alumno suspendido podía discrepar de la nota, considerar que el profesor había sido injusto con él (el consabido "me tiene manía", que es ya muy antiguo), pero nunca -y nunca, es nunca- cuestionaba el hecho de tener que "trabajar" en verano.

Ahora todo ha cambiado. Cuando un alumno acaba el curso, tiene deberes de verano sí o sí. Da lo mismo cómo le haya ido el curso, da lo mismo que haya aprobado con un cinco raspado, que haya sacado un Notable o, incluso, que tenga un Excelente ... ¡tendrá deberes de verano! ¿Es eso justo? Podría darse el siguiente caso:

Pepito (que ha suspendido tres asignaturas): Juanito, ¿quedamos mañana por la mañana para montar en bicicleta?

Juanito (que se ha sacado el curso con una media de Notable): No, no puedo hasta las 12. Antes tengo que hacer deberes de verano

Pasemos ahora, si os parece (¡qué tontería!, si no os parece, también pasaremos), a citar algunos puntos "delicados" de los deberes de verano:

- ¿Son deberes para los niños o para los padres? Si alguno piensa que lo digo porque tenemos 6 hijos, se equivoca. Evidentemente que ese hecho multiplica las consecuencias, pero el hecho de tener un solo hijo implica que establezcas un horario (que se cumplirá o no y que, siempre, conllevará discusiones y/o tensiones) para hacer los deberes de verano. Además, más de una vez toca repasar esos deberes y casi siempre solucionar -o intentarlo al menos- las dudas que surgen al hacerlos.

- Tampoco son una barbaridad, se trata de que el niño/a no pierda el hábito de trabajo adquirido durante el curso. Además de dudar sobre si realmente lo ha llegado a adquirir, siguiendo este argumento sería más fácil no hacer vacaciones y seguir con ese ritmo (y hábitos) del curso.

He llegado a ver "cuadernillos" de verano, que ya el hecho de mencionarlos así (cuadernillos) es un insulto, no solo a la lengua, sino a la inteligencia. Si eso es un cuadernillo, ¿cómo será un cuaderno?

- Pobre del que no los haga. Cuando nuestros primeros hijos empezaron a tener deberes de verano, yo pensaba que era, eso, una forma de tenerlos entretenidos y ocupados para esos ratos muertos del tedioso verano (¿tedioso? ¡Exijo el derecho de los niños a aburrirse!). Total, si no acababan el "cuadernillo", no pasaba nada ... ¡Já! Recuerdo a más de uno de nuestros hijos sufriendo cuando se estaba acabando el verano porque no había acabado el "cuadernillo". Después, cuando el segundo día de curso traía una nota del profesor en la agenda diciéndonos que el niño no había hecho to-do el "cuadernillo" entendí ese sufrimiento.

- El profesor ¿qué culpa tiene de todo esto? Imagino que, como la mayoría de nosotros, estará deseando descansar y no desear que llegue septiembre para "corregir" (supongo que solo mirará las hojas por encima intentando detectar alguna en blanco) unos cuantos "cuadernillos"

- Si un niño no ha hecho todo el "cuadernillo" queda ya marcado. Puede parecer una exageración, pero he vivido en carne propia alguna tutoría (la primera del curso, ya sabéis, esa que sirve como una primera toma de contacto con su tutor y que básicamente le sirve a él para que los padres del informen sobre el angelito que le ha tocado) en la que el profesor, tras sacar a colación el tema del pu... "cuadernillo", saca también conclusiones sobre la laboriosidad del alumno, la mayoría de las veces, precipitadas.

- No es gratis. Quizá no sea un punto primordial, pero el hecho de tener 6 hijos en edad escolar, hace que hablemos de cierto presupuesto.

Si cada día soy más contrario a los deberes durante el curso, imaginaos lo que pienso acerca de los deberes de verano. Aun así, y  a riesgo de parecer un padre cabreado o excesivamente blando con los hijos, se me plantean diversas dudas: ¿No trabajan ya durante el curso como para merecerse unas vacaciones?, ¿no lo hacemos los mayores?. ¿Tanto se les atrofia el cerebro porque estén un tiempo sin hacer deberes?. ¿No pueden aplicarse esos conocimientos, supuestamente adquiridos durante el curso escolar, con ejercicios más prácticos? ¿Por qué ahora que las corrientes pedagógicas más progresistas y avanzadas utilizan conceptos como "interactuar" (que hasta el corrector me lo subraya) los deberes siguen siendo como los de toda la vida? Y la más importante, ¿es realmente positivo para el niño/a hacer estos deberes?

Aunque lo no lo parezca, me he comedido un poco.

martes, 27 de mayo de 2014

Un plan imprevisto

La última entrada la tuve que dejar a medias, pues manda la actualidad y en ese caso, la actualidad vino en forma de repentino y totalmente imprevisto viaje en Sevilla, aunque antes de eso asistimos en el colegio de Ma. a la ceremonia de su graduación. Sí, señores/as, esto es ya un frenesí. Ha sido cumplir 18 años y no hay quien pare esto.

Después de la Misa, empezó el acto académico propiamente dicho, con discursos a cargo del presidente del AMPA (y padre de una de las chicas que acababan el colegio) y alumnas y unas palabras de la directora del colegio, para acabar con la imposición de becas y el canto del Gaudeamus Igitur. Después, las famosas fotos (y selfies) y una cena fría para los asistentes.
Os dejo una foto de una de las chicas que me pareció muy mona
Al acabar, nos fuimos corriendo a casa, mientras Ma. se iba de marcha con las amigas y se quedaba a dormir en casa de una de ellas.

La escapada a Sevilla vino de la siguiente manera: Una compañera de trabajo de A. tenía previsto ir con su familia a ver a uno de sus hijos que vive allí. Su suegra empeoró de salud y debían quedarse. Como era una pena perder esos billetes y la reserva (y pago de una parte) que había hecho en un albergue, se lo ofreció a A. Primero tuvimos que comprobar si era posible viajar con los billetes adquiridos por otra persona. Cuando confirmamos que los billetes no son nominativos, nos decidimos a viajar. Otro "problema" nos esperaba: decidimos que viajaríamos 6 (A. y yo, P., Mi., Q. y JP) y los billetes que nos daba esta compañera de A. eran 5. Al llegar a casa después del acto de graduación de Ma, a eso de las 00:30 h, nos conectamos a internet para sacar el último de los billetes. Imposible, tren completo. Decidimos arriesgarnos y como quedaban unas horas para que saliera el tren, nos acostamos. A las 06:00 h nos levantamos, preparamos 4 cosas, desayunamos un poco y corriendo a Barcelona. Aparcamos en el garaje reservado por internet y llegamos a la estación. No se había anulado ninguna reserva, el tren seguía completo. A. sacó un billete para el tren de las 12:00 h, el siguiente con plazas disponibles, y ya veríamos quién iría en ese tren si fallaba nuestro último intento de viajar juntos. Llegamos al lugar de validación de billetes y explicamos nuestro caso. La empleada de Renfe no estaba por la labor y derivó el problema en el supervisor. A. le explicó que éramos una familia que queríamos viajar juntos, que estábamos dispuestos a llevar a JP en la falda, pero que separarnos sería un desastre. Mientras explicaba esto al supervisor yo miraba su cara de cordero degollado y, la verdad, daba mucha penita. El supervisor accedió y nos dejó ir a todos juntos. Al final, solo tuvimos que llevar a JP en la falda desde Zaragoza hasta Ciudad Real.

Llegamos a Sevilla a las 14:02 h, comimos en el Mc Donalds de la estación de Santa Justa e iniciamos nuestro primer paseo por la ciudad. P. nos "obligó" a "visitar" el Ramón Sánchez Pizjuán, la Puerta 16  y la tienda oficial del Sevilla FC. Después, Pza. de España, Parque de Mª Luisa y de ahí, al albergue, sito en una calle paralela a la Av. de la Palmera. 

Tras descansar un poco, cogimos un autobús y nos fuimos a visitar a una tía mía que vive en una residencia en Triana. Merendamos con ella en una cafetería cercana y volvimos al albergue para ver la semifinal de la Supercopa de Europa. Como se alargó demasiado y ya teníamos hambre, vimos la prórroga en un bar cercano tomando unas tapas y unos montaditos.

Al día siguiente, después de desayunar, nos fuimos paseando hasta Los Remedios, donde asistimos a Misa y seguimos nuestro paseo junto al río, la Torre del Oro, la Giralda y la Catedral, los Alcázares. Al pasar delante de la Plaza de Toros de la Maestranza, Mi. me hizo hacer una foto de la entrada porque era un "face" (que parece que está muy de moda hacer fotos, de edificios o lugares que parezcan una cara).

Face 

Comimos algo camino de la estación y esperamos el tren, que salía a las 16:15 h. Teníamos 5 asientos juntos y el 6º en otro coche y, como en la ida, el tren iba completo. Aunque estuvimos atentos por si en Córdoba o Tarragona llegaba el "propietario" de ese asiento, no apareció nadie. Otra vez tuvimos suerte.

Decía que comimos algo

Llegamos a las 21:10 h, recogimos el coche, pasamos por casa de mis suegros a recoger a S., que Ma. lo había colocado allí porque había trabajado el domingo por la mañana ayudando a vestir niños en un desfile de moda de baño infantil, y, por fin, llegamos a casa.

Estábamos reventados, pero lo hemos pasado muy bien. ¡Cómo se disfrutan estos planes imprevistos!

PS Hablé con el conductor del AVE para intentar que se desviara de su habitual recorrido y así saludar a Sara M. No le convencí

lunes, 31 de marzo de 2014

Objetivo cumplido: campamento 16 hecho

¡He superado el campamento!

Desde que trabajo por y para mí, si no tengo ningún señalamiento judicial o alguna que otra cita ineludible, puedo ir al campamento de turno desde el principio. Desde el minuto cero ahí está Paterfamilias para lo que haga falta.

Este año (otros también lo hicieron) me encargaron cobrar la estancia a los padres. Lo de los niños se paga a través del colegio, pero lo de los padres -no me preguntéis por qué-, no. El que hacía de director dio un primer aviso la primera noche (jueves) y me hizo ponerme de pie ante el resto de padres para que no olvidaran mi cara: a partir de entonces sería una cara a olvidar para muchos de ellos. A lo largo del campamento ha habido que recordar varias veces (volviéndome a poner de pie) que había que pagar el campamento. Pues bien, no conseguí cerrar el tema hasta el sábado a las 13:00 h aproximadamente. Si tenemos en cuenta que el campamento se acababa a las 16:00 h no está mal.

Pero vamos a lo importante, vamos a ver si S. realmente se lo ha pasado bien.

Jueves, 06:32 h

Hace dos minutos que me he levantado y estoy preparando el desayuno como cada día. De repente, veo una figura humana (pequeña) en el dintel de la puerta de la cocina. Es S. que me mira fijamente. Le pregunto que qué hace despierto y sin contestarme se sienta en su sitio esperando que le lleve su vaso de leche. Habla de forma acelerada. Al poco se levanta de su sitio y sigue hablándome acompañando su discurso de saltitos. 

Yo: S., ¿estás nervioso?

S. Sí

Yo: No, tú estás "emocionao"

S: Sí

Jueves, 11:40 h

Acompaño a la habitación a los 6 niños que conforman el equipo en el que está S. (este año no se han matado mucho buscando nombres para cada equipo y se han limitado a enumerarlos). Su equipo es el 16 (Antonio Pueeerta, lolololololó, Antonioooo Pueeeeerta ...), el último. Les acompaño yo porque recién iniciado el campamento somos pocos los padres allí presentes.

Les hago vaciar las maletas y guardar la ropa, ordenada, en los armarios. De repente veo a S. sacando de su maleta un libro bastante grueso. Le pregunto qué es eso y me contesta "Un libro para leer por las noches" Me acerco y veo que el tío se ha llevado un diccionario escolar de más de 300 páginas.

(El sábado, al recoger las cosas para irnos, volvió a aparecer el diccionario y el padre de otro de los niños del equipo me comentó que lo había visto y se había quedado impresionado por el nivel que había en esa casa. Le conté la verdad para evitar malos entendidos)

Jueves, 22:50 h

Después de que los niños viesen (o durmiesen una película), salimos con linternas a buscar "gamusinos". S. está agobiado (se ha dormido durante la película) y además no encontramos ni uno (la primera noche es siempre igual, a pesar de haber gritado y saltado como posesos), pero conseguimos que se acaben de cansar (o se espabilen, como S.)

Después, al acostarse, siguen muy nerviosos (normal) y tardan en dormirse. Los padres vamos a una sala donde tenemos una tertulia y nos presentamos. Ocupaba una posición que hizo que fuera el último en presentarme (ya sabéis, el típico "Soy X, padre de X, de 1ª A, B, C o D y me dedico a X. Es mi 1er campamento"). Cuando llegó mi turno dije: "Hola, soy Paterfamilias, padre de S., de 1º D. Me dedico a cobrar campamentos (risas) y, ahora aunque parezca una broma, no lo es, éste es mi campamento número 16" Se oyeron exclamaciones y aplausos. Hasta ese momento, se había oído a uno decir que llevaba 9 campamentos.

Al poco, se abrió la puerta al fondo y apareció otro padre que dijo que éste era su campamento nº 17 (haremos los mismos, lo que pasa es que a él solo le quedan los del pequeño, y a mí, en cambio, todavía me falta uno de JP)

Viernes, 22:45 h

Si el día anterior habían puesto "Turbo", hoy tocaba "Aviones". A S. le daba igual la película, el resultado volvió a ser el mismo

Iba a pixelar la imagen, pero no se vería
la sobada que se pegó

Después de la película había que ir a buscar "gamusinos". Mi amigo R. (uno de los que quedamos para jugar a la Play), profesor del colegio y tutor de 1º C, me dice que me ponga cerca de él, que tirará algo al suelo para que S. lo pueda coger. Hay que explicar que hay niños (y padres) que matan por coger una pelotita o el que sea. Deja caer media pelota de goma (vendría a ser medio huevo de gamusino) y consigo que S. la ilumine con la linterna. Se queda bloqueado. El profesor que dirige el cotarro, megáfono en mano, grita diciendo que hay algo ahí y todos los niños dirigen su rayo de luz hacia la media pelota que debía coger S., que sigue agarrotado y mirando fijamente. Un niño se tira al suelo y la coge, mientras S. sigue ahí quieto. Le pregunto que por qué no lo ha cogido y me dice "Porque los gamusinos no ponen huevos", mientras me tira de la mano para que nos vayamos de ahí.

R. se muere de la risa y me dice que siga atento detrás de él, que tirará otra cosa para que, por fin, la coja S. deja caer una pelota (entera) de goma. Esta vez S. la coge. Le animo diciendo que muy bien, que ha cogido un huevo de gamusino y me suelta "Son de mentira. Los gamusinos son de mentira" Le digo que sí, y cuando intento cambiar de tema, me suelta "Entonces, ¿para qué saltamos?" No sé qué contestar. S. quiere irse a dormir.

Sábado, 13:00 h

Todos se han ido de excursión a una ermita cercana. Yo me he quedado contando dinero o intentando cuadrar la caja. Cuando vuelven, R. me comenta que ha estado con S. y han tenido la siguiente conversación:

R: ¿Dónde está papá?

S: Trabajando

R: Ah, ¿sí? y .... ¿de qué trabaja?

S: Hummm .... hummm .... no ... ¡sí!, baja deberes para mis hermanos ... y trabaja con corbata.

Bueno, creo que el siguiente campamento con S. será en octubre ... ¡y con JP en noviembre!

miércoles, 26 de marzo de 2014

Ya solo me quedarán cuatro campamentos

Hace dos semanas estuve de campamentos (sí, sí aquéllos que os contaba aquí y aquí) con JP y mañana vuelvo a irme, esta vez con S. Para el pequeños son sus primeros campamentos y después de haber oído contar en casa todo tipo de anécdotas a sus hermanos, está deseando que empiecen. Yo ... no tanto. A mí ya me empiezan a pillar un poco mayor (después de éste ¡ya solo me quedarán 4 campamentos!) y eso de compartir habitaciones con otros padres, salir al baño que hay en el pasillo para poder ducharte y bregar con "cienes y cienes" de niños de 6 y 7 años, como que no apetece mucho.

Ya me estoy imaginando la tertulia nocturna del primer día en la que, al ser el "primer" campamento de todos los padres (nuestros queridos niños van a 1º de Primaria), suele hacerse una presentación. Como los profesores me tienen ya muy visto, estoy seguro que alguno de ellos me hará decir públicamente cuántos campamentos llevo a mis espaldas.

Vienen por delante dos días y medio de partidos de fútbol y otras competiciones de niños, ginkanas, ruegos ("si no lo hacéis os restarán puntos") para que se ordenen la habitación, alguna ayuda a la hora de vestirse y de comer, etc. Esperemos que, al menos, el tiempo nos acompañe. Seguro que sí, estamos todos encantados con esta primavera tan juguetona (debe jugar al escondite porque a ver quién es el/la guapo/a que la encuentra).

S. lleva unos días nervioso y lo noto mucho más próximo a mí. No es una lapa -de momento- pero se le parece mucho. No para de contarme que faltan x días para irnos de campamento, que sus compañeros de equipo son tal y cual, que hay dos niños de su clase que no irán, que ... Sus hermanos lo miran con cierto desdén ("es un emocionao", dicen) olvidando su actitud ante idéntica situación. Hasta JP, a quien aún le quedan unos, lo mira con cierta lástima.

Este campamento tiene un aliciente extra. Asistirán -uno de ellos como padre de otro niño de 1º de Primaria y el otro como "profe"- dos de los que solemos quedar de vez en cuando para jugar a la Play. De hecho, nos planteábamos si llevarnos la Play Station para jugar por la noche, evidentemente a espaldas de nuestras esposas, cosa que hemos descartado porque creemos (sin estar del todo seguros) que sería un poco friki.

Bueno, pues nada, ya os contaré alguna de las cosas que, a buen seguro, ocurrirán en los próximos días.

Nota del autor: Cada día estoy más convencido de que la mayoría de mis lectores (por no decir todas) son mujeres. Solo hay que ver el "éxito" que ha tenido la anterior entrada, dedicada a ese trepidante derbi que disputó el Sevilla contra el otro equipo de la ciudad en la Europa League y que ha merecido 55 visitas y 4 comentarios. Snif


lunes, 16 de diciembre de 2013

Mi. participa en Clown

Hace ya un tiempo, allá por el mes de junio, os contaba aquí que nuestro hijo P. había participado como actor en una obra de teatro. Decía que me había gustado mucho y estoy seguro que se debe a que, además de su buen hacer, como yo en mi vida había hecho nada en este campo, pues eso, que me sorprendía. Bueno, sí, una vez, en 3º de EGB, hice de ángel en la típica obra de teatro de Navidad del Colegio. Era el ángel de la anunciación a los pastores y soltaba una frase relativamente larga (para esa edad). A ver, a ver si logro acordarme ... "No temáis pastores, vengo a anunciaros una buena nueva (y yo, que no tenía ni idea de qué era una buena nueva) ... ha nacido Dios, el Salvador" Justo al acabar mi frase, uno de los pastores exclamaba "¡¡Yo no me trago esa bola!!". Pues bien, durante uno de los ensayos, este niño, como gracia, no tuvo mejor idea que me meterse una canica de hierro en el boca y ... a punto estuvo de ahogarse. Recuerdo al profesor metiendo su mano en la garganta del niño (más rojo que el punto de la bandera japonesa) hasta sacarle la bola.

Bueno, una vez más, me estoy yendo por las ramas porque de lo que quería hablaros es de la actuación de Mi. el pasado viernes. El colegio al que van los niños, desde hace 3 años, hace un Musical (no confundir con Festival) en el que participan muchos alumnos. Para elegir a los protagonistas del Musical se hace un casting con multitud de aspirantes a esos papeles. Pues bien, Mi. resultó elegido para interpretar al segundo de los protagonistas, en esta ocasión era el presentador del circo en el que se desarrollaba parte de la obra "Clown"

Tras varias semanas de ensayos llegó el gran día. Esta vez, como nuestro hijo Mi. tenía un papel destacado nos guardaron unos sitios en las primeras filas. Justo antes de empezar, ya apareció Mi. dando prisa a los tramoyistas que preparaban el escenario y de esta forma avisar al público que aquello estaba a punto de empezar. También estaba por ahí P. que hacía de jefe de tramoyistas, con unos auriculares en la oreja y micro en la boca dando órdenes a todo el mundo, mientras por el pinganillo recibía instrucciones del director y del director artístico del Musical.

Empezó por fin el espectáculo y enseguida apareció Mi. con su chaqueta roja, pantalones blancos y chistera interpretando su papel y bailando las canciones que le tocaban. Reconozco que me sorprendió gratamente su actuación porque, de verdad, no esperaba esa soltura encima del escenario y ante tanta gente que allí se congregó. Al acabar el espectáculo, recibimos cantidad de felicitaciones por la actuación de Mi. Si, se me caía (y se me cae) la baba.

También participaron Q. y JP junto con muchos niños de sus respectivos cursos en algunos bailes colectivos que servían de coreografía en el Musical.

Ya sé que perderemos parte del anonimato, pero estoy tan orgulloso de su actuación que creo que vale la pena pagar ese peaje. Os dejo un enlace de la noticia aparecida en un medio local que se hace eco del Musical. Lo siento, no he sido capaz de ponerlo de otra manera, así que tendréis que clicar en el enlace.

viernes, 25 de octubre de 2013

Otra vez las reuniones de padres

Como ya sabéis por las veces que lo he comentado en este blog, A. y yo pertenecemos a ese grupo de padres (no sé yo si selecto o qué) que va a miles de reuniones del colegio de los niños a lo largo de un curso académico cualquiera. Durante un tiempo (mucho tiempo) pensaba que era un pringado (sigo siéndolo, pero por otros motivos) por el hecho de no perderme ni una de las reuniones. Ahora, en cambio, eso me da un aire que no sé cómo describir, es un aire de -a ver cómo lo digo para que no se malinterprete-, de superioridad (suerte que iba a intentar que no se malinterpretara) sobre los demás.

El otro día, por ejemplo, durante la reunión de 6º EPRI (Educación Primaria), la de Q., el tutor nos decía a los padres en el aula que pensáramos que al acabar este curso habremos ido a ... ¡18 reuniones! de nuestros hijos. El planteamiento era muy sencillo: 1 hijo x 3 reuniones por curso (1 cada trimestre) x 6 años de escolarización = 18 reuniones. ¿Y esa cifra por qué me resultaba familiar a mí, que no había dedicado ni un nanosegundo de mi tiempo a semejante planteamiento? ¡Claro!, esas son las reuniones que A. y yo nos tragamos cada año. Me explico, al tener 6 hijos y haber una reunión al trimestre, la operación es muy sencilla: 6 x 3 = 18. He aquí el primer síntoma de esa superioridad.

Como el tiempo pasa (también para nosotros), cuando vamos a las reuniones de la clase de S. os puedo asegurar que estamos un poco por encima de la media de edad de los padres (de verdad, sólo un poco, ¿a qué edad empieza la gente a tener hijos?). O se peinan canas o ... se peina menos (menos cantidad de pelo, se entiende) y eso, quieras o no, te da también ese aire de superioridad, de experiencia, de ... no sé, de que vas más de guais. Me encanta comentar ciertas cosas que denotan la anormalidad (fuera de lo normal) de nuestro caso con otros padres. Durante la cena fría posterior a la reunión del miércoles correspondiente a 1º de EPRI (la de S.), A. me animó a hablar con otros padres (¡qué poco me gusta eso de romper el hielo!). Hablaba con uno de éstos que me decía frases como "Buf, los profesores son de otra pasta, porque mirar que bregar con 25 niños..." "Bueno -le decía yo-, piensa que después de trabajar, como todos, se van a su casa y son los padres los que se ocuparán de ellos" (ya sé, el nivel es el que es) y añade "Sí, no sé cómo lo hacen, porque después nosotros en casa, con dos, vamos como locos" Antes, pasaba por alto estos comentarios (y los entendía, de verdad), ahora, en cambio, reconozco que me recreo y, como quien no quiere la cosa, saco a relucir que tenemos 6 hijos. Permitidme la maldad, pero disfruto viendo sus caras de susto y cierto sonrojo por su comentario.

Bueno, ya estamos acabando las de este trimestre. Sólo nos queda la de 1º de Bachillerato, la de P. Aunque ahora empezamos las tutorías: el lunes tenemos 4 de una tacada. Tendré que estar muy atento para no hablar de Q. en la de Mi. o de JP en la de P. No sé, habrá que evitar situaciones tipo:

Tutor, pensando en P.: ¿Cómo veis a vuestro hijo en casa?

Yo, pensando en JP: Bien, pero es un suplicio tener que ir pidiéndole constantemente que se ordene el cuarto o que recoja la ropa del cuarto de baño.

Tutor, sigue pensando en P. porque la respuesta cuadra perfectamente con la pregunta formulada: Bueno, eso es lo que tienen los adolescentes

Yo, que sigo pensando en JP mientras me pregunto qué habrá querido decir el tutor con eso de la adolescencia: Ya ...

jueves, 20 de junio de 2013

Ha nacido una estrella

De todos es sabido la irrefrenable tentación que todo padre de familia (con un blog) tiene de escribir sobre los piojos de sus hijos. Sí, sé lo que estáis pensando y para mí también ha sido una novedad. Está claro que no vivimos en este mundo, mira que sorprendernos por esto ...

Pues nada, que aquí estaba yo pensando sobre qué podría escribir (una vez descartado hacer una segunda entrega sobre los piojos de los niños), cuando se me ocurrió que podría contaros que ayer fuimos al teatro... ¡Anda!, Paterfamilias se ha vuelto intelectual y ahora va al teatro. ..No, no seáis tan mal@s conmigo, se trataba de una función del colegio de los niños, pero no una función cualquiera (claro, como era del colegio y seguramente actuaba alguno de tus hijos ...), sino una en la que actuaba P.

Resulta que a principios de curso (cuando uno está dándole vueltas a la cabeza pensando en el número de posts que publicará sobre los piojos de los hijos), nuestro hijo P. decidió coger como optativa una asignatura que se llama "Teatro". No hace falta ser muy listo para adivinar la temática de la asignatura, ni muy perspicaz para entender mi sorpresa-enfado por haber dejado "Francés" para coger "Teatro".

Se trataba de una representación sobre una obra escrita por el profesor de la asignatura y situada históricamente en Roma, exactamente 70 años dc (no es que ya existiera, que podría ser, la mitad del famoso conjunto musical, sino que significa "después de Cristo"). El título, "Una de romanos" y el papel desempeñado por P. el de un esclavo huido junto con cuatro compañeros más ... No os cuento más porque cuando hagan una gira mundial no iréis a verla porque ya os la sabréis.

La cita era a las 20 horas en el Auditorio de la ciudad en la que se encuentra el colegio (no penséis que era la típica obra de fiesta colegial representada en un piojoso (ops) escenario. No, ¡qué va! Y allá que nos fuimos A. y yo, con sus padres, una hermana de A., Ma. y una amiga suya y S. También vino mi hermana L. (madrina de P.) con una de sus hijas. Mi, Q. y JP ya habían visto la representación con los compañeros del colegio y además, alguien tenía que quedarse en casa, ofreciéndose Mi. como voluntario muy amablemente.

Una vez sentados en nuestra butaca y mientras esperaba que empezara la obra, me dediqué a lo que se dedica cualquier padre de familia: a observar las cabezas de niños allí presentes y a intentar calcular el número de piojos que podían haberse dado cita en el Auditorio, ya sabéis, ¿qué os voy a contar?, ¡a lo que se dedica cualquier padre de familia en cuanto tiene un momento ocioso!

Cuando por fin llegó la alcaldesa empezó el espectáculo. Uno de los primeros en salir a escena fue P.. Vestido (¿vestido?) como un esclavo y de los primeros en pronunciar las primeras frases de la obra. Mi primera sorpresa fue oír a mi adolescente hijo y entenderlo. Supongo que es la edad, pero no os podéis imaginar la velocidad y el nulo esfuerzo por vocalizar que tiene su discurso normalmente, de ahí que esa fuera mi primera y grata sorpresa.

A tenor de los aplausos del público, podríamos calificar la obra como un éxito rotundo, pero hay que ser conscientes de que la mayoría del respetable (¿puede calificarse así al público si tenemos en cuenta que también había niños y probablemente con piojos?) eran familiares de los actores.

Me gustó la actitud de P., las ganas que ponía en su papel, lo que ha disfrutado durante los ensayos y el compañerismo que ha existido entre todos los participantes. El profesor y director del espectáculo estaba exultante con el resultado y así nos lo hizo saber cuando fuimos a felicitarle.

Y para acabar, un pequeño juego. Para los habituales de este blog resultará muy sencillo, pero se trata de averiguar quién es P. en la foto que encabeza esta entrada. Está tomada en el momento en que todos los participantes salieron a saludar una vez finalizada la representación. Existe un elemento por el que fácilmente podréis reconocerlo.

Ah, una pista, no tiene piojos ;-)

Nota.- Esta tarde tenemos un acto académico de gran nivel: la imposición de medallas de S. que ya ha acabado nada más y nada menos que P5

martes, 4 de junio de 2013

Un finde tranquilo

Éste ha sido, por fin, un fin de semana tranquilo.El sábado por la mañana, después de acompañar a P. a la estación de Sants para coger el AVE dirección Sevilla, nos fuimos a Ikea a comprar unos marcos para el despacho. Después recogimos a Ma. en el cole adonde había ido a examinarse de inglés y por la tarde estuvimos en el despacho colgando cuadros. Enmarqué mi título (no sea que alguno de mis selectos clientes dude acerca de mi titulación) y busqué en internet imágenes de grabados para los otros marcos. Me ayudó A., los imprimimos y aquí tenéis el resultado:


Título, grabados y dos cuadros que tenía en casa

Mi mesa
El sábado anterior había estado en el despacho con P. pintándolo y como podéis comprobar usé dos colores que tenía por casa. Concretamente el tono "Orégano", que es el verde y el -atención- "Barro de río". El primero lo habíamos usado para pintar una parte de la cocina y el otro era -en un primer momento- para el comedor, pero al empezar a pintar, el pánico se apoderó de nosotros y sirvió solo para pintar los radiadores. Lo que sobró, lo utilicé para pintar parte del despacho, que originariamente (hay que decirlo) era de un amarillo canario muy, pero que muy feo.

Estoy especialmente satisfecho con el resultado obtenido con los grabados, pues la apuesta era arriesgada. Eso de buscar unas imágenes en internet e imprimirlas resultaba osado por el resultado que podría obtenerse. Al final no ha quedado del todo mal. Claro que eso solo puede hacerse con grabados, no con cosas más complicadas.

Mi conciencia me dice que me estoy enrollando con tonterías y que el objeto de la entrada era el fin de semana, no mi despacho, así que seguiré con el guión previsto.

Decía que el sábado por la tarde lo dediqué a eso. Después, en casa, pude seguir (a través de internet) el final de la temporada futbolísitica, donde el Sevilla nos obsequió con una victoria dejando sin poder participar en la Champions al Valencia. Lo siento.

El domingo por la mañana estuvimos en el colegio de los niños participando en la catequesis de la Primera Comunión de JP, que, si Dios quiere, la recibirá el curso que viene. Ya que teníamos que ir al colegio, se aprovechó para quedarnos allí a comer junto con los padres de esa clase. Como uno de los niños celebraba ese día su cumpleaños, sus padres tuvieron la idea (gran idea) de invitarnos a los demás a un aperitivo, la bebida y el postre. Lo pasamos muy bien hasta que alguien tuvo la siniestra idea de jugar un partido de fútbol "padres contra hijos" (¿quién inventó esto?). Ya os podéis imaginar cómo empiezan y, sobre todo, cómo acaban estas cosas. En un lado unos cuantos padres y en el otro 100.000 niños dispuestos a darlo todo. El primero en montar el numerito fui yo. Un niño tenía la pelota y me puse delante de él para intentar quitársela, hizo un quiebro, giré yo también y ... vi mis pies volando y todo mi cuerpo se estampó contra el suelo, cayendo de espaldas. ¿Qué había pasado? Pues nada, que un niño pequeño, el hermanito de uno de los que jugaba, pensó que lo mejor era montar en su moto de juguete en medio de la pista donde se disputaba el partido. Estaba detrás mío y, sin querer (tengo mis dudas) me hizo una muy buena zancadilla. Todo el mundo (yo también) dedicamos toda nuestra atención al mocoso, mientras yo sufría en silencio mi dolor.

Pero eso no quedó ahí, qué va. Al rato, un padre muy entusiasta en su juego (tenías que haberlo visto apartando niños con los brazos cuando llevaba la pelota) sufrió un pelotazo en la cara. Sus gafas (aquién se le ocurre jugar con gafas de sol) salieron despedidas en dos trozos y su ojo empezó a ponerse rojo del impacto. Aprovechó la coyuntura para retirarse. Al poco, otro padre, en un intento de control del balón, lo pisó y fue a parar al suelo. Resulta impactante ver caer al suelo a un tipo de algo más de 2 metros. El resultado fue que el tobillo empezó a hincharse de manera que parecía que tenía una pelota de ping pong alojada allí, después el tamaño era del de una de golf y no sé si llegó a más porque decidimos aprovechar para irnos.

Poco después de llegar a casa, me fui a recoger a P. que volvía de Sevilla. Había ido a ver el último partido que Palop disputaba con el Sevilla.

Ayer lunes, al levantarme, noté unos dolores impropios para mi actividad habitual. La caída había dejado secuelas.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Digitalizando que es gerundio

Cada día estoy más convencido de que en los colegios tienen a un tipo contratado solo para poner reuniones de padres y, además, debe ser de los que más trabaja (después de los padres asistiendo a tantas reuniones).  Este tipo se ocuparía de ir vigilando a los padres durante todo el curso escolar y, cuando detecta que bajan un poco la guardia, ¡zas!, convoca una reunión.

Bueno, esta introducción es para contaros que el lunes tuvimos reunión de padres del curso de ... humm ... esperad un momento ... ah, sí, de P. (4º de ESO). Bien, la reunión de hecho son dos reuniones y la primera de ellas es la que tenemos en el aula del hijo en cuestión con su tutor o encargado de curso. Allí se comentan temas académicos, pero más orientados al desarrollo del curso y es donde suele haber más preguntas por parte de los padres. Siempre empieza igual: hasta que alguien no rompe el hielo, allí nadie pregunta. Ahora bien, hay quien se anima de tal manera, que lo que cuesta es que deje de preguntar.

Desde hace unos años (y más aún si lo comparamos con nuestra época de escolares que, nos guste o no, de eso hace ya mucho tiempo) las cosas han cambiado. Ahora se digitaliza todo tanto que ya casi no se usan libros. Los profesores nos cuentan encantados las últimas novedades en los sistemas de estudio, mientras la mayoría de los padres oímos estas explicaciones con cara de circunstancias. Ayer, sin ir más lejos, el profesor nos explicaba -con demostración práctica y todo- dónde debíamos acudir para comprobar si el niño "tiene deberes" o tiene que estudiar. Es lo que ellos llaman la "agenda digital", creo recordar. Una madre, preocupada por la educación de su hijo, comentó -muy acertadamente a mi entender- que todo eso estaba muy bien, pero que echaba de menos algún manual (físico) de referencia al que el alumno pudiera acudir para profundizar en la materia, ya que Wikipedia "hace mucho daño" en estas edades. El profesor quedó desubicado ante tan inesperado (para él) comentario y no supo qué contestar.

Como la reunión se estaba animando, intervino otra madre y como excusándose dijo "Ya sé que lo previsto es que en cada casa exista un ordenador por cabeza ..." ¡¿Cómo?!, pensé yo. Y enseguida me vino a la cabeza la última rueda de prensa de Rajoy en la que, un ordenador no, pero lo que sí tenía por cabeza era una pantalla de plasma. Seguía yo con mis malos pensamientos, cuando esta señora siguió con su pregunta diciendo "(...) ya sé que nosotros somos un caso atípico porque no tenemos un ordenador por cada hijo, pero ..." Ahí ya nadie le dejó seguir. ¡Todos somos "atípicos"! El profesor, una vez más, se quedó sin argumentos y apenas pudo articular palabra. Yo, mientras tanto, parapetado en mi silencio, no salía de mi asombro. ¿Cómo puede ser que el colegio, en un derroche de imaginación, prevea que los alumnos realicen, sino todos, la mayoría de sus tareas con un ordenador y sin embargo no tenga en cuenta que en la mayoría de las casas hay un ordenador, dos a lo sumo? ¿Cómo puede ser esto en un colegio en el que la media de hijos por familia es muy superior a la media? Y ya acabo, ¿cómo puede ser que no prevea dotar de medios tecnológicos a los alumnos, a los que "obliga" a trabajar con esos medios?

Ya sé que los tiempos están cambiando y que en la transición a estos nuevos métodos no hay vuelta atrás, pero me parece que antes hay que estudiar un poco el tema, ya sabéis, pros y contras. ¿Os imagináis, por un momento, a un hijo adolescentes "estudiando" con un ordenador que precisa de conexión a internet y, por tanto, también a Facebook, Twitter, Youtube ...?

¿Estaré exagerando?

martes, 6 de noviembre de 2012

No tengo palabra

Definitivamente no tenemos palabra. Llevo un tiempo diciendo que a partir de ahora no pensaba ir a todas las reuniones del colegio (cuando digo todas, hay que leer toooooodas), que eran demasiadas y que la vida no nos daba para más. Recuerdo incluso haberlo comentado en este blog (perdonadme, pero no tengo ganas de ponerme a buscar la entrada, marcarla, ir al botoncito de "Enlace", clicar, pegar y escribir el texto que quiero que aparezca) por lo que un hipotético comportamiento contrario a lo manifestado me haría quedar como un hombre sin palabra.

El sábado por la noche vino a cenar a casa nuestro amigo M., que además de amigo -casualidades de la vida- es el profesor y tutor de JP, por lo que "aprovechamos" esa cena para hacer la tutoría de JP. En un momento de la conversación salió el tema de la reunión prevista para el día 5 de noviembre (sí, sí, ayer) y al verme reacio a asistir, con la boca pequeña, eso sí, dijo que nosotros mismos, que entendería que no asistiéramos. No nos dijo expresamente que no lo hiciéramos, pero podía entenderse como un "permiso tácito" a ello.

Empezaba yo a tener fama de incumplidor de principios, pues hasta ahora creo que he asistido a todas las reuniones del colegio del primer trimestre (puede ser que a la S. no, pues no recuerdo haber estado en su aula), cuando se presenta la ocasión ideal que reafirmarme en mi idea y demostrar al mundo que si digo una cosa, la cumplo. La cita era ayer, a las 20:30 horas. A. y yo teníamos que ir a Barcelona a hacer unas gestiones para Primogénito, lo cual suavizaba mucho la no asistencia a la reunión. Vamos, para entendernos, teníamos una excusa y no sería necesario, llegado el caso, dar ninguna explicación.

Estaba yo en casa cuando llegó JP del cole. Me da un beso y me dice "Hoy hay reunión en el cole". ¡Dios mío, ¿por qué todo es tan difícil?! Me armo de valor y le digo "Pues me parece que mamá y yo no podremos ir" Se hace el silencio. Como pasa el tiempo sin que diga nada y una vocecita (la conciencia supongo) empieza a martillearme en mi interior, con una gran sonrisa en mi cara le suelto "No pasa nada si no vamos, ¿verdad?" ... Me mira (soy incapaz de adivinar qué pasaba por su cabeza) y me dice "Me destrosarías el corasón"

A las 20:30 h, corriendo desde Barcelona, llegamos a la reunión del cole y vimos el dibujo que nos había preparado con todo su cariño. Entendí eso de "destrosarle el corasón", aunque lo que quedó destrozada fue mi coherencia. Desde ya soy un hombre sin palabra.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Vuelven las reuniones del cole

Ayer martes tuvimos la primera tutoría del curso. Fue con el profesor de Q. y, después del veranito que hemos pasado gracias a él y a sus deberes, hemos decidido poner en antecedentes a su nuevo profesor e intentar afrontar el tema desde el minuto 1. A ver qué tal va.

Y si ayer iniciábamos nuestro periplo de tutorías, hoy debutamos en las reuniones del colegio. Por lo recurrente del tema puede haber algún lector que crea que soy un exagerado, que alguna reunión de vez en cuando no está mal y ... ¡tiene toda la razón!. Lo que pasa es que nosotros no tenemos una reunión "de vez en cuando", sino que a lo largo del curso tenemos un montón de ellas. Ya veréis. Suele haber una reunión al trimestre (uyyy, qué exagerado se nos ha vuelto Paterfamilias, por una reunión al trimestre, escribe una entrada diciendo que se pasa el día en el colegio de los niños). Por favor, ¿puedo seguir? Vale, gracias. Decía que tenemos una reunión al trimestre (que no es gran cosa, es verdad), pero como tenemos 6 hijos, son ... ¡exacto, 18 reuniones! Pero la cosa no se queda ahí, sino que también hay tutorías y lo recomendable es tener una al trimestre para poder hacer un buen seguimiento del alumno. Los más listos habréis deducido que entre reuniones de curso y tutorías ya llevamos 36 visitas al colegio, ¿no? Pues aún hay más. ¿Máááááás? Sí, sí, más, porque hace ya unos años nos "pidieron-por-favor" ser padres encargados de la clase de P. ... y de la de Ma., por eso empezamos hoy con una de esas reuniones para los matrimonios encargados. Ah, eso son solo 3 reuniones al año, pero si las sumamos a las anteriores, hacen un total de ... música de trompetas ... ¡39 visitas al colegio fuera del horario escolar!

Alguno pensará que esto es culpa nuestra por tener tantos hijos y ... ¡es verdad!. Lo que no quita que este año A. y yo hayamos decidido ser un poco más selectivos a la hora de ir a las reuniones. ¿Que son importantes? Sí, lo sé (y lo sé porque hasta ahora hemos ido a todas o casi todas las reuniones), pero también sé que llega un momento en que los temas de las reuniones se repiten (es normal, cuando hace unos años eran unos los niños que tenían, no sé, 9 años, ahora son otros, pero los temas son los mismos). Total, que iremos a menos reuniones y de esta forma habrá menos días en los que dejaré colgados a mis compañeros de padel y, lo más importante, podremos poner en práctica todo aquello que se nos enseña allí.

miércoles, 20 de junio de 2012

Las notas de S. (fin)

Como decíamos ayer (¡qué ganas tenía ya de escribirlo!), las notas de S. son ininteligibles y para acabar de rematarlo, al final hay un apartado reservado para las "Observaciones de la profesora".

Este apartado empieza con un "Estoy muy contenta por la evolución que ha hecho S. a lo largo del curso escolar". Parece que esto empieza bien, ¿no?, aunque, no sé por qué, me suena un pelín a formulario, ya sabéis, frase-tipo con un espacio en blanco para poner el nombre de la criatura-alumno.

Las frases(-tipo) más destacables son:

- "Se muestra muy motivado para aprender, receptivo para conseguir nuevos conocimientos y con una actitud que permite que se enfrente a los pequeños retos que le van surgiendo" Imagino que debe ser el lenguaje políticamente correcto lo que lleva a escribir estas frases tan absurdas y huecas. ¿Qué nos intenta decir la profesora con esto?, ¿que participa en la clase?.

- "Sabe estructurar y organizarse el trabajo y se esfuerza en presentar los trabajos limpios y pulidos" ¡Olé, mi niño!, creo que lo voy a fichar para que me ayude o mejor todavía voy a ofrecer sus servicios a diferentes Escuelas de Negocios para que, ahora que está tan de moda esto del "coaching" les imparta unas cuantas sesiones.

- "Poco a poco ha ido interiorizando y cumpliendo las normas de la clase, así como también a asumir y reconocer su responsabilidad y modificando la manera de enfrentarse a las dificultades" Vamos a ver, vamos a ver... No creo que haya que esforzarse mucho para deducir que la señorita intenta decirnos que cuando llegó el primer día a su clase no sabía ni dónde había que colgar la bata y a base de repetición y algún que otro grito, finalmente lo aprendió. Este ejemplo servirá para cualquier otro "reto" (me encanta este lenguaje).

Ah, lo mejor es cómo acaba esta frase " ... por este motivo es necesario felicitarlo". En casa -no podía ser menos- estamos preparando una fiesta para celebrar tal efeméride. Como en las películas americanas colgaremos un cartel, de lado a lado del comedor, con la siguiente leyenda "Felicidades S. por colgar bien la bata". ¡Qué menos!

- "Está haciendo un buen aprendizaje lectoescritor, pues se muestra muy ilusionado por escribir palabras de forma espontánea y se ha iniciado en el gusto por la lectura". Esta frase no tiene desperdicio. Para empezar, ¿qué significa "lectoescritor", que hasta el ordenador me la subraya dándome a entender que esa palabra no existe (al menos en el DRAE)?. Lo de la ilusión en escribir "palabras (buf, qué alivio, imaginaos que le da por escribir jeroglíficos) de forma espontánea", quizá explique esos garabatos (mira que soy tonto, eran palabras) que a veces me encuentro en las paredes de casa. Y lo del "gusto por la lectura" me tranquiliza, ahora entiendo que el otro día le pillara con la Ley de Enjuiciamiento Civil en las manos.

- "Está adquiriendo un  buen control del trazo y una buena discriminación tanto auditiva como visual de los grafismos trabajados, aunque la pinza no la hace todavía correctamente" Está claro que esta frase no está al alcance de cualquier padre y que lo de la "pinza" ... ¿a quién se le va la pinza?

- "En las matemáticas muestra facilidad para realizar el tangram ya que muestra una buena organización espacial. Reconoce y representa las grafías de los números trabajados así como la asociación con la cantidad que representan. Sabe clasificar y trabajar la seriación y reconocer y representar las figuras geométricas que hemos trabajado". Todo esto para decirnos que cuando ve un "5" sabe que corresponde a la siguiente cantidad "@@@@@". Ya te vale.

- "En el área de plástica se muestra creativo y detallista con sus dibujos, disfruta pintando y está aprendiendo a dar forma a lo que quiere representar" Solo una pequeña objeción. ¿Tanto les habría costado enseñarle que todo eso -que está muy bien- hay que hacerlo en un papel? Las paredes de casa -y sobre todo nosotros- lo habríamos agradecido.

- "En cuanto al proceso de sociabilización, de vez en cuando le cuesta resolver los problemas mediante el diálogo" Ahhhh, ahora lo entiendo, si en Oriente Medio hubieran tenido este sistema educativo, no estarían como están, ¿no?

- "Con el trabajo cooperativo ha puesto en práctica actitudes de darse a los demás, ceder, compartir, llegar a acuerdos ... Esto le ha ayudado a ser más flexible y reflexivo y no dejarse llevar por una actitud más impulsiva". ¡Pobrecito mío!, siendo el pequeño de los hermanos y recibiendo de todos, por una vez que podía imponerse ...

- "Felicito a S. por la maduración que ha hecho a lo largo del curso" ¿Esto significa que ha aprobado P-4? Uf, qué alivio, podía haber empezado leyendo la última frase del folio quinto y no leerme todo el informe con el corazón en un puño por si nuestro S. no aprobaba curso.



-  

martes, 19 de junio de 2012

Las notas de S. (I)

El otro día llegaron a casa las notas de S. Aunque ahora le llamen "Informe de Evaluación", para entendernos, le llamaremos "las notas".

De entrada, sorprende la extensión de las mismas, pues ocupan 5 folios y se dividen en diversas áreas. Atención: 

- Área de descubrimiento de uno mismo: No sé qué tal le habrá ido a sus compañeros de curso, pero os puedo asegurar que si a S. le llamas por su nombre, contesta. Creo que se descubrió a sí mismo hace ya mucho tiempo. No sé qué nota ha sacado porque no lo dice, se limita a usar frases tipo "Va mejorando su responsabilidad ante el trabajo". Uf.

- Área de descubrimiento del entorno: Eso es lo que "Martes y trece" llamaba "el entonno", digo yo. Sigo sin saber qué nota ha sacado.

- Área de intercomunicación y lenguaje: La verdad es que tienen unas asignaturas muy raras. Cuando yo era pequeño teníamos varias que se englobarían en esta área (lengua, mates ...)

- Estimulación precoz: En casa estamos muy contentos porque le ha ido muy bien en general. Los bits, las audiciones, las actividades lingüísticas, los letreros de lectura, el circuito de psicomotricidad y los juegos inteligentes (einnn?) parece que se le dan bien. Sé lo que estáis pensando ... y estoy de acuerdo, ¡estoy seguro que yo también suspendería!

- Plan de formación: Aquí nos detendremos un poco y analizaremos punto por punto, porque merece la pena. Destacaré solo alguna de las frases que me han llamado la atención.

  • Área de religión: "Relaciona la luz con Jesús" No quisiera ponerme trascendente, pero ... no lo entiendo. No creo que haya entendido que Jesús es la Luz del mundo. Si es así, llamaré al Vaticano para que vayan reservando una plaza para el Papa del año 2050.
  • Relaciones afectivas y comunicativas: "Se muestra respetuoso con la maestra". ¡Pero qué listo es mi niño! se ha dado cuenta que quien manda en la clase es la "señu" Pero, ¿esto no es elemental?. "A veces molesta a los compañeros" Mientras no diga "siempre", me parece que es lo normal, ¿no?
  • Vestido: "Sabe ponerse y quitarse la bata sin dificultad". ¿Eso qué es?, ¿un Excelente, un notable ...? Ya me imagino las conversaciones de este verano con otros padres. "¿Qué, cómo les ha ido el curso a tus hijos?" "Huy, muy bien, estamos encantados con S. que ha sacado muy buena nota en "Vestido".
  • Alimentación: "Sabe estar sentado mientras come" Bueno, eso significa que hay sitio en el comedor. Si no lo hubiera, comería de pie, pero comer, comería.
  • Higiene: "Va mejorando en el cuidado de su aspecto personal" ¿Tendrá eso algo que ver con que al peinarlo por las mañanas a veces me pide que le haga una cresta o le ponga espuma?
  • Orden: "Ayuda a ordenar la clase" ¿Y si en casa le pongo una pizarra y unos cuantos pupitres, conseguiré que aquí también ayude?  


Seguirá ...






miércoles, 30 de mayo de 2012

Época de exámenes

Varios de vosotros me habéis escrito (vía comentario o a través de correo electrónico) dándome ideas como aquella que propuso ingenierocomehuevosdehormiga(hembra), ya sabéis, preguntas trascendentales que uno se hace a lo largo de su vida como "¿Por qué "todo junto" se escribe separado y por qué "separado" se escribe todo junto?" Pero esto lo dejaremos para otro día. ¿Por qué? Pues porque estaba cotilleando un poco las estadísticas de mi blog cuando me he encontrado con que he recibido alguna visita desde aquí y como no conocía este blog, me ha dado por leerlo y me he llevado la grata sorpresa de que se cita mi blog (vanidosillo que es uno). Nebetawy es -como ella dice- la que se encuentra detrás del teclado y escribe sobre mamás. Tiene allí una lista con los blogs  de mamás que ella conoce y al lado otra lista con los -pocos- blogs de papás que conoce (es muy gracioso porque en esa lista de blogs de papás añade la coletilla "porque haberlos haylos") y es allí donde me cita. Muchas gracias, Nebetawy, me ha hecho mucha ilusión y ... tienes razón, no creo que haya muchos blogs de papás.

Eso me ha hecho pensar en que hace un tiempo que no dedico una entrada a la familia y hoy lo haré.

Los que tenemos hijos de varias edades y entre éstos hay algunos adolescentes, esta época del año es un poco más complicada de lo habitual. Me explico, es época de exámenes y toca ir detrás de ellos recordándoles ese pequeño detalle que hace (o debería hacer) que dedicaran "algo" más de tiempo al estudio. Para entendernos, es una lucha constante para que cojan un libro y se pongan a estudiar.

No quisiera parecer un abuelete cebolleta contando historias, pero recuerdo que cuando era más joven y llegaba el final de curso, uno se ponía a estudiar aunque fuera por vergüenza torera. Es que incluso estudiaba aquél que durante el curso no había dedicado ni un minuto a ese menester. En cambio ahora, observo a alguno de mis hijos y me entra y "no sé qué" que me saca de quicio. Ayer, sin ir más lejos, estaba en casa por la tarde y pude observar cómo P. no hacía nada y, de verdad que nada es nada. Fueron varios los intentos -en vano- para que se pusiera a estudiar y, como si fuera un niño pequeño, me contestaba con un "no tengo deberes" ¡¡¿Deberes?!!, pero si te estoy hablando de estudiar. "¿Qué quieres que estudie?" Yo, alucinando, le digo, "pues no sé hijo, cualquier asignatura ... ¿qué tal Mates que parece que no te fue muy bien en la última evaluación?" ... Su respuesta fue una cara de fastidio.

Al rato me lo encuentro delante de la tele y vuelvo a decirle que se ponga a estudiar. Vuelve a poner cara de fastidio y me pregunta "¿Qué examen?" No entendí (y sigo sin hacerlo) la respuesta, pero es que no me dio ni tiempo a preguntarle porque desapareció. Poco después me lo encontré holgazaneando en mi dormitorio, o sea, tirado en mi cama. Todo lo que tiene de largo, lo tiene de perro.

Quizá no tenga una muy buena memoria (o es selectiva), pero no recuerdo a mi madre persiguiéndome para que estudiara (¡y menos a final de curso!) ... aunque pensándolo bien, quizá lo hiciera con algún hermano mío. A ver si P. ha salido a éste ...