lunes, 29 de octubre de 2012

El concierto

Ayer, por motivos que no vienen al caso, estuvimos P. y yo en un concierto en el Auditori de Barcelona... Bueno, sí vienen al caso. El profesor de música de nuestro querido hijo P. les comunicó que debían realizar un trabajo (tienen hasta el mes de mayo para hacerlo) sobre la asignatura y para ello deben acudir a un concierto, siendo amplísimo el abanico de oportunidades y precios, existiendo incluso conciertos gratuitos. Al parecer P. se "rebotó" y le dijo que eso de asistir a un concierto debía ser durante el periodo lectivo y que él no pensaba dedicar ni un minuto de su tiempo a ir a un concierto. El profesor, en lugar de mandarlo a la ..., le entregó 2 entradas a A. y le pidió que uno de nosotros lo acompañara a ese concierto, pues estaba seguro que cambiaría de opinión. Con solo asistir a la primera parte del concierto tendría suficiente, le dijo a A. Gran profesor.

Ayer era el día y me lo llevé engañado. Él, al principio, creía que íbamos a buscar un regalo de cumpleaños para A. Después pensó que íbamos a una peña sevillista a ver el partido que el Sevilla perdió en Zaragoza (enhorabuena Modestino), así que cuando llegamos al Auditori, su sorpresa (y disgusto) fue mayúsculo. Le expliqué la historia y se enfadó aún más porque se dio cuenta de que no vería el partido de fútbol.

Fuimos a la "Entrada de artistas" (¡qué nivel, sí señor!), recogí las entradas que el profesor nos había dejado a nuestra atención y corriendo por el pasillo mientras se oía por megafonía "El concierto está a punto de comenzar, se cierran las puertas del auditorio", llegamos a nuestro sitio. Bien, tampoco sé si era nuestro sitio, porque como estaba a punto de empezar, nos sentamos en el primero que vimos libre.

El programa de ayer era la OBC y Tchaikovsky, siendo la primera de las obras "Serenata para cuerdas", de ahí que sobre el escenario solo hubiera violines, violonchelos, bajos, contrabajos ... Sé que la duda ofende, pero podría ser que alguno de mis lectores no supiera lo que significan las siglas OBC, así que os sacaré de dudas. Se trata de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya)

Gracias a mis dotes de observador y mi gran experiencia en este tipo de actuaciones (ayer fue la primera vez que asistía a un concierto de música clásica), me veo capacitado para extraer las siguientes conclusiones que pueden servir de guía a los menos avezados en la materia:

1) Para que la orquesta sea tomada mínimamente en serio se necesita un director a la altura de las circunstancias. El de ayer no era otro que el gran Dmitrij Kitajenko, que por su nombre ya os puedo adelantar que no es de Móstoles. Iba elegantemente vestido y tenía una mata de pelo blanco, blanquísimo (como no los puede blanquear lavandera en la tierra) muy al estilo Von Karajan. Sus movimientos suaves y acompasados se combinaban con otros espasmódicos muy similares a los de la niña del exorcista en pleno auge. Eso sí, la melena blanca intacta, no se movió ni un pelo (uy, ¡qué bueno). Llegué a pensar que era de plástico, como las de los Playmobil.

2) El público asistente, si de grupos urbanos hablamos, no pertenece a los perroflautas, skins, cholos ... Tampoco es que sea selecto, simplemente es ... es ... diferente. Eso sí, no vi pearcings ni tatuajes. ¿No hay frikis? ¡Claro que los hay!, pero también son diferentes. El de la fila de delante, sin ir más lejos, además de girarse cuando se me ocurrió cuchichearle una cosa a P., no paraba de mover la cabeza de lado a lado al ritmo de la melodía. Lo dicho, un auténtico friki.

3) El público, en general, es desagradecido. Durante el concierto hay breves espacios en los que la orquesta toma aire para seguir con su actuación (son escasos segundos). Pues bien, la gente en lugar de aplaudir, aprovecha para toser y carraspear. Ya solo por los movimientos contorsionistas de los violinistas, éstos merecerían el más atronador de los aplausos. Estoy convencido que estos músicos acabarán en programas tipo "Tú sí que vales", donde ese cultivado público y un jurado compuesto por Risto Mejide y Paquirrín, sabrá apreciar sus dotes artísticas.

Por cierto, en un momento de la actuación me pareció oir un ruido de fondo que no sabía calificar. Era lo más parecido a una tos, pero ... Después comprobé que se trataba de una señora que tenía un inoportuno ataque de tos, pero para no molestar se tapaba (o le tapaban) la boca, sonando de la misma manera que cuando en las películas ahogan a alguien poniéndole una almohada en la cara. No sé si la señora llegó a morir (la del concierto, no la de la película) pero lo cierto es que no la volví a oír.

4) La media de edad del público asistente ronda los 480 años. No puedo daros el dato con exactitud porque se necesitaría la prueba del Carbono 14, pero, creedme, es muy ajustado. Debo reconocer que si la señora del ataque de tos finalmente falleció por no molestar a los demás, le media de edad experimentaría un gran descenso, hasta situarse en torno a los 267 años.

5) Los músicos, sin estar uniformados, vestían todos con traje oscuro y corbata granate. Ellas no, ellas llevaban traje negro con absoluta libertad de diseños. Eso sí, todos coincidían en llevar zapatos negros, lo que hizo que durante la audición me distrajera pensando que qué tal quedaría que alguno de ellos se presentara con chanclas, ya sabéis esos dedillos al aire, esos pelánganos asomando junto a los tatuajes ...

Ni que decir tiene que en el primero de los descansos (después de 45' de actuación) salimos corriendo para que P. pudiera ver el partido del Sevilla entre los aplausos de los asistentes.

Ahora, sin ironía alguna, mi más sincero agradecimiento al profesor de música de P. por este detalle y por su esfuerzo en que P. aprecie la música de verdad.


16 comentarios:

  1. Una pista: no se debe aplaudir hasta que acaba la pieza. Yo lo sé por las actuaciones de piano de mis hijas. Un beso.

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    1. Sí, sí, eso lo sabía. Ahora en serio, lo que cuesta es saber cuándo acaba una pieza. Como siempre, lo mejor es esperar a que otros empiecen a aplaudir.

      Claro, tú eres ya una profesional. ;-)

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  2. Menos mal que ganó el Zaragoza... a ver si este año no estamos al borde de segunda hasta el final, aunque lo dudo, si aquí lo que nos gusta es sufrir ;)

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    1. Me alegro por ti, pero otra vez, si no os importa, ganáis a otros. A todos si quieres, pero al Sevilla no. ;-)

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  3. Gran profesor, si señor. Muy arriesgada tu forma de llevar a P al concierto, me imagino en esa situación...... muy arriesgada, insisto, pero cada maestrillo tiene su librillo.

    Esos momentos de respiro, son eso para todos, orquesta y público. Los aplausos exclusivamente al final de la pieza. Es una norma no escrita.

    Había un programa de la tele que enseñaba a los niños a apreciar la mísica clásica. Que, al igual que cualquier música, tiene diferentes ritmos y estilos, y se puede enseñar a apreciar desde pequeños. Es una pena que esa buena costumbre, como la del teatro (en la 2, era yo joven) se perdiera.

    Tus impresiones quedan claras pero ¿cuales fueron las de P?

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    1. Quizá me he explicado mal. Yo no engañé a P. , simplemente no le dije adónde íbamos. Lo de comprar un regalo o la peña sevillista fue una invención suya. Nunca le dije yo eso.

      Sí, se echan de menos programas de esos, aunque a mí el teatro ... como que no

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  4. Jajaja, pero Páter, ¿así cómo quieres que aprendan a apreciar la música clásica? Como lea el post, la llevas clara.
    Que sepas que hay estudios científicos que demuestran que, tras escuchar música clásica (o mientras se escucha), la mente se "abre" mucho más. Y aunque hasta ahora prácticamente no lo he hecho, a partir de ahora voy a poner a mis cachorros a estudiar con Beethoven de fondo (bueno, no sé si Beethoven, pero Mozart seguro que no, que se me aceleran...)

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    1. Espero que sepa apreciar la ironía.

      Oye, pues habrá que escuchar más música clàsica. Yo lo hago de vez en cuando, pero no lo deseable

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  5. Te comprendo muy bien, Pátefamilias. Yo no tengo ninguna formación en música clásica, y cuando he acompañado a un amigo a un concierto me he dedicado a contar las filas de asientos, las bombillas de las lámparas o las calvas del público. Me parece envidiable la gente que entiende y disfruta con ese tipo de música, pero no es mi caso.

    No sé si hiciste lo correcto liando a tu hijo. A lo mejor de entrada parece que da igual, pero si dentro de uno o dos años tenéis una bronca quizá te lo reproche: "como aquella vez que ibamos a ver el partido y...".

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    1. Como decía antes, está claro que no he sido capaz de explicarme. Yo no le engañé diciéndole que íbamos a un sitio en lugar de otro.

      A mí me falta mucha formación, y también en cuanto a música clásica ;-)

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  6. Cómo me he reído. Divertidísimo.
    El director, si no era de Móstoles es que sería galáctico...

    Gran profesor, sí señor.

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    1. Jajajajaja. Está claro, debe ser el Casillas de las orquestas.

      Sí, gean profesor

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  7. Pater!mira que me tragué también conciertos en 4º de Eso...¡aún habremos compartido colegio y profesor!!!!

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    1. Ya empiezo a sospecharlo yo rambién, aunque tengo mus dudas ;-)

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  8. jajajaaj Me imagino al que llegara en chanclas. Digno de Les Lutiers jajajaj
    Pero al chico al final le motivó la música ó no, porque el profesor tuvo un detallazo ehh :D
    Besazo

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    1. Bueno, el jodío niño dice ahora que como no le avisamos no se pudo preparar bien. Por lo menos agradece el detalle del profesor y el esfuerzo logístico de toda la familia. A. y el resto de niños cogió el tren para ir a una costellada (parrillada o barbacoa) que teníamos a mediodía porque el coche lo teníamos nosotros.

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