martes, 22 de noviembre de 2011

Una variante de la timidez ... o no

Hoy, queridos lectores, voy a pediros un acto de fe. Sí, por un momento debéis imaginaros que tengo algún defecto. Sé que ahora mismo habré destrozado alguna vida e incluso puedo haber perdido algún seguidor, pero creo que era necesario decirlo. Lo siento, no soy perfecto. A. puede dar fe de ello.

Esta característica que hace que sea un ser cuasi perfecto, en lugar de la perfección personificada con mi cuerpo glorioso y todo es la timidez y, en concreto, en su variante de la vergüenza ajena. No sé si realmente la vergüenza ajena podría incluirse dentro de la timidez, pero yo lo voy a hacer y, además, me voy a quedar tan ancho, que es otra de las características que tenemos los cuasi perfectos.

A pesar de no pertenecer a ningún grupo de "vergonzosos ajenos anónimos" (me daría vergüenza ajena participar en cualquiera de sus sesiones), es un tema que -me parece- lo estoy dejando. Recuerdo más situaciones embarazosas cuando era pequeño o más joven que no ahora (los más astutos habréis observado el detalle de colocar el adverbio comparativo "más" delante de "joven" para destacar que aún hoy sigo siéndolo) y no sé muy bien a qué se debe.

Como alguno/a estará nervioso/a por conocer en qué situaciones hace que a uno se le ponga la cara roja, os pondré algún ejemplo:

- Ver bailar a alguien. No sé ni me gusta bailar. Hasta aquí, normal (aunque más de uno se empeñe en demostrarme que esto ya es un problema). Sin embargo, va más allá, es ver bailar a alguien conocido y darme vergüenza ajena y si encima baila mal, no puedo ni mirar.

- En un espacio en el que hay un silencio absoluto (varias personas en un ascensor, por ejemplo) y que a uno le suenen las tripas (sé que hay otras situaciones todavía más desagradables, pero me da vergüenza ajena transcribirlas). Esa situación provoca que me ponga rojo y, evidentemente, todo el mundo piense que he sido yo.

- Que alguien haga el ridículo y yo sea testigo directo de ello.

El escribir sobre ese imaginario grupo de "vergonzosos ajenos anónimos" me ha hecho pensar en cómo sería una de sus sesiones. Me imagino un local que bien podría ser un aula de una escuela, con varias sillas en el centro colocadas formando un círculo. A un lado del aula una mesa con vasos de plástico, un bizcocho y una botella de 2 litros de Fanta de naranja. Habría una monitora que nos animaría a  presentarnos. El primero en hacerlo, fruto de su timidez, tartamudearía al pronunciar su nombre y todos los demás nos pondríamos rojos a la vez. El segundo -ya veterano- intentaría demostrarnos que este síndrome se supera y para ello contaría un "chiste". Como nadie se reiría, otra vez nos pondríamos rojos. Antes de que el siguiente tomara la palabra, uno que está nervioso viendo cómo se acerca el momento de su presentación y se balancea en su silla apoyada sobre el suelo únicamente con sus patas traseras (de la silla), caería al suelo y todos, al unísono, volveríamos a enrojecer. La tercera en presentarse, al contemplar la escena y en un intento de eliminar nervios, vomitaría el trozo de bizcocho previamente engullido derramando toda la Fanta como consecuencia de tan tremenda arcada. Nuestras caras, que no han tenido tiempo de volver a su color natural (en el supuesto de que no fuera el rojo), subirían el tono colorado. En ese momento, todos intentaríamos esquivar miradas, consiguiéndose el efecto contrario, esto es, un sinfín de cruces de miradas que, al ver las tonalidades faciales de los allí presentes, harían que el color -y el calor- en la cara fuera del todo insoportables. Un final más que probable para esta sesión sería con varios de sus asistentes ingresados en Urgencias de cualquier centro sanitario público (con sus batas verdes abiertas por detrás que no harían otra cosa que agravar los síntomas por la vergüenza ajena que ello provoca en el paciente paciente (la reiteración es consciente teniendo en cuenta que hablamos de las Urgencias de un hospital público).

Para acabar y pensando en aquellos/as que estéis desolados/as por este descubrimiento, podéis pensar que es una virtud. Vendría a ser una forma heroica de vivir la caridad con los demás, no sé una especie de solidaridad con mis congéneres en grado sumo que hace que viva ese sufrimiento que él debería vivir (algunos, la verdad, ni se inmutan) en mi propio ser.


lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Por qué mienten los clientes?

Hoy voy a ser original y no voy a dedicar ni una sola línea a las elecciones que hubo ayer en nuestro país. A pesar de la importancia que tenían y del vuelco que se ha producido, pues eso, no voy a tratar este tema.

Os contaba hace ya un tiempo que el cliente es -en la mayoría de los casos- el principal enemigo del abogado y esto se ve de forma mucho más clara en el Turno de Oficio. Hoy mismo estaba de guardia y he tenido que asistir a un individuo acusado de un delito contra la seguridad del tráfico (una alcoholemia, para entendernos). Al llegar, el funcionario del Juzgado me ha facilitado el atestado elaborado por la Policía Local y me ha dicho que fuera estaba mi cliente y que empezaríamos con la declaración de un testigo de los hechos. He salido a hablar con mi cliente y estaba acompañado de dos mujeres. El cuadro era dantesco, pero el principio de presunción de inocencia y la caridad cristiana hace que uno se sobreponga a determinados cuadros y siga lo más dignamente ejerciendo su profesión.

Mi cliente me ha contado una historia que, sin haberme leído aún el atestado, hacía que pareciera de lo más inverosímil. La historia, muy resumida, explicada por mi cliente es la siguiente (los entrecomillados son citas textuales):

El pasado viernes él estaba en el Campo de fútbol de un barrio de la ciudad porque sus hijos entrenaban. Primera interrupción mía, "¿A qué hora entrenan tus hijos?" Respuesta: "Por la tarde". "Ahhh, es que los hechos acaecieron a las 23.30 horas", le digo. Una de las "testigos" que lo acompañan me pregunta si las 23,30 h. son las once y media. Sí, de la noche, le digo yo.

Sigamos con el relato. Estaba él en el bar, junto con otros padres de niños que entrenan, bebiendo y "de fiesta", así que iba "mu animao". En un momento dado, una persona entró gritándole "Jonathan (así se llama y, no sé por qué, no me extraña), que tu coche está ahí afuera mal aparcao". Miró en su chaqueta y vio que no tenía las llaves del coche. Salió corriendo y se encontró el coche mal aparcado, sin nadie dentro, con las llaves puestas y el motor y las luces encendidas. Al momento llegó la Policía Local y le practicaron la prueba de alcoholemia arrojando un resultado positivo en ambas pruebas.

Como me había dicho que no conducía porque tiene el carnet de conducir retirado, le he preguntado que por qué llevaba las llaves en la chaqueta. Después de un breve, pero tenso silencio, me ha dicho que las lleva en el mismo llavero que las de casa.

Le he tenido que decir que yo era su abogado y que no se preocupara que iba a defenderle, "que voy contigo, así que, por favor, cuéntame la verdad". Se ha sorprendido mucho y me ha asegurado que es tal y como ocurrió. Le he dicho que me esperara que debía entrar para asistir a la declaración del testigo que figura en el expediente. Entonces me ha dicho que una vecina suya, "que es ... que es prostituta", le quiere hacer la vida imposible, así que este testigo seguramente es un amante de su vecina. Normal, todos tenemos vecinas así, ¿no?

La declaración del testigo ha sido impecable, coherente en todo momento y sin ninguna duda ante las preguntas que yo le formulaba. Éste conducía detrás de mi cliente y vio todo. Después del percance (el coche que, según mi cliente, el que se lo cogió sin su permiso lo dejó estacionado, acabó medio volcado en el arcén), bajó a auxiliarle y comprobó que se encontraba bajo los efectos del alcohol. Tras asegurarse que no estaba herido, se alejó de allí y llamó al teléfono de atención ciudadana para informar de los hechos. Y éstos avisaron a la Policía Local.

Después ha entrado mi cliente y he debido ayudarle en su declaración, pues, a pesar de lo seguro que decía estar, existían múltiples lagunas en su exposición. En un momento dado, por ejemplo, cuando ha dicho que el coche se lo habían cogido, el funcionario judicial le ha preguntado si alguna cerradura estaba forzada. Entonces, ayudado por mí, ha dicho que no, que las llaves las tenía en el bolsillo de la chaqueta y alguien se las debió coger.

Al rato, me han avisado porque la Fiscal quería hablar conmigo y muy seria y vehemente me ha dicho que más vale que reconozca los hechos si espera alcanzar una conformidad y que pensaba solicitarle penas por ambos delitos, esto es, conducción bajo los efectos del alcohol y conducción sin permiso de conducir (recordad que le había sido retirado por unos hechos similares anteriores). Si íbamos a juicio, pensaba solicitar penas de prisión (tenía ya antecedentes) y si reconocía los hechos "sólo pediría multa y retirada del permiso de conducir". En un momento de la conversación y viendo mi cara de circunstancias, la Fiscal me ha confesado que admira a los abogados del turno de oficio por las situaciones en las que nos vemos obligados a actuar.

He hablado con mi cliente y ... ha aceptado declararse culpable. Al final, al aceptar lo solicitado por el Ministerio Fiscal y aplicársele la rebaja de un tercio de la pena prevista por la ley, se le ha impuesto, por ambos delitos, una multa de algo más de 2.500 euros y retirada del permiso de conducir por un tiempo de 20 meses.

No he querido alargarlo demasiado (quizá por ello no se entienda mucho, lo siento), pero me ha costado convencer a mi cliente de que ésta era la mejor opción para él. He tenido que demostrarle que, a pesar de sus numerosos engaños, sabía que en el mes de septiembre (sí, hace dos meses y se ve que no escarmienta) ya aceptó una pena de multa y retirada del carnet de conducir por un periodo de 8 meses. Eso ha sido definitivo.




sábado, 19 de noviembre de 2011

Fuentes de tráfico (y van ...)

Reconozco que, en ocasiones, cuando no sé qué tema tratar en el blog, acudo a las fuentes de tráfico, una suerte de cajón de sastre (no lo enlazo porque aunque tenga el mismo nombre que el blog de Modestino, nada tiene que ver con éste) que te permite salir más o menos airoso.

Para el que no sea asiduo lector del blog y no sepa qué son las fuentes de tráfico, le diré que es el nombre que Blogger le da a las palabras o frases que la gente ha utilizado para llegar hasta este blog. Repasarlas de vez en cuanto es un ejercicio, cuando menos recomendable a la par que divertido (¡cómo me ha gustado usar "a la par"!). Este podría ser un resumen de mi última consulta a las referidas fuentes:

La entrada en la que escribía -hace ya casi un año- diciendo que ya habíamos montado el belén ha dado para mucho, pues muchas personas (o la misma, vete a saber) han llegado hasta aquí escribiendo frases del estilo "como hacer el rio del belen", "como hacer un lago en un belen", "belén río papel de aluminio" (éste ya tiene un nivel porque ha puesto las tildes allá donde debía hacerse), "plantillas para hacer rio de belen" y, la mejor, "belen niños musgo piedra", ni un acento, ni una coma, lenguaje de telegrama y palabras que uniéndolas permiten múltiples y variadas combinaciones aunque la primera que a todos nos viene a la cabeza es "Mi hija Belén no juega con los niños porque un día le tiraron una piedra por comerse el musgo". Lógico.

Otro tema que por lo visto da para mucho es el de las setas. Si recordáis dediqué una entrada al otoño y a la lluvia y, de pasada, trataba el tema de las setas. Pues bien, el buscador de Google ha traído gente a mi blog que como búsqueda habían introducido estas frases:

- "cazador de bolets". Cada día estoy más sorprendido con la inteligencia del buscador porque escribir eso en castelán (una mezcla de castellano y catalán) y guiarlo hasta aquí tiene mucho mérito.

- "ultimo programa de caçadors de bolet". Aquí se ve que son muchos los que buscan una única seta (observad que dice "bolet" y no "bolets"). Miedo me da pensar en el tamaño del hongo.

- "caçadors de bolets 2011". Imagino que nuestro desconcertado amigo buscaba el último programa emitido por TV3 y, desgraciadamente para él, llegó hasta aquí.

La fuente de tráfico "costellada" sigue teniendo tirada, pues en el ranking aparece en los primeros puestos.

Para acabar, he destacado unas cuentas que, por un motivo u otro, me han llamado la atención:

- "w.o. padel". Aunque solo sea una persona la que la ha utilizado, me alegra saber que he podido ayudarle, pues en esa entrada explicaba qué significaba eso.

- "canapes de primera comunion". Sólo por decir que para la Primera Comunión de Q. habíamos preparado canapés, el buscador ha traído hasta aquí a un iluso/a lector/a que esperaba encontrar recetas ... supongo.

- "no me aparece clave en la carta de censos". Lo siento amigo, no puedo ayudarte. Lo mejor que puedes hacer es ir a la página web del INE y ponerte en contacto con ellos.

- "litera de tres". Un clásico.

- "visitante 1000000". ¿De mi blog?, no creo ;-)

- "site: risingtaste.com". He dejado ésta para el final por lo inquietante de la misma. No tengo ni idea de quién puede acceder a mi blog tecleando esto. No he podido resistirme y he puesto lo mismo para ver qué pasaba yendo a parar a una web de ¡ropa china!. Definitivamente los caminos de la intenné son inescrutables.

Nota: la imagen de la entrada no corresponde a mi blog


viernes, 18 de noviembre de 2011

Hablar, hablar, hablar ...

Dicen los que me conocen que no soy una persona a la que podría calificarse como dicharachera. Es más, no creo ni que sea extrovertido. Además de ser cuestión de caracteres o formas de ser, tampoco es nada malo que uno no sea el alma de las fiestas, el gracioso del grupo o el animador oficial. Y de ahí a ser un tipo introvertido hay un trecho, así que no es un tema que me preocupe en absoluto.

Teniendo en cuenta que mi dedicación profesional no acarrea un excesivo trato con el público (que no con la gente) tampoco hay que darle más importancia. Me explico. Existen profesiones como pueden ser la de barbero o taxista que, aunque no requieran un don de gentes extraordinario, hay que reconocer que el carácter facilita y, sobre todo, hace agradable al cliente el tiempo que allí pasas. Pero, como casi todo en la vida, tampoco hay que excederse. Una de las cosas que más me molesta es aquél que no para de hablar a pesar de haberle demostrado (él es el único que no capta la indirecta) que a ti no te apetece mucho estar de cháchara.

Cuando voy a cortarme el pelo (se aceptan gracietas tipo "uy, ¡qué gracioso! ha dicho EL pelo") ... ¿Ya está?, ¿puedo seguir?, ¿sí? ... gracias. Como decía, al llegar a la barbería y esperar mi turno soy testigo de las tertulias -unas más animadas que otras- que mantienen  los clientes con el dueño de las tijeras. Si luego la comparo conmigo, es como la noche y el día. Para que os hagáis una de de cómo transcurre mi tiempo en la peluquería, sería lo más parecido a esto:

Barbero: Buenos días, ¿cómo lo quiere? (hace tiempo que ya me tratan de Vd, la verdad)

Yo: Como siempre (llevo ya un tiempo yendo allí, por lo que tiene más delito. Vamos, que no puedo decir que no me conoce)

(...)

Barbero (enseñándome el cogote con un espejo situado a mi espalda): ¿Qué tal?

Yo: Perfecto, muy bien (tampoco tiene mucho mérito eliminar la coleta de torero que me crece allí)

(...)

Barbero: ¡Ea, pues ya está!

Yo: Gracias (le pago y me voy)

Cuando viajaba más y debía utilizar taxis, la situación es similar a la anterior. Durara lo que durara el trayecto había grandes silencios, cosa que no me provocaba ningún malestar ni sensación de incomodidad, al revés, eran provocados.

Como sabéis, existen grandes profesionales con una importante incontinencia verbal, lo que no les hace perder ni un ápice de su pericia en la profesión, pero sí que ese rato sea menos llevadero para el cliente. Si tuviéramos que hacer un ranking con las situaciones en las que la incontinencia verbal representa un auténtico drama, el primer lugar lo ocuparían los dentistas.

Ayer, sin ir más lejos estuve allí. Mientras yo me encontraba tumbado en esa silla del futuro en una posición de lo más incómoda, pues -según dijo- era necesario estar así para facilitar el acceso a la muela número no-sé-qué, que está muy adentro, con la boca abierta mientras él metía no sé qué instrumental y la auxiliar el tubo-aspirador de saliva (que hace un ruido asqueroso), el tío me iba hablando y haciendo preguntas. Que en una situación como esa me haga preguntas que se contestan con un "sí" o un "no" ya me molesta, así que imaginaos si encima las preguntas esperan una respuesta más extensa y razonada. ¿No se da cuenta de que es imposible contestarle?

Pues así estaba yo ayer diciéndole a mi dentista cosas tipo "ggfftrrisi" o "brgggsewijj"

jueves, 17 de noviembre de 2011

África, ese gran continente


África (del lat. afrĭcus2 ) es el segundo continente del mundo por extensión territorial. Limita al norte con el mar Mediterráneo, al oeste con el océano Atlántico, al sur con la conjunción de los océanos Atlántico e Índico y al este con el mar Rojo y el océano Índico. Aunque posee una superficie total de 30.272.922 Km² (621.600 en masa insular), la cual representa el 32% del total terrestre, la población es de mil millones de habitantes, menos del 15%. El continente se organiza en 54 países, siendo todos ellos miembros de la Unión Africana, con excepción de Marruecos.
(extracto gentileza de Wikipedia)

El título de la entrada y su primer párrafo no tienen nada que ver con el tema del que realmente quiero escribir. Pero, siguiendo con lo tratado ayer, vendría a ser como una especie de gancho para intentar atraer lectores de ese continente, pues por mucho que repaso el ranking no aparece ni un solo lector de alguno de los países que componen ese continente.

Me encontraba hoy revisando el calendario de mi móvil y comprobando las próximas citas (señalamientos judiciales, guardias, firmas en Notaría, etc.) cuando me he dado cuenta de que estamos a las puertas de la Navidad. Es cierto que ya he visto algún comercio con decoración navideña (si así se la puede calificar), pero la sensación que tengo es que "ayer" estábamos en verano. Incluso climatológicamente hablando podemos decir que nos encontramos más cerca del verano que del invierno. Ya sé que por mucho que la asociemos al crudo invierno, la Navidad cae en los primerísimos días de éste, pero eso no quita la sensación anteriormente expuesta.

Haced la prueba, coged el calendario e intentar fijar un día para quedar con unos amigos para cenar. Veréis que este fin de semana es un poco precipitado porque estamos ya a jueves y ya lo teníamos comprometido (además de que hay elecciones y más de uno ya tiene una celebración pendiente y no es plan pasarse). Nos vamos al siguiente y nos acordamos que habíamos quedado con fulanito para hacer no sé qué. No pasa nada, ¿qué tal el otro?. ¿El otro? ¡Pero si el otro es ya diciembre! Y además es el fin de semana previo al puente (o acueducto o lo que cada uno tenga) de la Purísima, así que aprovechamos para salir fuera (¿pero no había crisis? ¡Calla Paterfamilias, que te desvías del tema!). Bueno, bueno, no pasa nada, ¿qué tal el siguiente finde? ¡No podemos, es el fin de semana posterior al puente de la Purísima y hay que recuperarse!. Además, tengo programada la cena de Navidad de la empresa (celebramos que todavía no hemos cerrado y, claro, eso es una auténtica efeméride). Es la primera vez que aparece la palabra "Navidad" en la conversación ... y ya no hay vuelta atrás. Al final, con la boca pequeña propones (por quedar bien, porque sabes de antemano la respuesta) el siguiente fin de semana sabiendo que sólo quedan unos días para Navidad. Aquí ya nadie te contesta, simplemente te miran y asientes con la cabeza.

Puede parecer exagerado, pero os animo a hacer la prueba (vale con otra cosa que no sea una cena). Ah, me olvidaba y si hay niños, la cosa se complica mucho más porque a lo ya adelantado habría que añadir festivales navideños varios y alguna que otra compra (si el bolsillo todavía lo permite)

Tengo la sensación, por último, de que esta entrada es una clásica (ahora mismo no estoy seguro si el año pasado traté el tema, pero es más que probable), por lo que me siento como aquel presentador de un telediario que anuncia que esta noche hay que adelantar el reloj una hora con el consiguiente ahorro de energía que ello conlleva y ... viene a ser como una especie de "Atrapado en el tiempo", aquella divertida película de los años 80 (¿o primeros de los 90?).

Nota: creía que iba a resultar más difícil encontrar una imagen que aunara el título y el contenido de la entrada.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Desde dónde me visitan

Hoy es una de esas tardes en las que no he parado de recibir notificaciones del Juzgado. Parece que se hayan puesto de acuerdo para dictar providencias, decretos, autos y demás diligencias en los diferentes procedimientos en los que intervengo. No sé qué planetas se han alineado o qué encuentro planetario (como diría la inefable Pajín) está previsto para que se dé esta circunstancia, pero lo cierto es que me está dando la tarde.

No sé por qué he empezado la entrada con este preámbulo porque nada tiene que ver con el tema que tenía previsto tratar. Llevo unos días queriendo escribir sobre el ranking de visitas que recibe este blog. Si tomamos como inicio el del comienzo del blog, nos encontramos con los siguientes datos:


España. Lo cual me parece del todo lógico. Me sigue sorprendiendo que me lean, pero eso ya es otra cosa.


EE.UU. No debería sorprenderme mucho por cuanto es un país grande (con muchos habitantes) y en el que,  usando su terminología, residen muchos hispanos. Ya, pero hispanos no son españoles, entonces ... 


Colombia. Gracias Primogénito (sólo de pensarlo me emociono). Mirmano y su familia deben ser los únicos que entran en mi blog.


Alemania. Primera sorpresa de la tarde. ¿Quién hay allí que me lea? ¿Será un teutón o teutona? ¿Algún/a español/a que allí reside? Dejo las preguntas en el aire y si el que me lee desde allí se anima a contestar, me hará mucha ilusión.


México. Teniendo en cuenta que compartimos idioma y que allí está Eli la cosa cobra sentido.


Argentina. Me pasa como con México aunque me hace especial ilusión, no por ser el país de Messi, sino por ser el de una de mis cuñadas, la mujer de Primogénito.


Chile. Evidentemente, a lo dicho en los anteriores, es preciso añadir la presencia de AleMama.


Francia. Sí, sé que son nuestros vecinos, pero ni compartimos idioma ni soy consciente de conocer nadie allí (bueno, sí, unos amigos de mis padres con los que pasamos unos días en el verano de 1996, pero como mi blog es anónimo, pues eso, que ni saben de su existencia)


Rusia. Segunda (cronológicamente hablando) gran sorpresa de la tarde. Como no sea un tipo empapado en vodka que, sin querer, haya ido a parar a mi blog, no le encuentro otra explicación. Pero claro, ése, además de beber como un cosaco (jajaja, nunca mejor dicho) es reincidente o, peor aún, no es uno, son muchos.


10º Reino Unido. Para el que no lo sepa es lo que comúnmente llamamos Inglaterra y la explicación es bien sencilla: la reina Isabel II está estudiando español y le han recomendado este blog.


Quiero hacer una mención especial a dos amigos míos:


I. (el comehuevos de hormigas) que, como asiduo "viajante" y fiel lector de este blog, ha conseguido leerme desde Francia, Turquía y EE.UU. y N. que actualmente se encuentra en China y es el responsable de que el gigante asiático aparezca en la consulta de las visitas recibidas en la última semana.


Alguno se preguntará qué habrá sido de nuestro amigo singapureño, aquel al que dediqué esta entrada y del que no se ha vuelto a saber. ¡Pues sí!, sé que ha vuelto. Es preciso consultar las visitas del último mes y aparecen un total de 7 desde ese país. Sigo albergando la esperanza de que un día se manifieste y nos diga (aunque sea en singapureño) alguna cosa. Lo que sea. Como si quiere hacernos publicidad de su blog.


Pido, de antemano, disculpas por la entrada, pero como os decía al principio de la misma, ha sido una tarde complicada y no doy para más.

martes, 15 de noviembre de 2011

Viborita (2ª parte)

Poco más de un mes ha tardado Primogénito en proseguir con su amenaza, lo que demuestra que es muy fácil decir algo, pero cumplirlo ya cuesta más. Ha influido mucho (todo hay que decirlo) la insistencia de MadreYMas para que Primogénito vuelva a la carga con la segunda entrega de "Viborita". Como veréis se trata de un esbozo de nuestra familia (de Primogénito y mía) a través de diversos recuerdos. Sin más preámbulos -porque le ha salido largo el escrito- allá va su última creación:


Viborita II

Siendo como somos, originarios del Sur de España, aprendimos desde chiquitos a utilizar (que no necesariamente entender) diversas expresiones utilizadas por Progenitor y Progenitora pero, sobretodo, por Abuela.

Abuela es elemento indispensable en la caracterización de los personajes de la familia. Abuela era joven viuda de guerra (joven cuando enviudó). Tan joven que Progenitora no llegó a conocer a Abuelo, pues lo fusilaron “los nacionales” pocos meses antes de venir ella a parar a este mundo…

El caso es que Abuela se vino a vivir con nosotros cuando Primogenito (o sea, yo) tenía apenas 1 año de edad. O eran otros tiempos o Progenitor era un santo porque “invitar” a tu suegra a compartir tu techo tiene valor…

Aunque, a la distancia, no sé si es mérito o es que Progenitor era un lince: lo que ayudó Abuela en la formación y cuidado de los nietos y la casa no está en los escritos.
Como Abuela era maestra infantil nos enseñó a leer casi 3 años antes de lo que lo hacían nuestros compañeros de clase. Supongo que eso ayudó, y mucho, a que en el colegio nos fuera más que razonablemente bien.

Al menos a los mayores (Viborita era el 2o) pues los que vinieron después, sea por degeneración del ADN de los Progenitores o porque Abuela ya estaba cansada, no daban pie con bola…

Además (todo hay que decirlo) a Progenitor mucho los ninos no es que le gustaran. Ni siquiera los propios. Supongo que en el Juicio Final, en ese sitio en el que todo se sabe, hasta los más ocultos pensamientos, entenderemos que, si por él fuera, habría tenido a los hijos con el servicio militar cumplido.

Lo de las expresiones de Progenitora y Abuela dan para una entrada completa. Nosotros las repetíamos sin entender muy bien lo que querían decir. O peor, entendiendo en muchas ocasiones cosas completamente diferentes. En definitiva, éramos eso que peyorativamente utilizan algunos de estos políticos neonazis con barretina, unos auténticos y orgullosos “xarnegos”.

De todos modos, como en los 70’s y primeros 80’s todavía no existía la furibundia de hoy en día y como, además, estábamos más que integrados cultural, social y deportivamente (menos Viborita que nos salió del Sevilla…aunque tengo más de una foto en la que sale orgullosamente “disfrazado” de arriba a abajo del Barça) pues fue una infancia más que feliz. De las de antes. De las de desaperecer de casa, en verano, a las 9 de la mañana en bici y no aparecer hasta casi la medianoche. Sin tener que llamar a la Guardia Civil…o a los Mossos d’Esquadra.

Una infancia sencilla, sin preocupaciones.

Al llegar del colegio la merienda era siempre la misma. “Papillote de galletas María” (o similar a las María, que Progenitora no gastaba ni en bromas).

La receta es sencilla, económica y, sobretodo, deliciosa:

-Llenar hasta la mitad de leche una taza grande (enorme) a ser posible de metal (es solo por un tema estrictamente nostálgico)
-Ponerle, según gusto personal, entre 3 y 10 cucharadas de Nesquik (no vale Cola Cao que hace grumos y no se disuelve bien)
-Coger un montón grande de galletas del diámetro casi exacto al de la taza. La caja debe ser de unos 25Kg porque, en caso contrario, siendo 7 y merendando a diario, se acaba enseguida.
-Empezar a echar las galletas en la taza mientras se van haciendo pedacitos con la cuchara
-El número de galletas a arrojar dependerá del espesor deseado. Viborita echaba galletas hasta que la cuchara se mantenia en posicion perfectamente vertical. Se calculan entre 40 y 50 galletas para lograr esa terminación.

Bien simple. De lo único que debia ocuparse Progenitora es de que la caja de galletas no se acabara nunca. Eso lo consiguió habilitando medio armario de nuestra habitación como despensa lo cual trajo acarreados una serie de inconvenientes (primero para Progenitora y, posteriormente, también para nosotros…).

Lo de la austeridad familiar es también un tema “fundacional”. Sin duda, aunque obligados por las circunstancias, fue un excelente ejercicio para la crisis que estamos viviendo ahora.

Progenitor era (y es todavía) profesor universitario ilustre. Ilustre pero pobre. Y pobre como cualquier funcionario del Estado honrado. Y Progenitora, aunque licenciada en Ciencias Químicas, en esa época trabajaba lógicamente en casa cuidando a la jauría. Progenitora, a pesar de ser Química, no sabía cocinar muy bien. Ahora cocina estupendamente pero, en aquella época, no era lo mismo. Estoy convencido de que aprendió experimentando con nosotros.

Entre semana la cena era invariablemente la misma:

1) Bocadillo de Jamón York o Chorizo de Pamplona
2) Quesito en porciones de “La vaca que ríe”
3) Huevo pasado por agua
4) Leche con Nesquick

No sé si por aquello de que esos años todavía éramos más África que Europa, el caso es que no había variedad de marcas. Eran invariablemente ésas…

Los sábados generalmente comíamos algún guiso de esos de olla a presión grande que se ponía en medio de la mesa y de la que se iban sirviendo los platos con grandes cucharones. Generalmente lentejas, garbanzos, judías, etc. Más adelante, bien por mejora en las condiciones económicas familiares bien porque Progenitora iba aprendiendo a cocinar, se fue variando a estofado de carne, pisto manchego, cocido madrileño. Años más tarde, cuando ya nos habíamos ido de casa, el menú se convirtió en algo de lo más variado: migas, paella, fideuà, tortilla de patatas, guiso de espárragos, etc.

Los domingos había celebración especial, por el mero hecho de ser domingo. Ese día había Fanta o Mirinda de 1 litro para comer. Hoy día no alcanzo a comprender cómo podíamos beber todos con solo 1 litro. Sería que a los pequeños no les daba y que los progenitores tomaban agua porque si no no se entiende. Y también Pollo a l’Ast que se completaba con una bolsa enorme de patatas fritas de la churrería que había cerca de casa.

Y, obviamente, al cole llevábamos bocadillo siempre y cuando nos lo hiciéramos nosotros. Siempre recordamos el recreo de la mañana cuando todos nuestros compañeros sacaban su “bocata” mientras nosotros mirábamos con envidia.

Probablemente eso nos llevara a dedicar parte del mucho tiempo que teníamos esperando a que Progenitor viniera a recogernos al cole, en escrutar los armarios en busca de “meriendas olvidadas” (algunos de los compañeros llevaban desayuno…y merienda!!!)

En fin, a este ritmo no termino con el perfil de Viborita. Continuo apelando a eso del “contexto histórico” ya que, los recuerdos de cada uno son personales, el hecho de funcionar como un Pack hace que “tanto monte, monte tanto…”.