sábado, 1 de diciembre de 2012

Q. y yo nos vamos a Sevilla

Hace unos años, no se sabe muy bien cómo, empezó en casa una "tradición" (que cuando empezó no lo era, claro está) consistente en ir a ver un partido del Sevilla en su estadio, en el Ramón Sánchez Pizjuán. La primera vez fuimos A. y yo con Ma. y P. y mientras P. y yo veíamos el partido, Ma. y A. se dedicaron a pasear por el centro comercial contiguo al estadio. Fuimos en mayo de 2004, coincidiendo nuestro viaje de ida con la boda de Felipe y Letizia (recuerdo las imágenes en los televisores de la sala de espera del aeropuerto). El partido fue un Sevilla-Osasuna (1-0) que significó la clasificación para disputar la Copa de la UEFA, la primera de las ocho clasificaciones consecutivas para competición europea y el inicio de la más brillante historia del Sevilla.

Aquello fue la puntilla para que el sevillismo de P. (¡atención a la cursilería!) quedara grabado a fuego en su corazón. Nunca olvidaré la sorpresa de P. cuando, vestido con la equipación del Sevilla, nos dirigíamos al campo y a medida que nos acercábamos empezó a ver cada vez más gente con camisetas del Sevilla, banderas y bufandas. Mi hermano P. consiguió que P. pudiera fotografiarse en el césped con el equipo (ya sabéis, la típica foto que se hace el equipo local con no sé cuántos niños antes de empezar un partido) y como la asistencia al partido fue masiva, la cara de P. era de absoluta alegría comprobando que no era un "bicho raro". Me explico, cuando P. iba a P-3 llegó un día a casa por la tarde diciéndome -incrédulo- que en su clase ¡no había nadie del Sevilla!

- "¿Cómo?, ¿nadie?", le dije yo mientras intentaba encontrar una explicación convincente para su edad.

- "Noooooooo, nadie"

- "Jo, pues vaya cole ..." Lo sé, no fue muy acertado, pero no se me ocurrió nada mejor.

Como decía, aquella tarde-noche hizo que P. nunca más se sintiera diferente. Sigue siendo el único, no de su clase, sino de todo el cole si exceptuamos a sus hermanos, pero ya le da igual, incluso le gusta porque le hace único.

Años más tarde, en noviembre de 2006, fui con Mi. El partido elegido fue un Sevilla-Valencia (3-0) y la sopresa que mi hermano P. nos tenía preparada fue que al día siguiente del partido, fuimos a la Ciudad Deportiva a ver el entrenamiento del equipo, allí recogimos a Jesús Navas y nos acompañó al aeropuerto, donde tomamos algo con él, a despedirnos. También fue un baño de sevillismo para Mi.

En ambos casos, mis hijos -casualmente- tenían 7 años cuando vivieron esta experiencia, por lo que Q., el siguiente si seguimos el orden de edad, lleva 3 años "recordándome" que le tocaba a él, pero las circunstancias no facilitaban este viaje. Hace poco, encontré una oferta para viajar a Sevilla, miré el calendario y comprobé que el lunes, 3 de diciembre juegan en el Sánchez Pizjuán el Sevilla y el Valladolid. Comentamos la circunstancia con el profesor de Q. y ante su autorización, reservé los billetes. El lunes, muy temprano nos vamos a Sevilla Q. y yo. En esta ocasión, mi hermano P. está haciendo gestiones con un miembro de la directiva del club para conseguirnos 2 entradas. Si no lo consigue, las compraremos el lunes en la taquilla (he visto que las más baratas son a 15 €) y ya está.

Me parece que el siguiente será JP dentro de un tiempo.

Ah, si alguno está pensando que S. también tiene que ir, no está tan claro. S., con total "libertad materna" decidió ser del Barça. Aaaaahhhh, se sienteeeeee. 

jueves, 29 de noviembre de 2012

La noche perfecta de P.

Ayer por la tarde, sin pensarlo mucho que es como mejor salen a veces las cosas, le dije a P. que qué le parecía si nos íbamos a Cornellà-El Prat (campo del Espanyol) a ver el partido de Copa que jugaban contra el Sevilla. P. me miró entre incrédulo y contento y antes de confirmarlo le pedí que mirara los precios de las entradas. Al poco me dijo que las más baratas costaban 10 euros y que ¡me invitaba!. Bueno, sus palabras fueron "Yo pago las entradas y tú pones la gasolina". Como me encanta que me inviten a algo, acepté, esperamos a que P. acabara un trabajo del colegio, cogimos unos bocadillos y unas bebidas y nos fuimos para allá.

Como nunca antes habíamos estado en este estadio (sí en Montjuïc y yo en el viejo Sarrià), salimos con cierto tiempo para llegar bien. Y suerte que lo hicimos así porque la web del Espanyol indica que viniendo por donde lo hacíamos nosotros hay que tomar una salida que no es. Corregido el error, conseguimos llegar, aparcamos y nos fuimos hacia las taquillas. Al ponernos en la cola, pedí a P. que se adelantara y comprobara los precios. Lo hizo, me miró con una cara sospechosa y uno que ya es algo viejo y se imagina el percal, esperaba algo así.

P: Ejem ... Bueeeeno ... el precio es ... es ... ¡Jó, qué rabia!. La página web del Marca decía que eran 10 euros.

Yo: ¿La página del Marca? ¿No has mirado en la web del Espanyol?

P: Bueno, da igual, ¿no?

Yo: Hombre, igual, igual ... ¿Cuánto cuesta la más barata?

P: 20 euros

Total, que P. se gastó lo que ya tenía previsto (su entrada y la mía al teórico precio de 20 euros), pero yo me gasté 20 euros que no tenía previsto gastar.

Aquí tenéis las entradas, o lo que es lo mismo, 40 euros en dos papeletas

Las entradas más "económicas" estaban ubicadas en un córner. El tipo de la taquilla nos preguntó si queríamos "córner bajo" o "córner alto". Antes de que me diera tiempo a girar la cabeza buscando la opinión de P., mi hijo contestó con un "córner bajo".

Nos dirigimos -siguiendo las instrucciones de la entrada- a la Puerta (o Gate) 7, Sector (o Zone) 133, Fila (Row) 11 y localizamos nuestros asientos: 03 y 05, perdón 0003 y 0005.

(Ahora que os he dado la primera lección de "Aprenda inglés con el fútbol -o balompié-", os pongo la foto de la visión que teníamos desde nuestros asientos:

Vista del terreno de juego desde los asientos 0003 y 0005

Al poco de sentarnos, P. saltó como un resorte y empezó a quitarse prendas. Cuando ya me temía que saltaría al campo y nos regalaría un striptease, comprobé que salían a calentar los porteros del Sevilla, Palop y Diego López y que P. se dirigía detrás de la portería en la que entrenaban llevando puesta su camiseta de Palop. Para el que no lo sepa, P. es un auténtico fan de este portero, hasta el punto de que tiene en casa un guante usado por éste (ya lo expliqué aquí) y ha creado en Twitter un perfil llamado "Fans de Palop" con no sé cuántos seguidores, entre ellos varios jugadores del Sevilla. Vi cómo saludaba a éste y le señalaba la camiseta que llevaba a lo que el portero le correspondía levantando los pulgares de ambas manos. Cuando acabaron de entrenar, vivimos el momento estelar de la noche: Palop se acercó a P. y le regaló su camiseta de entrenamiento. Aquí tenéis la prueba gráfica:

P. sosteniendo entre sus manos la camiseta de entrenamiento que le regaló Palop
Cuando se sentó a mi lado me dijo que estaba contentísimo (emocionado diría yo) y que ya solo faltaba que ganara el Sevilla.

Poco antes de empezar el partido se sentaron delante nuestro unos seguidores del equipo local con mala pinta, "obligándonos" a irnos de allí. Como la asistencia de público era muy pobre y el objetivo de P. ya se había conseguido, no tuvimos ningún problema en encontrar otro sitio con mejor visión.

Poco público y dos un equipo sobre el terreno de juego
Bueno, la noche acabó muy bien, pues el Sevilla ganó el partido y la eliminatoria.

Aquí tenéis a los entrenadores de los dos equipos con el resultado final del partido



miércoles, 28 de noviembre de 2012

Eres un ...

Todos, sin excepción, usamos palabras que, sin saber muy bien por qué y sobre todo desconociendo su significado, nos gustan especialmente. Los motivos que nos llevan a usarlas son muy variados y van desde la mera tradición familiar hasta la devoción por una persona o momento determinado:  Ya sabéis, el clásico "¿Por qué dices eso? No sé, en mi casa siempre se ha dicho".

Normalmente se tratan de palabras que, sean o no adjetivos, usamos para calificar a una persona o a una situación. No quisiera hacer un listado, sino que mencionaré las tres palabras (en realidad, las primeras que me vienen a la cabeza y seguramente serán las únicas) que más utilizo siendo su origen alguno de los casos anteriormente mencionados. Allá van:

- Mameluco. ¿Quién no ha usado nunca esta palabra? cric cric. ¿Nadie? ... ¡¡¿Nadie?!! Bueno, vale, pues yo sí. Y la he usado para referirme a alguien (normalmente con aviesas intenciones, es decir, con ánimo ofensivo). Estaba yo convencido que "mameluco" era ... eso, era un ... de acuerdo, lo reconozco, aunque podía imaginármelo, era incapaz de definir esta palabra. Es decir, si un día por la calle alguien me hubiera parado y me hubiera ofrecido 2 millones de euros (o incluso 5 euros) por definirle este vocablo, probablemente los habría perdido (tanto los 5 euros, como los 2 millones). Por tanto, he decidido buscarlo. Me voy -no sé por qué- a la wikipedia y me encuentro con esto:

Los mamelucos fueron esclavos, en su mayoría de origen turco, procedentes de Asia Central, de las zonas del Mar Negro y más al norte, islamizados e instruidos militarmente y que en sus inicios ejercían como soldados a las órdenes de los distintos califas abásidas.


Aunque la definición es más extensa, no considero necesario seguir, pues creo que ha quedado claro a qué se refiere.

¿Cómo puede ser que hasta ahora estuviera calificando a determinadas personas como militares? A pesar de que uno no destaca por su inteligencia e insatisfecho por el resultado, he decidido acudir a la fuente de las fuentes, al Diccionario de la Real Academia de la Lengua (DRAE), y me he encontrado con esta definición:

mameluco.
(Del ár. clás. mamlūk, esclavo).
1. m. Soldado de una milicia privilegiada de los soldanes de Egipto.
2. m. coloq. Hombre necio y bobo.
3. m. Arg., Cuba y Ur. mono (‖ prenda de vestir).
4. m. Cuba, Hond., Méx. y Nic. pelele (‖ traje de una pieza que se pone a los niños).



Ésta ya me gusta más. Me da igual que el soldado fuera de origen turco o que estuviera a las órdenes de los distintos califas abásidas, sino que, como dice su segunda acepción, se trata de un hombre necio y bobo. ¡Buf!, descubro aliviado que, el gran tormento que en mí había causado un momento de debilidad, no era más que eso, una duda y por tanto que llevo años refiriéndome a algunos individuos correctamente, tal y como yo pretendía calificarlos.

Quizá, a estas alturas de entrada, algún lector esté pensando que eso no le ha pasado nunca. Solo puedo decirle que si es así, puede considerarse un afortunado.

- Gaznápiro. Lo mismo, vamos al DRAE:

gaznápiro, ra.
1. adj. Palurdo, simplón, torpe, que se queda embobado con cualquier cosa. U. m. c. s.


Desde que un profesor que tuve en COU me dijo "¿Qué haces mirándome con cara de gaznápiro?" cuando fui a recoger las notas de Selectividad empecé a usarla y hasta hoy no había consultado su significado. Reconozco que también ha sido un alivio comprobar que no estaba piropeando al aludido.

- Energúmeno. Veamos:

energúmeno, na.
(Del lat. energumĕnus, y este del gr. ἐνεργούμενος, poseído).

1. m. y f. Persona poseída del demonio.
2. m. y f. Persona furiosa, alborotada.


No sabía yo que llegaba tan lejos el "energúmeno" hasta el punto de ser un poseído por el demonio, pero sí, lo uso en el segundo de sus sentidos. ¡Qué típico es aquello de "y se puso como un energúmeno"!

Bueno, hasta aquí la "mameluca" entrada de hoy.

PS La imagen que ilustra esta entrada podría considerarse como una reliquia, una pieza única. He ido a Google Imágenes (como casi siempre), he tecleado mameluco y de entre las miles y miles de fotos de peleles, ha aparecido ésta que -insisto- es única porque consigue reunir en una sola imagen varios de los significados de una palabra:

- Se trata de un pelele, mono o traje de una pieza.

- El que lo lleva puesto es, sin duda, un hombre necio o bobo (¿quién si no accedería a fotografiarse así por muy mala que esté la cosa?)

- No sé, quizá me esté obsesionando, pero le veo cara de egipcio y seguramente será militar. Si es así, es un auténtico campeón al reunir las tres acepciones de esa palabra en una sola persona/imagen.

Drew, sácanos de dudas.






martes, 27 de noviembre de 2012

Debo hacer ejercicio

A raíz de una de mis últimas visitas al médico, éste me preguntó si practicaba algún deporte. Creo que no lo hizo por curiosidad, sino para hacerse una idea de la vida que llevaba y si era necesario introducir alguna pauta de ejercicio en mi día a día para intentar aliviar un poco esa carga en la zona lumbar como consecuencia de mi escoliosis.

Cuando le dije que jugaba a padel un día a la semana me dijo que precisamente no era el deporte más apropiado para ello (ni que fuera de riesgo, pensé) porque te pasas todo el tiempo agachándote (y no para recoger bolas, sino para golpearlas). Me comentó que lo ideal sería hacer natación o Pilates (según él, es la gimnasia sueca de toda la vida). No contesté ni soy consciente de hacer una mueca, pero algo debió pasar porque enseguida añadió que, por lo menos, debía realizar unos simples ejercicios para descargar esa zona y enseguida se dirigió a la camilla y empezó a mostrarme en qué consistían esos ejercicios. Es de agradecer que, en lugar de explicarme en qué consistían, empezara a hacerlos con una dedicación propia del que aspira a conseguir una plaza en el cuerpo de policía.

Lo de la natación no se me ha pasado por la cabeza, la verdad. Solo con pensar en que debo apuntarme a un club y, sobre todo, buscar un espacio en mi horario que como mínimo me ocupará dos horas (entre que vas, te pones el bañador, nadas, te vuelves a vestir y vuelves) se me quitan las ganas. Además, estoy convencido que la piscina estará ocupada por un grupo de señoras de la tercera edad haciendo todo tipo de ejercicios en su zona reservada, mientras que los que queremos "hacer piscinas" tendremos solo un carril. Y ahí varios tíos nadando arriba y abajo, uno detrás de otro y chocando con el que viene en sentido contrario. Va a ser que no.

Del Pilates he oído hablar -como todo el mundo-, pero no tengo ni idea de cuáles son los ejerciciosa realizar y, como en la natación, habría que buscar un gimnasio o similar, apuntarme dentro de un horario que encaje y compartir ejercicios con señoras mayores y algún lisiadillo como yo y ... no, no me apetece. Ya me imagino la escena:

- Monitora (¿se llama así?): Queridas alumnas, hoy nos acompaña un nuevo compañero, así que, por favor, saludadlo.

- Todas: Holaaaaaaa.

- Monitora: ¿Puedes presentarte?

- Yo: ¡Vaya!, creí que me había apuntado a Pilates, no a un grupo de alcohólicos anónimos, pero bueno ... me llamo Paterfamilias y ...

- Monitora: Está bien, tampoco se trata de que nos cuentes tu vida, simplemente dinos, si quieres (esto último lo remarca para que pille que es importantísimo explicarlo), por qué has venido aquí.

- Yo: Pues ... porque me gustó este gimnasio (mentira, era el más barato).

- Monitora: No, Pa..., ¿Paterfamilias era tu nombre?

- Yo: Sí, Paterfamilias (como si nadie se llamara así)

- Monitora: No, explícanos por qué has decidido hacer Pilates.

- Yo: (estaba equivocado, es peor que un grupo de alcohólicos anónimos) Pues porque el médico me lo aconsejó.

- Monitora: ¿Aconsejado? ... Por algo será, ¿no?

- Yo: (esta tipa lo que quiere saber es dónde está mi tara). Es que ... es que ... tengo escoliosis y ...

- Todas: ¡¡¡¡Ooohhhh, escoliosis!!!!

- Yo: Sí, escoliosis, ¿qué pasa?, ¿acaso os he preguntado yo a cada una de vosotras por qué estáis aquí? ... ¿eh, eh?

Pues eso, que no tengo ningunas ganas de pasar por eso, así que buscaré en internet, que seguro que encuentro algún sitio que me puede ayudar con esos ejercicios. Ya me veo yendo a Decathlon a comprarme una esterilla y algún que otro elemento para poder empezar.

Como siempre lo importante será animarme a empezar porque hasta ahora es que no he hecho ni los ejercicios que con tanto denuedo realizó el médico en la camilla de su consulta el día de mi visita.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Los gustos musicales de JP

Aturdido todavía por el varapalo que ha significado el resultado cosechado por el Sevilla en el Calderón, me dispongo a escribir la siguiente entrada que formará parte de la saga "Gustos musicales". Es el turno ahora de JP. Voy a llamarlo.

- ¡JP!

- ¿Qué?

- ¿Puedes venir, por favor?

- ¿Me puedes decir cuáles son tus tres canciones favoritas?

Me mira atentamente mientras escribo y me dice que lo hago muy rápido (ya se sabe, los niños son fácilmente impresionables, porque un tío aporreando un teclado con dos dedos, difícilmente puede hacerlo rápido). Ahora se da cuenta de lo que escribo y me dice "¡Pero si escribes lo que yo te digo!"

- Vaaaa, no escribas lo que yo te digo

- Vale, pero dime entonces cuáles son tus tres canciones favoritas

- Hummm ... Drive by (hey, y lo ha pronunciado bien)



- Ahora la segunda

- ¡¡Hey soul sister!!



¡Vaya!, parece que el muchacho tiene ya un grupo favorito (y seguramente sin ni siquiera saberlo). Ésta es una de las canciones del vídeo que le hicimos a A. por sus 40 años, aunque no sé si eso influyó, la verdad.

Acaba de llegar A., que se había ido al cine con Mi a ver "Lo imposible"

- Venga, JP, que falta la tercera. ¿Cuál es?

- Pueeeeeess, eeeehhhh ...

(Sigue pasando el tiempo)

Q. le chiva una canción y Mi. otra. La que Q. le ha soplado es una que hace un tiempo le volvía loco, le encantaba. La oía en el coche y nos mandaba callar porque sonaba su canción. Era aquella que cantaba un hawaiano con una guitarra muy pequeña (o parecía muy pequeña porque su cuerpo era muy grande) y que murió hace relativamente poco tiempo. Sí, ésta:



Y la de Mi. es ésta:



Elegid vosotros.

jueves, 22 de noviembre de 2012

La gastroscopia

Cada día que pasa me doy más cuenta de lo mal hecho que estoy. Si no fue suficiente recibir la noticia de que tengo escoliosis como consecuencia de tener una pierna más larga que la otra, ayer me dijeron que tengo una hernia de hiato. Leve, pero hernia al fin y al cabo.

Ayer me hicieron una gastroscopia gracias a la intermediación de una amiga de la familia, pues nuestro servicio público de sanidad me había dado hora para el 17 de enero. Contactamos con esta amiga nuestra, que trabaja como enfermera en el centro hospitalario en el que debían realizarme esa prueba y ... ¡tachán!, el martes me llaman por teléfono y  me dicen que tengo hora el miércoles, a las 8:30 horas.

"¿Voy en ayunas?", pregunté.

"Sí ... y acompañado".

Ayer, P. y Mi. se fueron al cole en autocar (no os podéis imaginar lo que le molesta eso a P.) para acompañar a sus hermanos pequeños.

Llegué al Hospital, avisé de mi llegada y al poco tiempo me avisaron. Una enfermera me dijo que me desvistiera de cintura para arriba, me pusiera esa "bata" (ya hablé de esa pieza de tela, que no prenda, en una entrada anterior) sin abrochármela y guardara la ropa en una bolsa de plástico que me entregó. Bueno, al no desvestirme de cintura para abajo, por lo menos no iré enseñando el culo a medio hospital.

Pasé a una sala contigua, me hicieron tumbar en una camilla ..."Boca arriba, por favor", me dijo. No contesté, pero a punto estuve de decirle que ya me lo había imaginado (no quiero ni pensar lo difícil que debe resultar hacer esa prueba metiendo un tubo por la boca del paciente con éste tumbado boca abajo). "¿Me quito los zapatos?" "No, no hace falta" ¿Será un poco ordinario, no?, pensé.

Me puso tres adhesivos en mi atlético torso ("¡Vaya!, a lo mejor me están haciendo pruebas médicas los del Sevilla y yo sin enterarme de que me han fichado", pensaba), unas gafas nasales (sí, sí, se llaman así) de las que salía oxígeno y me "buscó una vía" (¿de escape?). "Te haré un poco de daño". "No pasa nada" ... no pasa nada si aciertas a la primera, claro. Después de varios intentos, logró encontrar la vía y meterme suero por ahí. Cuando la diferencia entre robocop y yo era en que el primero tenía menos cables, la enfermera me cogió el otro brazo (suerte que solo tengo dos, que si no vete a saber qué me harían en el tercero) y me lo envolvió en aquel brazalete que se infla hasta que tu brazo está a punto de explotar y te toma la tensión. "Te voy a monitorizar", me dijo. Uf, ¡qué susto!, creía que me ibas a poner una bombilla a ver si se encendía, porque con tanto cable ... Después me dijo que me veía muy tranquilo, mientras el sonido que emitía el monitor era acompasado y espaciado.

Al rato llegó la médico que me haría la prueba y me preguntó si había firmado "la autorización". "¿Qué autorización?". "Veo que no" y me trae un papel por el que supuestamente presto mi consentimiento a que se me realice esa prueba. "Firma aquí", me dice mientras me señala un cuadro del tamaño del espacio reservado para la firma en el DNI. Solo faltó un crujido de cables para parecerme al Gigante de Hierro. Conseguí que el brazo me llegara hasta el papel y acertar en el interior del cuadro.

Volvió la enfermera que me había robotizado monitorizado y, como todavía quedaba algún espacio de mi cuerpo libre, decidió ponerme una boquilla en la boca. Después me advirtió que me dormiría, mientras le preguntaba a la doctora si con 80 bastaba. Me inyectaron algo en esa vía tan escondida y yo hice un esfuerzo por estar consciente cuando me durmiera. Mientras pensaba eso, miraba al techo intentando encontrar algo que luego pudiera recordar. La verdad es que un techo de hospital no da mucho de sí. En ésas estaba yo cuando un hormigueo empezó a recorrerme el cuerpo y ... ya no me acuerdo de nada más.

El siguiente recuerdo es ... ¿pensar?, nooooo, llamar en voz alta a Ma (no sé por qué) y oír la voz de una enfermera que me decía que no, que allí no estaba Ma. Abrí los ojos y descubrí una sala distinta a la anterior y un sonido como de ultratumba. ¡Ya he llegado al Purgatorio!. Bueno, no es muy guais, pero, la verdad, me lo imaginaba peor. Abrí bien los ojos para que la enfermera viera que la anestesia no había hecho efecto y comprobé que al lado, separado por una cortina en su mínima expresión, había otra camilla con un cuerpo humano encima que emitía esos sonidos de ultratumba, algo entre ronquido y bostezo que te erizaba las pestañas. También descubrí que no tenía la boquilla. "Perdona, se me ha caído la boquilla", mascullé. "Tranquilo, ya hemos acabado" ... y al poco entró A.

Para ser una prueba tan desagradable a lo vivo, con anestesia es un chollo. No te enteras de nada, pero de nada.

Hoy he ido al médico de cabecera quien me ha confirmado eso, que tengo una leve hernia de hiato. Le ha quitado importancia y me ha dicho qué hay que hacer de ahora en adelante. No alcohol, no fumar (suerte que lo dejé hace ya un tiempo), no picante, no bebidas gaseosas, no café, no chocolate ... "Perdón, ¿puedo hacer algo?" A partir de ahí me ha dicho que lo que debo hacer es moderarme en el consumo de todo eso y tomarme el protector de estómago que me recetó hace unas semanas.

Pues eso, que no se pueden cumplir 40 años.

martes, 20 de noviembre de 2012

Ese derbi

Ha sido complicado encontrar un hueco para escribir este fin de semana (varios de nuestros hijos, a raíz de la entrada dedicada a los gustos musicales de S., me preguntan cuándo les tocará a ellos) y ayer, que tenía preparada una entrada futbolística, vino el técnico de la nueva compañía de telefonía a ponernos el router. Sí, aprovechando una reciente oferta, nos hemos cambiado a la más conocida (Movistar) porque la anterior (Orange) era un desastre.

Hace unos días decía en este mismo espacio que no quería hablar de mi equipo, pero lo ocurrido este fin de semana hace que incumpla mi palabra y le dedique un post. Ante todo quiero dejar claro (y sigo convencido de ello) que el Sevilla ha empezado a ser grande cuando, entre otras cosas, se ha olvidado de "luchas" locales. Que nadie se me ofenda (¿vale Naranjito?), pero el otro equipo de la ciudad no es rival para el Sevilla. Ni lo ha sido históricamente, ni lo es en la actualidad. Además, es cierto que es un derbi apasionante (no creo que haya otro igual en España), pero solo interesa en Sevilla. Os puedo asegurar que aquí a nadie le interesa lo más mínimo.

Eso no quita que el domingo se viviera un derbi, no sé si diferente antes de empezar, pero sí lo fue al acabar (bueno, más bien fue diferente nada más empezar). Llegaba el equipo verderón con ciertos aires al ocupar en la tabla clasificatoria unas posiciones por encima del Sevilla, sin tener en cuenta que esas circunstancias, además de efímeras, se deben en muchas ocasiones a los caprichos del calendario pues, sin ir más lejos, este equipo ahora debe enfrentarse a R. Madrid y FC Barcelona en las dos próximas jornadas. Su entrenador, Pepe Mel (que me cae bien) dijo antes de empezar el partido que tenía "la fórmula para ganar al Sevilla" (creo que ningún entrenador le ha llamado preguntándole cuál era) y el seguidor medio estaba exultante. Prueba de ello es que las entradas que el Sevilla puso a disposición del equipo visitante se vendieron enseguida. Por cierto, ante ciertas acusaciones contra la directiva del Sevilla diciendo que pusieron muy pocas entradas a disposición de la afición verdiblanca, conviene aclarar que ambas directivas pactaron ese número, es decir, en la segunda vuelta del campeonato de Liga, la afición sevillista tendrá a su disposición el mismo número de entradas en el campo de La Palmera.

Bueno, como sabéis los que mínimamente seguís el fútbol, el partido acabó con un 5-1 a favor del Sevilla, aunque eso es lo de menos porque el resultado pudo ser de escándalo. Cuando se llevaban disputados 12" (sí, habéis leído bien, 12 segundos) de partido, el Sevilla marcó el primer gol. En el minuto 4, marcó el segundo y después de varias ocasiones claras, el tercero no llegó hasta el minuto 32. Antes de llegar al descanso, el Sevilla marcó el cuarto. Se preveía una goleada histórica cuando, incomprensiblemente, el Sevilla levantó el pie del acelerador y se limitó a pasarse la pelota, encajando un gol y marcando el 5º y definitivo en el tiempo de descuento. He de reconocer que si antes de empezar el partido me hubieran preguntado qué me parecía un 5-1 final habría firmado, pero también he de reconocer que tal y como se estaba desarrollando el encuentro, me supo a poco.

Como podéis imaginar, a partir de ahí se han disparado todo tipo de bromas por parte de una mitad de Sevilla contra la otra mitad. En las redes sociales han circulado todo tipo de ocurrencias que tienen como diana al otro equipo de Sevilla. "CINCOmentarios", "Soy del 5EV1LLA", "Es cierto, al principio el partido estuvo muy igualado". "Pepe Mel, ¿podrías mandarle a los demás equipos el plan que tenías para ganar al Sevilla? Gracias de anteMANO", "Quieren cambiar la noche de Reyes, del 5 al 1", etc.

¡Qué duro ser verderón en Sevilla esta semana!