lunes, 14 de noviembre de 2011

A vueltas con las mascotas


Ya os explicaba aquí las ganas que tienen mis hijos de tener una mascota. También os contaba las pocas ganas que tengo yo de que entre un animal en casa. Pues a pesar de eso, cada día soy más tonto.


El viernes, la secretaria del despacho trajo el perro que ilustra la entrada. Como veis es un cachorro de no sé qué raza y que una de sus hermanas se lo había encontrado abandonado. Lo llevaron al veterinario para que lo desparasitara y le pusiera una vacuna.

Me contó que su padre no quería animales en casa y que su hermana -aunque se moría de ganas de quedárselo- buscaba a alguien que pudiera hacerse cargo de él. Yo, lejos de utilizar la inteligencia con la que Dios me dotó, envié un mail a A. adjuntándole la fotografía. Evidentemente me contestó enseguida diciéndome algo así como "Qué mono!!!!! Me encanta, ¿nos lo quedamos?" Le dije que ni de broma y me olvidé del tema. Por la tarde recibí un correo electrónico de A. (pobre, ya va acostumbrándose a eso de llamarse Agripina) insistiendo en que estaría muy bien si pudiéramos quedarnos con la perrita (creo que no lo había dicho, pero sí, es una hembra). La secretaria me volvió a insistir esa tarde para que me lo pensara bien, la ilusión que le haría a los niños, lo mona que era la perrita, etc.

Como el viernes fuimos a una fiesta sorpresa de un amigo que ayer cumplió 40 años, aprovechamos A. y yo para hablar del tema sin tener que escondernos de nuestros hijos o sin tener que usar el famoso lenguaje-clave (es tan clave que a veces ni nos entendemos). Llegamos a un acuerdo y decidimos quedárnoslo.

Durante la comida del sábado les dimos la noticia a los niños (poco a poco) y no cabían en sí de gozo. Es entonces cuando a la secretaria le envié un wasap diciéndole que sí, que nos lo quedábamos y preguntándole que cuándo podríamos tenerlo. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me contestó que su hermana aún no se había decidido y que, aunque había muchísimas posibilidades de que no se lo quedara pues a la negativa paterna había que unir su imposibilidad de ocuparse de él, debíamos esperar al lunes.

Esta mañana me ha confirmado que la perra de su hermana se queda allí, en casa de sus padres. Me ha parecido deducir una ligera disculpa porque quizá me dio a entender otra cosa. He preferido no decir nada.

A pesar de no haber querido nunca tener a ese animal (ni a ningún otro), se me ha quedado mal cuerpo por la decepción que esta tarde tendrán los niños. Eso me pasa por tonto y por haberme adelantado a los acontecimientos. Está claro que, aunque me hubiera dicho lo que me dijo, debía haberme esperado y no tener que pasar por este mal trago.


viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Ponemos la calefacción?

Ahora mismo nos encontramos en esa época en la que la temperatura (al menos la diurna) es más agradable fuera que dentro de casa. Tenemos la suerte (o no) de que el otoño está siendo suave, su entrada ha sido como una lenta agonía del verano.

Es verdad que por estas latitudes lo normal es la suavidad de las temperaturas. Ni los inviernos son crudos ni los veranos tórridos. Esto es lo que estudié en el colegio sobre el clima mediterráneo y así suele ser, aunque lo cierto es que he ido notando cambios climáticos a lo largo de mi vida. Recuerdo, por ejemplo, como algo relativamente habitual ver charcos helados en invierno y si echo la vista atrás no sé cuándo fue la última vez que pude ver uno en estado sólido. Otra clásica imagen era la de la escarcha cubriendo todo durante las primeras y tempranas horas del día.

Desde hace un tiempo he notado que los veranos, sin ser excesivamente calurosos, son un poco más largos. En más de una ocasión te plantas el Navidad con la sensación de que ayer era verano. Ya me entendéis.

Lo más insoportable de este clima es la humedad. Imagino que será la proximidad del mar que, a pesar de vivir a unos cuantos kilómetros de distancia y existir una cordillera en medio, hace que la sensación de calor (muy diferente a la temperatura real) sea mayor. Ya ni te cuento los días de calor que tengo que ir a Barcelona. Es ponerse a andar por la calle y empezar a sudar como un pollo. Por cierto ... ¿por qué se dice "sudar como un pollo"? Y en invierno, por mucho que te abrigues, se te mete en el cuerpo. 

Bueno, a lo que iba, ahora tenemos unas temperaturas muy benignas para la época en la que estamos, llegando a alcanzar los 20 o 21º C, situándose las mínimas en torno a los 13 o 14º C. Sin embargo, se da una situación extraña en cuanto al confort dentro de casa. Como decía al principio, se está mucho mejor fuera que dentro de casa. Ya sé que en casa acostumbras a estar más tiempo quieto y eso hace que te destemples enseguida si la temperatura no es alta, pero eso no quita que me sorprenda este fenómeno.

Llevamos unos días en casa discutiendo sobre si hay que encender o no ya la calefacción. Hasta ahora sólo era A. la que insistía, pero ayer ya empezó a hacerlo P., quien, por cierto, hasta hace nada todavía iba en manga corta.

Mis motivos para no encender la calefacción son, por este orden, los siguientes:

- Es muy cara. Yo creo que siempre lo ha sido, pero el año pasado sufrí uno de los mayores sustos que recuerdo en mi vida al recibir una factura de la compañía del gas: 399 euros. Con deciros que llamé a la compañía para denunciar un error en la lectura del contador ...

- Hasta que no vea a todos los miembros de mi familia con un jersey por la casa y aún así tengan frío, no la encenderé. Me hace "mucha gracia" oír a uno de mis hijos preguntando que cuándo pondremos la calefacción porque empieza a hacer frío mientras sigue vistiendo con manga corta.

- El frío es sano. Mantiene el cutis terso y la mente despierta.

A. ha llegado al extremo de amenazarme (y cumplirlo) con acostarse antes alegando que tiene mucho frío y que por lo menos en la cama está tapada. Pero yo no cedo al chantaje y me mantengo firme (y solo en el salón).

jueves, 10 de noviembre de 2011

Cuidado con la publicidad

A lo largo del día, imagino que como muchos de vosotros, recibo muchos correos electrónicos. Unos -los pocos- son útiles y esperados, otros sólo útiles, los hay absurdos, muchos son publicitarios y otros muchos no son ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario.

Cuando me refiero a estos e-mails no incluyo -evidentemente- los spams o correos indeseados. Esos ya forman una categoría propia y como miembros de esa categoría pasan de ser "recibidos" a enviados a la "papelera de reciclaje" en un momento. Por cierto, no sé por qué se llama papelera de reciclaje cuando el 99,9% de lo que envío allí no tengo la intención de recuperarlo nunca.

Existe, sin embargo, una excepción a estas categorías de correos electrónicos. Son los llamados "inesperados". Como su nombre indica, son aquellos correos que no te esperas y que causan en el receptor una sensación de sorpresa, ya sea agradable o desagradable.

Hoy he recibido uno de esos "correos inesperados" (de la subcategoría de los ... no sé, la verdad, a qué subcategoría pertenece, pues en un primer momento lo he calificado como agradable y ahora no sé si me he precipitado). Cuando lo he recibido, me he emocionado y he pensado que por fin podríamos trasladarnos a una casa bastante más grande (demasiado grande quizás) con el desahogo que ello proporciona.

Lo que me ha hecho sospechar es lo fácil que resultaba eso. Sólo era necesario apuntarse a un Curso y ya recibías el casoplón. Sin sorteos. La sospecha la he disipado rápidamente cuando he vuelto a leer el correo recibido y me he dado cuenta de que posiblemente la mega-casa esté ocupada. "Bueno, nadie da duros a 4 pesetas", he pensado, así que tendré que espabilarme para intentar convencer a los inquilinos de la finca que ésta es mía (porque me he apuntado al Curso) y ya está. Como uno es, de inicio, buena persona, he trazado el siguiente plan:

1) Llamaré a Infoempleo para que me digan dónde está la "peaso finca".

2) Una vez averiguada su ubicación, me pondré en contacto con el obispo de la diócesis en la que se encuentre para intentar alcanzar un acuerdo extrajudicial.

3) En caso de que no se avengan a razones, me veré en la imperiosa necesidad de acudir a la vía judicial en defensa de mis legítimos intereses.

4) Creo que yo mismo podré redactar la demanda y defenderme. Tendré que buscar un Procurador de los Tribunales del Partido Judicial en el que radique la finca.

5) Como el Curso al que debo apuntarme es de Perito Judicial, todo será más fácil durante el procedimiento judicial.

6) Una vez tenga la finca inscrita a mi favor, si estuviere muy lejos de donde resido, prefiero venderla y con lo obtenido en la venta comprarme una más próxima para no alterar mucho la vida de los hijos.

¿Qué os parece la idea? Dadme, por favor, vuestra opinión.

Ah, me olvidaba, aquí tenéis el correo electrónico que he recibido:


Lo pone bien claro y destacado dentro de la franja roja "SI TE MATRICULAS ESTE MES ¡¡TE REGALAMOS UN SEMINARIO!!" Como os decía, no dice si es con inquilinos o no ...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Mis hijos se llaman así

Los que sois asiduos lectores de este blog sabéis que mis hijos se llaman Ma. (en realidad es "M.", pero pongo la "a" para distinguirlo de "Mi."), P., Mi. (en realidad también es "M.", pero pongo la "i" para distinguirlo de "Ma."), Q., JP y S. Hay quien cree que los nombres de mis hijos son ficticios. Y no es así. Tengo pruebas.

Esta mañana, cuando se han ido al cole, me he pasado por sus habitaciones y he sacado algunas fotos que acreditan lo que afirmo. Allá va la primera:

Escritorio Ma.

Este es el escritorio de la habitación de Ma. Aquí es donde estudia (o donde debería hacerlo) y es fácil distinguir en uno de esos cajones una "M". ¿Por qué una "M"? Pues eso, porque es su nombre. Es fácil adivinar en qué periodo de su vida se encuentra. También he hecho una foto de una de las puertas de su armario y de la parte trasera de la puerta de entrada, pero que sin su permiso no me atrevo a publicar. Si lo consigo, la añadiré.

Jugándome el anonimato, os pongo también una foto de una foto que tiene Ma. en su habitación y que no es otra que ella cuando era pequeña. Veréis que está muy mona (porque lo era y porque lo es)

Marco (cursi) con foto de Ma.

Seguimos con las habitaciones y pasamos a la de los siguientes, P. y Mi. Aquí tenéis una foto de parte del armario de su cuarto en la que puede comprobarse que, efectivamente, pertenece a ellos.

Armario cuarto P. y Mi.

En esa habitación -la más pequeña de todas- se ha hecho un invento para que puedan dormir los dos. Las camas son plegables (de forma horizontal) individualmente y además existe también una mesa (muy grande que permite que estudien los dos a la vez) plegable. Eso sí, la cama de abajo y la mesa sacada a la vez es incompatible. Si uno ve la habitación y se le dice que allí duermen dos tiarrones, no se lo cree, pero cuando empiezas a desplegar las camas, sacar la mesa y abrir armarios, se entiende todo.

Cuelgo dos fotos de este cuarto que difiere en cuanto a gustos de su hermana y demuestra cuál es el equipo de sus amores.

Mini camiseta del Sevilla FC

Bufanda del Sevilla FC y guante que Palop regaló a P.













Y para acabar, la habitación de los tres pequeños: Q., JP y S.

Habitación pequeños

Aquí veis sus nombres, parte de la mega-mesa de estudio (caben los tres) y la litera de tres a la que en su día le dediqué una entrada y, la verdad, ahora no me apetece enlazar. Esa litera fue la solución perfecta a un problema grande como intentar meter a tres niños en una habitación en la que también quieres poner una mesa (grande) y armarios para que guarden su ropa.

Ahora me permitiréis una maldad. Hace unos días, mi querida A. me hizo un comentario a una entrada en la que me comunicaba que JP y S. son del Barça. Si eso es cierto (sigo indagando) demostraría que la traición no tiene edad o que andan un poco despistaíllos o que se dejan llevar por el ambiente, que todo puede ser. Pues bien, ahora os pondré una foto de la única pared que queda libre en esa habitación:


Bandera del Centenario del Sevilla FC

No todo está perdido y en el caso de que finalmente resultara eso cierto, deberán convivir con la bandera de un equipo diferente al suyo.

Son las 17:20 h. y acabo de recibir la autorización de Ma. para colgar la foto que os decía 


Justin Bieber hasta en la sopa
Ya os decía aquí quién era este tipo y lo que Ma. siente por él.


Nota: Agradezco a M. (la BTV de toda la vida) la idea que, sin querer, me dio para esta entrada.

Pido perdón por la calidad de las fotos, pero están hechas con el móvil, así que no se pueden pedir peras al olmo.

martes, 8 de noviembre de 2011

¿De qué me quejo?

Llega el otoño, llega el frío, llegan los días más cortos y, cómo no, la lluvia. Todo empezó con el largo fin de semana de Todos los Santos. Vaya racha llevamos.

Un cuñado mío se rompió la tibia y el peroné subiendo unas escaleras. Hay que operar. Todo había ido bien hasta que ayer, en la primera de las revisiones tras la operación, los médicos comprueban que la herida está infectada. Hay que volver a abrir y limpiar todo.

Mi amigo R. nos comenta que el hijo de unos conocidos se ha perdido en la montaña. Al final lo encuentran al día siguiente. Sano y salvo, aunque, eso sí, muy cansado, muerto de frío y desorientado tras pasar la noche al raso.

S. nos dice que J., el hijo de otros conocidos, está en la UCI. Se subió a un monopatín y, de la forma más tonta, cayó al suelo, golpeándose la cabeza. Después pasó a semiintensivos y ahora ya está en casa. Todo quedó en un susto, gracias a Dios.

Otro J., que el mes que viene cumplirá 6 años y que es del curso de JP, se cayó en el patio del colegio y también se golpea la cabeza. Fractura craneal y a la UCI. Evoluciona muy favorablemente. JP llegó a casa muy afectado porque, al parecer lo vio todo. En el colegio rezan mucho por él. J. es sobrino de unos amigos nuestros.

Fallecen, el mismo día, el padre de un profesor del colegio de los niños y compañero de trabajo de A. y la madre de otro profesor.

Hace una semana, R., una amiga de la familia y madre de 4 hijos, varios de ellos amigos de nuestros hijos, se marea, se le nubla la vista y le cuesta hablar y escribir. Van corriendo a Urgencias. Le han detectado un tumor en la cabeza y deciden operar urgentemente. Ayer lunes era el día señalado. Tras abrir, los médicos dicen que no hay nada que hacer y la desahucian, dándole unos meses de vida. Q. vuelve del cole diciendo que ha ido a Misa para pedir por R. y pregunta cómo está. A. tiene que decir que no lo sabe. El resto de nuestros hijos pregunta lo mismo y a todos la misma respuesta. Esta mañana, habiéndonos asegurado de que los hijos de R. conocen el diagnóstico, les decimos a los niños la verdad. Están, estamos muy tristes. Seguimos rezando por ella esperando un milagro.

Y yo quejándome de que no llegamos a final de mes ...

El otoño ya ha llegado, el frío también, los días son más cortos y ... 

lunes, 7 de noviembre de 2011

Caçadors de bolets

Hoy parece que hay una tregua. Llevábamos no sé cuántos días ininterrumpidos de lluvia y a los que somos de secano eso es insoportable. Es cierto que ahora todo está más limpio y el paisaje es más, no sé, más otoñal.

Como llevábamos mucho tiempo sin lluvia, los expertos (y los amateurs) ya nos advertían de que, de seguir así, debíamos empezar a prepararnos para las restricciones ... de agua, claro, que de las otras ya se encarga la crisis de que las tengamos.

Como casi todo en la vida, esta lluvia tiene su parte positiva: ¡este otoño habrá setas!

No soy "cazador" de setas (aclaración: existe un programa en TV3 que he visto esporádicamente y me parece muy bueno, que se llama "Caçadors de bolets" donde los protagonistas van a buscar setas y después las cocinan y ... hummm, te entran unas ganas de comerlas que ...), pero me encanta que otros las cojan y yo comérmelas.

Conozco a bastantes buscadores de setas. De hecho tengo la sensación de que es una afición cada vez más extendida y no sé si lo es por la edad (a medida de que te haces mayor, tus aficiones van cambiando) o porque siempre lo han sido. Sé que algunos forman parte de este último grupo, pero de otros no sé. Yo, en cambio, no tengo ni idea de setas. Como ya he dicho, me encantan, pero no sé distinguir un "rovelló" de una amanita phalloides (ya me entendéis). lo único que sé es que cuando más bonita sea la seta, más peligrosa acostumbra a ser. Desconfiad también de aquellas como las de la imagen en las que sólo falta David el Gnomo para que todo sea más real. Tampoco acostumbran a ser buenas.

Sólo una vez fui a coger setas y, la verdad, casi ni me acuerdo. Iba con J., aquel amigo mío que le dio por correr 100 Km. y recuerdo ir detrás de él y, de vez en cuando, cuando él me lo indicaba, cogiendo algún que otro "rovelló". Me recordó mucho a la pesca, donde cada maestrillo tiene su librillo y donde, tras un aparente buen rollo, allí nadie dice a otro nada que pueda interpretarse como una pista. Así, si ves pasar a un tipo con una cesta llena de setas y se te ocurre preguntarle (ni siquiera se intenta, pero uno llevado por su lirio en la mano podría hacerlo) de dónde las ha sacado, lo único que conseguirás es que sonría y te suelte algo así como que las ha comprado en el mercado del pueblo (jeje, qué gracioso, ¿no?).

Hace unos días, me dijo uno de los "cazadores" que conozco que las setas que él más coge (imposible, intento recordar su nombre, pero no sé si eran "cama secs" o "fredolics") necesitarían unos 18 días para salir. Tampoco es mucho tiempo, la verdad, así que la espera no se hará muy larga. Me prometió que me traería unos cuantos y espero que lo cumpla porque aún recuerdo la bolsa que me trajo en una ocasión y lo de tortillas de setas que hicimos.

Hay que reconocer que es una afición de riesgo, no porque te juegues el tipo en su captura, sino porque como te equivoques, las consecuencias pueden ser muy duras. Todavía recuerdo a uno que en un paseo por la montaña cogió unas setas y "convenció" (insistió tanto) a sus anfitriones para que las prepararan y las probaran. Sólo algunos lo hicieron (él también) y todos acabaron ingresados en el hospital por una intoxicación. Hay que conocer a esta persona para entender lo que pasó. Cuando todos se mostraban reacios, llegó incluso a decirles que eran una especie nueva ...

domingo, 6 de noviembre de 2011

No somos los únicos

Ya me ha pasado varias veces, la última con mi anterior entrada.

Encuentras un tema sobre el que escribir, lo haces y después descubres (normalmente gracias a un comentario) que ese mismo tema ya lo ha tratado un blog conocido (o desconocido), un escritor, un experto en coaching o lo que sea.

No es que me siente mal, ni mucho menos, sino simplemente quería mostrar la sensación que a veces te queda tras enterarte de esta circunstancia y defender la posibilidad de que una misma cosa sea tratada por muchas personas que, la mayoría de las veces, ni se conocen entre sí.

Siguiendo esa misma regla de tres, cada vez que trato uno de los temas que etiqueto como "Actualidad" estaría plagiando a cualquiera que lo hubiera hecho antes que yo. Lo mismo podríamos decir de cualquier periodista o analista político que comenta una noticia (a no ser que sea el primero en hacerlo, que, como sabemos, sólo es uno) o hecho concreto.

Que nadie se sienta ofendido, ya que esto no es una queja de aquellos que me hacen cualquiera de estos comentarios. Al revés, la mayoría de las veces los agradezco porque me descubren alguna cosa que ignoraba.

Además, yo soy de los que si saco una idea o un texto o lo que sea de otro sitio, suelo indicar la fuente y ahora que ya sé enlazar, acostumbro a hacerlo en la entrada.