lunes, 2 de mayo de 2011

Juan Pablo II

Ayer pude ver un poco de la ceremonia de beatificación del Papa Juan Pablo II y como podéis imaginar, finalmente no pudimos estar en Roma para la ocasión. Siendo como era, no me sorprendió la cantidad de gente que acudió a Roma para seguir en directo esta celebración.

Como ya os conté aquí, aunque sea por la casa en la que vivimos, le debemos mucho a este nuevo beato y nuestro quinto hijo le debe su nombre (ayer A. le enseñaba las imágenes de la ceremonia y le explicaba por qué se llama así).

La primera vez que oí hablar de él, como la mayoría de la gente, fue al ser elegido Papa, allá por octubre de 1978. Hacía poco que había llegado del cole y me encontraba merendando en la cocina. Con mis 10 años de entonces me sorprendió que mi padre me dijera que era muy joven (si no recuerdo mal, tenía entonces 58 años) y que con esa edad ya había "conocido" yo a tres Papas (estaba contento porque llevaba camino de récord).

Cuatro años después, en 1982, vino a España por primera vez y yo tuve la suerte de asistir al encuentro que tuvo con los jóvenes en el Santiago Bernabéu y a la Santa Misa celebrada en el Camp Nou. De Madrid recuerdo la cantidad de gente que allí nos congregamos y de Barcelona lo cerca que lo vi. Por casualidad estaba al lado de una salida al césped que había en una de las esquinas del campo y ... ¡apareció por esa! Me pegué a la valla y saqué el brazo. Empezó a dar la mano a la gente de mi lado. Cuando sólo me quedaban dos personas para que me diera la mano, su secretario personal o quien fuera le advirtió que al otro lado también había gente y ... se fue para allá. Mala suerte.

En 1984, con ocasión de un viaje del Papa a Sudamérica en el que hizo escala en Zaragoza, allá que fuimos con el colegio y pudimos acompañarle un rato.

Al año siguiente, fui con el colegio a Roma, a la I Jornada Mundial de la Juventud. Fue impresionante y guardo un gran recuerdo porque significó mi primer viaje "largo" y mi primera salida de España.

Volví a Roma en la Semana Santa de 1987 (¿o quizá fue 1986?) y allí también tuve la suerte de verle.

La última vez que le vi en directo fue en Santiago de Compostela, en la II Jornada Mundial de la Juventud, que tuvo lugar en esta ciudad. Creo que era el año 1992 y no sé cuánta gente llegamos a reunirnos en el Monte do Gozo, pero la que sí estaba (la busqué, pero no la encontré) era A.

Sé que no soy objetivo al hablar de Juan Pablo II, pero me da lo mismo. Era una figura de talla mundial que sabía como nadie llegar a todo el mundo. Dicen los que saben de esto, que nunca nadie ha conseguido reunir a tantos jóvenes, ningún grupo musical, ningún acontecimiento deportivo ... ¿Cómo lo hacía para conectar con todo el mundo y especialmente con los jóvenes? No lo sé, tenía un carisma especial.

Aquí tenéis un vídeo que seguramente muchos de vosotros habréis visto ya y que puede dar una vaga imagen de la cercanía del Papa.



viernes, 29 de abril de 2011

Lección magistral

Mi padre es Catedrático de Física -Termodinámica- y además de los que ha dedicado toda su vida a la investigación desde la Universidad. Ha escrito centenares de artículos, ha publicado diversos libros y habrá dado no sé cuántas conferencias. Yo, sin embargo, he tenido la suerte de asistir a una sola de ellas y fue la que pronunció con ocasión de su despedida en su Universidad (ahora está como Profesor Emérito) al llegarle la edad de jubilación. Tuvieron el detalle de invitarle a ser el encargado de pronunciar una lección magistral en la festividad de San Alberto Magno, Patrón de los químicos.

Ocurrió hace algo más de 2 años. Yo, que fui en tren, aparecí antes de la hora señalada y allí me encontré a uno de mis hermanos deambulando -teléfono en la oreja- por el espacio comprendido entre la Facultad de Ciencias y el bar-biblioteca. Como quedaba un tiempo hasta que empezara el acto, nos fuimos al bar a tomar un café. Había un grupo de estudiantes que se manifestaban con la excusa del Plan Bolonia. ¡Qué poco habían cambiado los tiempos en ese aspecto!, los manifestantes tenían la misma pinta que los que en mi época reclamaban la supresión de la 2ª clase en los FGC y que para ello montaban una huelga, hacían "sentadas" en el Rectorado o lo que fuera.

Después nos dirigimos hacia la Facultad y, al poco, llegaron mi madre, mis hermanas y el marido de la mayor de ellas. Enseguida apareció mi padre, bajando las escaleras como lo haría el que está seguro de su éxito, rodeado de una serie de personas que, quizá por la pinta, quizá no, me hizo sospechar que ostentaban algún cargo en esa Facultad.

Saludamos a mi padre y a los que conocíamos de entre sus colegas. Como buenos hijos que somos, y guiados por un amor paternal sin límites, nos ofrecimos a que, si llegado el caso, precisaba de nuestro apoyo para animar el cotarro, estábamos dispuestos a aplaudir a rabiar, mientras mirábamos al personal asintiendo con la cabeza en señal de aprobación y admiración por lo expuesto por el conferenciante. Evidentemente, no hizo falta.

Al llegar la hora, nos invitaron a entrar en la Sala de Actos entregándonos un ejemplar, exquisitamente encuadernado, con la conferencia que pronunciaría mi padre. He de decir que, al desvelarme el tema de la conferencia, dejó de ser una incógnita para mí. A partir de entonces, mi (ardua) tarea consistió en intentar entender algún párrafo de lo que allí estaba escrito.

La lección magistral se englobaba, como ya he dicho,  dentro de los actos previstos por la celebración de la festividad de San Alberto Magno. Tras un breve acto en el que se entregaban una serie de Diplomas a unos cuantos estudiantes que, dicho sea de paso, si se vistieron para la ocasión, merecían una paliza, empezó el espectáculo. Se presentó al conferenciante y mi padre empezó su disertación ayudado de una presentación (Power Point) que la hizo más "amena y didáctica".

Nosotros, sentados en primera fila, asistíamos embobados (en el sentido estricto del término) ante el derroche de sabiduría que manaba de su mente. Dado el tiempo transcurrido y la materia abordada, soy incapaz de haceros un resumen de su exposición, simplemente os diré que acerté a oir: "Primera Ley de la Termodinámica", "Lavoisier", "Segunda Ley de la Termodinámica", "equilibrio", "agujero negro", "huracán" e incluso "Tercera Ley de la Termodinámica". Y hasta aquí puedo leer.

Fue alucinante y, aunque no lo dudaba, mi padre demostró ser un crack. 

jueves, 28 de abril de 2011

Hoteles

No soy un gran usuario de este tipo de establecimientos (en mi vida habré dormido en hoteles ... unas 60 ó 70 veces), pero siempre me ha parecido una aventura cuando he tenido la ocasión de utilizarlos.

No soy capaz de situar en el tiempo la primera vez que dormí en un hotel. Quizá fue a finales de los años 70 (muy a finales) en un viaje que hicimos con mis padres a Madrid y dormimos en Guadalajara. Lo recuerdo (repito, no sé si fue la primera vez) porque era ya muy tarde y mis padres no encontraban alojamiento, "no había sitio en la posada", aunque, en lugar de en un establo, acabamos en un hotelillo de la ciudad. Recuerdo todavía su nombre: Hotel Pax.

(¡Qué mala es la memoria!, acabo de ver por internet que ese hotel sigue existiendo y ... ¡tiene 4 estrellas!)

Otro recuerdo imborrable que tengo es dormir (en otro de esos viajes en los que acompañábamos a mi padre a Madrid, donde daba unas conferencias) en el Parador Nacional de Segovia. También llegamos tarde y sin reserva previa (no sé si en aquella época era habitual o mis padres eran muy confiados), por lo que sólo quedaba una suite especial. Pues nada, mala suerte, a dormir en la súper-suite-del-terror.

Ya conté que en mi anterior trabajo me tocaba viajar bastante y, en ocasiones, pernoctar fuera de casa. En esa empresa reservaban (casi) siempre habitación en una cadena hotelera que empieza por "N" y acaba por "H". No daré más pistas. Y siempre, eso sí, de 4* como mínimo. Son (o eran) muy cómodos y funcionales y tenían la rara virtud de ser todos iguales. Había días que, al despertarme, no sabía si estaba en Madrid o en Bilbao.

Supongo que como la mayoría de la gente, disfrutaba especialmente con los desayunos de los hoteles. Esos días uno desayuna como habitualmente no haces. Y lo mejor es la cara de los huéspedes (la mía también) al ir cogiendo "todo" lo que te vas a comer y que, claro, es lo que sueles desayunar cada día en tu casa (¡já!). Esa cara seria, como si estuvieras acostumbrado a ello, mientras tu mente va rapidísima diciéndote "coge eso, y eso ... y de eso también". Al final llegas a tu mesa haciendo equilibrios para que no se te caiga todo lo que has conseguido acumular en un solo plato. La única vez que no vi disimulo en esa situación fue cuando fuimos A. y yo a Madrid un fin de semana con los 4 mayores. Gracias a un compañero de trabajo de A. conseguimos dos habitaciones en un céntrico hotel de 5*. Cuando llegamos al comedor donde se servía el desayuno y los niños vieron el bufet libre que allí había se les pusieron los ojos como platos y no paraban de preguntar qué es lo que podían coger. Imaginaos su cara cuando les decías que cogieran lo que quisieran.

Otras cosas que me gustan de los hoteles son sus cuartos de baño, con su intimidad y con varios productos de usar y tirar que hacen que salgas cada mañana hecho un pincel. También me gusta eso de no tener que hacer la cama, aunque acostumbrado a hacerla desde bien pequeño, reconozco que me da no sé qué el dejarla así.

Existen otras cosas, sin embargo, que no me gustan. Me pone un poco nervioso el trato-pelota de determinados hoteles o, para ser más justos, de determinados empleados de determinados hoteles. Recuerdo especialmente una ocasión en la que A. y yo, gracias a la gestión de un hermano mío con un amigo suyo, nos consiguió un fin de semana en un hotel de 5* de esos con Spa, baños termales, sauna y no sé cuántas cosas más. Al llegar a la habitación teníamos preparada una botella de cava dentro de una cubitera y unos albornoces blancos (blanquísimos) con unas zapatillas a juego por si queríamos ir a la zona de aguas. Debías atravesar, de esa guisa, el pasillo y coger el ascensor para dirigirte a la planta baja. Ya sé que había más gente así, pero, no sé, me sentía raro.

Supongo que para aquellos que los utilicen muy a menudo la cosa pierde su gracia, pero para los que lo hacemos esporádicamente, pues eso, sigue teniendo cierto encanto.

miércoles, 27 de abril de 2011

Recortes

Estos días todo el mundo habla de los recortes que se van a producir (o no, porque ahora el Govern dice que lo aplaza) en la Sanidad Pública. Entiendo que es un asunto de interés general y que nos afecta a todos. 

Sin embargo, se están produciendo otros recortes que, al no afectar a tanta gente y ser el colectivo afectado poco dado a manifestarse, la prensa no se hace eco y por ende la gente ni siquiera lo sabe. Me refiero al desprestigiado Turno de Oficio.

La Generalitat (la Justicia es una de las competencias traspasadas a las Comunidades Autónomas) nos adeuda el pago de los honorarios desde el mes de enero de 2011. ¡Y nadie dice nada! Más de uno pensará -con razón- que si los propios abogados que formamos parte del Turno de Oficio no nos quejamos, nadie lo hará por nosotros.

Hace meses asistí a una reunión en mi Colegio de Abogados para tratar el asunto de los retrasos en el pago de nuestros honorarios y surgieron algunas ideas por parte de los colegiados allí presentes que rápidamente eran frenadas por nuestro propio Colegio Profesional. Se habló de hacer una huelga, de no aceptar más designas, de manifestarnos ante la Conselleria de Justícia o ante los Juzgados de nuestro Partido Judicial. Nada, no se aceptó ninguna de las propuestas. Se nos decía que eso podía afectar a la imagen que la ciudadanía tiene de los abogados. Soy consciente de que los abogados no gozamos de buena fama en la sociedad (puedo asegurar que es por culpa de unos pocos) porque nos ven como un colectivo elitista y, sobre todo, caro (ay, ya me gustaría). Lo que nunca he llegado a entender es que los médicos (colectivo muy diferente, pero al mismo tiempo similar al nuestro) se manifiestan y la gente lo ve normal. Y no sólo eso, sino que consiguen muchas de sus reivindicaciones a base de protestas. Llegados a este punto, quiero aclarar que no tengo nada contra el colectivo médico, al revés, los respeto y admiro.

Para el que tenga una vaga idea de cómo funciona el Turno de Oficio, os diré que es un servicio de justicia gratuita que permite a las personas con rentas bajas poder acceder a la vía judicial con un coste cero para ellos, pero con un elevado coste para la sociedad. El coste es elevado para la sociedad por el abuso que existe en las concesiones de la justicia gratuita. Sin ánimo de ser demagogo, que sepáis que son siempre los mismos los que se benefician de este servicio. Las tarifas (lo que se paga a un abogado) están muy por debajo de los honorarios que los propios Colegios Profesionales nos marcan a la hora de minutar a cualquier cliente.

En definitiva, los abogados que formamos parte del Turno de Oficio somos como ... no sé ... el "colectivo hemorroide" porque todo esto lo sufrimos en silencio.

Si ya de por sí en casa hacemos malabarismos para llegar a final de mes, cuando te encuentras en una situación como esta, en la que el dinero que percibes por esas asistencias se ha convertido, no en un añadido, sino en una parte más o menos importante de tu sueldo, imaginaos la gracia que nos hace.

Me viene a la cabeza aquella famosa frase de que "Dios aprieta, pero no ahoga" ... aunque en nuestro caso sería que "Dios aprieta, pero no suelta".

¡Lo superaremos!

lunes, 25 de abril de 2011

La Mona

Hoy es festivo en Cataluña y además no es una fiesta cualquiera: hoy es el día de la Mona. Alguno puede pensar que se trata de un día en el que se elige a la más guapa del territorio, pero no. Tampoco es un día dedicado a descansar por los excesos (sobre todo con el alcohol) del día anterior. Esa mona se duerme y no hace falta dedicarle un día.

Es la Mona de Pascua. La tradición marca que en tal día como hoy los padrinos regalan a sus ahijados un pastel típico de este día. Normalmente se trata de un pastel y una figura (el huevo es la más extendida) de chocolate. Sé que existen variantes de este dulce dependiendo de la latitud.

Ese día los maestros pasteleros se esmeran en sus creaciones y cada año triunfan las monas dedicadas a los personajes del momento. Como los destinatarios suelen ser niños, suelen tener éxito personajes de series de dibujos animados o escudos de tu equipo de fútbol (bueno, aquí, en lo que respecta al equipo de fútbol existe un pensamiento casi único y el pobre niño que no sea del Barça, ya se puede ir olvidando de una mona con sus colores, a no ser que su padrino sea pudiente y la encargue o tenga una habilidad especial para la cocina y la haga él mismo). Cuentan que un pastelero de Barcelona se ha atrevido con el reciente episodio protagonizado por Sergio Ramos, futbolista del Real Madrid que pasará a la historia de la Copa del Rey por haber destrozado el trofeo (en plena celebración se le cayó por una ventanilla del autocar que transportaba al equipo con tan mala fortuna que éste pasó por encima de la Copa). Este maestro pastelero nos muestra la Copa rota en varios pedazos.

Por cierto esta acción ha hecho que se dispararan los comentarios en las redes sociales y, entre las más graciosas, he encontrado las siguientes:

- La RFEF propone que, a partir de ahora, la Copa del Rey lleve un cordelito como los mandos de la Wii.

- El diario Marca ha iniciado una nueva promoción en la que, comprando su próximo ejemplar, el lector recibirá -totalmente gratis- la primera pieza del "Puzzle de la Copa del Rey"

- A partir del año que viene, el torneo pasará a denominarse "La  bandeja del Rey"

Bueno -que me desvío-, en casa ya hemos recibido varias de estas Monas de Pascua y todavía quedan unas cuantas. Un amigo me proponía hacer una exposición por el gran número de dulces a recibir. No sé, lo pensaremos.

domingo, 24 de abril de 2011

60 años de matrimonio

Ayer era la fiesta de Sant Jordi, patrón de Cataluña y Aragón y aquí, en Cataluña, una fiesta importante que en los últimos años ha ido ganando importancia por cuanto es también la fiesta del libro y esto le ha dado realce a nivel internacional.

Ayer fue también el día elegido por mis suegros para casarse hace ya 60 años. Sé que en los tiempos que corren no es algo muy habitual y que alguno pensará que eso es normal en gente de otra generación, que ahora las cosas han cambiado ("evolucionado", dirán), pero lo cierto es que son un ejemplo a seguir.

Son padres de 8 hijos, abuelos de 25 nietos y bisabuelos de 7 biznietos (mientras escribía esta palabra ha venido mi hijo P. y me ha dicho que se escribe con "s", "bisnieto". Hemos buscado en el Diccionario de la RAE y hemos podido comprobar que valen ambas acepciones) y otro en camino (ya veis que eso de las familias numerosas nos viene a A. y a mi por ambos lados).

Al contrario de lo que dice la tradición, yo me llevo muy bien con mis suegros aunque no existe mérito alguno por mi parte porque son encantadores y muy buena gente. Nos han ayudado siempre todo lo que han podido con los niños y eso ellos lo notan (los adoran). De mi suegra es aquella teoría de que cualquier matrimonio necesita, como mínimo, un fin de semana al año para estar solos y siempre que ha podido lo ha cumplido. Lo ha cumplido "obligándonos" a irnos quedándose ella con los niños. Como le gusta mucho el cine, cada vez que va y le gusta una película, nos llama y nos anima a ir a verla. Ella, claro está, se queda con los niños y nosotros aprovechamos para estar solos. Un encanto.

Mañana lo celebraremos con una comida a la que asistiremos sólo los hijos/as con sus respectivas/os. Faltará J. el séptimo de sus hijos que -creo que ya lo adelanté en alguna entrada- es misionero, aunque a finales de julio volverá a su diócesis después de varios años en Perú y Honduras. 

¡Muchas felicidades!

jueves, 21 de abril de 2011

Cumpleaños feliz

Hoy es mi cumpleaños y, en un acto consciente de indiscreción, os diré que cumplo 43 años.

Ayer finalmente decidimos cumplir el plan inicialmente previsto desafiando las previsiones meteorológicas que anunciaban lluvias abundantes y vinimos a este pueblo de la comarca "gironina" de La Selva. He podido comprobar que la conexión a internet es muy complicada (no funciona el 3G), lo que, unido a que la casa no tenga antena de TV, hizo que no pudiera seguir la Final de Copa entre el Sevilla y el Barça (perdonad, me ha traicionado el subconsciente y no recordaba que Undiano Mallenco, el mismo que tras su "gloriosa" actuación pitando uno de los partidos de semifinales entre el Sevilla y el Madrid, fue premiado con pitar la Final de este torneo, se encargó de impedirnos jugarla por segundo año consecutivo). Al final, me enteré del resultado a través del móvil.

Antes de acostarme leí las notas de felicitación que Ma. y P. me redactaron antes de irse a Irlanda y Granada. ¡Qué majos acordándose de su padre!

Esta noche, sobre las 3 de la madrugada, S. ha venido llorando a nuestra cama y me ha dado tantas patadas que he acabado durmiendo yo en la suya. A las 5 y pico una indisposición ha hecho que tuviera que acudir a realizar una visita, inesperada y precipitada, al Sr. Roca. Allí he comprobado cómo alguno (incluido Tomae, gracias) ya me había felicitado a través del facebook. No me ha parecido apropiado contestarles a esas horas (vaya tío, despierto a las 5 de la mañana, dirían y como tampoco es plan explicar mi situación intestinal...)

Cuando los niños me han despertado felicitándome, me he asomado a la ventana y ... ¡no llueve!

Pues eso, que hoy es mi cumpleaños y veremos cómo transcurre.

Sé que entre los que tienen la suerte de haber nacido el mismo día que yo se encuentran la reina Isabel II de Inglaterra, pero, a juzgar por su cara, no parece que le haga mucha ilusión. También está un tal Iggy Pop o algo así. Imagino que será un cantante. Modestino se encargará de confirmárnoslo.

Perdonad la presentación, pero esta enyrada la hago desde el móvil y no da para más. Además, tengo la mano destrozada de escribir con un solo dedo